Santo en el Tesoro de Drácula
El Santo viaja al pasado para rescatar a una doncella en manos de los vampiros del Conde Drácula.

Esta es una de las películas más notorias del Santo, pero sobre todo porque existe una versión titulada El Vampiro y el Sexo que contiene escenas de desnudos.
Santo, en una demostración de conocimiento científico que no le conocíamos, ha inventado una máquina del tiempo. Con la ayuda de su amigo el doctor Sepúlveda, se la enseña a un grupo de científicos. Pero, como no la había probado, se burlan de él. Después, el Santo expresa su malestar y el doctor Sepúlveda se ofrece para ser el conejillo de Indias. El Santo dice que no, es demasiado arriesgado y él podría necesitarlo. El cobarde ayudante del Santo se niega a hacerlo. Además, dice el Santo, el sujeto ideal sería una mujer joven. Luisa, la hija de Sepúlveda, entiende la indirecta y se ofrece de voluntaria. Pronto, vestida con un traje espacial, se sube a la máquina (que tiene un diseño en espiral, dejando en evidencia que el Santo era un fan de la serie de televisión El Túnel del Tiempo. En una buena pero incongruente toma, Luisa (con un camisón) cae del espacio (en cámara lenta) en una lujosa cama de un dormitorio en el siglo 19.
El Profesor Van Roth se acerca a consultar con el Profesor Soler, el padre de Luisa. Soler dice que Luisa ha estado padeciendo de fatiga y anemia últimamente y tiene dos pequeños orificios en el cuello. Como si esto no fuese lo suficientemente sospechoso, el nuevo vecino de Soler se detiene a saludar -es un noble llamado Conde Alucard.
De vuelta en su escondite subterráneo, el Conde gana nuevos conversos: primero los muerde y luego los apuñala, para después ponerles un sello en el cuello con su anillo. En una nube de polvo, se transforman en murciélagos y se alejan en búsqueda de presas. Drácula pasa a morder a Luisa nuevamente. Entretanto, Van Roth experimenta con el nombre Alucard y descubre que mirándolo en el espejo se lee Drácula. Aparece el Conde mismo, que rompe el espejo, pero Van Roth blande una hebra de mandrágora. A Luisa le dan un collar con hierbas antivampiros, pero Drácula hipnotiza a la criada, que se lo saca. Ahora Luisa está libre de seguir a Drácula. Le muestra un ataúd lleno de oro y joyas (el tesoro del título).
Entretanto, Soler y Van Roth -en una escena sacada de la novela original de Stoker- se dan tiempo para clavarle una estaca a otra mujer vampiro. Con un perro trazan a Drácula y Luisa a la caverna donde se encuentran sus ataúdes (Luisa ha sido mordida tres veces y es ahora una vampira completa que puede incluso transformarse en murciélago). A Drácula le toca padecer el método de la estaca, pero antes de que golpee a Luisa se aparece el Santo (que ha estado observándolo todo en un televisor) y la devuelve al presente.
Una figura encapuchada de negro ha estado siguiéndolo todo. Quiere el ataúd lleno de oro y le dice a sus maleantes que espíen al Santo y a los otros. Santo, todavía resentido por el rechazo de la comunidad científica, dice que puede probar que su máquina del tiempo funciona si encontrará el tesoro de Drácula. A Luisa no la convence la idea, pero van a la cripta de Drácula y sacan el medallón de su pecho. Capucha Negra y su banda la siguen y estalla una pelea. En la confusión, el Santo se olvida del anillo de Drácula, que contiene otra parte del puzzle. Capucha Negra y su banda se apoderan del anillo. En un encuentro con los maleantes, el Santo rehúsa entregarles el medallón. El doctor Sepúlveda propone que pelee con Atlas y que el ganador se quede con el medallón, que Capucha Negra acepta.
Dos semanas más tarde, el Santo derrota a Atlas y Capucha le entrega el anillo de Drácula. Sin embargo, ha tomado la precaución de hacer una copia y se le ocurre revivir a Drácula para que él le ayude a encontrar el tesoro. Le saca pues la estaca del cuerpo. Drácula se dirige a la casa de Sepúlveda, donde la pequeña Paquita (una huérfana adoptada por Luisa) juega con el medallón. Cuando la está robando (mientras ella duerme), Drácula ve a Luisa y reconoce a su compañera tanto tiempo perdida. La hipnotiza y salen, dándole de paso una paliza a algunos de los gángsteres de Capucha y al jardinero de Sepúlveda. El jardinero se lo cuenta al Santo, que se aleja con Perico y Sepúlveda; Capucha y sus hombres lo siguen y finalmente obligan al Santo a detener su coche. Llega la poli y arresta a los delincuentes. Se descubre la identidad de Capucha como el doctor Kur.
Santo, Perico y Sepúlveda se dirigen al escondite de Drácula. El vampiro ha reconstituido su división de mujeres vampiro (dice que habían estado durmiendo) y se prepara para morder a Luisa. Drácula atrapa al Santo y sus amigos con una red, pero se abre de repente un enorme agujero en el techo de la caverna y la luz del sol mata a Drácula y su equipo. El Luchador X, amigo de Santo, que ha sido alertado por el Santo a través de su radio-reloj (que le ha dado el Santo antes), hace volar el techo con dinamita. Cuando X y sus amigos luchadores le preguntan sobre los peligros corridos por el Santo, les muestra los penosos restos de unos murciélagos, esparcidos por el suelo. No les impresiona demasiado y se alejan. También Santo, Luisa y Perico se retiran.
1968 Director René Cardona [Sr.]; Scr: Alfredo Salazar Reparto Santo (él mismo) Aldo Monti (Conde Drácula), Noelia Noel (Luisa), Roberto G. Rivera (Dr. Kur), Carlos Agosti (Dr. César Sepulveda), Alberto Rojas (Perico), Pili González (Paquita), Jorge Mondragón (Prof. Soler), Fernando Mendoza (Prof. Van Roth), Javier Rizo (¿dandy?), Carlos Suárez (Ratón), Víctor Manuel González (¿Atlas?), Guillermo Hernández Lobo Negro (luchador X), Roberto Y. Palacios (José , jardinero), Gina Moret (Lupe, criada); ¿mujer vampiro?: Jéssica Rivano, Diana Arriaga, Magali, Sonia Aguilar, Paulette.
©dwilt
©traducción mQh
©ciudadela 61, septiembre 2003

Esta es una de las películas más notorias del Santo, pero sobre todo porque existe una versión titulada El Vampiro y el Sexo que contiene escenas de desnudos.
Santo, en una demostración de conocimiento científico que no le conocíamos, ha inventado una máquina del tiempo. Con la ayuda de su amigo el doctor Sepúlveda, se la enseña a un grupo de científicos. Pero, como no la había probado, se burlan de él. Después, el Santo expresa su malestar y el doctor Sepúlveda se ofrece para ser el conejillo de Indias. El Santo dice que no, es demasiado arriesgado y él podría necesitarlo. El cobarde ayudante del Santo se niega a hacerlo. Además, dice el Santo, el sujeto ideal sería una mujer joven. Luisa, la hija de Sepúlveda, entiende la indirecta y se ofrece de voluntaria. Pronto, vestida con un traje espacial, se sube a la máquina (que tiene un diseño en espiral, dejando en evidencia que el Santo era un fan de la serie de televisión El Túnel del Tiempo. En una buena pero incongruente toma, Luisa (con un camisón) cae del espacio (en cámara lenta) en una lujosa cama de un dormitorio en el siglo 19.
El Profesor Van Roth se acerca a consultar con el Profesor Soler, el padre de Luisa. Soler dice que Luisa ha estado padeciendo de fatiga y anemia últimamente y tiene dos pequeños orificios en el cuello. Como si esto no fuese lo suficientemente sospechoso, el nuevo vecino de Soler se detiene a saludar -es un noble llamado Conde Alucard.
De vuelta en su escondite subterráneo, el Conde gana nuevos conversos: primero los muerde y luego los apuñala, para después ponerles un sello en el cuello con su anillo. En una nube de polvo, se transforman en murciélagos y se alejan en búsqueda de presas. Drácula pasa a morder a Luisa nuevamente. Entretanto, Van Roth experimenta con el nombre Alucard y descubre que mirándolo en el espejo se lee Drácula. Aparece el Conde mismo, que rompe el espejo, pero Van Roth blande una hebra de mandrágora. A Luisa le dan un collar con hierbas antivampiros, pero Drácula hipnotiza a la criada, que se lo saca. Ahora Luisa está libre de seguir a Drácula. Le muestra un ataúd lleno de oro y joyas (el tesoro del título).
Entretanto, Soler y Van Roth -en una escena sacada de la novela original de Stoker- se dan tiempo para clavarle una estaca a otra mujer vampiro. Con un perro trazan a Drácula y Luisa a la caverna donde se encuentran sus ataúdes (Luisa ha sido mordida tres veces y es ahora una vampira completa que puede incluso transformarse en murciélago). A Drácula le toca padecer el método de la estaca, pero antes de que golpee a Luisa se aparece el Santo (que ha estado observándolo todo en un televisor) y la devuelve al presente.
Una figura encapuchada de negro ha estado siguiéndolo todo. Quiere el ataúd lleno de oro y le dice a sus maleantes que espíen al Santo y a los otros. Santo, todavía resentido por el rechazo de la comunidad científica, dice que puede probar que su máquina del tiempo funciona si encontrará el tesoro de Drácula. A Luisa no la convence la idea, pero van a la cripta de Drácula y sacan el medallón de su pecho. Capucha Negra y su banda la siguen y estalla una pelea. En la confusión, el Santo se olvida del anillo de Drácula, que contiene otra parte del puzzle. Capucha Negra y su banda se apoderan del anillo. En un encuentro con los maleantes, el Santo rehúsa entregarles el medallón. El doctor Sepúlveda propone que pelee con Atlas y que el ganador se quede con el medallón, que Capucha Negra acepta.
Dos semanas más tarde, el Santo derrota a Atlas y Capucha le entrega el anillo de Drácula. Sin embargo, ha tomado la precaución de hacer una copia y se le ocurre revivir a Drácula para que él le ayude a encontrar el tesoro. Le saca pues la estaca del cuerpo. Drácula se dirige a la casa de Sepúlveda, donde la pequeña Paquita (una huérfana adoptada por Luisa) juega con el medallón. Cuando la está robando (mientras ella duerme), Drácula ve a Luisa y reconoce a su compañera tanto tiempo perdida. La hipnotiza y salen, dándole de paso una paliza a algunos de los gángsteres de Capucha y al jardinero de Sepúlveda. El jardinero se lo cuenta al Santo, que se aleja con Perico y Sepúlveda; Capucha y sus hombres lo siguen y finalmente obligan al Santo a detener su coche. Llega la poli y arresta a los delincuentes. Se descubre la identidad de Capucha como el doctor Kur.
Santo, Perico y Sepúlveda se dirigen al escondite de Drácula. El vampiro ha reconstituido su división de mujeres vampiro (dice que habían estado durmiendo) y se prepara para morder a Luisa. Drácula atrapa al Santo y sus amigos con una red, pero se abre de repente un enorme agujero en el techo de la caverna y la luz del sol mata a Drácula y su equipo. El Luchador X, amigo de Santo, que ha sido alertado por el Santo a través de su radio-reloj (que le ha dado el Santo antes), hace volar el techo con dinamita. Cuando X y sus amigos luchadores le preguntan sobre los peligros corridos por el Santo, les muestra los penosos restos de unos murciélagos, esparcidos por el suelo. No les impresiona demasiado y se alejan. También Santo, Luisa y Perico se retiran.
1968 Director René Cardona [Sr.]; Scr: Alfredo Salazar Reparto Santo (él mismo) Aldo Monti (Conde Drácula), Noelia Noel (Luisa), Roberto G. Rivera (Dr. Kur), Carlos Agosti (Dr. César Sepulveda), Alberto Rojas (Perico), Pili González (Paquita), Jorge Mondragón (Prof. Soler), Fernando Mendoza (Prof. Van Roth), Javier Rizo (¿dandy?), Carlos Suárez (Ratón), Víctor Manuel González (¿Atlas?), Guillermo Hernández Lobo Negro (luchador X), Roberto Y. Palacios (José , jardinero), Gina Moret (Lupe, criada); ¿mujer vampiro?: Jéssica Rivano, Diana Arriaga, Magali, Sonia Aguilar, Paulette.
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©traducción mQh
©ciudadela 61, septiembre 2003
El Tesoro de Moctezuma
El microfilm con el mapa del tesoro escondido de Montezuma se encuentra en un anillo de esmeraldas.
La organización criminal con base en Hong Kong de Operación 67 sigue existiendo, pero ahora con un nuevo plan: gracias a las investigaciones de un arqueólogo renegado se ha descubierto el tesoro escondido del Emperador Montezuma. Sin embargo, el mapa se encuentra en la base de una pequeña roca con un grabado de un coyote emplumado en un museo de ciudad de México. Además, la clave para descifrar el mapa está en un microfilm que fue insertado en el anillo de esmeraldas de Ruth Taylor -el que ella da a Jorge Rubio antes de morir, al final de la primera película.
