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pan y cine y el santo

Santo Contra el Rey del Crimen


Episodio 3: Muerte en el Frontón.
Jorge, un jugador de jai alai, está jugando a las cartas en el casino ilegal de don Cosme y pierde una gran cantidad de dinero. Le da a Fredy un pagaré por el dinero, pero el gángster aparece y dice que don Cosme quiere pago inmediato, a menos que Jorge pierde la pelea de la noche. Después de que sale Fredy, Santo entra por la ventana al vestuario.
Escriben en un letrero: "Por razones sentimentales" Jorge participará en la lucha de la noche llevando una máscara. Por cierto se trata de Santo (tomas de distancia muestran a un hombre mucho más chico con los pantalones y camiseta blancos de los pelotaris y una máscara de Santo; los injertos en primer plano muestran al Santo real). Después, Mercedes, la novia de Jorge, abraza a ‘Jorge', pero Santo le muestra al verdadero Jorge, atado y amordazado en un armario. Lo hizo para salvarlo. Pero más tarde esa noche, Fernando recibe una llamada diciéndole que vaya al estadio, donde descubren el cadáver de Jorge.
Santo tiene que luchar con Max Stromberg (este púgil tiene una barbita de chivo y largas patillas; ¿se tratará de Eduardo Bonada?) en el estadio (se ve una toma del luminoso de la Arena de México al inicio, pero un afiche, en la siguiente, de Arena Coliseo). Durante la pelea, uno de los hombres de don Cosme dispara con un silenciador (con un arma oculta en un estuche de violín con un hoyo para que salga el cañón), pero falla y mata a Stromberg en lugar del Santo.
Dos Cosme secuestra a Virginia y Fernando se dirige al frontón a salvarla. Cuando llega Santo a salvarla, los gángsteres le hacen frente. Don Cosme, usando un sable de caña, comienza a destrozar la máscara de Santo, pero alguien (nunca se explica; posiblemente Conrado) apaga la luz. Cuando la luz vuelve, dos de los gángsteres están muertos en el ring y Santo ha desaparecido. Las luces se apagan nuevamente y durante el apagón le disparan a Hoyer. El Santo aparece con la cesta en su brazo y un montón de pelotas. Noquea (¿mata?) a Fredy y al ayudante enano de don Cosme, luego golpea a don Cosme (quitándole la caña de su mano y el sombrero de la cabeza) hasta que el cerebro confiesa. La policía llega para arrestarlo. El Santo desaparece. "Ése es el Santo, un enigma eterno", dice Fernando, mientras abraza a Virginia.
©http://www.wam.umd.edu/~dwilt/santo.html
©traducción mQh
©ciudadela 57, mayo 2003

Santo Contra el Rey del Crimen


Episodio 2. La Mafia.
Fernando y Virginia tienen una pelea sobre su certeza de que una banda de gángsteres determina el resultado de los deportes. Santo envía a Fernando uno de sus radio-relojes pulsera en gratitud por sus acciones en el ring.
En un restaurante de carretera (con un combo de jazz -Begoña-Palacios aparece en una escena como un cliente que brinca y baila), los hombres de don Cosme tratan de convencer a un pelotari de perder su match, pero el deportista rehúsa. Fernando está de acuerdo con Virginia en que hay una conspiración. Cuando algunos de los gángsteres lo atacan, Santo ayuda a Fernando. El Hombre de la Máscara de Plata es también un cruzado por la justicia.
Esa noche en el frontón, Fredy (uno de los hombres de Cosme) le dice al testarudo púgil (Sumalacarregui) que van a apostar a que él ganará, de modo que puede seguir adelante y pelear bien; en lugar de eso, pelea apostas muy mal. Tony, un pelotari al servicio de don Cosme, dispara una pelota en la nuca de Sumalacarregui, matándolo (la pelota es algo más pequeña que una pelota de béisbol, pero tan dura como una de golf y alcanza una velocidad de hasta 180 millas por hora; desde fines de los 60, los cascos para los jugadores son obligatorios). La muerte es explicada como producto de un accidente.
Más tarde, Santo atrapa al borracho y destrozado Tony y trata de que este confiese, pero el boxeador es asesinado antes de que pueda hablar. Virginia escribe una historia sobre los asesinos y Santo advierte a Fernando de que su vida está en peligro.

