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Las Bestias del Terror


Doctor malvado roba cadáveres de jóvenes guapas del cementerio, las revive y vende con esclavas sexuales zombis en Oriente Medio.
Esta es una película de misterio, ligeramente divertida, rodada en Miami, pero con una participación del Santo y de Blue Demon que es realmente periférica a la trama. Todo lo que hacen lo pudieron haber hecho otros actores cualquiera: César del Campo es el protagonista, pero Elsa Cárdenas, Antonio de Hud, Fernando Osés y Quintín Bulnes también tienen papeles importantes.
El cartel de Las Bestias del Terror es un engaño, ya que otorga igual de espacio al Santo, a Blue Demon y a un tercer luchador enmascarado (presumiblemente un rival de Santo, aunque no tiene nada que ver con la trama) y algunos Doberman (son seguramente las "bestias" del título). Sin embargo, en la película los perros que muerden a Antonio de Hud son tres setters irlandeses más bien amistosos.

Para pagar una deuda que tienen con el gángster Lucky, el ladronzuelo Pedro y su novia Nora secuestran a Susi, cuya hermana es millonaria. Sin embargo, son secuestrados ellos mismos por los acólitos del doctor Matthews, cuya furgoneta se quedó en pana cuando trasladaban un cadáver robado hacia el laboratorio de su malvado patrón y científico loco. Matthews utiliza transfusiones de sangre de sus cautivos -incluyendo a Susi y Nora- para revivir a muertas (todas son mujeres muy atractivas). Luego vende a estas sumisas y guapas zombis a un hombre con turbante (presumiblemente para embarcarlas hacia Oriente Medio). Uno pensaría que un científico que es capaz de volver a los muertos a la vida no perdería su tiempo en crear esclavas blancas, pero los gustos son subjetivos. Por lo menos en una película como Santo y Blue Demon vs. el Dr. Frankenstein, el científico loco tenía un motivo más legítimo para sus experimentos ilegales -quería volver a su esposa muerta a la vida. Transformar a una muerta en una esclava sexual es simplemente siniestro.
Matthews se siente atraído por Nora, y ella le sigue la corriente con la esperanza de lograr su libertad. Sin embargo, el celoso doctor la ve besar a Pedro y mete al desdichado ladrón a una celda para que los mordisqueen unos viciosos perros. También hace azotar a Nora ("¡Más! ¡Más!") por su falsedad (aunque luego le pide perdón vilmente). A Susi la abusan los criados de Matthews: primero Rojo, un imbécil mudo, y más tarde (después de que desaparece Rojo) por otro tarado mudo, Paolo (a Matthews le gusta contratar a imbéciles mudos).
Lorna, la hermana de Susi, contrata al detective privado Tony para encontrarla. No se pueden imaginar por qué los secuestradores no piden un rescate. Tony le promete al gángster Lucky una buena recompensa si descubre dónde está Susi. Lucky sospecha que su antiguo compinche Sandro está implicado en el asunto (y es efectivo).
Tony introduce al caso a Santo y Blue Demon. Después de ayudar a Tony a escapar de las garras de Sandro y sus matones, Santo dice que tiene que marcharse para una pelea en México. Blue Demon sigue adelante: identifica a Sandro como un antiguo luchador profesional que se ha transformado en ladrón. Sandro le vende a Lucky informaciones sobre Matthews y Susi, luego huye a Puerto Rico -pero Blue Demon le pisa los talones. En una pelea matan a Sandro, pero se las arregla para delatar a su jefe antes de morir.
Santo vuelve a Miami y ve casualmente a algunos de los hombres de Matthews robando un cementerio. Los sigue y descubre el escondite de Matthews. Santo y Blue Demon deciden atacar la casa.
Nora convence a Susi de que "sea buena" con Paolo, enfermo de amor, que se muestra lo suficientemente agradecido como para ayudarlas a escapar. Sin embargo, las dos mujeres son nuevamente capturadas. Matthews se propone echar un ácido en la cara de Nora cuando Paolo lo golpea con un tubo y lo hieren mortalmente a balazos. Fuera, Santo, Blue Demon, Lucky y su banda, y Tony llegan todos unos tras otros. Mientras el Santo y Blue Demon pelean con los hombres de Matthews, Tony mata a todos los secuaces de Lucky (la mayor parte de ellos por la espalda). Tony también le dispara y mata al doctor Matthews, pero una bala perdida también mata a Nora. Susi se reúne con su hermana. Santo y Blue Demon se marchan.

El guión de las Las Bestias del Terror está en realidad construido de manera muy interesante. Hay varios hilos separados que se entretejen gradualmente más que seguir una sola trama lineal. Aunque algunas de las conexiones son algo exageradas, la mera complejidad es algo nuevo para este tipo de película. En lugar de tener solamente héroes contra malos, Osés hace que los héroes (Tony, Susi, Santo, Blue Demon) se enfrenten a varios grupos de malos (Pedro y Nora, Matthews y su banda, Lucky y su banda) y los malos mismos tienen conflictos unos con otros. Pedro y Nora (sobre todo Nora, ya que Pedro muere a la mitad de la película) son al principio descritos como implacables canallas, pero más tarde parecen menos malos y la muerte de Nora es una sorpresa, ya que la mata el héroe por error).
También es inteligente que los héroes no se enteren de que los secuestros y los robos de tumbas están relacionados. En una escena, un policía agradece a Santo por su ayuda y habla acerca de los robos de los cuerpos de jóvenes atractivas. Hay un pequeño problema de continuidad aquí, pues Santo actúa como si esto fuera algo nuevo para él, aunque antes en la película había sido saludado por el guardián del cementerio que había hablado sobre los robos de cadáveres.
Pero en general es una película decente que pone al Santo y a Blue Demon definitivamente en tercer plano.

1972 Director Alfredo B. Crevenna Guión Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Blue Demon (él mismo), Víctor Junco (Dr. Mathews), César del Campo (Tony Carelli), Elsa Cárdenas (Nora), Antonio de Hud (Pedro), Fernando Osés (Sandro), Quintin Bulnes (Lucky), Alma Ferrari (Susi), Idania del Cañal (Alma), María Antonia del Río (¿Lorna?), Carlos Suárez (Rojo), Angel Vadal, Ismael Ramírez, Andrés del Campo Jr., Roberto Lozoya R., Iván Curiel, Miguel Angel Errera, Edy Cabrera, Rafael Menéndez, Lydia Newton.

