El Rey Del Mambo
Carles Mira (dir), Maruja Torres, Charo López, Magüi Mira, José Luis López Vázquez.
Un plomero (don Martín) habla por teléfono; aparece un negro desnudo y el lo manda a reparar un techo. Él, Alí Mambo Corbatas, se cae y, cuando vuelve en sí, se encuentra con una señora que lo mira fijamente a los ojos. Van luego raudos a sofocar un incendio, pero chocan con otro coche, del que nuevamente se cae Alí. Parece que ella tiene un diente de oro, pero no se observa bien. Su marido, todo elegante, las dice a las hijas que no les dará un besito si no hacen pipí, al tiempo que le prohíbe fumar a su esposa; ésta, que es vengativa, amenaza con la muerte a su institutriz polaca si le fuma el puro que tiene escondido en la gaveta. Él habla por teléfono y un enemigo oculto lo ataca ingenuamente poniéndole a Vivaldi como música de fondo. No pasa nada, obviamente. Ella, empotada de Alí, le va a buscar. El plomero, despechao, le dice que el negro se murió y que se fue a Jamaica. Alí, sin embargo, se asoma por su despacho y ella, so to speak, se atora con el susto. Don Martín se enoja y, desesperao, se opera, transformándose en Shirley Temple. A la criada le da por hablar un idioma diferente cada día, lo que parece divertirla enormemente. Después, Shirley se planta pelos en la coronilla y trata de aprender a bailar el mambo, porque quiere ganar el amor de Alí. El marido se le monta encima a la Ana y se asea después furiosamente y ella le dice, muy ofendida, con un rictus de desprecio, si acaso teme agarrarse una infección. La Shirley se aburre y se cambia en negro. Ella se apresura y capura a Alí, obligándole a actuar en una película ligeramente erótica (que filma su gobernanta), titulada ´El Rey del Mango´. El misionero confesor la reprocha duramente. Los malos enviados por el marido raptan a don Martín, porque confunden con Alí; entonces el marido de la Ana, que es director de la central nuclear que se está incendiando, también se enamora de él -cuando el negro queda inconsciente después de caerse nuevamente de cabeza- y la dice que a él también le gusta el pan con mantequilla. Ella, llena de odio y despecho, para matarle, le arroja un cuchillo de cortar pan, que se clava en el marco de la puerta. La Carmen aprovecha de robarle las gafas a Alí. El misionero toma una Colt 45 y, antes de salir del confesionario, se mete una línea en forma de cruz en la nariz. Para vengarse, el marido acusa a Alí de ser terrorista y éste aprovecha de robarle a su vez las gafas a la Ana. La criada le roba las gafas a la Carmen. El marido del cura, fuera de sí, la mata a tiros. Pero ella se escapa con Alí a Jamaica, luego de ingresar a la secta de Las Hermanas de Nuestro Sagrado Señor de la Pornificación, que no es otro que el mismísimo Alí.
Frases para la historia: "El hambre atrasada hace milagros" (le dice una amiga envidiosa a la Ana). "Otra cosa es no saber cuántos huevos entran en una docena" (la Carmen a la Ana).
Diálogo: la Carmen a la Ana: "Estoy destrozada" (arrogante y estirándose como gata). La Ana a la Carmen: "Será de matarte a pajas" (con mirada de odio concentrado). Una comedia recomendable con gran urgencia: ideal para el lunes. A destacar para la historia del cine español es que esta debe de ser una de las pocas películas en que una actriz haya debido imitar la voz de una mujer haciendo un poderos mamada.
Se consume en esta película: tomate, cebolla, limón, ron blanco, perjeil, aceite de oliva, pepinillos, aceitunas, naranja, mango, gin con gin, polla, menta, churros, jamones, embutidos, chorizo, conejo, suizos, ron añejo con jerez, café, martini, leche, champaña, caviar rojo y negro, tragos largos con pajilla, tónica, mineral, zumo de melocotón, bebidas, pan, y, well, rosas.