Interpol se ha enterado de la intriga y alertan al Santo. Un agente, de nombre secreto Flor de Loto, lo contactará. Cuando se preparan para asistir a un match de lucha libre, Santo informa a su colega Jorge de la inminente cita. "¿Es guapa?", pregunta Jorge. "No lo sé", dice el Santo, bruscamente.
"Recuerda que tus aventuras amorosas nos han causado peligros y dificultades". "Si el amor no causará peligros y dificultades, ¿cuál sería el punto?", pregunta Jorge. Cuando salen del camerino Jorge es atraído por una bella morena y el Santo lo tiene que apartar.
Jorge y Santo suben al ring y Jorge nuevamente divisa a la morena, que ahora se está chupando un dedo y entrecerrando los ojos hacia Jorge. "Ponte serio", le dice el Santo; "la pelea va a comenzar". A medio camino del match la joven se levanta y abandona el lugar. Entra al departamento de Jorge y busca minuciosamente el anillo. Santo y Jorge ganan, por supuesto.
Entretanto, miembros de la organización han robado la figura del coyote emplumado del museo, usando un gas que congela' a los guardias de seguridad. Durante la fuga los maleantes arrollan a dos policías que trataban de detenerlos por exceso de velocidad.
Jorge vuelve a casa y encuentra a la morena en su cama. Ella le ofrece comprarle el anillo, pero él está interesado en otra cosa. (Hay que observar que Maura Monti se ve excepcionalmente sensual en sus escenas; lleva un vestido muy ajustado y aparentemente un mínimo de ropa interior). Cuando se dan de achuchones, dos miembros de la banda -que han entrado silenciosamente- lo golpean por la espalda. Encuentran el anillo en una cadenilla que lleva Jorge en el cuello y se preparan a matarlo cuando irrumpe el Santo. Jorge recupera el conocimiento y le hace una llave a la morena, dejando que el Santo se ocupe de los dos matones. Finalmente dominan a los espías, pero antes de que llegue la policía la morena se saca uno de sus pendientes y lo arroja al aire, provocando un intenso resplandor y un grueso humo que permite que se den a la fuga.
Flor de Loto llama al Santo por teléfono, pidiéndole que se encuentren a la mañana siguiente en una de las pirámides aztecas. Se aparece en su Jaguar plateado y divisa una pequeña figura en la cima de uno de esos monumentos.
Sin embargo, cuando sube los últimos peldaños hacia la cima, se da cuenta de que es un muñeco -pero un muñeco cargado con explosivos- y apenas escapa con vida cuando el muñeco estalla. Entonces reaparecen los matones del departamento de Jorge y después de una batalla uno de los espías se cae de la pirámide y el otro, asustado, dice: "Te diré todo, Santo". En ese momento aparecen sus cómplices, en coche a los pies de la pirámide, y lo rellenan de plomo.
Cardona, el científico de Interpol le pasa al Santo y a Jorge radio-televisores en miniatura que deben llevar en las solapas. Les explica que la cámara no sólo muestra lo que está frente a ella, sino también a la persona que lleva la cámara. "Les explicaré más tarde cómo funciona", promete. Santo, como el mayor del dúo, recibe una bomba que debe llevar atada a su cuello por una cuerda.
Un atildado señor asiático llamado Li Chan se aparece con una maleta llena de dinero y propone comprar el anillo de esmeraldas. Jorge accede y le entrega una caja, que resulta ser una de esas de las que saltan serpientes de trapo cuando uno las abre. El furioso Li Chan dice: "Nos volveremos a ver, hijo mío".
Jorge sale y choca con la guapa rubia Estela. Dice: "Estás detenida, eres demasiada peligrosa con tu belleza". Acuerdan cenar juntos, y revolcarse. Santo ha estado observando todo esto a través de la cámara de Jorge, con una expresión divertida en la cara. Esa noche Estela y Jorge nadan en la piscina de Jorge y se besan debajo del agua. Santo todavía los está mirando por el televisor. Al día siguiente, Jorge se aparece silbando Solamente una vez', extasiado con su nuevo romance. "Lo vi todo por el televisor", le informa el Santo. "¿Todo?", pregunta Jorge. "Hasta la escena de debajo del agua. Luego lo apagué", dice el Santo. Jorge comienza con su entrenamiento, dando vueltas a una enorme barra. "Con tanto peso terminará compitiendo para ser Míster Universe", le dice el Santo. "Pero para ser un campeón de lucha libre necesitas otros ejercicios". Desafortunadamente, el Santo no explica cuáles podrían ser y la escena termina non sequitur.
Jorge y Estela visitan al torero Manuel Capetillo que se está preparando para una corrida. Le dedica el toro a Estela. Sin embargo, Jorge descubre a dos tipos siniestros en los establos (uno está poniendo un silenciador a su arma). Después de una persecución por las entrañas de la plaza de toros, a Jorge lo arrinconan en una pasarela sobre un redil donde hay un hosco toro en plan de espera. Los matones se aprestan a empujarlo cuando aparece el Santo y es entonces uno de los espías (en realidad un muñeco) el que cae para ser corneado y aplastado.
En el estadio esa noche, el Santo debe luchar contra un tipo gordo cortado al rape llamado el Oso. Uno de los espectadores no deja de gritar que quiere ver sangre y una vieja dama anima al Santo. Entretanto los guapas mellizas hacen su aparición: una se dedica a hacerle ojitos a Jorge mientras la otra observa al Santo. Después de la lucha, Santo es casi arrollado por un coche en el estacionamiento. También le disparan (para variar). El Santo se esconde en el vestíbulo y atrapa a uno de sus perseguidores y resulta ser una de las mellizas. Jorge y la otra melliza vuelven al departamento, donde se encuentra el Santo y su hermana. Las actrices que hacen de mellizas son guapísimas, pero no aparecen nunca más.
Entretanto, el doctor Cardona ha estado estudiando el anillo de Jorge. Localiza el microfilme pero es estrangulado por los intrusos. Con la información en las manos, la organización logra localizar la entrada de donde se encuentra el tesoro secreto de Montezuma. Usando equipo pesado abren la bóveda y los bandidos descubren un alijo de oro, joyas y otros objetos valiosos. Suki dice que se llevarán todo lo que puedan para cargarlo en un barco que está esperando en la costa y dirigirse a San Francisco donde se repartirá el botín.
Santo y Jorge encuentran el cuerpo de Cardona. Les ha dejado un mensaje en una grabadora, aludiendo a la ubicación del secreto, el barco y San Francisco (cómo se enteró antes de morir de todo esto es dejado en la penumbra). Se dirigen al sitio del tesoro y sólo encuentran restos de tesoros aztecas. Como Acapulco es el puerto más cercano de donde podría zarpar un buque hacia San Francisco vuelan hacia la ciudad.
En el puerto se encuentra un pequeño buque de guerra, con Suki y sus matonesa a bordo. Santo y Jorge ataca el buque con su avioneta, pero son derribados por fuego anti-aéreo. Caen en paracaídas en el mar, donde son atacados por otros miembros de la banda en una lancha. Santo saca la bomba de su collar para hacerla explotar, pero justo aparece un tiburón. Estela se aparece en la cabina de un barco. Ella es el agente Flor de Loto. Pero no pueden intentar otra vez volar el buque, ya que se podría hundir y perder así el tesoro de Montezuma. En lugar de eso, se irán a San Francisco y se enfrentarán a la banda.
Se dirigen al cuartel general de la banda en el barrio chino de San Francisco. El jefe de la organización acaba de llegar de Hong Kong y está admirando el botín cuando irrumpen el Santo, Jorge y Estela, disparando. A Estela la hieren con un disparo (Santo mata al malvado); Jorge dispara y mata al jefe y comienzan a llegar más agentes de Interpol. Estela, herida mortalmente, dice: "¿Me quieres un poquito, Jorge?", antes de morir. Jorge, que ve morir a una mujer en sus brazos por segunda vez, se aleja desanimado con el Santo. Fin.
1966 Director René Cardona Sr., René Cardona Jr. Guión Rafael García Travesí , Mauricio Wall Reparto Santo (él mismo), Jorge Rivero (Jorge Rubio), Manuel Capetillo (él mismo), Amedée Chabot (Estela Ruiz, pseudónimo Flor de Loto), Maura Monti (espía), Noé Murayama (Suki), José Luis Carol (está en el anuncio, pero no aparece), Miguel Gómez Checa (jefe de la banda criminal, Alfonso Torres [Juan Miranda] (matón), Antonio Raxel (jefe de Interpol), Vicente Lara Indio Cacama (matón barbudo); Ray Mendoza, Henry Pilusso (luchadores).
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©traducción mQh
©ciudadela 61, septiembre 2003
La organización criminal con base en Hong Kong de Operación 67 sigue existiendo, pero ahora con un nuevo plan: gracias a las investigaciones de un arqueólogo renegado se ha descubierto el tesoro escondido del Emperador Montezuma. Sin embargo, el mapa se encuentra en la base de una pequeña roca con un grabado de un coyote emplumado en un museo de ciudad de México. Además, la clave para descifrar el mapa está en un microfilm que fue insertado en el anillo de esmeraldas de Ruth Taylor -el que ella da a Jorge Rubio antes de morir, al final de la primera película. Interpol se ha enterado de la intriga y alertan al Santo. Un agente, de nombre secreto Flor de Loto, lo contactará. Cuando se preparan para asistir a un match de lucha libre, Santo informa a su colega Jorge de la inminente cita. "¿Es guapa?", pregunta Jorge. "No lo sé", dice el Santo, bruscamente.
"Recuerda que tus aventuras amorosas nos han causado peligros y dificultades". "Si el amor no causará peligros y dificultades, ¿cuál sería el punto?", pregunta Jorge. Cuando salen del camerino Jorge es atraído por una bella morena y el Santo lo tiene que apartar.
Jorge y Santo suben al ring y Jorge nuevamente divisa a la morena, que ahora se está chupando un dedo y entrecerrando los ojos hacia Jorge. "Ponte serio", le dice el Santo; "la pelea va a comenzar". A medio camino del match la joven se levanta y abandona el lugar. Entra al departamento de Jorge y busca minuciosamente el anillo. Santo y Jorge ganan, por supuesto.
Entretanto, miembros de la organización han robado la figura del coyote emplumado del museo, usando un gas que congela' a los guardias de seguridad. Durante la fuga los maleantes arrollan a dos policías que trataban de detenerlos por exceso de velocidad.
Jorge vuelve a casa y encuentra a la morena en su cama. Ella le ofrece comprarle el anillo, pero él está interesado en otra cosa. (Hay que observar que Maura Monti se ve excepcionalmente sensual en sus escenas; lleva un vestido muy ajustado y aparentemente un mínimo de ropa interior). Cuando se dan de achuchones, dos miembros de la banda -que han entrado silenciosamente- lo golpean por la espalda. Encuentran el anillo en una cadenilla que lleva Jorge en el cuello y se preparan a matarlo cuando irrumpe el Santo. Jorge recupera el conocimiento y le hace una llave a la morena, dejando que el Santo se ocupe de los dos matones. Finalmente dominan a los espías, pero antes de que llegue la policía la morena se saca uno de sus pendientes y lo arroja al aire, provocando un intenso resplandor y un grueso humo que permite que se den a la fuga.
Flor de Loto llama al Santo por teléfono, pidiéndole que se encuentren a la mañana siguiente en una de las pirámides aztecas. Se aparece en su Jaguar plateado y divisa una pequeña figura en la cima de uno de esos monumentos.
Sin embargo, cuando sube los últimos peldaños hacia la cima, se da cuenta de que es un muñeco -pero un muñeco cargado con explosivos- y apenas escapa con vida cuando el muñeco estalla. Entonces reaparecen los matones del departamento de Jorge y después de una batalla uno de los espías se cae de la pirámide y el otro, asustado, dice: "Te diré todo, Santo". En ese momento aparecen sus cómplices, en coche a los pies de la pirámide, y lo rellenan de plomo.
Cardona, el científico de Interpol le pasa al Santo y a Jorge radio-televisores en miniatura que deben llevar en las solapas. Les explica que la cámara no sólo muestra lo que está frente a ella, sino también a la persona que lleva la cámara. "Les explicaré más tarde cómo funciona", promete. Santo, como el mayor del dúo, recibe una bomba que debe llevar atada a su cuello por una cuerda.
Un atildado señor asiático llamado Li Chan se aparece con una maleta llena de dinero y propone comprar el anillo de esmeraldas. Jorge accede y le entrega una caja, que resulta ser una de esas de las que saltan serpientes de trapo cuando uno las abre. El furioso Li Chan dice: "Nos volveremos a ver, hijo mío".
