Santo Contra las Mujeres Vampiro
Los vampiros buscan sangre humana para revivir a Zorina, la Reina Vampira.
Esta es probablemente la película de Santo mejor conocida internacionalmente. La versión inglesa estuvo durante varias décadas en las programaciones fijas de los canales de televisión y fue bien recibida en Francia y otros países europeos.
La película empieza cuando, en las mazmorras de una vieja casona (en realidad, un castillo), se abre un atáud y la vieja vampira Tundra se despierta. Llama a sus vampíricos criados y revive a tres vampiros hombres. Tundra y los tres vampiros recobran su aspecto juvenil y salen en búsqueda de sangre para revivir a Zorina, la reina vampira. Es tiempo de que Zorina se una a su amo Satanás (representado por la sombra en una pared de una figura con largos cuernos y una barba puntiaguda) en el infierno (para los vampiros, es algo bueno), para elegir a la sucesora de Zorina. Hace 200 años lo intentaron y fracasaron y ahora tienen una segunda oportunidad.
Su sucesora es Diana, la hija del profesor Orlof. Orlof sugiere al inspector de policía, Carlos, y a Jorge -el novio de Diana- que ella está en peligro, pero no les da más detalles (aunque el lunar de nacimiento en forma de murciélago en el hombro de Diana parece ser una seña). Diana, a punto de acostarse, descubre a Tundra en su espejo -cuando se la ve en el espejo, el viejo y crujiente aspecto de Tundra vuelve a reaparecer- y grita, pero su padre la calma. Sin embargo, él llama al púgil contra el crimen, Santo, a través de su televisión-teléfono. Santo no está en casa. Orlof le deja un recado.
Tundra y sus matones matan a una mujer y secuestran a su escolta. Un policía que trata de pararlos es hipnotizado por ellos. Él ve a Tundra transformarse en murciélago y alejarse volando, pero sus superiores no le creen. Entretanto, en los cuarteles de los vampiros, a la víctima le sacan la sangre en una copa (un detalle bonito, Tundra tiene que retirar una serpiente viva de la copa; saca al reptil como si fuera una pelusa de polvo). Zorina y las otras vampiras beben la sangre y recobran su aspecto juvenil (sus polvorientas mortajas negras se transforman en inmaculados camisones blancos).
Santo escucha la historia de boca de Orlof. Le dice que no podrá asistir a la fiesta de Diana la noche siguiente (tiene un compromiso previo en la arena), pero Carlos y el policía estarán a mano. Sin embargo, Tundra y el vampiro Igor matan a varios huéspedes y roban sus invitaciones. Como es un baile de disfraces, sus trajes de vampiros no llaman la atención. Mientras Tundra distrae a Jorge, Igor baila con Diana. El profesor Orlof sospecha, pero Tundra apaga la lámpara y escapan con Diana, con Marcus y Taras cubriendo sus espaldas. Santo y el policía les dan caza, logrando que los vampiros se deshagan de Diana para poder transformarse en murciélagos y escapar.
El plan de la policía es vigilar el nightclub de donde los vampiros sacan a sus víctimas, pero Tundra los escucha y lo informa a la enfucerida Zorina, que vaporiza a una pareja de ayudantes de Tundra para demostrar su punto. Deben deshacerse de Santo y secuestrar a Diana cuanto antes.
Igor mata al luchador enmascarado en su camerino y suplanta al hombre para la pelea con Santo. Santo desenmascara a Igor, mostrando su cara peluda y como de hombre lobo (que Igor nunca tuvo, ni antes ni después). La policía y Santo se lanzan sobre el vampiro, pero este se transforma en murciélago y se echa a volar.
En el nightclub, se ven juntas a Tundra y Zorina (Diana las ve en el espejo de su polvera y sus caras de momia las delatan). En la confusión, los vampiros se las arreglan para secuestrar a Diana. El Santo pelea contra la retaguardia -Taras y Marcus- y aunque Taras escapa, Marcus entra en la sombra de una larga cruz de piedra y estalla en llamas.
Orlof descifra un antiguo documento que revela la ubicación de la guarida de los vampiros y envía por radio la información a Santo en su coche. Santo va al lugar y es capturado por los vampiros, que lo aporrean repetidas veces después de haberlo atado a una mesa, posiblemente ablandándolo antes de morderlo. Diana también está atada, esperando las mordidas fatales. Sin embargo, los vampiros gastan un tiempo inapreciable en tratar de sacarle la máscara al Santo (¿para qué? ¿A quién le interesa ahora saber quién es?) y el sol sale. Ya que los vampiros no cerraron las cortinas negras de las ventanas de sus mazmorras, los rayos de sol entran y tocan a Tundra, Igor y Taras, quemándolos a todos. El Santo se libera y pone fuego a los ataúdes de las otras mujeres vampiros (incluyendo a Zorina), que gritan todas en agonía cuando son quemadas. Cuando Carlos, Orlof y Jorge llegan al castillo, ven salir a Santo llevando a Diana. Se aleja solo en su Jaguar.
1962 Director Alfonso Corona Blake Reparto Santo [Samson]), Lorena Velázquez (Zorina),María Duval (Diana), Jaime Fernández (Carlos [Insp. Charles Andrews]), Augusto Benedico (Prof. Orlof [Prof. Rolof]), Ofelia Montesco (Tundra), Xavier Loyá (Jorge [George]), Fernando Osés (Igor), Guillermo Hernández Lobo Negro (Marcus), Nothanael León Frankestein (Taras), Cavernario Galindo (él mismo [Wellington, hombre de las cavernas]), Ray Mendoza (él mismo [Roz Mendoza]), Black Shadow (él mismo), Bobby Bonales, Eduardo Bonada, Wally Barron (ayudante de Santo en el ring), Ricardo Adalid (policía de civil en una recepción), Víctor Velázquez (coronel), Laura Marquetti, Javier Samperio, Marco Antonio Arzate, Gonzalo García, Margarito Luna (policía de civil), José Chávez Agundes, René Barrera (policía de civil en la puerta), Jorge Casanova (víctima), Miguel Tejeda Santillana, Pedro de la Torre, Carlos Robles Gil (mayordomo), Mario Sevilla (criado), Pícoro (anunciador), Fabián Grey (cantante), Armando Acosta (camarero).
©dwilt
©traducción mQh
©ciudadela 58, junio 2003
Esta es probablemente la película de Santo mejor conocida internacionalmente. La versión inglesa estuvo durante varias décadas en las programaciones fijas de los canales de televisión y fue bien recibida en Francia y otros países europeos.La película empieza cuando, en las mazmorras de una vieja casona (en realidad, un castillo), se abre un atáud y la vieja vampira Tundra se despierta. Llama a sus vampíricos criados y revive a tres vampiros hombres. Tundra y los tres vampiros recobran su aspecto juvenil y salen en búsqueda de sangre para revivir a Zorina, la reina vampira. Es tiempo de que Zorina se una a su amo Satanás (representado por la sombra en una pared de una figura con largos cuernos y una barba puntiaguda) en el infierno (para los vampiros, es algo bueno), para elegir a la sucesora de Zorina. Hace 200 años lo intentaron y fracasaron y ahora tienen una segunda oportunidad.
Su sucesora es Diana, la hija del profesor Orlof. Orlof sugiere al inspector de policía, Carlos, y a Jorge -el novio de Diana- que ella está en peligro, pero no les da más detalles (aunque el lunar de nacimiento en forma de murciélago en el hombro de Diana parece ser una seña). Diana, a punto de acostarse, descubre a Tundra en su espejo -cuando se la ve en el espejo, el viejo y crujiente aspecto de Tundra vuelve a reaparecer- y grita, pero su padre la calma. Sin embargo, él llama al púgil contra el crimen, Santo, a través de su televisión-teléfono. Santo no está en casa. Orlof le deja un recado.
Tundra y sus matones matan a una mujer y secuestran a su escolta. Un policía que trata de pararlos es hipnotizado por ellos. Él ve a Tundra transformarse en murciélago y alejarse volando, pero sus superiores no le creen. Entretanto, en los cuarteles de los vampiros, a la víctima le sacan la sangre en una copa (un detalle bonito, Tundra tiene que retirar una serpiente viva de la copa; saca al reptil como si fuera una pelusa de polvo). Zorina y las otras vampiras beben la sangre y recobran su aspecto juvenil (sus polvorientas mortajas negras se transforman en inmaculados camisones blancos).
Santo escucha la historia de boca de Orlof. Le dice que no podrá asistir a la fiesta de Diana la noche siguiente (tiene un compromiso previo en la arena), pero Carlos y el policía estarán a mano. Sin embargo, Tundra y el vampiro Igor matan a varios huéspedes y roban sus invitaciones. Como es un baile de disfraces, sus trajes de vampiros no llaman la atención. Mientras Tundra distrae a Jorge, Igor baila con Diana. El profesor Orlof sospecha, pero Tundra apaga la lámpara y escapan con Diana, con Marcus y Taras cubriendo sus espaldas. Santo y el policía les dan caza, logrando que los vampiros se deshagan de Diana para poder transformarse en murciélagos y escapar.