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©ciudadela 57, mayo 2003

Santo Contra el Rey del Crimen


"Nunca hagas daño a nadie; nunca engañes a nadie; dedícate en cuerpo y ama a defender a los débiles y castigar implacablemente a los malos".
Es la primera de tres películas del Santo que estuvieron largo tiempo perdidas, de 1961, que rellenan el hueco entre Santo Contra los Zombis y Santo vs. las Mujeres Vampiros, es una entrada importante en la filmografía del Hombre de la Máscara de Plata. Aunque no tiene elementos fantásticos, y Santo no es central para la trama, Santo Contra el Rey del Crimen incluye una versión única de la historia del origen del Santo y es reforzado por un buen reparto. La trama gira sobre el jai alai (cesta), que no es exactamente un tema muy conocido (aunque también apareció, prominentemente, en la película negra de Roberto Gavaldón, La Noche Avanza, de 1951).

Un grupo de jóvenes sale de la escuela. Uno de ellos, Beto (Fernando Curiel, probablemente el hijo del director), ve a una pandilla de chicos de más edad atormentando a un cachorro que pertenece a una niñita. Beto reta al jefe de los matones y lo está derrotando de buena ley cuando los amigos del matón intervienen y golpean a Beto. Al llegar a casa, el amable criado Matías (Augusto Benedico, con su pelo teñido de negro) trata de hacerle entrar desapercibido, pero el padre semi inválido de Beto, el señor de la Llata, lo descubre. Beto le cuenta lo que pasó, y su padre dice: "No me esperaba nada menos de ti. Siempre acudes en ayuda de los necesitados". Entonces le pregunta si ha oído hablar del Santo. "Es el personaje de una leyenda, no?", dice Beto.
El señor de la Llata abre un compartimento secreto detrás de un retrato que cuelga de la pared; dentro hay una máscara de plata. El hombre más viejo era el Santo, protector de los débiles durante muchos años, antes de que su salud le fallara. La tradición había comenzado muchos siglos antes y cada miembro varón de la familia había portado la máscara para luchar contra el mal. "Así que yo podría ser el Santo", dice Beto. Su padre asiente, pero sólo si su hijo muestra un carácter fuerte y obedezca ciertos preceptos: "Nunca hagas daño a nadie; nunca engañes a nadie; dedícate en cuerpo y ama a defender a los débiles y castigar implacablemente a los malos". Si no puedes con la tarea, dice el señor de la Llata, quema la máscara antes de que caiga en manos extrañas. También agrega que una vez que se transforme en el Santo, debe anteponer sus deberes al cuidado de sí mismo y de su familia.
Así pasan los años. Roberto, ahora todo un hombre (tomado por detrás, con su voz doblada), acaba de ganar el campeonato de lucha libre. Sin embargo, Matías le recuerda una conversación de Roberto con su padre años antes (su padre había muerto pocos meses después). "Sé cual es mi deber y estoy dispuesto a cumplirlo", dice Roberto. Matías le recuerda que tiene que renunciar a todo, incluyendo el cinturón del campeonato. "Pónme la máscara, Matías", dice Roberto y se transforma en el Santo. Matías lo lleva a través de un pasaje secreto hacia un laboratorio en el subterráneo de la casa, que está lleno de aparatos para luchar contra el crimen. Una de las últimas invenciones del padre de Roberto era un X Alpha, un radio-reloj pulsera.
Al día siguiente, los periódicos están llenos de titulares sobre la desaparición del famoso atleta Roberto de la Llata. No saben que han comenzado su carrera como el Santo.
La escena cambia hacia el frontón (el estadio de jai alai). Para los no entendidos, el jai alai es un deporte similar al balonmano o squash, pero los jugadores llevan una cesta de mimbre, larga y curva, en un brazo, usándola para lanzar y recoger la pelota.
Los detectives de policía Fernando y Conrado, junto con la novia reportera de Fernando, Virginia, se encuentran entre el público mirando la pelea. Virginia observa que un espectador (Hoyer) hace señales a uno de los púgiles que, subsecuentemente, pierde la pelea. Virginia está irritada, porque había apostado al otro, pero Fernando desdeña sus sospechas de que la pelea estaba arreglada. Pero realmente lo estaba: el corpulento don Cosme (haciendo constantemente llamadas internacionales para apostar o hacer negocios) maneja una red de apuestas que emplea a Fredy, Hoyer y otros gángsteres.
A Virginia la envían a cubrir el match por el campeonato entre el misterioso recién llegado, Santo, y otro (Fernando Osés, aunque no se le llama por el nombre). La pelea es larga y brutal (Osés y Santo son buenos rivales), y Osés queda con la cara ensangrentada. Virginia ve que uno de los cómplices de Hoyer echa algo (ácido) en la toalla de Santo cuando Matías -haciendo de ayudante de Santo- no está mirando. Ella grita para advertirles y se arma una pelea en el ring. Santo agradece a Virginia; él gana el cinturón del campeonato.