Jorge sale y choca con la guapa rubia Estela. Dice: "Estás detenida, eres demasiada peligrosa con tu belleza". Acuerdan cenar juntos, y revolcarse. Santo ha estado observando todo esto a través de la cámara de Jorge, con una expresión divertida en la cara. Esa noche Estela y Jorge nadan en la piscina de Jorge y se besan debajo del agua. Santo todavía los está mirando por el televisor. Al día siguiente, Jorge se aparece silbando Solamente una vez', extasiado con su nuevo romance. "Lo vi todo por el televisor", le informa el Santo. "¿Todo?", pregunta Jorge. "Hasta la escena de debajo del agua. Luego lo apagué", dice el Santo. Jorge comienza con su entrenamiento, dando vueltas a una enorme barra. "Con tanto peso terminará compitiendo para ser Míster Universe", le dice el Santo. "Pero para ser un campeón de lucha libre necesitas otros ejercicios". Desafortunadamente, el Santo no explica cuáles podrían ser y la escena termina non sequitur.
Jorge y Estela visitan al torero Manuel Capetillo que se está preparando para una corrida. Le dedica el toro a Estela. Sin embargo, Jorge descubre a dos tipos siniestros en los establos (uno está poniendo un silenciador a su arma). Después de una persecución por las entrañas de la plaza de toros, a Jorge lo arrinconan en una pasarela sobre un redil donde hay un hosco toro en plan de espera. Los matones se aprestan a empujarlo cuando aparece el Santo y es entonces uno de los espías (en realidad un muñeco) el que cae para ser corneado y aplastado.
En el estadio esa noche, el Santo debe luchar contra un tipo gordo cortado al rape llamado el Oso. Uno de los espectadores no deja de gritar que quiere ver sangre y una vieja dama anima al Santo. Entretanto los guapas mellizas hacen su aparición: una se dedica a hacerle ojitos a Jorge mientras la otra observa al Santo. Después de la lucha, Santo es casi arrollado por un coche en el estacionamiento. También le disparan (para variar). El Santo se esconde en el vestíbulo y atrapa a uno de sus perseguidores y resulta ser una de las mellizas. Jorge y la otra melliza vuelven al departamento, donde se encuentra el Santo y su hermana. Las actrices que hacen de mellizas son guapísimas, pero no aparecen nunca más.
Entretanto, el doctor Cardona ha estado estudiando el anillo de Jorge. Localiza el microfilme pero es estrangulado por los intrusos. Con la información en las manos, la organización logra localizar la entrada de donde se encuentra el tesoro secreto de Montezuma. Usando equipo pesado abren la bóveda y los bandidos descubren un alijo de oro, joyas y otros objetos valiosos. Suki dice que se llevarán todo lo que puedan para cargarlo en un barco que está esperando en la costa y dirigirse a San Francisco donde se repartirá el botín.
Santo y Jorge encuentran el cuerpo de Cardona. Les ha dejado un mensaje en una grabadora, aludiendo a la ubicación del secreto, el barco y San Francisco (cómo se enteró antes de morir de todo esto es dejado en la penumbra). Se dirigen al sitio del tesoro y sólo encuentran restos de tesoros aztecas. Como Acapulco es el puerto más cercano de donde podría zarpar un buque hacia San Francisco vuelan hacia la ciudad.
En el puerto se encuentra un pequeño buque de guerra, con Suki y sus matonesa a bordo. Santo y Jorge ataca el buque con su avioneta, pero son derribados por fuego anti-aéreo. Caen en paracaídas en el mar, donde son atacados por otros miembros de la banda en una lancha. Santo saca la bomba de su collar para hacerla explotar, pero justo aparece un tiburón. Estela se aparece en la cabina de un barco. Ella es el agente Flor de Loto. Pero no pueden intentar otra vez volar el buque, ya que se podría hundir y perder así el tesoro de Montezuma. En lugar de eso, se irán a San Francisco y se enfrentarán a la banda.
Se dirigen al cuartel general de la banda en el barrio chino de San Francisco. El jefe de la organización acaba de llegar de Hong Kong y está admirando el botín cuando irrumpen el Santo, Jorge y Estela, disparando. A Estela la hieren con un disparo (Santo mata al malvado); Jorge dispara y mata al jefe y comienzan a llegar más agentes de Interpol. Estela, herida mortalmente, dice: "¿Me quieres un poquito, Jorge?", antes de morir. Jorge, que ve morir a una mujer en sus brazos por segunda vez, se aleja desanimado con el Santo. Fin.
1966 Director René Cardona Sr., René Cardona Jr. Guión Rafael García Travesí , Mauricio Wall Reparto Santo (él mismo), Jorge Rivero (Jorge Rubio), Manuel Capetillo (él mismo), Amedée Chabot (Estela Ruiz, pseudónimo Flor de Loto), Maura Monti (espía), Noé Murayama (Suki), José Luis Carol (está en el anuncio, pero no aparece), Miguel Gómez Checa (jefe de la banda criminal, Alfonso Torres [Juan Miranda] (matón), Antonio Raxel (jefe de Interpol), Vicente Lara Indio Cacama (matón barbudo); Ray Mendoza, Henry Pilusso (luchadores).
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©ciudadela 61, septiembre 2003
Profanadores de Tumbas
Un científico loco con un ayudante jorobado necesita el cuerpo de un super hombre para uno de sus experimentos.
Cuatro hombres desentierran cuerpos de las tumbas de un cementerio, que trasladan luego a un laboratorio escondido. El jefe, el doctor Toicher, dice: "Esta noche fue más productiva que otras: ¡los cuerpos son jóvenes y frescos!" Si logra que el corazón de uno siga latiendo después de 72 horas de estar muerto, habrá logrado su objetivo. Uno de los cuerpos comienza a responder al tratamiento, pero se oye repentinamente una explosión: "Otro fracaso", dice Toicher, y añade optimista: "Pero con cada fracaso se aprende algo. Necesitamos el corazón de un súper hombre y ya sé de quién será". "¿Quién es?", pregunta uno de los matones. "Pronto lo conocerás", replica el doctor.
Ahora está el Santo leyendo el diario: CONTINÚAN LOS ROBOS DE TUMBAS. Revisa su enorme biblioteca sobre temas interesantes: Vampiros Humanos, Estranguladores y Profanadores de Tumbas. Llega un mensajero con un presente de Carlos, un amigo del Santo. Mientras el Santo se entretiene, el ayudante jorobado de Toicher espía en el departamento. El regalo es una lámpara con una extraña sombra: son imágenes de rostros bizarros y deformes, y un inmenso corazón humano. Al enchufar la lámpara, el Santo es sorprendido por un raro ruido que lo hace poner de rodillas. Entretanto, el jorobado se roba un manojo de llaves y sale del lugar sin que nadie lo vea. El Santo logra apagar la lámpara y descubre entonces que las imágenes de la lámpara han sido pintadas con sangre humana.
Afuera, el jorobado es castigado por Toicher por actuar por su propia cuenta. "Quería ayudarte a capturar al Santo, de modo que puedas quedarte con su corazón. Pensé que entonces me darías su tiroides", le dice el jorobado, pensando así aliviar su condición (que le ha sido causada por los experimentos de Toicher, aunque el jorobado no se lo reprocha). Alega que sus instrumentos diabólicos pueden hacerlo, de manera que no necesita ninguna ayuda del jorobado.
El Santo llama a Carlos, pero su amigo tiene un partido ese día (es un jugador de fútbol profesional). El Santo se dirige al estadio, pero es observado por Toicher y sus hombres, que entran al departamento después de que ha salido.
Después del partido, el Santo saluda a Carlos en el estacionamiento de los jugadores. Le pregunta si acaso él le envió la lámpara, pero su amigo lo niega. El Santo dice que él no pensaba que fuera él, que sospechaba que era un truco para que él aceptara el paquete.
Vuelven al departamento a mirar el extraño objeto, pero ha desaparecido, junto con el duplicado de las llaves de la casa. ¿Por qué? El Santo sugiere que esto puede estar conectado con el caso de los profanadores de tumbas, y Carlos ha sido involucrado por ser amigo del Santo. Carlos espera que su novia Marta no se encuentre en ningún peligro. Marta es una cantante de cabaret. Después de su número se pone a tocar el trío Los Chavales mientras Carlos habla con ella en su camerino. Él la protegerá en caso de peligro y verán al Santo al día siguiente.
El Santo se encuentra en la arena, peleando. Carlos y Marta se encuentran en la audiencia, tal como Toicher y su ayudante jorobado. Toicher todavía quiere el cuerpo del Santo, pero también quiere hacer uso de los cuerpos de Carlos y Marta. El Santo gana y su rival declara estar orgulloso de haber perdido con él.
Toicher vuelve a sus experimentos. "¡Otro fracaso!" El cuerpo era joven, pero no sano. "Quizá ha muerto esta persona de cáncer o alguna otra enfermedad. Necesitamos cadáveres de personas que mueran en accidentes, quizás sofocados o ahogados. La mejor manera es secuestrarlos vivos y matarlos nosotros mismos. Y eso es lo que harán con el Santo. "No se puede", protesta su jorobado. "Sí, se puede", insiste Toicher. Tiene un plan y lo pondrá en ejecución al día siguiente, llamando al Santo por su línea privada.
Los espías de Toicher le informan que el Santo ha llegado a casa. Toicher lo llama y le dice a Gorila que le diga que puede sorprender a los profanadores de tumbas esa medianoche en el camposanto municipal.
Los empleados del cabaret donde trabaja Marta reciben una invitación para visitar una tienda de curiosidades, que ha iniciado sus subastas. El maître es también pintor y compra algunos botes de pintura ("el color perfecto para imitar la carne humana", dice el afeminado director). El violinista compra un violín nuevo; Marta compra una peluca. Cuando salen, el manager de la tienda llama a Toicher y le dice que sus planes han tenido éxito.
Esa noche, Toicher y sus hombres están desenterrando un cadáver cuando se aparece el Santo. Después de una batalla a Santo lo noquean en una tumba abierta y lo entierran vivo. Sin embargo, cuando cae, el Santo logra arrebatarle el sombrero a Toicher. Una vez que los profanadores de tumbas desaparecen, el Santo sale de la tumba. En el interior del sombrero se lee: "Dr. Toicher, París". Llamando a París por su radio, el Santo le dice a su agente que contacte con Interpol y pida informaciones sobre Toicher. "Probablemente es de origen eslavo, que ha pasado un buen tiempo en París". Sin embargo, los espías de Toicher descubren que está todavía vivo e informan al científico.
El doctor planea usar a Marta y Carlos para sus experimentos. Se enfurece cuando se entera de que el Santo todavía está vivo: "¡El Santo está vivo! ¡Es él! ¡Es culpa de ustedes, animales!"
Llaman desde París. Toicher es un peligroso criminal. Enviarán a un agente de Interpol a encontrarse con el Santo con información sobre las actividades del doctor. El Santo se pone en contacto con Carlos y le pide que lleve al Inspector Mendoza a se reúna con él en secreto. Tiene informaciones importantes sobre los profanadores de tumbas. Cuando los dos hombres llegan a la casa del Santo el doctor, por sus hombres, se entera de inmediato. Cuando se aparece el agente de Interpol, los hombres de Toicher lo secuestran, a pesar de que un vecino ha alarmado al Santo: "Sabemos que nos enfrentamos a súper criminales".
El violinista del cabaret está ensayando cuando su violín repentinamente parece estar poseído por una fuerza extraña. El violín trata de estrangularlo, brinca de un lado a otro y finalmente estalla.
Toicher ha tomado una decisión: "Tenemos que terminar con el Santo. Su cuerpo es lo único que me permitirá completar mis experimentos. De otro modo, fallaremos. "No será fácil", dice Gorila. "¡Mi genio vencerá a su fuerza!", predice el doctor. Toicher ordena al jorobado que le clave durante el match una aguja al Santo: el veneno lo transformará primero en una bestia humana, luego lo matará. Sin embargo, durante el match, el jorobado resbala e inyecta por accidente al rival del Santo. El hombre se vuelve loco, cae al suelo y muere.
El Santo le dice a Mendoza: "No recibió ningún golpe que explique lo que le pasó", pero cuando encuentra la marca de la jeringa se da cuenta de que ha sido envenenado.
Toicher está enfadado con el nuevo fracaso y ordena matar al jorobado. Sus matones, sin embargo, le piden que le dé otra oportunidad. Toicher dice que necesita los cuerpos de Marta, Carlos y el Santo esa misma noche. El jorobado dice: "La peluca asesina nos ayudará".
Marta, llevando la peluca, hace su número musical. La peluca vive y comienza a tratar de estrangularla. El Santo, disfrazado de parroquiano del cabaret, salta para salvarla y lucha con Toicher y sus hombres.
Alguien apaga la luz y los villanos escapan. El Santo rescata a Marta y advierte a Carlos: "Debemos tener cuidado: estos criminales no se detienen ante nada".
Toicher se enfada de nuevo, pero sus hombres protestan: "El Santo es indestructible". "Nada es indestructible", dice el doctor. "Excepto la genialidad de alguien como yo. Necesito los cuerpos del Santo, Carlos y Marta. Si no, fracasaré, aunque ustedes pagarán su incapacidad con su vida".