El plan de la policía es vigilar el nightclub de donde los vampiros sacan a sus víctimas, pero Tundra los escucha y lo informa a la enfucerida Zorina, que vaporiza a una pareja de ayudantes de Tundra para demostrar su punto. Deben deshacerse de Santo y secuestrar a Diana cuanto antes.
Igor mata al luchador enmascarado en su camerino y suplanta al hombre para la pelea con Santo. Santo desenmascara a Igor, mostrando su cara peluda y como de hombre lobo (que Igor nunca tuvo, ni antes ni después). La policía y Santo se lanzan sobre el vampiro, pero este se transforma en murciélago y se echa a volar.
En el nightclub, se ven juntas a Tundra y Zorina (Diana las ve en el espejo de su polvera y sus caras de momia las delatan). En la confusión, los vampiros se las arreglan para secuestrar a Diana. El Santo pelea contra la retaguardia -Taras y Marcus- y aunque Taras escapa, Marcus entra en la sombra de una larga cruz de piedra y estalla en llamas.
Orlof descifra un antiguo documento que revela la ubicación de la guarida de los vampiros y envía por radio la información a Santo en su coche. Santo va al lugar y es capturado por los vampiros, que lo aporrean repetidas veces después de haberlo atado a una mesa, posiblemente ablandándolo antes de morderlo. Diana también está atada, esperando las mordidas fatales. Sin embargo, los vampiros gastan un tiempo inapreciable en tratar de sacarle la máscara al Santo (¿para qué? ¿A quién le interesa ahora saber quién es?) y el sol sale. Ya que los vampiros no cerraron las cortinas negras de las ventanas de sus mazmorras, los rayos de sol entran y tocan a Tundra, Igor y Taras, quemándolos a todos. El Santo se libera y pone fuego a los ataúdes de las otras mujeres vampiros (incluyendo a Zorina), que gritan todas en agonía cuando son quemadas. Cuando Carlos, Orlof y Jorge llegan al castillo, ven salir a Santo llevando a Diana. Se aleja solo en su Jaguar.
1962 Director Alfonso Corona Blake Reparto Santo [Samson]), Lorena Velázquez (Zorina),María Duval (Diana), Jaime Fernández (Carlos [Insp. Charles Andrews]), Augusto Benedico (Prof. Orlof [Prof. Rolof]), Ofelia Montesco (Tundra), Xavier Loyá (Jorge [George]), Fernando Osés (Igor), Guillermo Hernández Lobo Negro (Marcus), Nothanael León Frankestein (Taras), Cavernario Galindo (él mismo [Wellington, hombre de las cavernas]), Ray Mendoza (él mismo [Roz Mendoza]), Black Shadow (él mismo), Bobby Bonales, Eduardo Bonada, Wally Barron (ayudante de Santo en el ring), Ricardo Adalid (policía de civil en una recepción), Víctor Velázquez (coronel), Laura Marquetti, Javier Samperio, Marco Antonio Arzate, Gonzalo García, Margarito Luna (policía de civil), José Chávez Agundes, René Barrera (policía de civil en la puerta), Jorge Casanova (víctima), Miguel Tejeda Santillana, Pedro de la Torre, Carlos Robles Gil (mayordomo), Mario Sevilla (criado), Pícoro (anunciador), Fabián Grey (cantante), Armando Acosta (camarero).
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©traducción mQh
©ciudadela 58, junio 2003
Santo Contra el Cerebro Diabólico
La periodista Virginia infiltra como camarera una banda de malvados.
Santo vs. El Cerebro Diabólico no es una mala película, a pesar de la desilusionante ausencia de un científico loco o de un malvado misterioso y de que Santo sólo es usado como una suerte de deus ex machina, que casi no tiene diálogos y que no posee ninguna personalidad particular. La película rebosa acción y está bien producida con un reparto de veteranos y montones de figurantes, e incluye una buena actuación de Luis Aceves Castañeda como un lascivo dictador de una pequeña ciudad. Fernando Casanova está bien como héroe, y Ana Bertha Lepe se ve bien (se la introduce por medio de un primer plano de sus nalgas, envueltas en una estrecha falda). Una nota trivial: el despacho del jefe de los detectives es el mismo set que el usado en las películas de Neutrón (con el mismo y raro mapa colgado de la pared).
Al comenzar la película, los agentes de policía Fernando y Conrado están persiguiendo a todo un cargamento de gánsteres dirigidos por el look-alike de Fu Manchú (Fernando Osés, que más tarde aparece en otro rol como uno de los matones de Canales). El malvado asiático entra al cabaret que maneja y estalla una salvaje pelea cuando Fernando y Conrado tratan de detenerlo. Finalmente, el criminal es capturado. Sin embargo, Fernando se entera de que su novia, la periodista Virginia, he desobedecido sus órdenes y ha ido a Valle del Río a entrevistar al cacique, Refugio Canales. Fernando y Conrado piden permiso en la policía para poder rastrearla.
Entran a la ciudad simulando ser compradores de ganado. Cuando entran a la cantina local, Virginia -que está trabajando clandestinamente, como camarera- se esconde de ellos. Un borracho en el bar critica a Canales y está a punto de ser golpeado por Roque, uno de los hombres de canales, cuando interviene Fernando. Estalla otra pelea, en la que participan todos los clientes, incluso las camareras. Repentinamente, Refugio Canales entra y para la pelea. Se muestra sorprendentemente amistoso con Fernando y Conrado, que se sientan con dos camareras, esperando obtener alguna clave sobre el paradero de Virginia.
Entretanto, el sospechoso recepcionista del hotel -que trabaja para Canales-, registra la maleta de Fernando. Encuentra una chapa policial y un extraño reloj pulsera. No sabe que es un transmisor de radio conectado al cuartel general del Santo y sus sorprendidos comentarios son grabados. Santo y sus asociados los rebobinan, pero no saben dónde está Fernando.
Canales se encuentra en audición con la nueva camarera, Virginia, en el cuarto trasero de la cantina. Le dice con gestos que levante sus faldas y le muestre sus piernas (también muestra un profundo escote cuando se inclina), diciéndole cada vez "más arriba, más arriba", hasta que son interrumpidos cuando Carlos, el recepcionista del hotel, entra apresuradamente con la noticia de los dos policías espías.
Sigue una escena rara en la que la camarera La Jarocha habla, borracha, con Virginia sobre su triste vida, cortada por Cuco Sánchez con una canción igualmente triste. Virginia se entera de que Fernando ha estado preguntando por ella (aunque ella usa un nombre falso, pero La Jarocha no se da cuenta).
Fernando y Conrado descubren que su equipaje ha sido revisado y contactan a Santo a través del radio. Él dice que los ayudará después de su próxima pelea. Esta pelea es contra Nothanael León Frankestein, que sacude su puño con furia gritándole a la multitud, aunque el Santo lo despacha fácilmente en la primera ronda.
De regreso en Valle del Río, dos hombres entran y tratan de apuñalar a Fernando y Conrado, que duermen, pero los policías han puesto dobles en sus camas. Estalla una pelea. Fernando está a punto de lograr que uno de los hombres hable cuando un cuchillo cruza la ventana y mata al matón. En la recepción del hotel, Fernando intenta de que Carlos levante la liebre, pero deben hacer frente repentinamente a Roque y otros de sus hombres. Santo aparece y estalla otra pelea, pero cuando Canales y el resto de la banda aparecen, Fernando, Santo y Conrado escapan.
Más tarde, Fernando y Conrado entran otra vez a la ciudad, crudamente disfrazados, con barbas falsas y grandes y nasones de masilla, impostando el acento popular norteño. Pero son descubiertos cuando el matón Carlos ve a Fernando con su reloj pulsera especial. Los prisioneros son llevados a Canales, que siente curiosidad por el aparato. Conrando se inclina y, pronunciando claramente, le dice: "Señor Refugio Canales, presidente principal de Valle del Río, ¿por qué nos tiene prisioneros en su despacho?" Santo oye esto por el radio de su coche (un Mercedes convertible deportivo). Para que hablen, Canales hace que sus hombres amarren con cuerdas a Fernando y Conrado; las cuerdas son gradualmente tensadas hasta que se desmayan; son revividos con cubos de agua para comenzar la tortura otra vez.
Esta secuencia es bastante larga e intensa. Virginia entra corriendo a la habitación y susurra "Fernando" (y luego trata de negar que lo conoce).
Canales dice que él le sacará la información que necesita y le dice a sus hombres que arrojen a los prisioneros a un despeñadero cercano.
Sin embargo, el Santo los ubica (aquí hay algunos bonitos injertos de Santo montando un caballo) y otra pelea estalla al borde del precipicio. Durante la pelea el Santo arroja a dos malvados por el precipicio (otro tipo se cae torpemente y Fernando noquea a uno al borde), luego pincha a Roque, de modo que este tropieza. El matón Renato escapa para advertir a Canales, impidiendo que el malvado viole a Virginia (otra larga escena con montones de primeros planos de los apasionados y babosos besos de Canales sobre Virginia, mientras ella le tira el pelo y le pincha la cara).