1961 Director Federico Curiel Reparto Santo (él mismo), Fernando Casanova (Fernando Lavalle), Ana Bertha Lepe (Virginia), Beto El Boticario (Conrado), Begoña Palacios (bailarina de club), René Cardona [Sr.] (Sr. de la Llata), Yolanda Ciani (Mercedes, novia de Jorge), Augusto Benedico (Matías), Guillermo A. Bianchi (don Cosme), Víctor Velázquez (Morales, editor), Fernando Osés (primer rival del Santo en el ring), Enrique Couto (jefe de policía), Alberto Mariscal (Tony), Enano Santanón (ayudante de don Cosme), Francisco Curiel (Roberto de la Llata, como niño), Fredy Guzmán Jazz Combo, Tito Novaro (matón Hoyer sp?), Antonio Raxel (Fredy, matón), María Cecilia Leger (madre de Virginia), Picoro (anunciador), Juan Garza y Vicente Lara Cacama (matón), Eduardo Bonada (Max Stromberg), Aquiles Elorduy y José Luis Salsamendi jugadores de jai alai)

©dwilt
©traducción mQh
©ciudadela 57, mayo 2003

El Vuelo De La Paloma



José Luis García Sánchez (dir), Ana Belén, José Sacristán, Juan Luis Galiardo, Juan Echanove.
Unas vestidas todas iguales van hacia algún lugar. En casa, una mujer le mete tijera a un pescado. Otro se mete a una cama a hablar con un pastel, porque tiene que prepararse para charlar con un juez. El gordo pescadero, padrino de las niñas, se le echa encima a la señora de la casa y ella, que luego se va de compras, se encuentra con un actor famoso. Él se viste de moro y empieza a tirar balazos al aire. Ella, enamoradiza, entra a su caravana y lo empieza a mirar aos olhos. Él, tonce, se enamora de ella y la dice que tiene unas tetas de marfil. Pero después ella se enfada y le pega con una sartén en la cabeza, porque no quiere que filmen en su casa (es que el actor andaba por ahí filmando una teleserie). Ella y su marido invitan al actor a comer a casa, pero de pronto llega la madre del pescadero y le quita las langostas que le había regalado su hijo el pescadero. Se arma tal barullo que se los llevan a todos en cana, permitiendo así que el gigoló coma pan con mantequilla con la enamoradiza. Ella le dice que lo va a seguir hasta el fin del mundo, con sus tres hijas, y él la dice que ellas son como hijas para él. Ahí se montan en un camión y desaparecen en la distancia.
Se consume: lenguado, mero, rodaballo, nesquik, bocadillos, café, churros, aguardiente, patatas, pan, aceite, uvas, percebes, barra de pan, mortadela, solomillo, pastelito, vino, leche, jamón, centolla, gambas, ostras, cangrejos, cigalas, langostas, manzanas, limón, peras, naranjas, plátanos, bueyes de mar, entrecot, ensalada, fritas y donuts.
Animales: perros, caballos (Ciudadela 20, marzo 2000, pp. 11-12).