El pintor de retratos pinta a una joven mujer con la pintura especial: la pintura es horrible y comienza a botar sangre. Marta, el violinista y Toicher se quejan ante Mendoza, contándole sobre la tienda de curiosidades donde compraron esas cosas.
Toicher y sus secuaces están muy ocupados destruyendo unos cuerpos cuando reciben una llamada: el manager de la tienda dice que la policía está fuera. Toicher le ordena cerrar puertas y ventanas y esperar por ayuda. Entonces hace volar la tienda con un control remoto. Uno de los matones pregunta: "¿Qué pasa con el manager?" "No te pongas sentimental", replica Toicher.
Carlos tiene otro partido de fútbol. Después del partido, él y Marta se encuentran charlando en el coche cuando son asaltados por los hombres de Toicher, pero el Santo disfrazado de vendedor de castañas- los rescata.
Toicher dice que tratará una vez más de capturar al Santo y que si fracasa pondrá a sus hombres en la cámara de desintegración. Ponen la lámpara asesina en el cuarto del Santo y le dicen a Carlos que lleve a Marta al departamento. La lámpara noquea a Carlos y Marta y Toicher y sus hombres se los llevan. Llega el Santo y casi es noqueado por la lámpara, pero logra arrojarla al suelo y destruirla. Ve entonces a Carlos y Marta, que se encuentran bajo los efectos del cloroformo.
Llaman al Santo desde París y este informa que el agente de Interpol ha sido asesinado, diciendo que capturará a los responsables. Toicher ordena a Marta leerle al Santo una nota por teléfono: "Debes venir a medianoche, solo, o moriremos". Le da entonces la dirección. Santo va al escondite y es puesto fuera de acción por una rejilla electrificada. Los secuaces de Toicher lo meten en una recámara hermética, donde morirá dentro de tres minutos. Toicher se prepara para operar a Carlos y Marta, prometiendo su tiroides al jorobado. Pero Santo escapa de la cámara y lucha con los matones de Toicher, matándolos. Toicher oye los gritos y se dirige a ver qué pasa, pero el jorobado insiste en que continúe con la operación. Toicher lo mata y finalmente queda el Santo cara a cara con el doctor loco, al que mata. Llega la policía y el Santo dice: "Terminaron los días de gloria de los profanadores de tumbas". Mendoza agrega: "Los criminales pagan por sus crímenes, es un hecho que no pueden escapar". "Especialmente porque el Santo lucha contra el mal en todas partes", agrega Carlos.
1965 Director/Guión José Díaz Morales Historia Rafael García Travesí Reparto Santo, Gina Romand (Marta); Mario Orea (Dr. Toicher); Jorge Peral (Carlos Resendiz), Jesús Camacho (jorobado), Jessica [Munguía], Fernando Osés (matones), Lobo Negro [Guillermo Hernández] (Gorila), Bigotón Castro (Inspector Mendoza), Estela Peral (Estela), Jorge Fegan (violinista), Marta Lasso Rentería, Fernando Saucedo, Frankestein (vendedor), Quasimodo, Juan Garza (segundo rival), Los Chavales, Julio Ahuet (matones y espías), Leonor Gómez (espectadora).
©dwilt
©traducción mQh
©ciudadela 60, agosto 2003
Cuatro hombres desentierran cuerpos de las tumbas de un cementerio, que trasladan luego a un laboratorio escondido. El jefe, el doctor Toicher, dice: "Esta noche fue más productiva que otras: ¡los cuerpos son jóvenes y frescos!" Si logra que el corazón de uno siga latiendo después de 72 horas de estar muerto, habrá logrado su objetivo. Uno de los cuerpos comienza a responder al tratamiento, pero se oye repentinamente una explosión: "Otro fracaso", dice Toicher, y añade optimista: "Pero con cada fracaso se aprende algo. Necesitamos el corazón de un súper hombre y ya sé de quién será". "¿Quién es?", pregunta uno de los matones. "Pronto lo conocerás", replica el doctor. Ahora está el Santo leyendo el diario: CONTINÚAN LOS ROBOS DE TUMBAS. Revisa su enorme biblioteca sobre temas interesantes: Vampiros Humanos, Estranguladores y Profanadores de Tumbas. Llega un mensajero con un presente de Carlos, un amigo del Santo. Mientras el Santo se entretiene, el ayudante jorobado de Toicher espía en el departamento. El regalo es una lámpara con una extraña sombra: son imágenes de rostros bizarros y deformes, y un inmenso corazón humano. Al enchufar la lámpara, el Santo es sorprendido por un raro ruido que lo hace poner de rodillas. Entretanto, el jorobado se roba un manojo de llaves y sale del lugar sin que nadie lo vea. El Santo logra apagar la lámpara y descubre entonces que las imágenes de la lámpara han sido pintadas con sangre humana.
Afuera, el jorobado es castigado por Toicher por actuar por su propia cuenta. "Quería ayudarte a capturar al Santo, de modo que puedas quedarte con su corazón. Pensé que entonces me darías su tiroides", le dice el jorobado, pensando así aliviar su condición (que le ha sido causada por los experimentos de Toicher, aunque el jorobado no se lo reprocha). Alega que sus instrumentos diabólicos pueden hacerlo, de manera que no necesita ninguna ayuda del jorobado.
El Santo llama a Carlos, pero su amigo tiene un partido ese día (es un jugador de fútbol profesional). El Santo se dirige al estadio, pero es observado por Toicher y sus hombres, que entran al departamento después de que ha salido.
Después del partido, el Santo saluda a Carlos en el estacionamiento de los jugadores. Le pregunta si acaso él le envió la lámpara, pero su amigo lo niega. El Santo dice que él no pensaba que fuera él, que sospechaba que era un truco para que él aceptara el paquete.
Vuelven al departamento a mirar el extraño objeto, pero ha desaparecido, junto con el duplicado de las llaves de la casa. ¿Por qué? El Santo sugiere que esto puede estar conectado con el caso de los profanadores de tumbas, y Carlos ha sido involucrado por ser amigo del Santo. Carlos espera que su novia Marta no se encuentre en ningún peligro. Marta es una cantante de cabaret. Después de su número se pone a tocar el trío Los Chavales mientras Carlos habla con ella en su camerino. Él la protegerá en caso de peligro y verán al Santo al día siguiente.
El Santo se encuentra en la arena, peleando. Carlos y Marta se encuentran en la audiencia, tal como Toicher y su ayudante jorobado. Toicher todavía quiere el cuerpo del Santo, pero también quiere hacer uso de los cuerpos de Carlos y Marta. El Santo gana y su rival declara estar orgulloso de haber perdido con él.
Toicher vuelve a sus experimentos. "¡Otro fracaso!" El cuerpo era joven, pero no sano. "Quizá ha muerto esta persona de cáncer o alguna otra enfermedad. Necesitamos cadáveres de personas que mueran en accidentes, quizás sofocados o ahogados. La mejor manera es secuestrarlos vivos y matarlos nosotros mismos. Y eso es lo que harán con el Santo. "No se puede", protesta su jorobado. "Sí, se puede", insiste Toicher. Tiene un plan y lo pondrá en ejecución al día siguiente, llamando al Santo por su línea privada.
Los espías de Toicher le informan que el Santo ha llegado a casa. Toicher lo llama y le dice a Gorila que le diga que puede sorprender a los profanadores de tumbas esa medianoche en el camposanto municipal.
Los empleados del cabaret donde trabaja Marta reciben una invitación para visitar una tienda de curiosidades, que ha iniciado sus subastas. El maître es también pintor y compra algunos botes de pintura ("el color perfecto para imitar la carne humana", dice el afeminado director). El violinista compra un violín nuevo; Marta compra una peluca. Cuando salen, el manager de la tienda llama a Toicher y le dice que sus planes han tenido éxito.
Esa noche, Toicher y sus hombres están desenterrando un cadáver cuando se aparece el Santo. Después de una batalla a Santo lo noquean en una tumba abierta y lo entierran vivo. Sin embargo, cuando cae, el Santo logra arrebatarle el sombrero a Toicher. Una vez que los profanadores de tumbas desaparecen, el Santo sale de la tumba. En el interior del sombrero se lee: "Dr. Toicher, París". Llamando a París por su radio, el Santo le dice a su agente que contacte con Interpol y pida informaciones sobre Toicher. "Probablemente es de origen eslavo, que ha pasado un buen tiempo en París". Sin embargo, los espías de Toicher descubren que está todavía vivo e informan al científico.
El doctor planea usar a Marta y Carlos para sus experimentos. Se enfurece cuando se entera de que el Santo todavía está vivo: "¡El Santo está vivo! ¡Es él! ¡Es culpa de ustedes, animales!"
Llaman desde París. Toicher es un peligroso criminal. Enviarán a un agente de Interpol a encontrarse con el Santo con información sobre las actividades del doctor. El Santo se pone en contacto con Carlos y le pide que lleve al Inspector Mendoza a se reúna con él en secreto. Tiene informaciones importantes sobre los profanadores de tumbas. Cuando los dos hombres llegan a la casa del Santo el doctor, por sus hombres, se entera de inmediato. Cuando se aparece el agente de Interpol, los hombres de Toicher lo secuestran, a pesar de que un vecino ha alarmado al Santo: "Sabemos que nos enfrentamos a súper criminales".
El violinista del cabaret está ensayando cuando su violín repentinamente parece estar poseído por una fuerza extraña. El violín trata de estrangularlo, brinca de un lado a otro y finalmente estalla.
Toicher ha tomado una decisión: "Tenemos que terminar con el Santo. Su cuerpo es lo único que me permitirá completar mis experimentos. De otro modo, fallaremos. "No será fácil", dice Gorila. "¡Mi genio vencerá a su fuerza!", predice el doctor. Toicher ordena al jorobado que le clave durante el match una aguja al Santo: el veneno lo transformará primero en una bestia humana, luego lo matará. Sin embargo, durante el match, el jorobado resbala e inyecta por accidente al rival del Santo. El hombre se vuelve loco, cae al suelo y muere.
El Santo le dice a Mendoza: "No recibió ningún golpe que explique lo que le pasó", pero cuando encuentra la marca de la jeringa se da cuenta de que ha sido envenenado.
Toicher está enfadado con el nuevo fracaso y ordena matar al jorobado. Sus matones, sin embargo, le piden que le dé otra oportunidad. Toicher dice que necesita los cuerpos de Marta, Carlos y el Santo esa misma noche. El jorobado dice: "La peluca asesina nos ayudará".
Marta, llevando la peluca, hace su número musical. La peluca vive y comienza a tratar de estrangularla. El Santo, disfrazado de parroquiano del cabaret, salta para salvarla y lucha con Toicher y sus hombres.
Alguien apaga la luz y los villanos escapan. El Santo rescata a Marta y advierte a Carlos: "Debemos tener cuidado: estos criminales no se detienen ante nada".
Toicher se enfada de nuevo, pero sus hombres protestan: "El Santo es indestructible". "Nada es indestructible", dice el doctor. "Excepto la genialidad de alguien como yo. Necesito los cuerpos del Santo, Carlos y Marta. Si no, fracasaré, aunque ustedes pagarán su incapacidad con su vida".
El pintor de retratos pinta a una joven mujer con la pintura especial: la pintura es horrible y comienza a botar sangre. Marta, el violinista y Toicher se quejan ante Mendoza, contándole sobre la tienda de curiosidades donde compraron esas cosas.
Toicher y sus secuaces están muy ocupados destruyendo unos cuerpos cuando reciben una llamada: el manager de la tienda dice que la policía está fuera. Toicher le ordena cerrar puertas y ventanas y esperar por ayuda. Entonces hace volar la tienda con un control remoto. Uno de los matones pregunta: "¿Qué pasa con el manager?" "No te pongas sentimental", replica Toicher.
Carlos tiene otro partido de fútbol. Después del partido, él y Marta se encuentran charlando en el coche cuando son asaltados por los hombres de Toicher, pero el Santo disfrazado de vendedor de castañas- los rescata.
Toicher dice que tratará una vez más de capturar al Santo y que si fracasa pondrá a sus hombres en la cámara de desintegración. Ponen la lámpara asesina en el cuarto del Santo y le dicen a Carlos que lleve a Marta al departamento. La lámpara noquea a Carlos y Marta y Toicher y sus hombres se los llevan. Llega el Santo y casi es noqueado por la lámpara, pero logra arrojarla al suelo y destruirla. Ve entonces a Carlos y Marta, que se encuentran bajo los efectos del cloroformo.