Santo, Fernando y Conrado llegan a la casa, pero son capturados a punta de pistola por Renato y el resto de la pandilla. Sin embargo, descubren que Canales ha huido, llevándose a Virginia y su mal habido botín. Estalla otra pelea.
La policía (¿de dónde?) llega a hacerse cargo. Santo, Fernando y Conrado salen en persecución de Canales, que está de camino hacia una pista de aterrizaje secreta, con su piloto privado y Virginia. El Santo llega primero (después de todo, conduce un Mercedes, mientras que Fernando y Conrado están empantanados en una estación con un wagon prestado de la policía. Se cuelga del fuselaje del avión y, agarrándose con las piernas a un poste, impide que el avión despegue.
Aparece Fernando y le pega a Canales. Después le da unas palmadas a la sucia Virginia, mientras Santo se aleja y se despide con la mano.
1961 Director Federico Curiel Reparto Santo, Fernando Casanova (Fernando Lavalle), Ana Bertha Lepe (Virginia), Beto El Boticario [Roberto Ramírez] (Conrado), Luis Aceves Castañeda (Refugio Canales), Celia Viveros (La Jarocha, camarera), José Chávez Trowe (Roque), Carlos Rincón Gallardo, Fernando Osés (gángster asiático; asesino de Canales), Magda Monzón (camarera), José Loza (Adrián, borracho), Agusto [sic] Benedico (ayudante de Santo), Víctor Velázquez (Morales, editor de diario), Enrique Conto, Manuel Dondé (Carlos, matón), Emilio Garibay (Renato, matón), Cuco Sánchez (cantante), Antonio Bribiesca (guitarrista), Trío Los Gallos (trío vocal), Manuel Vergara ´Manver´(hombre bochinchero en la cantina), Mario Cid (matón en el coche), Jesús Gómez (matón en el cabaret), Rubén Márquez (cliente de la cantina que hace avances a La Jarocha), Manuel Gordo Guevara (bartendero), Juan Garza (matón), Armando Acosta (oficial de policía en la casa de Canales), Vicente Indio Cacama Lara (matón), Victorio Blanco (Cocodrilo, viejo borracho), René Cardona Sr.? (campesino en el funeral), Nothanael León Frankestein (rival de Santo en el ring).
©http://www.wam.umd.edu/~dwilt/santo.html
©traducción mQh
©ciudadela 58, junio 2003
Santo vs. El Cerebro Diabólico no es una mala película, a pesar de la desilusionante ausencia de un científico loco o de un malvado misterioso y de que Santo sólo es usado como una suerte de deus ex machina, que casi no tiene diálogos y que no posee ninguna personalidad particular. La película rebosa acción y está bien producida con un reparto de veteranos y montones de figurantes, e incluye una buena actuación de Luis Aceves Castañeda como un lascivo dictador de una pequeña ciudad. Fernando Casanova está bien como héroe, y Ana Bertha Lepe se ve bien (se la introduce por medio de un primer plano de sus nalgas, envueltas en una estrecha falda). Una nota trivial: el despacho del jefe de los detectives es el mismo set que el usado en las películas de Neutrón (con el mismo y raro mapa colgado de la pared).Al comenzar la película, los agentes de policía Fernando y Conrado están persiguiendo a todo un cargamento de gánsteres dirigidos por el look-alike de Fu Manchú (Fernando Osés, que más tarde aparece en otro rol como uno de los matones de Canales). El malvado asiático entra al cabaret que maneja y estalla una salvaje pelea cuando Fernando y Conrado tratan de detenerlo. Finalmente, el criminal es capturado. Sin embargo, Fernando se entera de que su novia, la periodista Virginia, he desobedecido sus órdenes y ha ido a Valle del Río a entrevistar al cacique, Refugio Canales. Fernando y Conrado piden permiso en la policía para poder rastrearla.
Entran a la ciudad simulando ser compradores de ganado. Cuando entran a la cantina local, Virginia -que está trabajando clandestinamente, como camarera- se esconde de ellos. Un borracho en el bar critica a Canales y está a punto de ser golpeado por Roque, uno de los hombres de canales, cuando interviene Fernando. Estalla otra pelea, en la que participan todos los clientes, incluso las camareras. Repentinamente, Refugio Canales entra y para la pelea. Se muestra sorprendentemente amistoso con Fernando y Conrado, que se sientan con dos camareras, esperando obtener alguna clave sobre el paradero de Virginia.
Entretanto, el sospechoso recepcionista del hotel -que trabaja para Canales-, registra la maleta de Fernando. Encuentra una chapa policial y un extraño reloj pulsera. No sabe que es un transmisor de radio conectado al cuartel general del Santo y sus sorprendidos comentarios son grabados. Santo y sus asociados los rebobinan, pero no saben dónde está Fernando.
Canales se encuentra en audición con la nueva camarera, Virginia, en el cuarto trasero de la cantina. Le dice con gestos que levante sus faldas y le muestre sus piernas (también muestra un profundo escote cuando se inclina), diciéndole cada vez "más arriba, más arriba", hasta que son interrumpidos cuando Carlos, el recepcionista del hotel, entra apresuradamente con la noticia de los dos policías espías.
Sigue una escena rara en la que la camarera La Jarocha habla, borracha, con Virginia sobre su triste vida, cortada por Cuco Sánchez con una canción igualmente triste. Virginia se entera de que Fernando ha estado preguntando por ella (aunque ella usa un nombre falso, pero La Jarocha no se da cuenta).
Fernando y Conrado descubren que su equipaje ha sido revisado y contactan a Santo a través del radio. Él dice que los ayudará después de su próxima pelea. Esta pelea es contra Nothanael León Frankestein, que sacude su puño con furia gritándole a la multitud, aunque el Santo lo despacha fácilmente en la primera ronda.
De regreso en Valle del Río, dos hombres entran y tratan de apuñalar a Fernando y Conrado, que duermen, pero los policías han puesto dobles en sus camas. Estalla una pelea. Fernando está a punto de lograr que uno de los hombres hable cuando un cuchillo cruza la ventana y mata al matón. En la recepción del hotel, Fernando intenta de que Carlos levante la liebre, pero deben hacer frente repentinamente a Roque y otros de sus hombres. Santo aparece y estalla otra pelea, pero cuando Canales y el resto de la banda aparecen, Fernando, Santo y Conrado escapan.
Más tarde, Fernando y Conrado entran otra vez a la ciudad, crudamente disfrazados, con barbas falsas y grandes y nasones de masilla, impostando el acento popular norteño. Pero son descubiertos cuando el matón Carlos ve a Fernando con su reloj pulsera especial. Los prisioneros son llevados a Canales, que siente curiosidad por el aparato. Conrando se inclina y, pronunciando claramente, le dice: "Señor Refugio Canales, presidente principal de Valle del Río, ¿por qué nos tiene prisioneros en su despacho?" Santo oye esto por el radio de su coche (un Mercedes convertible deportivo). Para que hablen, Canales hace que sus hombres amarren con cuerdas a Fernando y Conrado; las cuerdas son gradualmente tensadas hasta que se desmayan; son revividos con cubos de agua para comenzar la tortura otra vez.
Esta secuencia es bastante larga e intensa. Virginia entra corriendo a la habitación y susurra "Fernando" (y luego trata de negar que lo conoce).
Canales dice que él le sacará la información que necesita y le dice a sus hombres que arrojen a los prisioneros a un despeñadero cercano.
Sin embargo, el Santo los ubica (aquí hay algunos bonitos injertos de Santo montando un caballo) y otra pelea estalla al borde del precipicio. Durante la pelea el Santo arroja a dos malvados por el precipicio (otro tipo se cae torpemente y Fernando noquea a uno al borde), luego pincha a Roque, de modo que este tropieza. El matón Renato escapa para advertir a Canales, impidiendo que el malvado viole a Virginia (otra larga escena con montones de primeros planos de los apasionados y babosos besos de Canales sobre Virginia, mientras ella le tira el pelo y le pincha la cara).
Santo, Fernando y Conrado llegan a la casa, pero son capturados a punta de pistola por Renato y el resto de la pandilla. Sin embargo, descubren que Canales ha huido, llevándose a Virginia y su mal habido botín. Estalla otra pelea.
La policía (¿de dónde?) llega a hacerse cargo. Santo, Fernando y Conrado salen en persecución de Canales, que está de camino hacia una pista de aterrizaje secreta, con su piloto privado y Virginia. El Santo llega primero (después de todo, conduce un Mercedes, mientras que Fernando y Conrado están empantanados en una estación con un wagon prestado de la policía. Se cuelga del fuselaje del avión y, agarrándose con las piernas a un poste, impide que el avión despegue.
Aparece Fernando y le pega a Canales. Después le da unas palmadas a la sucia Virginia, mientras Santo se aleja y se despide con la mano.