Un Americano En Toledo



José Luis Monter (dir), Silvia Morgan, José Isbert, Jorge Riviere, Juan Calvo.
Un americano llega a Toledo, ve una puerta y la abre con una llave. Ahí da con un salón y una enorme escalera,. Quiere salir, abre una puerta y lo toman preso, acusándolo de ser un ladrón. Dan con una puerta y entran a una comisaría. Abre otra puerta y da al salón de marras. Entonces, para que la dueña de la casa se vaya, se empieza a desnudar. Ella abre la puerta y sale. Ahí, el mayordomo de la casa se va a acostar con él. Después ella abre una puerta y entra a los baños; él la sigue. Ella se enoja y pone en la calle sus maletas y los electrodomésticos que él ha comprado. Él vuelve, abre la puerta y los vuelve a meter en casa. Él entra y sale varias veces por distintas puertas. Llega el momento en que él se viste de Felipe II, o de comendador, o de caballero de Olmedo, y ella empieza a hacer su retrato (es que era pintora). El mayordomo, que no sabe nada, se viste de camarera y se mete a trabajar en una posada, pero lo reconocen y da la impresión que se caen de espaldas en la alberca. Abre una puerta, esta vez huyendo, y se mete a la casa del Greco. Ahí lo toman preso nuevamente. Ella lo saca y él luego se sube a un carro y se va a Madrid a buscar a su hermana (aunque la otra cree que es la novia).
Ahí se van de la mano, mientras las campanas de la catedral de ponen a tañir de lo más románticas.
Se consume: lechuga, agua, café, calamares, patatas, perdices, vino, pollo, whisky, sifón, manzanas y tomates .
Animales: burros, bueyes. (Ciudadela 20, marzo 2000, pp. 12-13).

Por El Amor De Una Mujer. Ella, Lucifer Y Yo



Miguel Morayta (dir), Sara Montiel, Abel Salazar, Carlos López Moctezuma, El Trío Calaveras.
A un señor se le aparece un diablo azteca. El primero quiere comer pan con mantequilla con una famosa cantante y el demonio le enseña a hacerse invisible (como el Anthony). Ahí, la Sara se echa un cantecito. Él se mete a su dormitorio y ella, por decirlo así, se pone a mirar un libro hasta que Lucifer le hace una zancadilla a un camarero. Más tarde, la Sara recibe a un noviete y cuando habla mal de Raúl (el enamorado invisible), éste le arroja un jarrón en la cabeza, ante lo cual el noviete protesta vivamente contra el hobby de la cantante, de tener plantas amaestradas. Luci manda al enamorado al teatro y ahí se aparecen unos mariachis. Canta ella: "¿A qué nos sirve la vida? Yo la cambio por tequila, que para mí no vale nada". Él la pide una cita y ella se echa a cantar con los peones de la hacienda. Raúl se aparece con máscara, ella no lo reconoce y se enamora de él. Cuando él luego le muestra su verdadera identidad, ella se enoja y lo mata de un mero balazo en el corazón, por cobarde y por reírse della. Pero después se arrepiente, le pide perdón y le regala una cruz de oro para defenderse de Satanás. Él la muestra le cruz al Luci y este explota. Ahí despierta y los ojos de una tal Isabel se ponen a hablar con él de lo más panchos.
Frase: "El dinero es uno de mis inventos".
Se consume: vino, café, leche, tostadas, coñac, whisky y champán.(Ciudadela 19, febrero 2000, pp. 12-13).