Llaman al Santo desde París y este informa que el agente de Interpol ha sido asesinado, diciendo que capturará a los responsables. Toicher ordena a Marta leerle al Santo una nota por teléfono: "Debes venir a medianoche, solo, o moriremos". Le da entonces la dirección. Santo va al escondite y es puesto fuera de acción por una rejilla electrificada. Los secuaces de Toicher lo meten en una recámara hermética, donde morirá dentro de tres minutos. Toicher se prepara para operar a Carlos y Marta, prometiendo su tiroides al jorobado. Pero Santo escapa de la cámara y lucha con los matones de Toicher, matándolos. Toicher oye los gritos y se dirige a ver qué pasa, pero el jorobado insiste en que continúe con la operación. Toicher lo mata y finalmente queda el Santo cara a cara con el doctor loco, al que mata. Llega la policía y el Santo dice: "Terminaron los días de gloria de los profanadores de tumbas". Mendoza agrega: "Los criminales pagan por sus crímenes, es un hecho que no pueden escapar". "Especialmente porque el Santo lucha contra el mal en todas partes", agrega Carlos.
1965 Director/Guión José Díaz Morales Historia Rafael García Travesí Reparto Santo, Gina Romand (Marta); Mario Orea (Dr. Toicher); Jorge Peral (Carlos Resendiz), Jesús Camacho (jorobado), Jessica [Munguía], Fernando Osés (matones), Lobo Negro [Guillermo Hernández] (Gorila), Bigotón Castro (Inspector Mendoza), Estela Peral (Estela), Jorge Fegan (violinista), Marta Lasso Rentería, Fernando Saucedo, Frankestein (vendedor), Quasimodo, Juan Garza (segundo rival), Los Chavales, Julio Ahuet (matones y espías), Leonor Gómez (espectadora).
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©traducción mQh
©ciudadela 60, agosto 2003
El Hacha Diabólica
En el siglo 17 el ancestro del Santo mató a un demonio que fue quemado por la Inquisición en la hoguera. Ha vuelto para vengarse.
Otro de las inusuales, baratas y divertidas películas del Santo hechas por Vergara. Como El Barón de Brákola y Atacan las Brujas, la película incluye extensos flashbacks de tiempos coloniales, en los que aparece un ancestro del Santo. De hecho, El Hacha Diabólica incluye una suerte de escena primigenia del Santo en la que un hombre común y corriente (cuyo rostro, sin embargo, no se nos muestra nunca) se transforma mágicamente en el Santo, el Enmascarado de Plata, con todos los elementos de su traje del siglo 20. Otra cosa interesante es que la película incluye una escena en la que se desenmascara al Santo: un actor que no aparece luego en los créditos (de largos y gruesos cabellos negros y pómulos prominentes) se saca la máscara de plata y da un beso a Bety González: de la cara se ve una pequeña parte, pero es evidente que no se trata de Rodolfo Guzmán Huerta.
La película comienza en 1603: una procesión de monjes deposita el cuerpo del Santo en una tumba. Una vez que se retiran aparece repentinamente un hombre de capuchón negro que grita que se vengará del Santo, así le tome siglos lograrlo.
Enseguida nos trasladamos al presente: Santo pelea con el Lobo Negro, pero un hombre con un hacha aparece misteriosamente en el ring y trata de matar al héroe, empujando fuera al otro púgil y al referí. Las balas de la policía no penetran en el hombre encapuchado, que desaparece tan misteriosamente como apareció. Un periodista se mofa del asunto, dando por sentado de que se trata de un truco publicitario, pero el hombre del hacha no aparece en las fotografías que tomó del match.
Santo sale con Alicia, su rubia amiga. Se detienen a platicar un rato. Le dice que le gusta, pero que sabe que en algún lugar hay una mujer de la que ha estado siempre enamorado. Alicia le pide ver su cara y él se la saca ("Serás la primera y la última en verlo sin máscara", le dice). Se besan.
Santo duerme (completamente vestido) cuando se aparece el hombre del hacha y trata de matarlo nuevamente, pero una mujer gritando, que aparece no se sabe de dónde, salva al héroe. Santo lleva el hacha -que esta vez no desaparece al desvanecerse el Encapuchado Negro- a su amigo el dr. Zanoni. Al magnificarla, se dan cuenta de que el hacha data de 1603 y que tiene una calavera grabada en su hoja. La máscara del Santo, que le fue dada por su padre, lleva también un pequeño dibujo esotérico, con la palabra Abracadabra en un triángulo). Zanoni le cuenta que Abraca fue un famoso mago en el siglo 17. Mientras habla se materializa misteriosamente una mujer. Es Isabel de Arango, la que salvó con sus gritos la vida del Santo: si el Santo derrota al asesino del hacha, su amor podrá renacer nuevamente. Entonces ella desaparece. Santo se queda lelo: "Me he olvidado de todo", dice.
Zanoni y Santo se conectan ellos mismos a una máquina (colocándose unos fríjoles en la cabeza), lo que les permite viajar hacia el pasado. En 1603, un hombre (que se cubre la cara con su manto la mayor parte del tiempo) invoca a Arimán (un demonio, aparentemente representado por un enorme murciélago embalsamado) para que este vaya en su ayuda. Está prendado de Isabel de Arango, pero ella quiere a otro. En un baile, el novio de Isabel lleva una máscara plateada y el amigo malvado, una negra. Sostienen un duelo de espadas, que termina con el rufián malherido. Se tambalea hacia un calabozo secreto donde tiene su altar a Arimán. Una voz le dice que debe entregar su alma a Satanás a cambio de la ayuda del demonio de Arimán. El hombre accede y se convierte en el Encapuchado Negro.
Arimán le dice que no puede hacer que Isabel se enamore del Encapuchado Negro, pero sí le da un cofre lleno de joyas y oro. El Encapuchado tendrá poder y riqueza, a menos que sea desenmascarado y derrotado. Secuestra entonces a Isabel y la encadena en su calabozo. Su novio no logra encontrarla y, desesperado, se va a ver al brujo Abraca, que vive en una caverna. Abraca le dice: "Isabel ya no pertenece a este mundo", pero transforma al hombre en el Santo para que pueda pelear. De regreso en la ciudad, el Santo y la Inquisición capturan al Encapuchado Negro, que al ser quemado en la hoguera se transforma en un murciélago y se aleja volando. Santo, desalentado, entra a un monasterio a pasar sus últimos días.
De vuelta en 1964, Zanoni sugiere que el Santo trate de localizar el lugar de reposo de Isabel revisando las casas aún existentes de la época colonial. Se aparece el Encapuchado Negro en otro intento de matar al Santo; después de mirar la pelea con un ligero interés durante un rato, Zanoni se interpone entre los púgiles, salvando así la vida del Santo. Al morir, se transforma en el brujo barbudo Abraca.
El siguiente rival del Santo en el ring es poseído a su vez por el alma del Encapuchado Negro y se cambia en un vicioso púgil. La multitud (la escena fue filmada en un ring de verdad) se enfurece y comienza a arrojar objetos al cuadrilátero.
Santo vuelve con Alicia y se dirigen como de costumbre a su estacionamiento. Él la dice que puede estar en peligro, de modo que prefiere que no se vean por un momento. Ella va a casa y se prepara para irse a la cama, pero siente que hay algo raro en el ambiente y llama al Santo. Este la escucha gritar al otro lado del auricular. Corre a su departamento sólo para encontrarla muerta (la escena fue rodada más bien torpemente, pues su cadáver sólo se puede ver breve y parcialmente y es sólo cuando el Santo llama a la policía para informarles del asesinato que la audiencia se entera de que ella no ha sido secuestrada o algo). Dice el Santo a la poli: "Juro que el asesino pagará por su crimen".
Después de una corta pesquisa, el Santo ubica la casa donde cree que se encuentra el cuerpo de Isabel. Hay una larga secuencia en la que él pasea por la casa. Se aparece entonces el espíritu de Abrca, que le previene de un peligro. Se abre una puerta secreta y el Santo encuentra el calabozo oculto del Encapuchado Negro (y el esqueleto de Isabel encadenado a la pared).
Santo y el Encapuchado Negro pelean, pero el Santo agarra una enorme antorcha y le quita la capucha. El villano se transforma en un murciélago, pero el Santo lo clava a la pared con un clavo. Isabel recupera su forma humana y dice que está preparada para el eterno reposo. El Santo dice que continuará luchando por la bondad y la justicia, los muebles se difuminan y el Santo se queda en una habitación vacía.
1964 Director José Díaz Morales Guión Rafael García Travesí , Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Lorena Velázquez (Isabel de Arango), Fernando Osés (Encapuchado Negro), Bety González (Alicia), Mario Sevilla (Abraca; Dr. Zanoni), Mario Orea (monje), Guillermo Hernández Lobo Negro (primer rival), José Álvarez Valdéz, Mario Zebadua Colocho (reportero), Martha Lasso Rentería, Emilio Garibay, Carlos Suárez & Margarito Luna (hombres de la Inquisición), Víctor Velázquez (funcionario de la Inquisición), Juan Garza (segundo rival), Jorge Mateos, Roy Fletcher (agente de seguridad de la arena).
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©ciudadela 60, agosto 2003
Otro de las inusuales, baratas y divertidas películas del Santo hechas por Vergara. Como El Barón de Brákola y Atacan las Brujas, la película incluye extensos flashbacks de tiempos coloniales, en los que aparece un ancestro del Santo. De hecho, El Hacha Diabólica incluye una suerte de escena primigenia del Santo en la que un hombre común y corriente (cuyo rostro, sin embargo, no se nos muestra nunca) se transforma mágicamente en el Santo, el Enmascarado de Plata, con todos los elementos de su traje del siglo 20. Otra cosa interesante es que la película incluye una escena en la que se desenmascara al Santo: un actor que no aparece luego en los créditos (de largos y gruesos cabellos negros y pómulos prominentes) se saca la máscara de plata y da un beso a Bety González: de la cara se ve una pequeña parte, pero es evidente que no se trata de Rodolfo Guzmán Huerta. La película comienza en 1603: una procesión de monjes deposita el cuerpo del Santo en una tumba. Una vez que se retiran aparece repentinamente un hombre de capuchón negro que grita que se vengará del Santo, así le tome siglos lograrlo.
Enseguida nos trasladamos al presente: Santo pelea con el Lobo Negro, pero un hombre con un hacha aparece misteriosamente en el ring y trata de matar al héroe, empujando fuera al otro púgil y al referí. Las balas de la policía no penetran en el hombre encapuchado, que desaparece tan misteriosamente como apareció. Un periodista se mofa del asunto, dando por sentado de que se trata de un truco publicitario, pero el hombre del hacha no aparece en las fotografías que tomó del match.
Santo sale con Alicia, su rubia amiga. Se detienen a platicar un rato. Le dice que le gusta, pero que sabe que en algún lugar hay una mujer de la que ha estado siempre enamorado. Alicia le pide ver su cara y él se la saca ("Serás la primera y la última en verlo sin máscara", le dice). Se besan.
Santo duerme (completamente vestido) cuando se aparece el hombre del hacha y trata de matarlo nuevamente, pero una mujer gritando, que aparece no se sabe de dónde, salva al héroe. Santo lleva el hacha -que esta vez no desaparece al desvanecerse el Encapuchado Negro- a su amigo el dr. Zanoni. Al magnificarla, se dan cuenta de que el hacha data de 1603 y que tiene una calavera grabada en su hoja. La máscara del Santo, que le fue dada por su padre, lleva también un pequeño dibujo esotérico, con la palabra Abracadabra en un triángulo). Zanoni le cuenta que Abraca fue un famoso mago en el siglo 17. Mientras habla se materializa misteriosamente una mujer. Es Isabel de Arango, la que salvó con sus gritos la vida del Santo: si el Santo derrota al asesino del hacha, su amor podrá renacer nuevamente. Entonces ella desaparece. Santo se queda lelo: "Me he olvidado de todo", dice.
Zanoni y Santo se conectan ellos mismos a una máquina (colocándose unos fríjoles en la cabeza), lo que les permite viajar hacia el pasado. En 1603, un hombre (que se cubre la cara con su manto la mayor parte del tiempo) invoca a Arimán (un demonio, aparentemente representado por un enorme murciélago embalsamado) para que este vaya en su ayuda. Está prendado de Isabel de Arango, pero ella quiere a otro. En un baile, el novio de Isabel lleva una máscara plateada y el amigo malvado, una negra. Sostienen un duelo de espadas, que termina con el rufián malherido. Se tambalea hacia un calabozo secreto donde tiene su altar a Arimán. Una voz le dice que debe entregar su alma a Satanás a cambio de la ayuda del demonio de Arimán. El hombre accede y se convierte en el Encapuchado Negro.
Arimán le dice que no puede hacer que Isabel se enamore del Encapuchado Negro, pero sí le da un cofre lleno de joyas y oro. El Encapuchado tendrá poder y riqueza, a menos que sea desenmascarado y derrotado. Secuestra entonces a Isabel y la encadena en su calabozo. Su novio no logra encontrarla y, desesperado, se va a ver al brujo Abraca, que vive en una caverna. Abraca le dice: "Isabel ya no pertenece a este mundo", pero transforma al hombre en el Santo para que pueda pelear. De regreso en la ciudad, el Santo y la Inquisición capturan al Encapuchado Negro, que al ser quemado en la hoguera se transforma en un murciélago y se aleja volando. Santo, desalentado, entra a un monasterio a pasar sus últimos días.