1961 Director Federico Curiel Reparto Santo, Fernando Casanova (Fernando Lavalle), Ana Bertha Lepe (Virginia), Beto El Boticario [Roberto Ramírez] (Conrado), Luis Aceves Castañeda (Refugio Canales), Celia Viveros (La Jarocha, camarera), José Chávez Trowe (Roque), Carlos Rincón Gallardo, Fernando Osés (gángster asiático; asesino de Canales), Magda Monzón (camarera), José Loza (Adrián, borracho), Agusto [sic] Benedico (ayudante de Santo), Víctor Velázquez (Morales, editor de diario), Enrique Conto, Manuel Dondé (Carlos, matón), Emilio Garibay (Renato, matón), Cuco Sánchez (cantante), Antonio Bribiesca (guitarrista), Trío Los Gallos (trío vocal), Manuel Vergara ´Manver´(hombre bochinchero en la cantina), Mario Cid (matón en el coche), Jesús Gómez (matón en el cabaret), Rubén Márquez (cliente de la cantina que hace avances a La Jarocha), Manuel Gordo Guevara (bartendero), Juan Garza (matón), Armando Acosta (oficial de policía en la casa de Canales), Vicente Indio Cacama Lara (matón), Victorio Blanco (Cocodrilo, viejo borracho), René Cardona Sr.? (campesino en el funeral), Nothanael León Frankestein (rival de Santo en el ring).
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©traducción mQh
©ciudadela 58, junio 2003
Santo en el Hotel de la Muerte
Episodio 3. El Tesoro de la Muerte. Descubre que los secuestros tenían por fin alejar a los intrusos.
Naturalmente, el cuerpo desaparece antes de que pueda ser examinado. Fernando entra a una bodega y oye al cocinero dar instrucciones a través de un radio; estalla una pelea, con más malvados apareciendo cada segundo (mientras el misterioso capo pregunta por radio una y otra vez: "¿Qué está pasando?") Santo finalmente aparece y se mete a la pelea. Uno de los matones escapa y cuando llega la policía, Santo también ha desaparecido. Más tarde le cuenta a Fernando que ha seguido al matón hasta las pirámides antes de perder el rastro.
Fernando decide que las mujeres deben quedarse en una sola habitación esa noche por razones de seguridad. Como el bungalow del profesor Corbera es el más grande, lo obligan a dejarlo. Corbera es el malvado detrás de los asesinatos. El hombre que escapa le dice: "Ese hombre [Santo] es un huracán dando puñetazos y tiene la fuerza de un toro".
Corbera necesita un aparato de la habitación, de modo que envía a dos de sus hombres por un pasaje secreto a por él. Todos duermen, excepto Virginia, que está en el baño y es secuestrada.
Don Armando rehúsa pagar al chantajista y saca un arma. Santo le impide disparar, pero entonces el chantajista agarra la pistola. Finalmente, Santo lo persigue y lo empuja a la piscina, donde lo arrestan. Sin embargo, advierten la ausencia de Virginia cuando las mujeres corren hacia fuera (en sus camisones) a ver qué ocurre (la cantante percusionista es arrestada cuando el chantajista la delata).
En las pirámides, Santo es capturado por el recepcionista del hotel, uno de los hombres de Corbera, para llevarlo al laboratorio del científico. Fernando descubre el pasaje secreto desde el hotel y llega a tropezones a un cuarto lleno de las víctimas del asesino -figuras de cera de las mujeres desaparecidas (aunque una de las figuras pestañea varias veces cuando él le toca la mejilla). Él también es capturado por los hombres de Corbera. El científico dice: "Nunca he matado a nadie", sólo quería asustar a los huéspedes y a don Eusebio para que se fueran y le dejaran buscar el tesoro en paz (nunca se explica cómo construyó el pasaje secreto desde el cuarto de su hotel hasta las pirámides sin que Eusebio se enterara). Pero ahora todos tienen que morir (gracias a Fernando y a la curiosidad del Santo) -se hace entrar a las mujeres asesinadas. Corbera decide sacarle la máscara al Santo, pero descubre que es Conrado (una gran sorpresa). Aparece el Santo verdadero y estalla una pelea. Corbera huye a través de un pasaje y se zambulle por una escalera en un cuarto lleno de objetos de oro: ¡el tesoro! Ríe como loco.
Santo abandona la pirámide y se mete de un brinco en su coche deportivo plateado (su ayudante lo está esperando, pero se hace a un lado para que Santo pueda conducir). Cuando pasa junto a Fernando y Virginia, grita: "No se preocupen por el profesor: tiene un castigo merecido".
©http://www.wam.umd.edu/~dwilt/santo.html
©traducción mQh
©ciudadela 57, mayo 2003
Naturalmente, el cuerpo desaparece antes de que pueda ser examinado. Fernando entra a una bodega y oye al cocinero dar instrucciones a través de un radio; estalla una pelea, con más malvados apareciendo cada segundo (mientras el misterioso capo pregunta por radio una y otra vez: "¿Qué está pasando?") Santo finalmente aparece y se mete a la pelea. Uno de los matones escapa y cuando llega la policía, Santo también ha desaparecido. Más tarde le cuenta a Fernando que ha seguido al matón hasta las pirámides antes de perder el rastro.Fernando decide que las mujeres deben quedarse en una sola habitación esa noche por razones de seguridad. Como el bungalow del profesor Corbera es el más grande, lo obligan a dejarlo. Corbera es el malvado detrás de los asesinatos. El hombre que escapa le dice: "Ese hombre [Santo] es un huracán dando puñetazos y tiene la fuerza de un toro".
Corbera necesita un aparato de la habitación, de modo que envía a dos de sus hombres por un pasaje secreto a por él. Todos duermen, excepto Virginia, que está en el baño y es secuestrada.
Don Armando rehúsa pagar al chantajista y saca un arma. Santo le impide disparar, pero entonces el chantajista agarra la pistola. Finalmente, Santo lo persigue y lo empuja a la piscina, donde lo arrestan. Sin embargo, advierten la ausencia de Virginia cuando las mujeres corren hacia fuera (en sus camisones) a ver qué ocurre (la cantante percusionista es arrestada cuando el chantajista la delata).
En las pirámides, Santo es capturado por el recepcionista del hotel, uno de los hombres de Corbera, para llevarlo al laboratorio del científico. Fernando descubre el pasaje secreto desde el hotel y llega a tropezones a un cuarto lleno de las víctimas del asesino -figuras de cera de las mujeres desaparecidas (aunque una de las figuras pestañea varias veces cuando él le toca la mejilla). Él también es capturado por los hombres de Corbera. El científico dice: "Nunca he matado a nadie", sólo quería asustar a los huéspedes y a don Eusebio para que se fueran y le dejaran buscar el tesoro en paz (nunca se explica cómo construyó el pasaje secreto desde el cuarto de su hotel hasta las pirámides sin que Eusebio se enterara). Pero ahora todos tienen que morir (gracias a Fernando y a la curiosidad del Santo) -se hace entrar a las mujeres asesinadas. Corbera decide sacarle la máscara al Santo, pero descubre que es Conrado (una gran sorpresa). Aparece el Santo verdadero y estalla una pelea. Corbera huye a través de un pasaje y se zambulle por una escalera en un cuarto lleno de objetos de oro: ¡el tesoro! Ríe como loco.
Santo abandona la pirámide y se mete de un brinco en su coche deportivo plateado (su ayudante lo está esperando, pero se hace a un lado para que Santo pueda conducir). Cuando pasa junto a Fernando y Virginia, grita: "No se preocupen por el profesor: tiene un castigo merecido".
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©ciudadela 57, mayo 2003
Santo en el Hotel de la Muerte
Episodio 2. El Túnel Secreto. Los zapatos del cocinero proporcionan una pista.
Cuando Conrado lleva a Fernando y a los otros de vuelta, ¡el cadáver ha desaparecido! Pero no la sangre. Fernando rehúsa llamar a Santo con su radio-reloj pulsera, porque quiere resolver el caso él mismo. Cuando alguien ataca a Virginia en su cuarto, Fernando acude en su ayuda y lo noquean. Virginia aprovecha la ventaja y llama a Santo a través de su radio-reloj.
Santo dice que vendrá, pero primero tiene que pelear en el ring. Envía a Black Shadow (Alejandro Cruz, todavía conocido bajo su identidad enmascarada, aunque había sido ex-puesto años antes) más bien rápidamente.
Fernando y Conrado montan un laboratorio de criminología en su habitación. Conrado entra al cuarto de invitados para robar sus zapatos (para compararlos con las huellas de los zapatos que tiene), mientras Fernando hace que cada huésped escriba una nota (para comparar con la carta de amenazas).
Más tarde, alguien roba la nota, pero Conrado sí obtiene una pista: los zapatos del cocinero del hotel.