El Último Penalty



Martín Garrido (dir), Vicente Parra, Paca Gabaldán, Ricard Peguant, Lola Forner y Rafaela Aparicio.
A un señor huérfano de criada le pica el estómago porque tiene que irse al pueblo a vengarse con un amigo barbudo de los ricos de la aldea. Van a robarle a una cacica. Su primera novia seguirá allí, "preciosa". Entretanto, en el pueblo vemos a una niña embarazada, soltera, y con un padre en el paro debido a su pasado sindicalista. La atracción del blanco pueblo es el regular encuentro entre una nativa y un cantante famoso. Pero nadie conoce ni a uno ni a otro. Una habitante es superputa: existencialista que instruye a sus clientes acerca del tiempo y el espacio, y con pasado de novia formal (del atracador en ciernes). El padre de la preñá se pelea con frecuencia con los concejales, reclamando su derecho a trabajar; y el cura se queja de que cada vez hay más putas en el lugar. El barbudo vengativo llega entretanto al pueblo. Sabemos ya que es hijo ilegítimo del ex cacique. Se dirige a casa de la vieja, que atesora patrimonios ilegítimos. Para entonces aún nadie sabe quién se acuesta con el famoso cantante. La vieja sabe que algo habrá de ocurrir a las 9, con que se prepara emborrachándose. Ocurrirá en su casa el robo de los billetes que guarda en su colchón, más el encuentro entre el famoso y la desconocida pueblerina. Los porreros se hacen ricos, y el actor decide no ingresar en la mansión, al oír los tiros.
Se consume: paella, cerveza San Miguel, pan, vino tinto, coñac, café, pollo con patatas, sifón y champán.(Ciudadela 19, febrero 2000, pp. 14).

Una Monja Y Un Don Juan



Mariano Ozores (dir), Lina Morgan, José Sazatornil ‘Saza', Tomás Zorí, Tina Saínz, Víctor Alcázar.
Entra una señora monja a una librería a deshacerse de ciertos códices antiguos y se encuentra con un monje que también vende libros. Claro, él la invita a su apartamento con la intención de despojarla de los tesoros. Al llegar, sin embargo, lo primero que hace es echarle una jarra de agua en la cabeza a su novia. La monja vuelve a los pocos días a recuperar sus bienes y, en venganza, le arroja una cacerola con caldo a la novia del malvado, lo que redunda en que se hacen grandes amigas. Eladio, el malo, quiere asaltar una farmacia, mientras que la monja procura que vuelva con su esposa, a la que abandonó con hijos décadas atrás. En el momento del atraco, se aparece con su primo policía, frustrando los nefastos planes del trío de malhechores (tan malos son que, al ver a un policía, reaccionan levantando las manos). Eladio, desesperado, prepara ahora un chantaje sexual, para lo cual disfraza a una amiga de tigre en ropas menores y la mete en el cuarto de un hotel. Sin embargo, cuando aparece para fotografiar a la improvisada pareja comiendo pan con mantequilla y espeta: "¡Te agarré, canalla infiel!", se encuentra nada menos que con la monja y la tigresa jugando al parchís. En venganza, tratan de drogar a la monja y de hacerla participar en una orgía, pero entonces llega la poli y los meten a todos en cana. Nuevamente libres, los malvados preparan otro asalto, que también frustra la noble monja. Así, lo salva de la cárcel y él, claro, se pone a llorar. Debe advertirse que la película es de la época en que los hombres usaban el pelo sobre la orejitas.
Se consume en este filme: lentejas, coñac, whisky, jamón, queso, caldo, jerez, aceite de ricino, peras, manzanas, ostras, champán, bocadillo de jamón, caviar, pan y pavo. (Ciudadela 19, febrero 2000, pp. 11-12).