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Santo contra la Magia Negra


Santo viaja a Haití y es atacado por zombies.
Es una aventura mediocre del Santo, pero no tan terriblemente atiborrado de números de baile haitiano y otro metraje de tipo turístico y con solo un par de escenas ‘de acción' aburridas (las dos secuencias en el ring provienen de La Venganza de las Mujeres Vampiro). La trama combina el horror (magia, zombies) con la ciencia ficción de manera razonablemente clara. Fue rodada en Haití por un equipo mexicano.
Después de un tema musical pegajoso, la película empieza con una ceremonia de magia negra (vudú) presidida por Bellamira (Sasha Montenegro habla un poco de francés aquí). Otra mujer, poseída por el espíritu de Damballa, envía a Bellamira a la ‘fuente de los dioses'. Allá ve al Santo recibir órdenes de Interpol: debe viajar a Haití y proteger al profesor Jordán, que ha inventado un explosivo "más poderoso que la bomba de hidrógeno".
Cuando llega el Santo lo recibe el agente de Interpol Jorge, que también es el novio de Lorna, la hija de Jordán. Los dos científicos que trabajaban con Jordán murieron recientemente: las únicas marcas de violencia eran unas pequeñas llagas en el corazón. Al coche de Jorge se le revienta una llanta en camino a la ciudad y él y el Santo son atacados por cuatro o cinco zombies. ‘Ataque' es quizás una palabra que le queda grande ya que la mayoría de los zombies se mueve lentamente arrastrando los pies y no pelean muy bien. Se muestran impertérritos ante las balas pero se asustan de una llave inglesa en forma de cruz.
En su hotel, Santo coloca una cinta con instrucciones que dice que debe obtener la fórmula de Jordán del "nuestro gobierno" (¿de quién? ¿Interpol tiene gobierno?) e impedir que lo robe la "república oriental". Más tarde, un intruso trepa por una cuerda al balcón del Santo y coloca una serpiente en el pecho del púgil dormido. Santo se despierta, agarra a la serpiente y la arroja por el balcón.
Bellamira conspira con dos espías extranjeros (uno de ellos es Carlos Suárez, que hace lo que puede para hablar con acento): está enfadada porque el Santo sobrevivió la trampa mortal y jura que lo agarrará con magia.
Entretanto, el profesor Jordán le dice a Santo que no quiere ni necesita protección. Ha gastado "cientos de horas" trabajando en su fórmula y no la entregará tan fácilmente, aunque Santo diga que pueden morir millones de personas. Hay depósitos de uranio secretos en Haití que se pueden usar para hacer el nuevo explosivo. Santo y Jorge entran a un cabaret a consultar con una sacerdotisa del vudú llamada Michelle, pero no les quiere ayudar.
Bellamira realiza otra ceremonia de vudú (en la que se mata de verdad a una cabra). Clava un alfiler en un diminuto muñeco que representa al profesor Jordán, y el científico se desploma sin vida. El juez de instrucción dice que Jordán tenía una pequeña llaga en el corazón, pero no era la causa de su muerte (no tiene ni idea). Bellamira se aparece en el funeral de Jordán, y es presentada como la mejor amiga de Lorna. A escondidas arroja un pequeño anillo azul en la tumba; también le pide un autógrafo a Santo.
Bellamira y el dúo de espías visitan las minas de uranio, donde los esclavos son obligados a extraer el mineral mientras son azotados por un cruel capataz. Esa noche, Jordán sale del ataúd (de una cripta, aunque en realidad fue enterrado en la tierra) convertido en un zombie de cara blanca y se marcha a casa. Arranca una página de su cuaderno de notas pero es sorprendido por Lorna, que está razonablemente asombrada de ver a su padre muerto dando vueltas por ahí. Se desmaya; su padre trata de estrangularla, pero lo repele la cruz que lleva ella al cuello.
Jorge, aunque ha peleado ya antes contra zombies con Santo, no cree en la historia de Lorna. Pero el Santo y Lorna están de acuerdo en que deben abrir la tumba de su padre, para controlar. Para ello, sin embargo, hay que conseguir una orden judicial. Carnaval está a las puertas y Santo se topa con Michelle, que nuevamente se niega a ayudarlo pero le promete un amuleto mágico. Esa noche, el Santo lucha contra el Encapuchado Negro; a pesar de las órdenes mentales contrarias de Bellamira, Santo gana. Se dirige al camposanto donde Jorge y Lorna están supervisando la exhumación, pero tiene que pelear primero con los dos espías extranjeros. El ataúd está vacío.
El antiguo residente del ataúd está entregando su fórmula a Bellamira (él no habla, sólo asiente como zombie). Prueban con una pequeña cantidad y explota. En un gesto cruel, Bellamira envía al Jordán zombie a su casa, donde Lorna lo vuelve a ver. Esta vez está realmente muerto y se cae. Lorna, trastornada, se marcha donde su ‘amiga' Bellamira. Sin embargo, esa noche despierta ‘lleva un pijama de muñeca- y sigue a Bellamira a la selva. Pero la capturan dos de sus secuaces. Entretanto, Bellamira está pinchando con un alfiler un muñeco, provocando que el enmascarado de plata (en el cuarto de su hotel) que retuerza de dolor. Lorna se las ingenia para romper el muñeco y salva al Santo, y sus esfuerzos le ganan que la pongan en el menú como víctima del sacrificio humano de la próxima ceremonia de brujería.
El Santo derrota a Rebelde Rojo. Michelle se aparece finalmente con el amuleto mágico. También dice que Bellamira es la mujer de la magia negra (lo que es irónico, pues Michelle, que es negra, está asociada a la magia blanca, mientras Bellamira, que es blanca, lo está a la magia negra). Jorge, el Santo y Michelle van a casa de Bellamira, donde luchan con los espías. Los agentes huyen, pero abandonan a un colega herido, que le revela a Jorge la ubicación donde se realizan las ceremonias.
Santo y los otros se marchan para allá y llegan justo a tiempo para impedir que Bellamira mate a Lorna. En lugar de eso, Michelle reta a su rival a hacer la ‘prueba de Damballa'. Santo ocupa el lugar de Michelle: él y Bellamira meten las manos en una cesta que contiene serpientes y los dos son mordidos. Pasan unos momentos y Bellamira sucumbe al veneno y cae muerta.
Cuando el Santo, Jorge, Michelle y Lorna dejan el lugar, se aparecen nuevamente los espías y estalla una breve pelea. Llega la policía y son todos detenidos.
Santo Contra la Magia Negra tiene un montón de tambores, baile y canto, pero eso un poco como todo lo que tiene. Los zombies tienen caras grisáceas, pero sólo aparecen un par de veces y apenas si representan un peligro, debido a su lentitud y agilidad. Los muñecos de vudú de Bellamira son mucho más peligrosos, aunque el Santo no puede morir, naturalmente. Pero Michelle es un personaje misterioso. No colabora para nada con el Santo y al final revela que Bellamira era la cabecilla de los zombies. Y hay una escena cómica sin quererlo: Jorge, el Santo y Lorna están en el cabaret donde Michelle trabaja como bailarina. Michelle, como siempre, mantiene la boca cerrada, pero logra decir que la vida de Lorna corre peligro. Así, Jorge lleva a Lorna a casa, le dice "espero que hayas pasado un buen rato" y la deja en la puerta de una casa vacía. Vaya protección. Lorna entra y ¿qué encuentra? ¡El cadáver de su padre zombie está sentado en una silla! Gracias, Jorge.