©http://www.wam.umd.edu/~dwilt/santo.html
©traducción mQh
©ciudadela 57, mayo 2003
Cuando Conrado lleva a Fernando y a los otros de vuelta, ¡el cadáver ha desaparecido! Pero no la sangre. Fernando rehúsa llamar a Santo con su radio-reloj pulsera, porque quiere resolver el caso él mismo. Cuando alguien ataca a Virginia en su cuarto, Fernando acude en su ayuda y lo noquean. Virginia aprovecha la ventaja y llama a Santo a través de su radio-reloj.Santo dice que vendrá, pero primero tiene que pelear en el ring. Envía a Black Shadow (Alejandro Cruz, todavía conocido bajo su identidad enmascarada, aunque había sido ex-puesto años antes) más bien rápidamente.
Fernando y Conrado montan un laboratorio de criminología en su habitación. Conrado entra al cuarto de invitados para robar sus zapatos (para compararlos con las huellas de los zapatos que tiene), mientras Fernando hace que cada huésped escriba una nota (para comparar con la carta de amenazas).
Más tarde, alguien roba la nota, pero Conrado sí obtiene una pista: los zapatos del cocinero del hotel.
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Santo en el Hotel de la Muerte
Intrigas amorosas entre pirámides y túneles.
Los materiales publicitarios originales (afiches, cartas postales) de esta película contienen dibujos de un lascivo esqueleto y mujeres en camisón, pero no al Santo. En realidad, hay algo de verdad en el letrero, ya que, a pesar del título, Santo sólo aparece en la última parte de la película (aparece recién en el segundo episodio y no va al hotel sino en la tercera parte). Hay sólo una pelea en el ring (con Black Shadow). Como Cerebro Diabólico, esta es en realidad una película de Fernando Casanova-Beto El Boticario-Ana Bertha Lepe con el Santo claveteado como artista invitado.
En general, Hotel es menos entretenida que Cerebro Diabólico, que tenía un montón de acción y el toque de bravura que le daba Luis Aceves Castañeda como el malvado; aquí, los aspectos misteriosos de la trama gana prominencia y las peleas se restringen al episodio final. En el lado positivo, la película no aburre y gana mucho con su rodaje en el Hotel Vasco (regentado por Eusebio Alburua, personificado en la película por Armando Gutiérrez) en Cuatla, Morelos, y las pirámides cercanas (sin embargo, es obvio que el túnel y la tumba fueron filmados en interiores de los estudios América). El reparto no está mal, aunque Wally Barrón no tiene posibilidad de desarrollarse verdaderamente como un científico loco, ya que su identidad como el malvado se mantiene en suspenso hasta el final; quizás el artista más interesante es Lisa Rosset, una joven y rubia mujer que canta y toca los tambores (¡al mismo tiempo!) y tiene un interesante aire de rebeldía (al final se revela que está confabulado con Alejandro Parodi, que lleva una barba beatnik). Una joven Yolanda Ciani tiene un papel menor como una de las tres hijas adoptivas de Aragón. Casanova y Beto el Boticario (Roberto Ramírez) están ambos bien, pero Ana Bertha Lepe no tiene mucho que hacer.
Los turistas visitan algunas pirámides mexicanas. El profesor Corbera dice que nadie ha descubierto dónde se encuentran los tesoros. En un lujoso hotel cercano, una melodiosa banda de jazz distrae a los huéspedes. Aparece una joven mujer rubia y canta una canción incendiaria mientras toca la batería. Una pareja sale al jardín y ve el cuerpo de una turista colombiana flotando en la corriente; para cuando salen todos, el cadáver ya no se ve.
De regreso en Ciudad de México, Fernando y Conrado son asignados al caso, ya que su jefe es amigo del propietario del hotel, don Eusebio. Pero el jefe les advierte que no dejen que la fisgona reportera Virginia -la novia de Fernando- se entere de dónde van. Por cierto, Virginia está esperando afuera del cuartel general de la policía, pero Fernando le cuenta una historia falsa para despistarla.
En el hotel, un escritor con pinta de beatnik se presenta a sí mismo como el rico don Armando, que está de vacaciones con sus tres atractivas hijastras. El escritor chantajea a Armando: sabe que el otro abandonó a su esposa para casarse con una viuda millonaria. Quiere 100 mil pesos, que deben serles pagados en menos de 72 horas.
Fernando y Conrado llegan y confieren con don Eusebio. Se muestran sorprendidos de ver aparecer a Virginia. Mientras buscan en el cuarto a la desaparecida turista colombiana, ven a alguien rondando fuera. El espía escapa, pero deja una huella de pie y una nota, anunciando más asesinatos a menos que don Eusebio abandone el hotel.
Irene Lippert, una huésped en el cuarto junto a Virginia, le cuenta a la periodista que ha sido amenazada de muerte por un antiguo novio. Más tarde, Conrado va a invitar a Irene a cenar y la encuentra casi desnuda en la bañera, con su garganta cercenada.
1961 Director Federico Curiel Reparto Santo (él mismo), Fernando Casanova (Fernando Lavalle), Ana Bertha Lepe (Virginia), Beto el Boticario (Conrado González), Waly [sic] Barrón (Professor Corbera), Luis Aragón (Armando Correa), Alejando Parodi (chantajista), Lisa Rossel (percusionista), Fredy Guzmán (direcor del zombo de jazz), Augusto Benedico (ayudante de Santo), Lucía Prado (¿Irene Lippert?), Elvira Castillo (¿Gloria?), Olga Leticia Ortiz, Fernando Osés (cocinero), Yolanda Ciani (hija de don Armando), Magda Urvizu, Norma Jiménez Pons, Enrique Couto (jefe de policía), Black Shadow (púgil), Mario Chávez [Cid] (recepcionista), Armando Gutiérrez (don Eusebio), Vicente Lara (matón), Juan Garza (matón), Fernando Yapur (matón)
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Los materiales publicitarios originales (afiches, cartas postales) de esta película contienen dibujos de un lascivo esqueleto y mujeres en camisón, pero no al Santo. En realidad, hay algo de verdad en el letrero, ya que, a pesar del título, Santo sólo aparece en la última parte de la película (aparece recién en el segundo episodio y no va al hotel sino en la tercera parte). Hay sólo una pelea en el ring (con Black Shadow). Como Cerebro Diabólico, esta es en realidad una película de Fernando Casanova-Beto El Boticario-Ana Bertha Lepe con el Santo claveteado como artista invitado.En general, Hotel es menos entretenida que Cerebro Diabólico, que tenía un montón de acción y el toque de bravura que le daba Luis Aceves Castañeda como el malvado; aquí, los aspectos misteriosos de la trama gana prominencia y las peleas se restringen al episodio final. En el lado positivo, la película no aburre y gana mucho con su rodaje en el Hotel Vasco (regentado por Eusebio Alburua, personificado en la película por Armando Gutiérrez) en Cuatla, Morelos, y las pirámides cercanas (sin embargo, es obvio que el túnel y la tumba fueron filmados en interiores de los estudios América). El reparto no está mal, aunque Wally Barrón no tiene posibilidad de desarrollarse verdaderamente como un científico loco, ya que su identidad como el malvado se mantiene en suspenso hasta el final; quizás el artista más interesante es Lisa Rosset, una joven y rubia mujer que canta y toca los tambores (¡al mismo tiempo!) y tiene un interesante aire de rebeldía (al final se revela que está confabulado con Alejandro Parodi, que lleva una barba beatnik). Una joven Yolanda Ciani tiene un papel menor como una de las tres hijas adoptivas de Aragón. Casanova y Beto el Boticario (Roberto Ramírez) están ambos bien, pero Ana Bertha Lepe no tiene mucho que hacer.
Los turistas visitan algunas pirámides mexicanas. El profesor Corbera dice que nadie ha descubierto dónde se encuentran los tesoros. En un lujoso hotel cercano, una melodiosa banda de jazz distrae a los huéspedes. Aparece una joven mujer rubia y canta una canción incendiaria mientras toca la batería. Una pareja sale al jardín y ve el cuerpo de una turista colombiana flotando en la corriente; para cuando salen todos, el cadáver ya no se ve.
De regreso en Ciudad de México, Fernando y Conrado son asignados al caso, ya que su jefe es amigo del propietario del hotel, don Eusebio. Pero el jefe les advierte que no dejen que la fisgona reportera Virginia -la novia de Fernando- se entere de dónde van. Por cierto, Virginia está esperando afuera del cuartel general de la policía, pero Fernando le cuenta una historia falsa para despistarla.
En el hotel, un escritor con pinta de beatnik se presenta a sí mismo como el rico don Armando, que está de vacaciones con sus tres atractivas hijastras. El escritor chantajea a Armando: sabe que el otro abandonó a su esposa para casarse con una viuda millonaria. Quiere 100 mil pesos, que deben serles pagados en menos de 72 horas.
Fernando y Conrado llegan y confieren con don Eusebio. Se muestran sorprendidos de ver aparecer a Virginia. Mientras buscan en el cuarto a la desaparecida turista colombiana, ven a alguien rondando fuera. El espía escapa, pero deja una huella de pie y una nota, anunciando más asesinatos a menos que don Eusebio abandone el hotel.