De vuelta en 1964, Zanoni sugiere que el Santo trate de localizar el lugar de reposo de Isabel revisando las casas aún existentes de la época colonial. Se aparece el Encapuchado Negro en otro intento de matar al Santo; después de mirar la pelea con un ligero interés durante un rato, Zanoni se interpone entre los púgiles, salvando así la vida del Santo. Al morir, se transforma en el brujo barbudo Abraca.
El siguiente rival del Santo en el ring es poseído a su vez por el alma del Encapuchado Negro y se cambia en un vicioso púgil. La multitud (la escena fue filmada en un ring de verdad) se enfurece y comienza a arrojar objetos al cuadrilátero.
Santo vuelve con Alicia y se dirigen como de costumbre a su estacionamiento. Él la dice que puede estar en peligro, de modo que prefiere que no se vean por un momento. Ella va a casa y se prepara para irse a la cama, pero siente que hay algo raro en el ambiente y llama al Santo. Este la escucha gritar al otro lado del auricular. Corre a su departamento sólo para encontrarla muerta (la escena fue rodada más bien torpemente, pues su cadáver sólo se puede ver breve y parcialmente y es sólo cuando el Santo llama a la policía para informarles del asesinato que la audiencia se entera de que ella no ha sido secuestrada o algo). Dice el Santo a la poli: "Juro que el asesino pagará por su crimen".
Después de una corta pesquisa, el Santo ubica la casa donde cree que se encuentra el cuerpo de Isabel. Hay una larga secuencia en la que él pasea por la casa. Se aparece entonces el espíritu de Abrca, que le previene de un peligro. Se abre una puerta secreta y el Santo encuentra el calabozo oculto del Encapuchado Negro (y el esqueleto de Isabel encadenado a la pared).
Santo y el Encapuchado Negro pelean, pero el Santo agarra una enorme antorcha y le quita la capucha. El villano se transforma en un murciélago, pero el Santo lo clava a la pared con un clavo. Isabel recupera su forma humana y dice que está preparada para el eterno reposo. El Santo dice que continuará luchando por la bondad y la justicia, los muebles se difuminan y el Santo se queda en una habitación vacía.
1964 Director José Díaz Morales Guión Rafael García Travesí , Fernando Osés Reparto Santo (él mismo), Lorena Velázquez (Isabel de Arango), Fernando Osés (Encapuchado Negro), Bety González (Alicia), Mario Sevilla (Abraca; Dr. Zanoni), Mario Orea (monje), Guillermo Hernández Lobo Negro (primer rival), José Álvarez Valdéz, Mario Zebadua Colocho (reportero), Martha Lasso Rentería, Emilio Garibay, Carlos Suárez & Margarito Luna (hombres de la Inquisición), Víctor Velázquez (funcionario de la Inquisición), Juan Garza (segundo rival), Jorge Mateos, Roy Fletcher (agente de seguridad de la arena).
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©ciudadela 60, agosto 2003
Atacan las Brujas
La Reina de las Brujas quiere sacrificar al Santo en honor de su señor Satanás.
Aunque barata, es una película entretenida y comparte todas los rasgos de otras pleículas y el Santo y Blue Demon producidas Vergara.
Las dos últimas películas de el Santo para este productor -El Barón Brákola y Profanadores de Tumbas- son algo mejores (vale decir, más bizarras y más campy), pero Atacan las Brujas y El Hacha Diabólica también tienen sus grandes momentos.
La película empieza con una larga secuencia de créditos. Ofelia tiene visiones de Satanás, del Santo, de animales embalsamados, de lagartos vivos y otras cosas extrañas. El Santo entra a un viejo edificio y pelea con dos enmascarados, que finalmente lo reducen. Lo atan a una mesa y a Ofelia a otra.
Los discípulos (cuatro o cinco mujeres vestidas al estilo griego clásico y tres gordinflones) invocan a la Reina de las Brujas, Mayra, que les promete sacrificar al Santo y a Ofelia en honor de su amo Satanás (que tiene cuernos y la cara peluda).
Santo logra liberarse y, con su cuerpo y brazos, arroja una sombra en la forma de una cruz. Las brujas huyen.
Ofelia despierta repentinamente. Ha vuelto a tener el mismo sueño, una y otra vez. Ofelia le cuenta a su amigo Arturo que después de la muerte de sus padres, Elisa Cárdenas, la antigua secretaria, la ha visitado con noticias sobre el testamento: Ofelia deberá vivir en la vieja mansión durante un año antes de poder heredar. Arturo le dice que el héroe enmascarado de sus sueños existe de verdad y se llama el Santo.
Arturo discute el caso con el Santo: la verdadera Elisa Cárdenas murió hace 15 años y su cuerpo ha sido ocupado por una bruja. Pero, ¿por qué? Santo recorre la vieja casa y es atacado por unos matones. De casualidad hace el signo de la cruz y los matones ponen pies en polvorosa. Cuando se aleja, el Santo recoge a una atractiva y joven mujer. No lo sabe, pero es Medusa, una de las asistentes de Mayra, que lo conduce a otra vieja casona, donde se dedica a aparecer y desaparecer. Se aparece repentinamente en el dormitorio, con un bikini minúsculo. El Santo se dice a sí mismo: "Soy la víctima de una seducción infernal".
En lugar de besar a Medusa, la empuja: "¡Vuelve a las tinieblas de donde has venido!" Derrumbando la puerta a patadas, el Santo escapa.
Con Arturo vuelve a la casa, que ahora está llena de telarañas. Al entrar a la habitación con la puerta destrozada, encuentran un ataúd en lugar de un cama. Arturo le dice al Santo que las brujas sólo pueden ser derrotadas con el signo de la cruz y la luz del día. Santo no lo entiende cómo pudo espantarlas. Cuando parten (Santo se marcha en su elegante coche deportivo, Arturo tiene un cacharro), Arturo tiene visiones de la carretera y de un choque. Los secuaces de Mayra secuestran al inconsciente Arturo. Mayra ordena mentalmente a Ofelia a quitarse la cruz que lleva, y así Ofelia también es capturada.
En las mazmorras de las brujas Arturo, hipnotizado, y tres matones dominan al Santo cuando este se aparece por ahí. Santo y Ofelia deben ser sacrificados en honor a Satanás en un momento preciso, pero Mayra no quiere esperar; sin embargo, Santo pega un brinco, se apodera de varias antorchas (ha escuchado decir a Mayra que son vulnerables ante la cruz, la luz diurna y extintores de fuego -¡gracias Mayra por la información!). Las brujas se transforman en murciélagos y escapan volando. Más tarde, Satanás le dirá a Mayra que debe sacrificar a Santo y a Ofelia, o sino se enfadará mucho.
Es tiempo para una pelea en el ring. Curiosamente, esta pelea parece haber sido sacada de otra película anterior del Santo, ya que se puede ver a Augusto Benedico en la esquina del Santo, y su rival es Fernando Osés, uno de los secuaces de las brujas, pero aparentemente en otro rol aquí.
Santo está durmiendo (con su máscara, capa, malla, etc.) y es hipnotizado por Mayra. Medusa hipnotiza a Ofelia -que duerme en el cuarto de al lado- apuntándola con sus largas uñas. Arturo entra en el cuarto y se lo llevan. Cuando despierta el Santo se apresura hacia el cuartel general de las brujas, pero las mazmorras están vacías. A la noche siguiente, Mayra envía a un gigantesca araña a morder al Santo, pero él la aplasta. Se aparece Ofelia, que dice que se ha escapado, pero tienen que salvar a Arturo. Vuelve a la vieja casona. Repentinamenet, Ofelia se cambia en Mayra: ¡era un truco!
Santo entra, casi cae en un pozo lleno de estacas (dos de los matones le aplastan los dedos, pero él no se suelta; finalmente, uno de los matones cae en el pozo y muere empalado). Lo amarran a un mesa para el sacrificio, pero -como hizo antes ya dos veces (bueno, una de esas veces fue en el sueño de Ofelia)- se libera y escapa corriendo. Vuelve con una enorme cruz de madera que agita como un letrero de vía férrea, la que (como en Horror Hotel) hace que las brujas prendan fuego (una de ellas es un muñeco que prende fuego, el resto de las brujas son quemadas' por medio de superimposiciones). Antes de arder, Mayra le clava el puñal ceremonial a Arturo, pero se cura milagrosamente. Santo dice que el mal que han causado las brujas desaparece cuando mueren). Mientras Ofelia y Arturo se abrazan, el Santo brinca en su coche deportivo y se aleja.
Atacan las Brujas está construido de manera algo torpe: la secuencia inicial es bastante extraña y no se reconoce inmediatamente como un sueño (o, para ser más precisos, empieza como sueño pero no parece ser uno). La trama no es más que una serie repetitiva de secuestros, sacrificios abortados y fugas. Hay algunos toques y secuencias divertidas, como por ejemplo el intento fallido de Mayra de seducir al Santo, pero en general la película fue montada tan descuidadamente que es difícil apreciar estos aspectos positivos.
Básicamente, esta película es una versión más barata de Santo vs. las Mujeres Vampiro, usando muchos detalles estilísticos y de la trama (como hasta los trajes de las vampiras) de una película anterior. No es tan buena como su predecesora, pero, en general, es ligeramente entretenida.
1964 Director José Díaz Morales Guión Rafael García Travesí, Fernando Osés
Reparto Santo (él mismo), Lorena Velázquez (Elisa Cárdenas-Mayra), María Eugenia San Martín (Ofelia), Ramón Bugarini (Arturo), Fernando Osés (matón), Crox Alvarado (matón y abogado), Edaena Ruiz (Medusa), Guillermo Hernández Lobo Negro (matón); Altia Michel, María Montiel, Alma Pichardi (Alma Rojo), Rito Romero, Juan Garza.
©dwilt
©traducción mQh
Aunque barata, es una película entretenida y comparte todas los rasgos de otras pleículas y el Santo y Blue Demon producidas Vergara.Las dos últimas películas de el Santo para este productor -El Barón Brákola y Profanadores de Tumbas- son algo mejores (vale decir, más bizarras y más campy), pero Atacan las Brujas y El Hacha Diabólica también tienen sus grandes momentos.
La película empieza con una larga secuencia de créditos. Ofelia tiene visiones de Satanás, del Santo, de animales embalsamados, de lagartos vivos y otras cosas extrañas. El Santo entra a un viejo edificio y pelea con dos enmascarados, que finalmente lo reducen. Lo atan a una mesa y a Ofelia a otra.
Los discípulos (cuatro o cinco mujeres vestidas al estilo griego clásico y tres gordinflones) invocan a la Reina de las Brujas, Mayra, que les promete sacrificar al Santo y a Ofelia en honor de su amo Satanás (que tiene cuernos y la cara peluda).
Santo logra liberarse y, con su cuerpo y brazos, arroja una sombra en la forma de una cruz. Las brujas huyen.
Ofelia despierta repentinamente. Ha vuelto a tener el mismo sueño, una y otra vez. Ofelia le cuenta a su amigo Arturo que después de la muerte de sus padres, Elisa Cárdenas, la antigua secretaria, la ha visitado con noticias sobre el testamento: Ofelia deberá vivir en la vieja mansión durante un año antes de poder heredar. Arturo le dice que el héroe enmascarado de sus sueños existe de verdad y se llama el Santo.
Arturo discute el caso con el Santo: la verdadera Elisa Cárdenas murió hace 15 años y su cuerpo ha sido ocupado por una bruja. Pero, ¿por qué? Santo recorre la vieja casa y es atacado por unos matones. De casualidad hace el signo de la cruz y los matones ponen pies en polvorosa. Cuando se aleja, el Santo recoge a una atractiva y joven mujer. No lo sabe, pero es Medusa, una de las asistentes de Mayra, que lo conduce a otra vieja casona, donde se dedica a aparecer y desaparecer. Se aparece repentinamente en el dormitorio, con un bikini minúsculo. El Santo se dice a sí mismo: "Soy la víctima de una seducción infernal".
En lugar de besar a Medusa, la empuja: "¡Vuelve a las tinieblas de donde has venido!" Derrumbando la puerta a patadas, el Santo escapa.
Con Arturo vuelve a la casa, que ahora está llena de telarañas. Al entrar a la habitación con la puerta destrozada, encuentran un ataúd en lugar de un cama. Arturo le dice al Santo que las brujas sólo pueden ser derrotadas con el signo de la cruz y la luz del día. Santo no lo entiende cómo pudo espantarlas. Cuando parten (Santo se marcha en su elegante coche deportivo, Arturo tiene un cacharro), Arturo tiene visiones de la carretera y de un choque. Los secuaces de Mayra secuestran al inconsciente Arturo. Mayra ordena mentalmente a Ofelia a quitarse la cruz que lleva, y así Ofelia también es capturada.