1972 Director Alfredo B. Crevenna Adaptación Rafael García Travesí Guión Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Elsa Cárdenas (Lorna Jordán), Sasha Montenegro (Bellamira), Gerty Jones (Michelle), César del Campo (Jorge), Fernando Osés (espía extranjero), Guillermo Gálvez (Profesor Jordán), Carlos Suárez (espía extranjero), Ismael Ramírez, Alexandre Abraham, Lue Gourge, Joseph Duviviex, Lyne Williams Rouzier Ballet con Nancy Saliba y Edmond Bailly, Les Difficiles de Petionville (banda).

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©ciudadela 72, agosto 2004

Santo contra los Secuestradores


El Santo viaja a Quito a desenmascarar a una banda de falsificadores.
Rodada en Ecuador, esta película del Santo no es mala, aunque algunos creerán que hay demasiado de comedia de ´Evaristo´ y poco de acción del Santo. Además, casi no hay trama y, lo que es raro en una película del Santo, no hay elementos fantásticos. Sin embargo, la producción es buena y el reparto está a la altura (tanto Rossy Mendoza como la reina de belleza venezolana Elizabeth Sartore son atractivas; Evaristo Albán no es Charlie Chaplin, pero tampoco Capulina) y, aunque se hace poco uso de exteriores, Ecuador es al menos un escenario diferente para una película del Santo.

La Oficina de Investigaciones Especiales de Interpol envía a Santo (aunque uno de los malos dirá más tarde en la película que Santo es del FBI) a Ecuador a investigar el secuestro de Pedro Miller, un antiguo falsificador. Se sospecha que Miller está siendo obligado a trabajar para una banda de falsificadores. Santo sabe que Elsa, la hermana de Pedro, trabaja como bailarina exótica en un cabaret de Quito del que es propietario don César. El "chofer" de Elsa es el taxista Evaristo (que se parece a Ludwig Stossel o al más viejo Mickey Rooney), que conduce un cacharro. Los ayudantes del Santo en Ecuador incluyen a la rubia Rosita (Santo le pregunta si acaso tiene miedo de luchar contra la delincuencia cuando debería estar en realidad con su marido e hijos ‘un truco transparente- y ella responde naturalmente que es soltera).
Rosita demuestra que tiene sangre fría cuando una banda de malvados (que llevan unas baratas máscaras de monstruos) ataca al Santo en una calle. Después de una lograda secuencia de lucha (incluyendo algunas tomas hechas con la cámara en la mano), Rosita llama la atención de la policía haciendo varios disparos al aire, y los delincuentes huyen.
Evaristo gana tres millones de sucres a los caballos. Sigue una larga secuencia, cuando Evaristo, Santo, Elsa, Rosita, un agente de policía amigo de Evaristo, y un juez (Carlos Suárez) festejan su buena suerte visitando el cabaret donde trabaja Elsa, una feria y la vieja ciudad de Guayaquil. En Guayaquil el Santo es atacado con un dardo envenenado. (Más tarde, cuando Elsa llama al cuarto del hotel del Santo y abre Rosita y dice que el Santo se está recuperando del veneno, el Santo está repatingado en la cama, sin camisa...). De regreso en Quito, Evaristo descubre que su billete de la carrera es falso.
Siguen dos luchas. En una aparece el Santo contra otro luchador enmascarado (este match fue rodado en un plató de mentira de un gimnasio). El segundo match es en realidad metraje de verdad de una pelea entre el Santo y un luchador negro (Dorrell Dixon) y dos luchadores sin nombre (uno con una máscara roja y el otro de pelo largo). Es interesante observar que esta secuencia comienza con una toma de un montón de luchadores en un ring. Entre los visibles están Mil Máscaras y (posiblemente) Blue Demon (de traje). El metraje de un victorioso Santo siendo escoltado a través de una enorme multitud de admiradores por una falange de policías con cascos es realmente impresionante.
El jefe de la banda (que lleva un sombrero, máscara y capas negros) le dice a su secuaz Carlos que secuestre a Elsa y el Santo. Pedro debe falsificar unas planchas para ellos; si no, matarán a Elsa. Santo le pide a Evaristo que lo espere en su cuarto del hotel por si hay alguna llamada importante. Mientras está ahí, Evaristo se sirve el whisky del Santo y hojea el álbum de recortes del púgil (que consiste en su mayor parte del Santo posando con chicas guapas). Finalmente se prueba una de las máscaras de repuesto del Santo y se pone fuera de combate a sí mismo mientras "pelea con su sombra". Evaristo sueña que él es el Santo victorioso que está siendo felicitado (con besos) por un trío de chicas después de una pelea. Mientras duerme los secuestradores entran a la habitación y lo raptan, confundiéndolo con el Santo. Sin embargo, el Santo de verdad se esconde en el maletero del coche y llega así al escondite. Aunque el Santo derrota a los malvados, no pueden identificar a su jefe.
Entretanto el malvado enmascarado ha secuestrado a Elsa, obligando así a Pedro a completar las planchas. Santo llega justo a tiempo para salvar sus vidas, derrotando al jefe de la banda y exponiéndolo: se trata de don César. Cuando termina la película, el Santo se prepara para partir a México. Le da su coche (un Chevrolet blanco 64'65) a Evaristo (su viejo taxi está destrozado) y hace una cita con Rosita en Acapulco. Elsa y su hermano agradecen al héroe enmascarado. Cuando termina Evaristo estrella su nuevo coche contra una ambulancia, que traslada a su amigo policía, ahora metido en un chaleco de fuerza debido a la escandalosa conducta de Evaristo.