En expresiones fijas, úsanse: canelita en ramas, azuquítar moreno, chocolatito con nata, bollazo y cojón de mico; la Carmen al Alí, por supuesto. (Ciudadela 11, junio 1999, pp.7-9).
Un plomero (don Martín) habla por teléfono; aparece un negro desnudo y el lo manda a reparar un techo. Él, Alí Mambo Corbatas, se cae y, cuando vuelve en sí, se encuentra con una señora que lo mira fijamente a los ojos. Van luego raudos a sofocar un incendio, pero chocan con otro coche, del que nuevamente se cae Alí. Parece que ella tiene un diente de oro, pero no se observa bien. Su marido, todo elegante, las dice a las hijas que no les dará un besito si no hacen pipí, al tiempo que le prohíbe fumar a su esposa; ésta, que es vengativa, amenaza con la muerte a su institutriz polaca si le fuma el puro que tiene escondido en la gaveta. Él habla por teléfono y un enemigo oculto lo ataca ingenuamente poniéndole a Vivaldi como música de fondo. No pasa nada, obviamente. Ella, empotada de Alí, le va a buscar. El plomero, despechao, le dice que el negro se murió y que se fue a Jamaica. Alí, sin embargo, se asoma por su despacho y ella, so to speak, se atora con el susto. Don Martín se enoja y, desesperao, se opera, transformándose en Shirley Temple. A la criada le da por hablar un idioma diferente cada día, lo que parece divertirla enormemente. Después, Shirley se planta pelos en la coronilla y trata de aprender a bailar el mambo, porque quiere ganar el amor de Alí. El marido se le monta encima a la Ana y se asea después furiosamente y ella le dice, muy ofendida, con un rictus de desprecio, si acaso teme agarrarse una infección. La Shirley se aburre y se cambia en negro. Ella se apresura y capura a Alí, obligándole a actuar en una película ligeramente erótica (que filma su gobernanta), titulada ´El Rey del Mango´. El misionero confesor la reprocha duramente. Los malos enviados por el marido raptan a don Martín, porque confunden con Alí; entonces el marido de la Ana, que es director de la central nuclear que se está incendiando, también se enamora de él -cuando el negro queda inconsciente después de caerse nuevamente de cabeza- y la dice que a él también le gusta el pan con mantequilla. Ella, llena de odio y despecho, para matarle, le arroja un cuchillo de cortar pan, que se clava en el marco de la puerta. La Carmen aprovecha de robarle las gafas a Alí. El misionero toma una Colt 45 y, antes de salir del confesionario, se mete una línea en forma de cruz en la nariz. Para vengarse, el marido acusa a Alí de ser terrorista y éste aprovecha de robarle a su vez las gafas a la Ana. La criada le roba las gafas a la Carmen. El marido del cura, fuera de sí, la mata a tiros. Pero ella se escapa con Alí a Jamaica, luego de ingresar a la secta de Las Hermanas de Nuestro Sagrado Señor de la Pornificación, que no es otro que el mismísimo Alí.
Frases para la historia: "El hambre atrasada hace milagros" (le dice una amiga envidiosa a la Ana). "Otra cosa es no saber cuántos huevos entran en una docena" (la Carmen a la Ana).
Diálogo: la Carmen a la Ana: "Estoy destrozada" (arrogante y estirándose como gata). La Ana a la Carmen: "Será de matarte a pajas" (con mirada de odio concentrado). Una comedia recomendable con gran urgencia: ideal para el lunes. A destacar para la historia del cine español es que esta debe de ser una de las pocas películas en que una actriz haya debido imitar la voz de una mujer haciendo un poderos mamada.