En las mazmorras de las brujas Arturo, hipnotizado, y tres matones dominan al Santo cuando este se aparece por ahí. Santo y Ofelia deben ser sacrificados en honor a Satanás en un momento preciso, pero Mayra no quiere esperar; sin embargo, Santo pega un brinco, se apodera de varias antorchas (ha escuchado decir a Mayra que son vulnerables ante la cruz, la luz diurna y extintores de fuego -¡gracias Mayra por la información!). Las brujas se transforman en murciélagos y escapan volando. Más tarde, Satanás le dirá a Mayra que debe sacrificar a Santo y a Ofelia, o sino se enfadará mucho.
Es tiempo para una pelea en el ring. Curiosamente, esta pelea parece haber sido sacada de otra película anterior del Santo, ya que se puede ver a Augusto Benedico en la esquina del Santo, y su rival es Fernando Osés, uno de los secuaces de las brujas, pero aparentemente en otro rol aquí.
Santo está durmiendo (con su máscara, capa, malla, etc.) y es hipnotizado por Mayra. Medusa hipnotiza a Ofelia -que duerme en el cuarto de al lado- apuntándola con sus largas uñas. Arturo entra en el cuarto y se lo llevan. Cuando despierta el Santo se apresura hacia el cuartel general de las brujas, pero las mazmorras están vacías. A la noche siguiente, Mayra envía a un gigantesca araña a morder al Santo, pero él la aplasta. Se aparece Ofelia, que dice que se ha escapado, pero tienen que salvar a Arturo. Vuelve a la vieja casona. Repentinamenet, Ofelia se cambia en Mayra: ¡era un truco!
Santo entra, casi cae en un pozo lleno de estacas (dos de los matones le aplastan los dedos, pero él no se suelta; finalmente, uno de los matones cae en el pozo y muere empalado). Lo amarran a un mesa para el sacrificio, pero -como hizo antes ya dos veces (bueno, una de esas veces fue en el sueño de Ofelia)- se libera y escapa corriendo. Vuelve con una enorme cruz de madera que agita como un letrero de vía férrea, la que (como en Horror Hotel) hace que las brujas prendan fuego (una de ellas es un muñeco que prende fuego, el resto de las brujas son quemadas' por medio de superimposiciones). Antes de arder, Mayra le clava el puñal ceremonial a Arturo, pero se cura milagrosamente. Santo dice que el mal que han causado las brujas desaparece cuando mueren). Mientras Ofelia y Arturo se abrazan, el Santo brinca en su coche deportivo y se aleja.
Atacan las Brujas está construido de manera algo torpe: la secuencia inicial es bastante extraña y no se reconoce inmediatamente como un sueño (o, para ser más precisos, empieza como sueño pero no parece ser uno). La trama no es más que una serie repetitiva de secuestros, sacrificios abortados y fugas. Hay algunos toques y secuencias divertidas, como por ejemplo el intento fallido de Mayra de seducir al Santo, pero en general la película fue montada tan descuidadamente que es difícil apreciar estos aspectos positivos.
Básicamente, esta película es una versión más barata de Santo vs. las Mujeres Vampiro, usando muchos detalles estilísticos y de la trama (como hasta los trajes de las vampiras) de una película anterior. No es tan buena como su predecesora, pero, en general, es ligeramente entretenida.
1964 Director José Díaz Morales Guión Rafael García Travesí, Fernando Osés
Reparto Santo (él mismo), Lorena Velázquez (Elisa Cárdenas-Mayra), María Eugenia San Martín (Ofelia), Ramón Bugarini (Arturo), Fernando Osés (matón), Crox Alvarado (matón y abogado), Edaena Ruiz (Medusa), Guillermo Hernández Lobo Negro (matón); Altia Michel, María Montiel, Alma Pichardi (Alma Rojo), Rito Romero, Juan Garza.
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©traducción mQh
Blue Demon Contra el Poder Satánico
"Estaré a tu lado cada vez que me necesites".
En esta película, Blue Demon combate al practicante de magia negra (Jaime Fernández) que ha vuelto de la muerte. En el primer episodio se muestra una pelea entre el Santo y Fernando Osés. Al final del segundo episodio, Santo entra al camerino de Blue Demon.
Santo: "Felicitaciones, Blue Demon. Sé que, como yo, has decidido dedicar tu vida y tus poderes al servicio de las fuerzas del bien. Te esperan muchos peligros y problemas. No pierdas la esperanza".
Blue Demon: "Gracias, Santo. Si llego a necesitar ayuda... dime, ¿puedo contar contigo?
Santo: "Estará a tu lado cada vez que me necesites".
1964 Director Chano Urueta Reparto Blue Demon, Jaime Fernández, Martha Elena Cervantes, Fernando Osés, Santo.
©dwilt
©traducción mQh
©ciudadela 59, julio 2003"
En esta película, Blue Demon combate al practicante de magia negra (Jaime Fernández) que ha vuelto de la muerte. En el primer episodio se muestra una pelea entre el Santo y Fernando Osés. Al final del segundo episodio, Santo entra al camerino de Blue Demon.Santo: "Felicitaciones, Blue Demon. Sé que, como yo, has decidido dedicar tu vida y tus poderes al servicio de las fuerzas del bien. Te esperan muchos peligros y problemas. No pierdas la esperanza".
Blue Demon: "Gracias, Santo. Si llego a necesitar ayuda... dime, ¿puedo contar contigo?
Santo: "Estará a tu lado cada vez que me necesites".
1964 Director Chano Urueta Reparto Blue Demon, Jaime Fernández, Martha Elena Cervantes, Fernando Osés, Santo.
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©ciudadela 59, julio 2003"
El Espectro del Estrangulador
El Estrangulador, cuya cara ha robado a una de sus víctimas, deja inconsciente al Santo y lo entierra vivo en un atúd.
La cantidad de tiempo dedicada a la trama como tal es desdeñable; en lugar de eso, hay incontables (digamos ocho) números musicales y tres matches de lucha libre (de las cuales sólo uno está relacionado con la película). En un momento hay cuatro canciones seguidas.
A propósito de esto, algunos de los actores que aparecen en los créditos (específicamente Manuel Dondé y Guillermo Bravo Sosa) no aparecen para nada en la película -estuvieron en la primera, pero no en la secuela. Una nota trivial: Ofelia Montesco estuvo en la primera película y es representada por una figura de cera (supuestamente su cuerpo preservado) en esta. Los tres títulos de esta serie son El Espectro del Estrangulador, El Violador de Cadáveres y Trampa Fatal.
A medida que pasan los créditos, una ambulancia corre a través de la noche. Llega al teatro, de donde sacan el cadáver del Estrangulador. Al día siguiente, el ayudante del Estrangulador, Tor, lee el diario: Estrangulador Matado por la Policía. Sin embargo, Tor sabe mejor. Se va a la morgue y roba el cuerpo de su amo, matando al asistente de la morgue. Pero el Estrangulador no está muerto y pronto vuelve a su escondite, donde toca su órgano y se ríe histéricamente (de estas risas histéricas hay un montón en la película). Tor hace unas máscaras muy realistas (hechas de piel humana sacada de las víctimas del criminal) para cubrir la cara del Estrangulador, horriblemente mutilada (el Estrangulador también tiene un ojo tuerto, pero cuando lleva la máscara sus dos ojos se ven bien). La máscara que le gusta se parece a Roberto Cañedo.
Mientras, el inspector de policía Villegas informa de la desaparición del cuerpo del Estrangulador (y de todos sus disfraces y trajes). El inspector dice que Laura reabrirá el teatro y esto probablemente conduzca al Estrangulador hacia un lugar abierto. Santo está un poco preocupado de que su hijo adoptivo Milton (que es cantante) pueda correr riesgo, pero Villegas desdeña el peligro. Santo le da a Milton un radio-reloj pulsera de modo que pueda llamarle cuando tenga problemas.
El Estrangulador llama a Santo a su laboratorio y dice que comenzará un nuevo reinado del terror a menos que Santo se encuentre con él esa noche. Después de que Santo sale, Milton hace tocar la cinta y alerta a la policía. Cuando Santo llega al escondite del Estrangulador (que debe de ser su escondite alternativo) le aplican cloroformo y lo meten en una prensa perforadora gigantesca. El aparato amenaza apachurrar al Santo, pero este escapa fácilmente y llega la policía. Pero Tor y el Estrangulador escapan.
Después de un largo interludio musical, el Estrangulador mata a una de las bataclanas cuando sale del teatro, escapando a través de los cloacas. Después de un match con El Espanto (durante el cual El Espanto aparece sin máscara -un desvío interesante, aparentemente metraje de un match real), el Santo va al cementerio en caso de que el Estrangulador y Tor decidan robar el cadáver de su última víctima. Y efectivamente se encuentran allí. El Santo es noqueado, metido en un ataúd y enterrado vivo. Finalmente se libera. El próximo match del Santo es con el Enmascarado Negro, que trata de estrangularlo con una cuerda. Pero finalmente se descubre que es Tor, que mató al Enmascarado Negro. El Estrangulador apaga la luz de la arena y escapan. El Estrangulador mata a Julián, el director del show, y adopta su personalidad en el teatro. Un candelabro, que ha sido cortado por el Estrangulador, cae sobre el escenario pero no hiere a nadie. Luego, Milton es secuestrado por el Estrangulador, pero el joven logra contactarse con el Santo a través de su radio-reloj pulsera. Llega el Santo al escondite de los malvados (a Tor lo mata la policía durante una cacería en coche), escapa de un par de trampas (incluyendo un pozo y gas vene-noso). Tiene una buena pelea con el Estrangulador (vale decir, con el doble de Cañedo, que lleva un maquillaje similar, mutilado, pero que de otro modo no se parece en nada a él). Comienza un incendio y el Estrangulador se quema (y grita durante un largo rato -incluso después de que Santo y Milton salgan del edificio).
El Espectro del Estrangulador realmente no tiene argumento. El Estrangulador quiere matar gente por razones que nunca se explican; cómo se las arregla para cometer crímenes sin que lo descubran y luego robar los cuerpos de sus víctimas es confuso y la actitud más bien cortés del inspector Villegas parece rara. Santo mismo no sólo tiene relativamente hablando poco que hacer.
Otro aspecto del guión que se menciona una sola vez para ser olvidado luego es la rivalidad (tanto romántica como profesional) entre Irene y Laura. Aunque Gerardo Zepeda desempeña uno de sus mejores papeles (en lugar de sólo hacer de matón o monstruo bobo, en realidad es él quien está detrás de los disfraces del Estrangulador), sus luchas con Santo no son excitantes, ni están bien montadas. La secuencia final es mejor, con algo de música frenética, fuego, muebles volcados, etc., pero las trampas mortales que Santo encuentra en su camino (prensa perforadora gigante, ser enterrado vivo, el pozo lleno de gas ponzoñoso) desencantan.
1963 Director René Cardona [Sr.] Guión Rafael García Travesí Reparto Santo (Santo), Roberto Cañedo (el Estrangulador), María Duval (Laura), Carlos López Moctezuma (Inspector Villegas), Begoña Palacios (Irene), Alberto Vázquez (Javier), Milton Ray (Milton), Julián de Meriche (don Julián), Mayté Carol, Gloria Chávez, Julio Ahuet (detective), Manuel Dondé, José Cora, Guillermo Bravo Sosa, Salvador Terroba (ayudante de Villegas), Gerardo Zepeda (Tor), Edith Barr (cantante), La Sonora Santanera (grupo musical), Manuel Garay (Méndez, policía de civil en el internado), Picoro (anunciador).
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©traducción mQh
©ciudadela 59, julio 2003
La cantidad de tiempo dedicada a la trama como tal es desdeñable; en lugar de eso, hay incontables (digamos ocho) números musicales y tres matches de lucha libre (de las cuales sólo uno está relacionado con la película). En un momento hay cuatro canciones seguidas.A propósito de esto, algunos de los actores que aparecen en los créditos (específicamente Manuel Dondé y Guillermo Bravo Sosa) no aparecen para nada en la película -estuvieron en la primera, pero no en la secuela. Una nota trivial: Ofelia Montesco estuvo en la primera película y es representada por una figura de cera (supuestamente su cuerpo preservado) en esta. Los tres títulos de esta serie son El Espectro del Estrangulador, El Violador de Cadáveres y Trampa Fatal.
A medida que pasan los créditos, una ambulancia corre a través de la noche. Llega al teatro, de donde sacan el cadáver del Estrangulador. Al día siguiente, el ayudante del Estrangulador, Tor, lee el diario: Estrangulador Matado por la Policía. Sin embargo, Tor sabe mejor. Se va a la morgue y roba el cuerpo de su amo, matando al asistente de la morgue. Pero el Estrangulador no está muerto y pronto vuelve a su escondite, donde toca su órgano y se ríe histéricamente (de estas risas histéricas hay un montón en la película). Tor hace unas máscaras muy realistas (hechas de piel humana sacada de las víctimas del criminal) para cubrir la cara del Estrangulador, horriblemente mutilada (el Estrangulador también tiene un ojo tuerto, pero cuando lleva la máscara sus dos ojos se ven bien). La máscara que le gusta se parece a Roberto Cañedo.