1972 Director Federico Curiel Guión Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Ernesto Albán ´Evaristo´ (Evaristo), Guillermo Gálvez (don César), Rossy Mendoza (Elsa Miller), Elizabeth Sartore (Rosita), Carlos Camacho Espiritu (poli), Fernando Osés (Carlos), Carlos Suárez (don Justo), Oscar Guerra, Ismael Ramírez, John Bell, Lastenia Ribadeneira, Ximena Vega, Angelito Cornejo, Nancy Santore, Osvaldo Roberti, Jorge Estrella, Carlos Guerra, Marcelo Guerra.

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©ciudadela 71, julio 2004

Santo y la Tigresa en el Águila Real


Una viuda cree que sus vecinos se quieren deshacer de ella. Y hay un jorobado encerrado en un sótano.
Pasaron más de diez años después de su debut en la primera película mexicana del Santo, Santo Contra los Zombies, antes de que Irma Serrano compartiera nuevamente la pantalla con el enmascarado de plata. Hacia 1971, la Serrano se había hecho famosa (o muy sonada) como la supuesta amante de un presidente mexicano, había aparecido en numerosas películas (aunque su carrera se había estancado, debido posiblemente a un lista negra no oficial, por motivos políticos), y se estaba haciendo un nombre como cantante. También se arregló la nariz y remodeló considerablemente su imagen.
El Águila Real es una mezcla de una película de rancheras y una de misterio-con-vieja-casona, y el Santo parece aquí en realidad estar fuera de lugar en el papel nominal de héroe. Hay una escena de lucha libre, insertada más bien torpemente, pero de otro modo en la película no es más que un tipo fuerte con una máscara al que dejan caer en un medio rural, donde muy poca gente lo conoce.
La película merece quizá alguna especie de mérito por la cantidad de animales muertos (de verdad o por implicación) en una película que no tiene nada que ver con la caza o la naturaleza. Para enumerar: un caballo y su jinete, que se caen por una escarpada ladera (y el caballo cae muy feamente); un gato muere envenenado (la escena no convence porque el gato evidentemente no está muerto, a pesar de lo que dicen los actores); un conejo muere baleado (de verdad); a una serpiente la ataca un águila real (de verdad); mueren varios perros en el curso de la película (fuera de pantalla); hay una pelea de gallos (Santo se queda con el perdedor muerto), y el águila titular es metida en un saco y golpeada contra una pared (aparentemente no le pasó nada, porque aparece al final de la película).
Cuando Raimundo, capataz de la hacienda de propiedad de Irma Morales, termina de cantar, le dan un telegrama que debe enviar. El mensaje es transmitido al Santo, que lo recibe en su teléfono del coche: Irma, la hija de un viejo amigo, ya muerto, de Santo, necesita su ayuda en un asunto de vida o muerte.
"Adiós, vacaciones", se queja el compañero del Santo, Carlitos. En la hacienda de Irma, ella explica que su hermano murió en una caída hace tres meses y que desde entonces ha habido dos atentados contra su vida. Cree que sus vecinos codician su tierra y quieren deshacerse de ella.
Esa noche, Santo, Irma y Carlitos van a una pelea de gallos. El rival de Irma es Manuel Villafuerte, uno de sus vecinos. Manuel anima a su esposa (¿o novieta?), Paloma, a hacer un duelo de canto con Irma: alternarán versos improvisados, insultándose mutuamente (en uno de los versos Paloma dice que el Santo usa una máscara por lo feo que es). El gallo de Irma mata al pajarraco de Manuel, ganándose una gran suma de dinero. Sin embargo, fuera del palenque, Irma y Santo son atacados por tres matones. Los hombres son ahuyentados por las habilidades de Santo y los latigazos de Irma.
Al día siguiente, Irma y Santo salen a dar un paseo a caballo, pero el animal es pinchado con un dardo venenoso (que iba dirigido a ella). Santo encuentra un largo mechón de pelo en unos matorrales cercanos y lo envía luego a un laboratorio para su análisis. Durante la cena, Santo sospecha del extraño olor del vino y se lo da de beber a un gato, que cae entonces muerto. Después de que todo el mundo se ha ido a la cama, alguien entra al cuarto de Santo y trata de apuñalarlo. Sigue una lucha, en la que se descubre que el atacante es Raimundo, que tenía celos de la relación del héroe con Irma. No bien encierra a Raimundo, oye Santo un ruido fuera y sale a investigar. Es atacado entonces por un jorobado de pelo largo y un tipo alto, también de pelo largo. Noquean a Santo, pero se aparece el águila mascota de Irma y hace escapar al jorobado y al gigante. El dúo de pelo largo se esconden en su guarida, en las bodegas debajo de la hacienda.
El Santo lucha para una beneficencia (se incluye metraje de un pelea de verdad, con injertos de Carlitos e Irma dándole vivas). De regreso en la hacienda, descubren que los perros guardianes de Irma han sido matados (aunque más tarde oímos el ladrido de perros, así que a lo mejor tenía más).
Más tarde, mientras Santo e Irma salen a cazar, Carlitos se extravía y llega a un rancho vecino. Están a punto de ser colgado como un ladrón de ganado, cuando Irma rompe la soga de un balazo y Santo derrota a los malos.
El jorobado introduce una serpiente venenosa en la cama de Irma, pero el águila la salva. Más tarde, cae un enorme jarrón que casi aplasta a Santo e Irma. Esta hacienda no es un lugar seguro, aparentemente. Finalmente, el Santo encuentra la guarida subterránea del jorobado: el de pelo largo es en realidad Alejandro, un jorobado calvo que trabaja en la hacienda (la peluca era por eso un buen disfraz). Él y su amigo gigante atacan a Santo, lo ensucian increíblemente y finalmente lo aporrean con una pala y lo dejan por muerto.
Alejandro y el gigante, después de meter el águila de Irma en un saco, planean matar a Irma. Alejandro explica en detalle: él es realmente su tío Jorge, el hermano de su padre, que era la oveja negra de la familia. El gigante es el medio hermano de Irma, el hijo de su padre y Felisa, una criada de la hacienda. Como era deforme (no lo parece, aunque sí que es algo retardado), el vástago ilegítimo fue encerrada en el sótano durante más de 20 años. Ahora, Jorge dice que controlará la hacienda (a través del gigante) cuando Irma muera. Empieza a estrangular a Irma, que llama a su medio hermano en su ayuda. Por alguna razón, el gigante decide que la ayudará, y Jorge lo mata por traidor. Antes de morir, el gigante estruja a Jorge hasta la muerte. Y entonces, cuando todo ha terminado, se aparece el Santo.
Cuando la película termina, el Santo y Carlitos prometen volver a ver a Irma (y a Alicia, su criada, con la que Carlitos ha estado flirteando).
No es una película necesariamente mala, pero es bastante atípica.