Irene Lippert, una huésped en el cuarto junto a Virginia, le cuenta a la periodista que ha sido amenazada de muerte por un antiguo novio. Más tarde, Conrado va a invitar a Irene a cenar y la encuentra casi desnuda en la bañera, con su garganta cercenada.
1961 Director Federico Curiel Reparto Santo (él mismo), Fernando Casanova (Fernando Lavalle), Ana Bertha Lepe (Virginia), Beto el Boticario (Conrado González), Waly [sic] Barrón (Professor Corbera), Luis Aragón (Armando Correa), Alejando Parodi (chantajista), Lisa Rossel (percusionista), Fredy Guzmán (direcor del zombo de jazz), Augusto Benedico (ayudante de Santo), Lucía Prado (¿Irene Lippert?), Elvira Castillo (¿Gloria?), Olga Leticia Ortiz, Fernando Osés (cocinero), Yolanda Ciani (hija de don Armando), Magda Urvizu, Norma Jiménez Pons, Enrique Couto (jefe de policía), Black Shadow (púgil), Mario Chávez [Cid] (recepcionista), Armando Gutiérrez (don Eusebio), Vicente Lara (matón), Juan Garza (matón), Fernando Yapur (matón)
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Santo Contra los Zombis
Científico loco forma banda de zombies que secuestran a niños huérfanos para someterlos a experimentos científicos.
Fue la primera película del Santo hecha en México y, a diferencia de dos versiones previas rodadas en Cuba, el mito del Santo ya estaba firmemente consolidado. Por ejemplo, las secuencias iniciales muestran a Santo en el ring mientras está siendo aclamado por la multitud (que lo pasea en hombros), señalándolo no sólo como luchador profesional sino como un ídolo de multitudes. Además, no es solamente un luchador que ha caído por casualidad en la lucha contra el crimen, sino que tiene de verdad un cuartel secreto con todo tipo de aparatos electrónicos. También le consulta la policía.
Sin embargo, la película todavía usa raramente al Santo y este tiene muy pocos diálogos -consecuentemente, tiene poca personalidad.
Santo Contra los Zombies está razonablemente producida. Hay, curiosamente, una breve escena de diálogo filmada contra un telón proyectado, de una calle que parece rara, ya que el rodaje se hizo en locaciones. También se usan telones en las escenas de diálogos en coche, aunque esto es más normal (la película no llega al extremo de El Barón del Terror, que usa telones proyectados obvios y decorados de estudio minimalistas en casi todos los exteriores).
Los decorados son apropiados, siendo el mejor la caverna en el que se mantiene a los zombies, que es extraordinaria.
Las escenas de lucha parecen haber sido rodadas en el estudio: sólo se muestra a la primera hilera de espectadores, el resto del fondo es negro, en contraste con las películas posteriores del Santo, en las que las peleas eran a menudo rodadas ante el público en estadios reales.
La película comienza con una escena en la que Santo y un montón de luchadores se persiguen unos a otros en el ring, y después una larga pelea entre Santo y Black Shadow, supuestamente por el título de peso mediano. Hay otras dos peleas, una de ellas relacionada con la trama: Fernando Osés es un luchador zombie que está siendo controlado por control remoto por el malvado. El malvado sube demasiado el generador de poder y el cuerpo de Osés comienza a echar humo, grita y cae en el ring.
Como dijimos arriba, la película empieza con varias tomas de peleas. Después de que Santo retiene su título, los agentes de policía Isabel y Sanmartín llegan al gimnasio y le dicen a Rodríguez, otro detective que es un fan de la lucha libre, que los necesitan en el cuartel general. Gloria Sandoval les dice que su padre, un famoso científico que ha estado estudiando a los zombies en Haiti, ha desaparecido. En casa de Sandoval conocen al tío de Gloria, Genaro, ciego desde que sufrió un accidente en una mina, y Rogelio, el mayordomo. Prometen hacer lo que puedan.
Tres zombies, controlados por un personaje encapuchado a través de un radio, entran a una joyería, noquean al celador (que dispara a uno de ellos en la frente, sin ningún resultado) y usan un raro aparato (como una palanca) para abrir la caja fuerte. Cuando están saliendo con el botín, los agentes de seguridad, respondiendo a la alarma, tratan de pararlos pero son dominados. Al inspector de policía, Almada, le cuesta creer la historia de sus hombres, pero llama al Santo, a través de su radio/-televisión/teléfono, pidiendo ayuda (más tarde, Santo es capaz de usar este aparato para espiar en el despacho de Almada y del malvado encapuchado, sin que se ofrezca una explicación). Rodríguez también le pide ayuda al Santo para recuperar al padre de Gloria: "No es un boxeador, es alguien que lucha contra el crimen".
Sanmartín e Isabel tratan de recuperar las joyas perdidas contactando a Povetti, un ex reducidor que ahora tiene un nightclub. Povetti alega que no sabe nada del asunto, pero más tarde se lo encuentra muerto. A través de su sistema de televisión, el Santo se entera de que los zombies están siendo enviados a secuestrar niños del orfelinato de la ciudad para usarlos en experimentos y llega a tiempo para impedirlo. Sanmartín e Isabel llegan después, luego Rodríguez (pero ningún policía uniformado; quizás estaban almorzando). Los zombies noquean a los tres héroes (Isabel se ha quedado en el coche) y se van. Santo y otros los persiguen, pero el malvado principal hace explotar por control remoto el coche de los zombies.
Más tarde Santo salva a Isabel de una pareja de zombies. El malvado decide matar a Santo en el ring: sus secuaces secuestran al púgil, Dorrel, al que convierten en zombie. Cuando Santo está peleando con él en el cuadrilátero, Dorrel se sobrecalienta, empieza a echar humo, grita y cae al suelo. Santo se da cuenta de que su rival usa un cinturón metálico, como el que llevan los zombies. Se dirige al departamento de Dorrel a buscar pistas y dos zombies le caen encima. Casi le quitan la máscara (en una toma rara, Santo se queda boquiabierto cuando un zombie se le queman los cables después de un golpe en el cinturón los ojos de Santo se salen de sus órbitas y su boca cuelga abierta bobamente, exponiendo la mayor parte de la parte de abajo de la cara). Los zombies huyen.
A Gloria la secuestran y la llevan al cuartel de los zombies. Ahí ve a su padre, un zombie viejo y gordo. Rodríguez, Sanmartín e Isabel van en camino, pero son capturados por otros zombies. Santo llega a tiempo para salvarla, lucha con el malvado encapuchado y su compañero. El compañero se apuñala a sí mismo con un cuchillo; el jefe de los malvados cae sobre el equipo del laboratorio y se electrocuta. Los zombies echan humo, tiemblan, caen al suelo y desaparecen (incluyendo al padre de Gloria). Se descubre que el malvado es Genaro (que tampoco es ciego). Su cómplice era Rogelio.
1961 Director Benito Alazraki Reparto Armando Silvestre (Sanmartín=Salvaje), Lorena Velázquez (Gloria Sandoval=Gloria Rutherford), Santo (él mismo, El Santo), Jaime Fernández (Rodríguez), Irma Serrano (Isabel), Black Shadow (él mismo), Dagoberto Rodríguez (Almada, inspector de policía), Carlos Agosti (Genaro=Herbert), Ramón Bugarini (Rogelio= Roger, el mayordomo), Martha Arlette (bailarina), Julián de Meriche (Dino Povetti), Fernando Osés (Dorrel López= Harry Dorell), Eduardo Bonada (zombie), Gori Guerrero, Sugi Sato, El Bulldog, Firpo Segura, Joe Silva, Steve Morgan, Indio Cacama, Mario Téxas, Conjunto Antonio Díaz Mena, Picoro (anunciador de ring), Juan Garza (zombie).
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Fue la primera película del Santo hecha en México y, a diferencia de dos versiones previas rodadas en Cuba, el mito del Santo ya estaba firmemente consolidado. Por ejemplo, las secuencias iniciales muestran a Santo en el ring mientras está siendo aclamado por la multitud (que lo pasea en hombros), señalándolo no sólo como luchador profesional sino como un ídolo de multitudes. Además, no es solamente un luchador que ha caído por casualidad en la lucha contra el crimen, sino que tiene de verdad un cuartel secreto con todo tipo de aparatos electrónicos. También le consulta la policía.Sin embargo, la película todavía usa raramente al Santo y este tiene muy pocos diálogos -consecuentemente, tiene poca personalidad.
Santo Contra los Zombies está razonablemente producida. Hay, curiosamente, una breve escena de diálogo filmada contra un telón proyectado, de una calle que parece rara, ya que el rodaje se hizo en locaciones. También se usan telones en las escenas de diálogos en coche, aunque esto es más normal (la película no llega al extremo de El Barón del Terror, que usa telones proyectados obvios y decorados de estudio minimalistas en casi todos los exteriores).
Los decorados son apropiados, siendo el mejor la caverna en el que se mantiene a los zombies, que es extraordinaria.