Mientras, el inspector de policía Villegas informa de la desaparición del cuerpo del Estrangulador (y de todos sus disfraces y trajes). El inspector dice que Laura reabrirá el teatro y esto probablemente conduzca al Estrangulador hacia un lugar abierto. Santo está un poco preocupado de que su hijo adoptivo Milton (que es cantante) pueda correr riesgo, pero Villegas desdeña el peligro. Santo le da a Milton un radio-reloj pulsera de modo que pueda llamarle cuando tenga problemas.
El Estrangulador llama a Santo a su laboratorio y dice que comenzará un nuevo reinado del terror a menos que Santo se encuentre con él esa noche. Después de que Santo sale, Milton hace tocar la cinta y alerta a la policía. Cuando Santo llega al escondite del Estrangulador (que debe de ser su escondite alternativo) le aplican cloroformo y lo meten en una prensa perforadora gigantesca. El aparato amenaza apachurrar al Santo, pero este escapa fácilmente y llega la policía. Pero Tor y el Estrangulador escapan.
Después de un largo interludio musical, el Estrangulador mata a una de las bataclanas cuando sale del teatro, escapando a través de los cloacas. Después de un match con El Espanto (durante el cual El Espanto aparece sin máscara -un desvío interesante, aparentemente metraje de un match real), el Santo va al cementerio en caso de que el Estrangulador y Tor decidan robar el cadáver de su última víctima. Y efectivamente se encuentran allí. El Santo es noqueado, metido en un ataúd y enterrado vivo. Finalmente se libera. El próximo match del Santo es con el Enmascarado Negro, que trata de estrangularlo con una cuerda. Pero finalmente se descubre que es Tor, que mató al Enmascarado Negro. El Estrangulador apaga la luz de la arena y escapan. El Estrangulador mata a Julián, el director del show, y adopta su personalidad en el teatro. Un candelabro, que ha sido cortado por el Estrangulador, cae sobre el escenario pero no hiere a nadie. Luego, Milton es secuestrado por el Estrangulador, pero el joven logra contactarse con el Santo a través de su radio-reloj pulsera. Llega el Santo al escondite de los malvados (a Tor lo mata la policía durante una cacería en coche), escapa de un par de trampas (incluyendo un pozo y gas vene-noso). Tiene una buena pelea con el Estrangulador (vale decir, con el doble de Cañedo, que lleva un maquillaje similar, mutilado, pero que de otro modo no se parece en nada a él). Comienza un incendio y el Estrangulador se quema (y grita durante un largo rato -incluso después de que Santo y Milton salgan del edificio).
El Espectro del Estrangulador realmente no tiene argumento. El Estrangulador quiere matar gente por razones que nunca se explican; cómo se las arregla para cometer crímenes sin que lo descubran y luego robar los cuerpos de sus víctimas es confuso y la actitud más bien cortés del inspector Villegas parece rara. Santo mismo no sólo tiene relativamente hablando poco que hacer.
Otro aspecto del guión que se menciona una sola vez para ser olvidado luego es la rivalidad (tanto romántica como profesional) entre Irene y Laura. Aunque Gerardo Zepeda desempeña uno de sus mejores papeles (en lugar de sólo hacer de matón o monstruo bobo, en realidad es él quien está detrás de los disfraces del Estrangulador), sus luchas con Santo no son excitantes, ni están bien montadas. La secuencia final es mejor, con algo de música frenética, fuego, muebles volcados, etc., pero las trampas mortales que Santo encuentra en su camino (prensa perforadora gigante, ser enterrado vivo, el pozo lleno de gas ponzoñoso) desencantan.
1963 Director René Cardona [Sr.] Guión Rafael García Travesí Reparto Santo (Santo), Roberto Cañedo (el Estrangulador), María Duval (Laura), Carlos López Moctezuma (Inspector Villegas), Begoña Palacios (Irene), Alberto Vázquez (Javier), Milton Ray (Milton), Julián de Meriche (don Julián), Mayté Carol, Gloria Chávez, Julio Ahuet (detective), Manuel Dondé, José Cora, Guillermo Bravo Sosa, Salvador Terroba (ayudante de Villegas), Gerardo Zepeda (Tor), Edith Barr (cantante), La Sonora Santanera (grupo musical), Manuel Garay (Méndez, policía de civil en el internado), Picoro (anunciador).
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©traducción mQh
©ciudadela 59, julio 2003
Santo Vs. el Estrangulador
Santo debe resolver el misterio de las bailarinas de un teatro de variedades.
Alguien ha estado estrangulando a las bailarinas del Teatro de Variedades.
Cuando un tramoyista (el asistente del director Tito Novaro) descubre a otro empleado, Marcos, apuntando con su pistola a la estrella, Laura, se transforma en un sospechoso (aunque sólo estaba tratando de eliminar la competencia de la cantante Lilián, a la que ama). El inspector de policía, Villegas, pide ayuda al Santo. El Estrangulador deja una gardenia por cada una de sus víctimas y el Santo dice: "Esta flor tiene dos significados: amor y muerte".
Mientras Santo investiga, el cantante Javier y su novia Irene (la hermana de Laura y una artista) tratan de resolver el misterio. Aunque él normalmente sólo mata mujeres, el Estrangulador decide hacer una excepción en el caso de Javier y se mete subrepticiamente a su dormitorio para apuñalarlo, pero el Santo lo sorprende y hace fracasar el intento. El Estrangulador escapa, pero, irritado llama a un matón y ordena matar al enmascarado de plata. El Santo es llevado con engaños a un lejano lugar, pero el asesino (y dos matones) atacan al super héroe con sus manos antes que dispararle en una emboscada. El Santo los derrota a todos; la policía llega y dispara a los dos hombres (a uno justo antes de que apuñale al Santo por la espalda). El tercer asaltante dice que no sabe quién lo contrató.
Lilián rechaza a Marcos porque él falló en noquear a Laura. Marcos (como dijimos antes, un antiguo luchador) vuelve al ring para tratar de impresionarla. Su rival, el Santo se mete a las vigas de la arena y trata de matar al Santo, pero falla el disparo y mata a Marcos. Al dejar la arena, Santo descubre a un joven, Milton, en la parte trasera de su coche. Milton dice que es un huérfano y que ha escogido al Santo para que sea su nuevo padre. Bueno, esto es realmente ridículo. Santo finalmente acepta adoptarlo como hijo, aunque dice que el chico deberá quedarse en un internado durante la semana y que Santo lo visitará los fines de semana (pero se retira enseguida y el Santo dice que no lo quiere tener todo el día dando vueltas en su laboratorio secreto).
Aunque el inspector Villegas ha ordenado el cierre de Variedades, la gerente Claudia obtiene una orden judicial y reabre el teatro. La próxima víctima del Estrangulador es Lilián. Después de algunas canciones (incluyendo a Javier cantando ´Cuando Calienta el Sol´ y a Milton haciendo una versión española de ´Blame It on the Bossa Nova´). Santo y Villegas se encuentran para ponerle una trampa al Estrangulador. A Laura casi la estrangula el asesino en su camerino, pero Santo llega y lo asusta.
El reparto se reúne en el despacho de Claudia. Villegas les cuenta que el Estrangulador es un antiguo artista llamado Goudini, un artista de cambio rápido y un impresionista que ha hecho suyo el arte de seducir a sus actrices co-protagonistas, hasta que una bailarina le arrojó en la cara ácido. La actriz había sido asesinada y Goudini había desaparecido -él ha estado viviendo en las catacumbas debajo del Teatro Variedades. El asesino travesti escapa a través de un pasaje secreto pero es localizado y disparado por la policía, cayendo a su muerte desde el techo del teatro.
Cuando Santo se aleja rápidamente en su coche convertible deportivo blanco, Laura le pregunta a Villegas: "Quién era?" Villegas dice: "Es un hombre -o más bien, una leyenda- al servicio del bien y de la justicia".
1963 Director René Cardona Reparto Santo (él mismo), María Duval (Laura Montes), Roberto Cañedo (Goudini, el Estrangulador), Carlos López Moctezuma (Inspector Villegas), Ofelia Montesco (Lilián), Begoña Palacios (Irene), Alberto Vázquez (Javier), Eric del Castillo (Jerry Marcos), Emma Arvizu (Claudia), Julián de Meriche (Julián Fiorelli), Milton Ray (Milton), Mayte Carol, Gloria Chávez, Julio Ahuet (agente de policía), Manuel Dondé (hombre sospechoso), José Cora, Guillermo Bravo Sosa (conserje del teatro), Salvador Terroba, Edith Barr (cantante), La Sonora Santanera (grupo musical), Nothanael León Frankestein (sicario), Jesús Gómez (policía), Picoro (anunciador), Benny Galan y Fernando Osés (rivales del Santo en el ring).
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©traducción mQh
©ciudadela 59, julio 2003
Alguien ha estado estrangulando a las bailarinas del Teatro de Variedades.Cuando un tramoyista (el asistente del director Tito Novaro) descubre a otro empleado, Marcos, apuntando con su pistola a la estrella, Laura, se transforma en un sospechoso (aunque sólo estaba tratando de eliminar la competencia de la cantante Lilián, a la que ama). El inspector de policía, Villegas, pide ayuda al Santo. El Estrangulador deja una gardenia por cada una de sus víctimas y el Santo dice: "Esta flor tiene dos significados: amor y muerte".
Mientras Santo investiga, el cantante Javier y su novia Irene (la hermana de Laura y una artista) tratan de resolver el misterio. Aunque él normalmente sólo mata mujeres, el Estrangulador decide hacer una excepción en el caso de Javier y se mete subrepticiamente a su dormitorio para apuñalarlo, pero el Santo lo sorprende y hace fracasar el intento. El Estrangulador escapa, pero, irritado llama a un matón y ordena matar al enmascarado de plata. El Santo es llevado con engaños a un lejano lugar, pero el asesino (y dos matones) atacan al super héroe con sus manos antes que dispararle en una emboscada. El Santo los derrota a todos; la policía llega y dispara a los dos hombres (a uno justo antes de que apuñale al Santo por la espalda). El tercer asaltante dice que no sabe quién lo contrató.
Lilián rechaza a Marcos porque él falló en noquear a Laura. Marcos (como dijimos antes, un antiguo luchador) vuelve al ring para tratar de impresionarla. Su rival, el Santo se mete a las vigas de la arena y trata de matar al Santo, pero falla el disparo y mata a Marcos. Al dejar la arena, Santo descubre a un joven, Milton, en la parte trasera de su coche. Milton dice que es un huérfano y que ha escogido al Santo para que sea su nuevo padre. Bueno, esto es realmente ridículo. Santo finalmente acepta adoptarlo como hijo, aunque dice que el chico deberá quedarse en un internado durante la semana y que Santo lo visitará los fines de semana (pero se retira enseguida y el Santo dice que no lo quiere tener todo el día dando vueltas en su laboratorio secreto).
Aunque el inspector Villegas ha ordenado el cierre de Variedades, la gerente Claudia obtiene una orden judicial y reabre el teatro. La próxima víctima del Estrangulador es Lilián. Después de algunas canciones (incluyendo a Javier cantando ´Cuando Calienta el Sol´ y a Milton haciendo una versión española de ´Blame It on the Bossa Nova´). Santo y Villegas se encuentran para ponerle una trampa al Estrangulador. A Laura casi la estrangula el asesino en su camerino, pero Santo llega y lo asusta.
El reparto se reúne en el despacho de Claudia. Villegas les cuenta que el Estrangulador es un antiguo artista llamado Goudini, un artista de cambio rápido y un impresionista que ha hecho suyo el arte de seducir a sus actrices co-protagonistas, hasta que una bailarina le arrojó en la cara ácido. La actriz había sido asesinada y Goudini había desaparecido -él ha estado viviendo en las catacumbas debajo del Teatro Variedades. El asesino travesti escapa a través de un pasaje secreto pero es localizado y disparado por la policía, cayendo a su muerte desde el techo del teatro.
Cuando Santo se aleja rápidamente en su coche convertible deportivo blanco, Laura le pregunta a Villegas: "Quién era?" Villegas dice: "Es un hombre -o más bien, una leyenda- al servicio del bien y de la justicia".
1963 Director René Cardona Reparto Santo (él mismo), María Duval (Laura Montes), Roberto Cañedo (Goudini, el Estrangulador), Carlos López Moctezuma (Inspector Villegas), Ofelia Montesco (Lilián), Begoña Palacios (Irene), Alberto Vázquez (Javier), Eric del Castillo (Jerry Marcos), Emma Arvizu (Claudia), Julián de Meriche (Julián Fiorelli), Milton Ray (Milton), Mayte Carol, Gloria Chávez, Julio Ahuet (agente de policía), Manuel Dondé (hombre sospechoso), José Cora, Guillermo Bravo Sosa (conserje del teatro), Salvador Terroba, Edith Barr (cantante), La Sonora Santanera (grupo musical), Nothanael León Frankestein (sicario), Jesús Gómez (policía), Picoro (anunciador), Benny Galan y Fernando Osés (rivales del Santo en el ring).
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©traducción mQh
©ciudadela 59, julio 2003