1971 Director Alfredo B. Crevenna Guión Raúl Portillo Idea Luis Quintanilla, Raúl Portillo Reparto Santo (él mismo), Irma Serrano (Irma Morales), Jorge Lavat (Manuel Villafuerte), Dacia González (Alicia), Juan Gallardo (Raimundo), Soledad Acosta (Paloma), Carlos Suárez (Carlitos), Fernando Osés (jorobado), Jorge Patiño (‘Alejandro' Julio Morales), Domingo Bazán (gigante), Mario García ‘Harapos' (Juanito), Carlos León (invitado de la fiesta), Guillermo Gálvez (hacendado vecino), Inés Murillo (Felisa), Ángela Rodríguez, Eugenia Ramírez, Ismael Ramírez, Ernesto Juárez.

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©ciudadela 69, mayo 2004

Misión Suicida


Un doctor nazi le quiere lavar el cerebro a los dominicacnos.
Es una película moderadamente entretenida. La presencia de Patricia Ferrer es siempre gratificante y la idea de un grupo de mujeres comando parece buena. En el lado negativo, Misión Suicida contiene más errores de producción que habitualmente, incluyendo esta vez un micrófono visible, descarados alambres de una ´bomba´, un tiburón de goma y uno de los más impresionantes errores de continuidad. Santo y Lorena Velázquez salen de casa del primero y se dirigen al estadio. Afuera, son asaltados por cuatro matones, entre los cuales Carlos Suárez y Fernando Osés. Después de una larga pelea, el Santo y Lorena escapan. La siguiente secuencia es un injerto antiguo que muestra a Santo peleando en el ring y a Lorena sentada en las gradas; e inmediatamente detrás de ella, Suárez y Osés, aparentemente disfrutando del espectáculo. En ningún momento se dice que estos dos acaban de tratar de matar al Santo y ni siquiera le prestan atención a Lorena, que no está a más que pasos. Y luego, apenas termina el match, alguien trata de matar al Santo en su camerino. Osés reaparece y sostiene una breve balacera con Velázquez, volviendo así a asumir su identidad diabólica.
Otro aspecto curioso de Misión Suicida es que en España fue autorizada en la categoría de ´sólo para adultos´ -en México, en cambio, fue autorizada para todo público. En la versión mexicana se muestra a Lorena Velázquez y Patricia Ferrer desnudas, por la espalda.

Un científico nazi fugitivo, el doctor Muller (Juan Gallardo, con el pelo cano púrpura, mostacho y barbita de chivo) llega a México, secuestrado a Sudamérica por los secuaces de Sebastián. Muller tiene miedo de que sea una organización judía que se dedica a apresar a criminales de guerra la que se encuentra detrás del secuestro, pero Sebastián le dice que no, aunque sí que "desde ahora está al servicio de la potencia que derrotó a Alemania y a Hitler con la ayuda de los países occidentales" (vale decir, la Unión Soviética). Sebastián dirige en Santo Domingo un campo de entrenamiento para espías y saboteadores. Su plan es que el doctor Muller le lave el cerebro a los dominicanos, usando una droga secreta diseñada por los nazis. Pero, primero, Muller tiene que hacerse la cirugía estética para cambiar su aspecto.
Entretanto, Topacio, un agente de la Interpor, toma contacto con el Santo. Le piden su ayuda para desenmascarar a una organización de espías. Uno de los espías fue capturado. "¿Confesó?", pregunta el Santo. "Nada. No usamos la tortura para extraer confesiones", responde Topacio. "Desafortunadamente, quizá", comenta el Santo. El prisionero sufre así una operación de cirugía estética. Pronto, la hija del famoso cirujano plástico el doctor Richard Thomas, llega a México, y tendrá que contar con protección. Hay también otro agente de la Interpol asignado al caso, con el nombre secreto de Pisces. Sin embargo, el Santo llega demasiado tarde. La señorita Thomas es recogida del aeropuerto por Ana Silva, la empleada de la agencia de viajes. Su coche es atacado por varios hombres, que secuestran a la señorita. Ana le dispara a uno de los rufianes, pero los otros escapan con la prisionera. Llevan a la señorita Thomas a la casa de Sebastián, que la dice que le servirá de rehén para obligar a su padre a viajar a México -desde Nueva York- para hacer una operación para ellos. Se da orden de eliminar a Ana Silva. La señorita Thomas confiesa -después de que le retuercen los brazos- que Ana también trabaja como bailarina exótica night-club performer.
Esta es la señal para que empiecen los dos números musicales en un cabaret, uno por la talentosa Pola Sanders, y el otro por Ana. Varios de los hombres de Sebastián se abren camino hacia el camerino de Ana, pero ella ha desaparecido. Se va a casa del Santo y revela ser el agente Pisces. Él le ayudará a encontrar a Ana, pero primero tiene que pelear en el ring. Santo y Ana son atacados por más rufianes fuera, pero escapan; después de la pelea, Santo y Ana son atacados nuevamente; aparece otro agente de Interpol al rescate, pero lo matan. Los espías escapan. Al día siguiente, el doctor Thomas llega a México y es esperado por los hombres de Sebastián. El Santo, en un Corvette negro, los sigue, hasta que un camión se interpone. Sigue una larga pelea, y aunque le dan duro al principio, finalmente prevalece y toma prisionero a uno de los hombres. Sin embargo, el prisionero no habla. Más tarde más tipos malos vuelven a atacar a Santo y Ana, pero los obligan a retroceder. Esta vez, uno de los rufianes deja caer un brazalete con la inscripción: "A Elke, con amor, Santo Domingo, Octubre 1971" (un mes antes). Mientras revisan los archivos del servicio de inmigración mexicano buscando a Elke, el matón de Sebastián, Otto pone una bomba en el apartamento de Ana. Piensan que es el Santo y Ana mueren en la explosión que tiene lugar (pero se equivocan). Topacio dice que un tal Elke Baumann ha viajado de México a Sudamérica, un continente conocido por ser un refugio de viejos nazis. Actualmente ella vive en Santo Domingo, donde dirige un gimnasio para mujeres. Entretanto, el doctor Thomas opera a Muller, aunque el científico nazi tendrá que llevar los vendajes durante dos semanas antes de que pueda ver y mostrar su nueva cara. Santo y Ana viajan así a la República Dominicana. Ana se inscribe como alumna de la academia de Elke, donde demuestra su habilidad derrotando a Debbie, una de las profesoras de karate de Elke. Sin embargo, Elke tiene sospechas de Ana. Esa noche, el Santo entra a la oficina de Elke, encuentra un álbum de fotografías con una enorme swastika en la cubierta, y se lleva una. Después de noquear a un guardia, escapa a pesar de la persecución de las mujeres comando armadas. Topacio identifica al hombre de la foto como Sebastián, un antiguo oficial de la guardia de Hitler; después de la derrota de Alemania, Sebastián reprocha a los Estados Unidos y se une a los rusos. Es el jefe de una banda que envía espías y saboteadores a los Estados Unidos. Sin embargo, la Interpol no puede hacer nada hasta que el Santo esté se asegure de que el doctor Thomas y su hija están a buen resguardo y que Sebastián haya sido localizado. Otto y Elke tienen miedo de contarle a Sebastián lo que ha ocurrido.
Debbie, que es la hermana de Otto, advierte a Ana no preguntar demasiado acerca de la operación, pero llega tarde. Elke y Otto toman prisionera a Ana. Santo llega entonces pero también es apresado. Escapa zambulléndose en la piscina, derrotando al tiburón residente y nadando a través de un túnel que desemboca finalmente en un arroyo en alguna parte (y como ahora es de día, el túnel debe de haber sido muy largo). Entretanto, Debbie ayuda a Ana a escapar. Debbie cuenta que sus padres murieron durante el bombardeo de Berlín de 1945, que explica por qué Otto odia a los Estados Unidos. Debbie, que era muy joven en esa época, no siente simpatía hacia los nazis. En su viejo Corvette, ayuda al Santo y a Ana a volver al cuartel de los espías. Santo derrota a dos karatekas e irrumpe en el cuarto donde Sebastián, Elke, Otto, el doctor Thomas y su hija, etc., están esperando el desvelamiento de Muller. Estalla una pelea. En una hilarante escena, Sebastián y uno de sus matones se matan uno a otro (cuando el Santo, que está entre ellos, se deja caer repentinamente al suelo). Los agentes de Interpol arrestan a todo el mundo. Se revela entonces la cara de Muller: se ve más joven, pero la verdadera diferencia es una enorme swastika grabada en su frente por el doctor Thomas. Thomas dice, arriesgando su vida y la de su hija, que quería marcar al nazi.
Ana sale a por el Santo, que le atrae. Pero sólo encuentra su máscara, con el mensaje escrito: "Para Ana, con amor".