Las escenas de lucha parecen haber sido rodadas en el estudio: sólo se muestra a la primera hilera de espectadores, el resto del fondo es negro, en contraste con las películas posteriores del Santo, en las que las peleas eran a menudo rodadas ante el público en estadios reales.
La película comienza con una escena en la que Santo y un montón de luchadores se persiguen unos a otros en el ring, y después una larga pelea entre Santo y Black Shadow, supuestamente por el título de peso mediano. Hay otras dos peleas, una de ellas relacionada con la trama: Fernando Osés es un luchador zombie que está siendo controlado por control remoto por el malvado. El malvado sube demasiado el generador de poder y el cuerpo de Osés comienza a echar humo, grita y cae en el ring.
Como dijimos arriba, la película empieza con varias tomas de peleas. Después de que Santo retiene su título, los agentes de policía Isabel y Sanmartín llegan al gimnasio y le dicen a Rodríguez, otro detective que es un fan de la lucha libre, que los necesitan en el cuartel general. Gloria Sandoval les dice que su padre, un famoso científico que ha estado estudiando a los zombies en Haiti, ha desaparecido. En casa de Sandoval conocen al tío de Gloria, Genaro, ciego desde que sufrió un accidente en una mina, y Rogelio, el mayordomo. Prometen hacer lo que puedan.
Tres zombies, controlados por un personaje encapuchado a través de un radio, entran a una joyería, noquean al celador (que dispara a uno de ellos en la frente, sin ningún resultado) y usan un raro aparato (como una palanca) para abrir la caja fuerte. Cuando están saliendo con el botín, los agentes de seguridad, respondiendo a la alarma, tratan de pararlos pero son dominados. Al inspector de policía, Almada, le cuesta creer la historia de sus hombres, pero llama al Santo, a través de su radio/-televisión/teléfono, pidiendo ayuda (más tarde, Santo es capaz de usar este aparato para espiar en el despacho de Almada y del malvado encapuchado, sin que se ofrezca una explicación). Rodríguez también le pide ayuda al Santo para recuperar al padre de Gloria: "No es un boxeador, es alguien que lucha contra el crimen".
Sanmartín e Isabel tratan de recuperar las joyas perdidas contactando a Povetti, un ex reducidor que ahora tiene un nightclub. Povetti alega que no sabe nada del asunto, pero más tarde se lo encuentra muerto. A través de su sistema de televisión, el Santo se entera de que los zombies están siendo enviados a secuestrar niños del orfelinato de la ciudad para usarlos en experimentos y llega a tiempo para impedirlo. Sanmartín e Isabel llegan después, luego Rodríguez (pero ningún policía uniformado; quizás estaban almorzando). Los zombies noquean a los tres héroes (Isabel se ha quedado en el coche) y se van. Santo y otros los persiguen, pero el malvado principal hace explotar por control remoto el coche de los zombies.
Más tarde Santo salva a Isabel de una pareja de zombies. El malvado decide matar a Santo en el ring: sus secuaces secuestran al púgil, Dorrel, al que convierten en zombie. Cuando Santo está peleando con él en el cuadrilátero, Dorrel se sobrecalienta, empieza a echar humo, grita y cae al suelo. Santo se da cuenta de que su rival usa un cinturón metálico, como el que llevan los zombies. Se dirige al departamento de Dorrel a buscar pistas y dos zombies le caen encima. Casi le quitan la máscara (en una toma rara, Santo se queda boquiabierto cuando un zombie se le queman los cables después de un golpe en el cinturón los ojos de Santo se salen de sus órbitas y su boca cuelga abierta bobamente, exponiendo la mayor parte de la parte de abajo de la cara). Los zombies huyen.
A Gloria la secuestran y la llevan al cuartel de los zombies. Ahí ve a su padre, un zombie viejo y gordo. Rodríguez, Sanmartín e Isabel van en camino, pero son capturados por otros zombies. Santo llega a tiempo para salvarla, lucha con el malvado encapuchado y su compañero. El compañero se apuñala a sí mismo con un cuchillo; el jefe de los malvados cae sobre el equipo del laboratorio y se electrocuta. Los zombies echan humo, tiemblan, caen al suelo y desaparecen (incluyendo al padre de Gloria). Se descubre que el malvado es Genaro (que tampoco es ciego). Su cómplice era Rogelio.
1961 Director Benito Alazraki Reparto Armando Silvestre (Sanmartín=Salvaje), Lorena Velázquez (Gloria Sandoval=Gloria Rutherford), Santo (él mismo, El Santo), Jaime Fernández (Rodríguez), Irma Serrano (Isabel), Black Shadow (él mismo), Dagoberto Rodríguez (Almada, inspector de policía), Carlos Agosti (Genaro=Herbert), Ramón Bugarini (Rogelio= Roger, el mayordomo), Martha Arlette (bailarina), Julián de Meriche (Dino Povetti), Fernando Osés (Dorrel López= Harry Dorell), Eduardo Bonada (zombie), Gori Guerrero, Sugi Sato, El Bulldog, Firpo Segura, Joe Silva, Steve Morgan, Indio Cacama, Mario Téxas, Conjunto Antonio Díaz Mena, Picoro (anunciador de ring), Juan Garza (zombie).
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©traducción mQh
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Santo Contra Hombres Infernales
Malandras mexicano infiltra banda cubana de traficantes de drogas.
1958 [Mismo director y reparto que Santo Contra Cerebro Del Mal]
Rodada en Cuba al mismo tiempo que Cerebro del Mal, es una película muy mala, prácticamente sin guión ni acción. Joaquín Cordero pretende ser un malandras mexicano que huye de la ley para infiltrar a una banda cubana de contrabandistas de drogas. Santo (al que nunca se nombra) es un agente secreto de la policía que aparece unas pocas veces para pagarle la fianza a Cordero. Al final, la banda es capturada (off screen) y Cordero se reúne con su novia, Irma (Gina Romand). La película termina con una repetición de la escena del aeropuerto de Cerebro del Mal, en la que Enrique Zambrano y Fernando Osés miran el despegue de un avión y hablan de lo heroico que es el Santo, lo que es especialmente extraño, ya que en esta película Osés hace de malvado.
La razón principal por la que ver esta película son sus vistas de la Cuba pre-castrista (de hecho, Castro llegó a La Habana poco después de concluido el rodaje de la película). Cordero está bien; Gina Romand es guapa (es cubana, pero ya había aparecido en varias películas mexicanas), pero no tiene lugar en la trama y se pasa la mayor parte del tiempo mirando preocupada y sacudiendo la cabeza. Santo, como ya dijimos, sólo aparece un par de veces.
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©ciudadela 57, mayo 2003
1958 [Mismo director y reparto que Santo Contra Cerebro Del Mal]Rodada en Cuba al mismo tiempo que Cerebro del Mal, es una película muy mala, prácticamente sin guión ni acción. Joaquín Cordero pretende ser un malandras mexicano que huye de la ley para infiltrar a una banda cubana de contrabandistas de drogas. Santo (al que nunca se nombra) es un agente secreto de la policía que aparece unas pocas veces para pagarle la fianza a Cordero. Al final, la banda es capturada (off screen) y Cordero se reúne con su novia, Irma (Gina Romand). La película termina con una repetición de la escena del aeropuerto de Cerebro del Mal, en la que Enrique Zambrano y Fernando Osés miran el despegue de un avión y hablan de lo heroico que es el Santo, lo que es especialmente extraño, ya que en esta película Osés hace de malvado.
La razón principal por la que ver esta película son sus vistas de la Cuba pre-castrista (de hecho, Castro llegó a La Habana poco después de concluido el rodaje de la película). Cordero está bien; Gina Romand es guapa (es cubana, pero ya había aparecido en varias películas mexicanas), pero no tiene lugar en la trama y se pasa la mayor parte del tiempo mirando preocupada y sacudiendo la cabeza. Santo, como ya dijimos, sólo aparece un par de veces.
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Santo Contra Cerebro del Mal
Un doctor loco le lava el cerebro y lo convierte en un dócil criado.
También conocida como Santo Contra Cerebro del Mal, fue la primera de una larga serie de apariciones de Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, en las pantallas. Se dice que el Santo rechazó en 1952 la oportunidad de ser la figura principal de El Enmascarado de Plata porque no creía que la película fuera a tener éxito. Seis años más tarde viajaba a Cuba para su debut en pantalla con esta película y en Hombres Infernales, ambas dirigidas por Joselito Rodríguez, con Joaquín Caballero y Fernando Osés.
Cerebro del Mal es, de muchos modos, una película de Santo poco habitual: en primer lugar, Santo no es llamado nunca por su nombre. En la película sólo se lo menciona como El Enmascarado, mientras que al otro luchador enmascarado (Fernando Osés, que desempeña un breve rol doble en la escena final) se le llama El Incógnito una sola vez. El Santo prácticamente no tiene diálogos (de hecho, los diálogos para todos los personajes en toda la película no sobrepasan tres páginas mecanografiadas), no se cuenta su origen, no es descrito como un luchador profesional y es relativamente incidental para la trama. El Santo mismo, extraordinariamente delgado (comparado con sus películas posteriores), se ve torpe e incómodo.