Se consume en esta película: tomate, cebolla, limón, ron blanco, perjeil, aceite de oliva, pepinillos, aceitunas, naranja, mango, gin con gin, polla, menta, churros, jamones, embutidos, chorizo, conejo, suizos, ron añejo con jerez, café, martini, leche, champaña, caviar rojo y negro, tragos largos con pajilla, tónica, mineral, zumo de melocotón, bebidas, pan, y, well, rosas.
En expresiones fijas, úsanse: canelita en ramas, azuquítar moreno, chocolatito con nata, bollazo y cojón de mico; la Carmen al Alí, por supuesto. (Ciudadela 11, junio 1999, pp.7-9).
Las Chicas De Mala Compañía
J.A. Nieves Conde (dir), Conchita Velasco, Isabel Garcés, J.L. López Vázquez, Emilio Gutiérrez Caba.
Una valenciana llega a un pueblo de Castilla a que la miren unas viejas vestidas de negro, como en Zorba el Griego'. En el burdel viven Eloy (el maricón del piano), Dominga, Lola (la pelirroja), Eloísa, la Charo y doña Sole, la madama. Aparece don Joaquín, cubierto con un delantal con un corazón rojo, porque le gusta follar poco menos que en pañales y biberón. Le gusta, en esas ocasiones, jugar al aro, hacer pucheros bubú y que le regañen. Su madre, la jefe del cuerpo de bomberos ruso, se pone de acuerdo con otras damas para correrlas (a las chicas del antro), podque, según dice, codompen al hombrerío de la villa. Toda una cheguevara. Ella: "Además, doña Sole tiene complejo de escarabajo: en cuanto ve una patata, se le saltan las lágrimas". Odia a la Sole porque su marido (el de la Sole) le puso un piso en el pueblo. El Tomás se muere en la cama y la nueva se enamora de un poeta del ministerio de hacienda. En casa de doña madama toca el gordo y a la jefe de los bomberos le da un ataque cardíaco y muere. Las bomberas atacan, en represalia, la casa de diversión y la Lola, sentada con café, que su marido de ella (de una de las bombera) la visita cada semana para jugar al parchís y a la oca, y pa contalle el chiste del loro. En ese momento, al maricón del piano le da por cantar La Niña De La Estación'.
Don Joaquín, a su reciente esposa, la ex Lola: "Si te portas bien, este verano te daré una vueltecita por el pueblo. Ella: "¿Conmigo?" Las chicas, ahora ricas, reconstruyen el pueblo y doña madama Sole se hace primera dama. La Charo se sube a un bus y asoma la cabeza por la ventanilla.
Se bebe y come: sidra, tila, jerez, cerveza, vino tinto, té, chocolate caliente, café con leche, sopa, tortilla de patatas, pan, agua, manzana, plátano, naranja, galletas, patatas, churros, harina, azúcar, bizcochos, aceite, anís, melón, guisantes, pimientos del piquillo, mantequilla, aceitunas, pastas, boquerones, flan, chopitos, bocadillo de carne, lechuga, arroz con leche, mango, embutidos, clarete y bruselitas. (Ciudadela 12, julio 1999, pp. 12-13)."
Una valenciana llega a un pueblo de Castilla a que la miren unas viejas vestidas de negro, como en Zorba el Griego'. En el burdel viven Eloy (el maricón del piano), Dominga, Lola (la pelirroja), Eloísa, la Charo y doña Sole, la madama. Aparece don Joaquín, cubierto con un delantal con un corazón rojo, porque le gusta follar poco menos que en pañales y biberón. Le gusta, en esas ocasiones, jugar al aro, hacer pucheros bubú y que le regañen. Su madre, la jefe del cuerpo de bomberos ruso, se pone de acuerdo con otras damas para correrlas (a las chicas del antro), podque, según dice, codompen al hombrerío de la villa. Toda una cheguevara. Ella: "Además, doña Sole tiene complejo de escarabajo: en cuanto ve una patata, se le saltan las lágrimas". Odia a la Sole porque su marido (el de la Sole) le puso un piso en el pueblo. El Tomás se muere en la cama y la nueva se enamora de un poeta del ministerio de hacienda. En casa de doña madama toca el gordo y a la jefe de los bomberos le da un ataque cardíaco y muere. Las bomberas atacan, en represalia, la casa de diversión y la Lola, sentada con café, que su marido de ella (de una de las bombera) la visita cada semana para jugar al parchís y a la oca, y pa contalle el chiste del loro. En ese momento, al maricón del piano le da por cantar La Niña De La Estación'.