1971 Director Federico Curiel Adaptación Rafael García Travesí Guión Fernando Osés Reparto Santo (Santo), Lorena Velázquez (Ana Silva), Elsa Cárdenas (Miss Thomas), Dagoberto Rodríguez (Sebastián), César del Campo (Topacio), Guillermo Gálvez (Otto), Roxana Bellini (Elke), Patricia Ferrer (Debbie), Juan Gallardo (Dr. Muller), Paco Magaña (? Dr. Richard Thomas), Fernando Osés (matón), Carlos Suárez (matón), Ángela Rodríguez, Susy Bauzer, Carlos León (agente de Interpol disfrazado de camarero), Carlos Hennings, Yolanda Ponce, Pola Sanders (cantante), Los Teen Agers (combo), Margarito Luna (de la funeraria).

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©ciudadela 67, marzo 2004

Santo Vs. la Hija de Frankestein


Científicos locos se ponen en marcha para quitarle la sangre al Santo.
El Tuerto y otro hombre exhuman el cadáver de un hombre usado por la doctora Freda Frankenstein y su ayudante, el doctor Yanco. Ella está construyendo una criatura hecha de varios cuerpos, y espera darle vida. Otra de sus creaciones, Truxon, es medio hombre, medio animal (gorila), que se alimenta de carne cruda y es mantenido bajo control por los poderes hipnóticos de Freda. Pronto volverá enteramente a un estado animal.
Pero Freda tiene también otros problemas: ella, Yaco y sus ayudantes son todos muy viejos y sólo conservan su apariencia juvenil y su vigor gracias a un suero inventado por el descerebrado doctor. Sin embargo, el suero no es sólo doloroso de aplicar, sino que además debe ser administrado cada vez más frecuentemente. Freda le dice a Yanco que la solución es Santo. Lo vio pelear en el ring hace 30 años, esto es, hasta la última vez, recientemente. Estaba fuerte y ágil como siempre. Cree que la sangre del Santo contiene un super concentrado de un elemento que detiene el envejecimiento. (Santo tenía la nariz ensangrentada y ella, después del match, le secó unas gotas con su pañuelo). Con más sangre del enmascarado de plata, Freda y sus ayudantes esperan mejorar el suero de la juventud.
Entretanto, el Santo está peleando con El Toro, de máscara roja, de Argentina, en una semifinal del campeonato mundial de pesos medios. En casa, la novia del Santo, Norma, está siguiendo el match por televisión. Su hermana Elsa le pregunta que cómo se pudo enamorar de un hombre que siempre lleva máscara. Él se saca la máscara cuando estamos solos, dice Norma. "Si lo vieras como yo, sin máscara, te volverías tan loca por él como yo". A pesar del uso descarado de manoplas de metal, el Santo se recupera y gana y deberá ahora luchar por el título.
Para atraer a Santo a su laboratorio, Freda envía a sus hombres a secuestrar a Norma. Se van dejando una nota diciéndole a Santo qué hacer. Él y Elsa, que ha insistido en acompañarlo, viajan al pequeño pueblo de Santa Fe. El comisario es don Elías, que trata de desalentarles de continuar viajando de noche, pero ellos siguen avanzando. Cuando el Santo y Elsa atraviesan penosamente los bosques hacia el cuartel general de Freda, oyen un aullido, que el Santo identifica con un llamado de coyote. Pero le dice a Elsa que no tenga miedo, que "los coyotes atacan a los venados, a veces a los hombres, pero nunca a las chicas guapas".
Entretanto, Freda ha logrado darle vida a Ursus, su nuevo monstruo. Su cara y su cuerpo recuerdan de cierto modo al tradicional monstruo de Frankenstein. Freda también contrata a seis nuevos empleados. Son todos mayores a los que le dará el suero de la juventud si la sirven con lealtad. Les advierte que las inyecciones pueden ser dolorosas, "como si te ardiera la sangre", y oímos luego los gritos cuando comienza el tratamiento. También está en la planilla del suero de la juventud, el traicionero comisario Don Elías, que no lo necesita ahora, pero quiere su dosis para los próximos años.
Freda castiga a uno de sus matones, Escorpio, porque su descuido pudo haber delatado la operación. A pesar de sus reclamos, ella lo deja envejecer delante de sus colegas. Después de que muere y su cuerpo se transforma en una especie de momia, lo meten en un ataúd que será almacenado en un pasillo subterráneo.