Tres bandoleros arrinconan al Santo en un callejón y lo noquean. Lo llevan al laboratorio del doctor Campos, donde -por medio de una inyección y de un lavado de cerebro eléctrico (provocado por lo que parece ser una lámpara solar)- lo convierten en un dócil criado del doctor loco. Campos es un respetado científico y amigo del teniente de policía, Zambrano. El teniente le previene, diciéndole que otros científicos han sido secuestrados recientemente. Apenas dejan de hablar que los bandoleros y Santo atacan a los policías que custodian al doctor Lowell y se llevan al científico, que más tarde será sometido al tratamiento de lavado de cerebro en el laboratorio del doctor Campos. Los dos policías de guardia le dicen al teniente Zambrano que Santo, un agente secreto, es uno de los secuestradores. Entretanto, otro agente secreto enmascardo, El Incógnito, localiza el laboratorio de Campos gracias a un instrumento eléctrico que traza la radiación producida por la máquina de lavado de cerebro. Logra escapar sin que lo detecten.
Elisa, la secretaria de Campos, se encuentra con Gerardo (su novio y el ayudante de Campos en sus trabajos científicos buenos) a las puertas de un banco. Está sorprendida, porque le habló al gerente del banco al pasar, pero éste la ignoró. En realidad, Campos le ha lavado el cerebro al gerente, y observa todo a través de un monitor remoto cuando el gerente roba su propio banco para beneficio de él. Más tarde, Campos ordena a sus hombres secuestrar a Elisa, a la que ama. Gerardo, que ha tratado de defenderla sin éxito, denuncia el secuestro a la policía. El teniente Zambrano cree que Elisa ha sido secuestrada porque, sin saberlo, conocía una clave para resolver el atraco del banco. El doctor Campos entrega unos papeles secretos a un espía extranjero y promete venderle la fórmula de un "desintegrador de células" al día siguiente.
El Incógnito vuelve al laboratorio y derrota a Santo después de una lucha larga y bien montada. El Incógnito, con una máscara negra, inyecta a Santo el antídoto del suero que lava el cerebro, pero le dice a su amigo que simule que todavía está en manos de Campos.
El doctor Campos le da a Gerardo una bebida con barbitúricos y sale del laboratorio por un pasaje secreto. Llega a su escondite, el espía extranjero llega con otro hombre a chequear los planos del desintegrador de células. Sin embargo, Santo y El Incógnito combaten a los bandoleros y espías, pero Campos escapa con Elisa. Al volver a casa, Campos la secuestra. El Incógnito lo distrae mientras Santo trepa al tejado para escapar; Campos dispara al Incógnito, pero Gerardo despierta de su estado de sopor y lucha con él. Santo aparece y pelea con Campos, el que toma un cuchillo y está a punto de enterrárselo cuando se aparece el teniente Zambrano, que lo mata a balazos. Antes de morir, Campos le pide perdón a Elisa.
La película termina con el teniente Zambrano y su ayudante despidiéndose de los recién casados, Gerardo y Elisa, que se van de luna de miel. "¿Qué pasa con los enmascarados?", pregunta el ayudante de Zambrano. Van todos en el mismo avión, le dice Zambrano (El Incógnito ya se ha recuperado de sus heridas). "Son ciudadanos del mundo, su deber no tiene fronteras... ocultan su identidad detrás de una máscara para bien de la humanidad".
1958 Director Joselito Rodríguez Reparto Joaquín Cordero (Dr. Campos), Norma Suárez (Elisa), Santo (El Enmascarado), Fernando Osés (El Incógnito; sargento de policía.), Enrique J. Zambrano (Teniente Zambrano), Alberto Insua (Gerardo), Juanito Tremble, Enrique Almirante, René Socarrás, Mario Texas, J. González Gaspar, Rafael de Aragón, Armando Quezada, Los Romero y Estelita (bailarines), Trío Servando Díaz (grupo musical)
©d wilt
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También conocida como Santo Contra Cerebro del Mal, fue la primera de una larga serie de apariciones de Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, en las pantallas. Se dice que el Santo rechazó en 1952 la oportunidad de ser la figura principal de El Enmascarado de Plata porque no creía que la película fuera a tener éxito. Seis años más tarde viajaba a Cuba para su debut en pantalla con esta película y en Hombres Infernales, ambas dirigidas por Joselito Rodríguez, con Joaquín Caballero y Fernando Osés.Cerebro del Mal es, de muchos modos, una película de Santo poco habitual: en primer lugar, Santo no es llamado nunca por su nombre. En la película sólo se lo menciona como El Enmascarado, mientras que al otro luchador enmascarado (Fernando Osés, que desempeña un breve rol doble en la escena final) se le llama El Incógnito una sola vez. El Santo prácticamente no tiene diálogos (de hecho, los diálogos para todos los personajes en toda la película no sobrepasan tres páginas mecanografiadas), no se cuenta su origen, no es descrito como un luchador profesional y es relativamente incidental para la trama. El Santo mismo, extraordinariamente delgado (comparado con sus películas posteriores), se ve torpe e incómodo.
Tres bandoleros arrinconan al Santo en un callejón y lo noquean. Lo llevan al laboratorio del doctor Campos, donde -por medio de una inyección y de un lavado de cerebro eléctrico (provocado por lo que parece ser una lámpara solar)- lo convierten en un dócil criado del doctor loco. Campos es un respetado científico y amigo del teniente de policía, Zambrano. El teniente le previene, diciéndole que otros científicos han sido secuestrados recientemente. Apenas dejan de hablar que los bandoleros y Santo atacan a los policías que custodian al doctor Lowell y se llevan al científico, que más tarde será sometido al tratamiento de lavado de cerebro en el laboratorio del doctor Campos. Los dos policías de guardia le dicen al teniente Zambrano que Santo, un agente secreto, es uno de los secuestradores. Entretanto, otro agente secreto enmascardo, El Incógnito, localiza el laboratorio de Campos gracias a un instrumento eléctrico que traza la radiación producida por la máquina de lavado de cerebro. Logra escapar sin que lo detecten.
Elisa, la secretaria de Campos, se encuentra con Gerardo (su novio y el ayudante de Campos en sus trabajos científicos buenos) a las puertas de un banco. Está sorprendida, porque le habló al gerente del banco al pasar, pero éste la ignoró. En realidad, Campos le ha lavado el cerebro al gerente, y observa todo a través de un monitor remoto cuando el gerente roba su propio banco para beneficio de él. Más tarde, Campos ordena a sus hombres secuestrar a Elisa, a la que ama. Gerardo, que ha tratado de defenderla sin éxito, denuncia el secuestro a la policía. El teniente Zambrano cree que Elisa ha sido secuestrada porque, sin saberlo, conocía una clave para resolver el atraco del banco. El doctor Campos entrega unos papeles secretos a un espía extranjero y promete venderle la fórmula de un "desintegrador de células" al día siguiente.
El Incógnito vuelve al laboratorio y derrota a Santo después de una lucha larga y bien montada. El Incógnito, con una máscara negra, inyecta a Santo el antídoto del suero que lava el cerebro, pero le dice a su amigo que simule que todavía está en manos de Campos.
El doctor Campos le da a Gerardo una bebida con barbitúricos y sale del laboratorio por un pasaje secreto. Llega a su escondite, el espía extranjero llega con otro hombre a chequear los planos del desintegrador de células. Sin embargo, Santo y El Incógnito combaten a los bandoleros y espías, pero Campos escapa con Elisa. Al volver a casa, Campos la secuestra. El Incógnito lo distrae mientras Santo trepa al tejado para escapar; Campos dispara al Incógnito, pero Gerardo despierta de su estado de sopor y lucha con él. Santo aparece y pelea con Campos, el que toma un cuchillo y está a punto de enterrárselo cuando se aparece el teniente Zambrano, que lo mata a balazos. Antes de morir, Campos le pide perdón a Elisa.
La película termina con el teniente Zambrano y su ayudante despidiéndose de los recién casados, Gerardo y Elisa, que se van de luna de miel. "¿Qué pasa con los enmascarados?", pregunta el ayudante de Zambrano. Van todos en el mismo avión, le dice Zambrano (El Incógnito ya se ha recuperado de sus heridas). "Son ciudadanos del mundo, su deber no tiene fronteras... ocultan su identidad detrás de una máscara para bien de la humanidad".
1958 Director Joselito Rodríguez Reparto Joaquín Cordero (Dr. Campos), Norma Suárez (Elisa), Santo (El Enmascarado), Fernando Osés (El Incógnito; sargento de policía.), Enrique J. Zambrano (Teniente Zambrano), Alberto Insua (Gerardo), Juanito Tremble, Enrique Almirante, René Socarrás, Mario Texas, J. González Gaspar, Rafael de Aragón, Armando Quezada, Los Romero y Estelita (bailarines), Trío Servando Díaz (grupo musical)
©d wilt
©traducción mQh
©ciudadela 57, mayo 2003