Ursus rompe sus cadenas y recorre las mazmorras de Freda. Echa abajo la puerta de la celda de Norma, pero el Tuerto toma una antorcha y obliga al monstruo a escapar. Norma se aprovecha de la confusión para escapar. Huye hacia el bosque justo cuando Santo y Elsa se acercan a la casa cuya entrada la oculta la entrada al cuartel de Freda. Santo pelea con algunos de los hombres de Freda; a Elsa la agarra Freda (que de repente se pone vieja, para volver a recuperar sorpresivamente su juventud). Después de otra pelea, Elsa se escapa, pero Norma y el Santo son hechos prisioneros.
Elsa, desgraciadamente, decide que don Elías la puede ayudar. Llega durante uno de sus maleficios y se choquea de verlo tan viejo. Termina en una celda y Elías descubre el pastel de Freda y sus planes.
Mientras, Freda está provocando al Santo, amarrado a una silla. Ella le pregunta si acaso se avergüenza de ser prisionero de una mujer frágil, y él replica: "¿Te gustaría saberlo? Podríamos ser amigos..." Le saca la máscara y lo besa, luego lo abofetea cuando él rechaza sus avances. Le pasa las llaves de sus cadenas y le dice que deberá pelear con Truxon.
El hombre-gorila Truxon se defiende bien, pero el Santo gana, azotando a su oponente salvajemente con sus cadenas. Freda ordena dispararle al monstruo y amarrar nuevamente al Santo. Hipnotiza entonces a Norma, dándole un cuchillo y una bandeja para que le saque los ojos al Santo. En una escena divertida, el Santo trata de convencerla de que no lo haga. Ella arremete contra él, hay una toma subjetiva, hay una toma del Tuerto fuera de la celda, y se oye un agonizante grito.
Sin embargo, Santo se las arregla para sacar a Norma de su trance y se libera a sí mismo. Estalla una pelea en el laboratorio de Freda entre el Santo y Ursus, con Norma y los otros contribuyendo a la confusión. Después de azotar a Ursus con una cadena de metal, Santo rescata a Norma y huyen, usando el túnel secreto que Norma había usado antes.
Mientras descansan en un cementerio cercano, Santo y Norma son sorprendidos por Ursus y otro hombre, que salen de una entrada secreta de una cripta. Ursus termina empalado por una lápida afilada. Elsa se escapa de la celda y se encuentra con Santo y Norma en la ciudad. Su coche está en pana, de modo que Santo las lleva a dar un paseo. Vemos pasar en un todoterrenos a un fan del Santo. El Santo mismo vuelve al laboratorio para impedir que Freda escape.
Antes de llegar, el Santo topa con el herido Ursus. Usa su camiseta para vendar la horrible herida en el pecho de la criatura y entonces entra a la cripta que conduce al laboratorio de Freda. Sin embargo, cae en una trampa en el pasillo (sale un gas de las cuencas de los ojos de una momia) y se desmaya. Pero Ursus lo ha seguido y lo ayudará.
Entretanto, Norma y Elsa han sido re-capturadas por los reclutas de Freda (el jeep se echó a perder). Freda amenaza con arrojar ácido a las caras de las jóvenes. Irrumpe el Santo, seguido de Ursus. Tanto Freda como el Santo tratan de controlar al monstruo, ordenándole matar al otro (Santo dice: "¡Ella es la razón de tu terrible vida!") Ursus elige trabajar para el Santo y estrangula a Freda (la que le arroja ácido en la cara antes de morir). El botón de auto-destrucción se activa automáticamente pulsado y el Santo escapa con Norma y Elsa. El doctor Yanco besa las arrugadas cabeza y manos de Freda cuando explota el laboratorio.
La película termina con el Santo luchando por el campeonato, mientras Norma y Elsa le dan ánimo desde las galerías. Él derrota al forcejeador japonés Yamaguchi y conserva su cinturón.

1971 Director Miguel M. Delgado Guión Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Gina Roman (Dr. Freda Frankestein), Anel (Norma), Roberto Cañedo (Dr. Yanco), Sonia Fuentes (Elsa), Carlos Agosti (don Elías), Gerardo Zepeda (Ursus; Truxon), Carlos Suárez (Tuerto), Jorge Casanova (Escorpio), Carlos Bravo y Fernández Carl-Hillos (guardia), Domingo Bazán and David Ayala (matón), Goliat Ayala e Ismael Ramírez (luchadores, Vicente Lara (viejo barbudo, Enrique Llanes (presentador de televisión).

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©ciudadela 66, febrero 2004

Las Momias de Guanajuato


Bajo la dirección de Satán, las momias escapan del cementerio de Guanajuato.
El guía turístico Pingüino muestra a un grupo de turistas las momias por las que la tierra de Guanajuato es tan famosa. Algunas han sido separadas en una habitación: sus caras están podridas, pero no sus cuerpos, que se mantienen sanos y fuertes. Pingüino dice que la momia más grande era un luchador llamado Satán, que había perdido una pelea con Santo hace más de cien años. Firmó un pacto con el demonio para volver a la vida y ahora reta al enmascarado de plata (el descendiente del hombre que lo derrotó). Después de que se van los turistas, Pingüino cree ver moverse la mano de Satán y se desmaya; sueña que las momias vuelven a la vida. Pero cuando por la noche lo despierta el celador del cementerio, las momias todavía reposan en sus pedestales.
El Pingüino entra al cabaret del pueblo y cuenta a sus amigas Lina (aparentemente una cantante, aunque durante la película no la vemos cantar) y Alicia (la vendedora de cigarrillos) su experiencia. No le creen, pero cuando visitan el cementerio, la momia de Satán ha desaparecido. Los tres visitan a Blue Demon y Mil Máscaras (que deben hacer frente a Los Jipies); Lina es la novia de Mil Máscaras. Los luchadores tienen dudas, pero Mil Máscaras decide ir acompañado de Pingüino a ver qué pasa. Entretanto, a Blue Demon lo pone fuera de juego Satán, que entonces entra al ring (ahora vacío) y recuerda una pelea de Santo (Satán no tiene cara de momia, pues lleva una máscara roja). Mata al celador del estadio (el propio Curiel) y huye, matando de paso a un viejo en el parque. Dos jóvenes son testigos del asesinato, pero la policía no les cree.
Más tarde, Satán mata a Pingüino en su cama. Mil Máscaras sugiere llamar a Santo, pero Blue Demon se opone, diciendo que eso es lo que quiere el asesino. De pronto, Alicia (que era vecina de Pingüino), Blue Demon y Mil Máscaras son atacados por tres momias (no se explicará nunca de dónde vienen estas momias, porque es sólo Satán el que hizo el pacto con el diablo). Incapaces de terminar con sus
rivales muertos vivientes, los luchadores huyen (Alicia también desaparece, pero no se preocupan demasiado por ella y con razón, ya que aparece misteriosamente en la casa de Mil Máscaras en la siguiente escena).
Alicia, Lina, y Julito -el hijo adoptivo de Blue Demon-- alojan por razones de seguridad en casa de Mil Máscaras. Blue Demon entra a otro cuarto y Satán lo noquea de inmediato, robándole la máscara de luchador. Y las botas. Y los pantalones. Satán le pasa el traje a otra momia y le dice: "Tú ocuparás el lugar de Blue Demon".
El inspector de policía a cargo del caso sospecha que los asesinatos son cometidos por un luchador chiflado. "Reciben muchas veces golpes que podrían ser fatales. Muchas veces pierden la cabeza". Reciben una nota que les indica dónde encontrar al asesino esa noche: cuando llegan alcanzan a ver al falso Blue Demon matando a un hombre. También mata a un policía, antes de escapar. Un comunicado policial urgente identifica a Blue Demon como el asesino.
Blue Demon y Mil Máscaras deciden ir al cementerio, aunque no sabemos por qué. Julito se mete de polizón en el camión, pero cuando se detienen a investigar una sombra sospechosa en un callejón, el niño es secuestrado por una de las momias. En casa de Mil Máscaras, entretanto, los villanos matan a Alicia y secuestran a Lina. Las momias son tan rápidas que agarran a Julito y Lina, y los llevan al cementerio antes de que Blue Demon y Mil Máscaras lleguen en coche. Los dos luchadores son capturados y encerrados en un cuarto con sus amigos.
Entretanto, Santo y su manager, González, deciden parar por la noche en Guanajuato. Cuando entran a la ciudad son atacados varias veces por las momias, que aparentemente han abandonado el cementerio y se pasean por la ciudad causando el terror de los habitantes. Después de una batalla fútil, Santo y González vuelven al carro y se alejan (abandonando a su suerte a la policía y los vecinos). Pero, una vez más, las momias son más rápidas: cuando el Santo llega en su coche deportivo al cementerio, las momias ya lo esperan.
Santo, Blue Demon y Mil Máscaras luchan con las momias, pero son batidos, hasta que Mil Máscaras recupera tres pistolas lanzallamas del coche del Santo. Las armas funcionan de maravillas y logran quemar a las momias. Lina dice: "Nos habríamos evitado un montón de problemas si hubieses llamado a Santo en primer lugar". Santo le dice: "Piensa que fue una pesadilla. Lo mejor de todo es que ahora estamos a salvo" (esto después de que Alicia, Pingüino y otros más han sido asesinados por las momias).
Al terminar la película, Lina y Mil Máscaras en un buggy verde, González y Santo en el coche deportivo dorado de este, y Julito y Blue Demon en su MG verde.

1970 Director Federico Curiel Adaptación Rafael García Travesí Guión Rogelio Agrasánchez Reparto Blue Demon (él mismo), Mil Máscaras (él mismo), Santo (él mismo), Elsa Cárdenas (Lina), Juan Gallardo (inspector de policía), Jorge Pingüino (Pingüino), Julio César [Agrasánchez] (Julito), Carlos Suárez (Sr. González), Mabel Luna, Yolanda Ponce, Patricia Ferrer (Alicia), Marta Angélica (cantante, Martha Angélica), David Lama, Carlos León (ayudante del inspector), Victorio Blanco (borracho), Pícoro (anunciador del ring), Federico Curiel (celador nocturno).

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©ciudadela 66, febrero 2004

Santo en la Venganza de la Momia


"Nunca, en toda la historia de la humanidad, ha vuelto una momia a la vida".
Después de una pelea en equipo en Ciudad de México (Santo aparece junto a Rebelde Rojo), Santo se une a una expedición dirigida por el profesor Jiménez, que quiere explorar antiguas ruinas. La partida expedicionaria la componen el cazador Sergio Morales, el despistado profesor Jiménez, Susana y Rosa. El grupo elige cargadores y un viejo guía indio de una aldea nativa. El indio también lleva consigo a su nieto, Jorgito.
Abren una tumba y encuentran los restos momificados de Nonoc, un guerrero indio que fue enterrado vivo por atreverse a amar a una mujer destinada a terminar su vida como virgen de sacrificio. Un pergamino encontrado en la tumba maldice a los que profanen la sepultura del guerrero, pero el Santo no se impresiona: "Nunca, en toda la historia de la humanidad, ha vuelto una momia a la vida".
Pero parece que el Santo, esta vez, se equivoca, ya que la momia se levanta y comienza a matar gente, comenzando con el viejo indio. Los cargadores se rebelan y huyen, el capataz se monta a un caballo y escapa a buscar ayuda, pero la momia lo traspasa con una flecha. La momia también quema el campamento. Los profesores Romero y Jiménez pasan a mejor vida. Pronto no quedan más que el Santo, Sergio, Susana y Jorgito. Santo finalmente se agarra con la momia, la que (decepcionantemente) resulta ser no otro que el ambicioso Sergio, que se quería quedar con el tesoro de la tumba. Cuando la película termina, Susana y Jorgito están mirando una pelea del Santo, ya de regreso en la gran ciudad.

1970 Director René Cardona Guión Alfredo Salazar Reparto Santo, Eric del Castillo (Sergio Morales), Mary Montiel (Susana), César del Campo (Prof. Romero), Carlos Ancira (Prof. Jiménez), Tío Plácido (Plácido), Alma Rojo (Rosa Bermúdez), Carlos Suárez (guía jefe), Amada Zumaya (viejo indio), René Barrera (cargador), Jorgito [alias Jorge Guzmán, más tarde El Hijo del Santo] (Agapito).
Luchadores: Rebelde Rojo, Gori Casanova, Goliat Ayala, Enrique Llanes (anunciador).


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©ciudadela 65, enero 2004