Don Joaquín, a su reciente esposa, la ex Lola: "Si te portas bien, este verano te daré una vueltecita por el pueblo. Ella: "¿Conmigo?" Las chicas, ahora ricas, reconstruyen el pueblo y doña madama Sole se hace primera dama. La Charo se sube a un bus y asoma la cabeza por la ventanilla.
Se bebe y come: sidra, tila, jerez, cerveza, vino tinto, té, chocolate caliente, café con leche, sopa, tortilla de patatas, pan, agua, manzana, plátano, naranja, galletas, patatas, churros, harina, azúcar, bizcochos, aceite, anís, melón, guisantes, pimientos del piquillo, mantequilla, aceitunas, pastas, boquerones, flan, chopitos, bocadillo de carne, lechuga, arroz con leche, mango, embutidos, clarete y bruselitas. (Ciudadela 12, julio 1999, pp. 12-13)."
Las Dos Y Media Y... Veneno
Mariano Ozores (dir), José Luis y Antonio Ozores, Fernando Rey
Dos sobrinos de pantalones cortos amarillos traman, frente al espejo de la habitación de un hotel, asesinar al tío Senén que, a pesar de su edad y parrandas, no quiere morirse para dejarles la herencia. Se dirigen a una funeraria a contratar los servicios de Quintín y Justo, que acaban de comenzar con el negocio de los muertos, sin saber que Quintín ha conspirado con el médico local para matar a los aldeanos con sobredosis de bicarbonato. Entretanto, el viejo Senén mismo se hace pasar por muerto para darle sus riquezas a su sobrina Begoña, sin tener la necesidad de pasar al otro mundo. El plan de los sobrinos es seguirle la corriente al viejo y, de paso, envenenarlo con cianuro para caballos. Están en esto cuando llegan a casa el gasolinero y su vecina, a velar al occiso, por lo que deben apresurar los planes. El viejo Senén, sin embargo, se niega, a raíz de lo cual, Fernando Rey, de bigotes y uno de los malos, se aleja de la casa declamando el ´Hamlet´ de Shakespeare.
Se come poco en esta película: perejil, pan mojado, algas marinas, filete, huevo, leche, azúcar, bocadillo, fiambre, ginebra, biberón, cerveza, vino tinto, café y tarta>. (Ciudadela 9, abril 1999, p. 9).
Dos sobrinos de pantalones cortos amarillos traman, frente al espejo de la habitación de un hotel, asesinar al tío Senén que, a pesar de su edad y parrandas, no quiere morirse para dejarles la herencia. Se dirigen a una funeraria a contratar los servicios de Quintín y Justo, que acaban de comenzar con el negocio de los muertos, sin saber que Quintín ha conspirado con el médico local para matar a los aldeanos con sobredosis de bicarbonato. Entretanto, el viejo Senén mismo se hace pasar por muerto para darle sus riquezas a su sobrina Begoña, sin tener la necesidad de pasar al otro mundo. El plan de los sobrinos es seguirle la corriente al viejo y, de paso, envenenarlo con cianuro para caballos. Están en esto cuando llegan a casa el gasolinero y su vecina, a velar al occiso, por lo que deben apresurar los planes. El viejo Senén, sin embargo, se niega, a raíz de lo cual, Fernando Rey, de bigotes y uno de los malos, se aleja de la casa declamando el ´Hamlet´ de Shakespeare.
Se come poco en esta película: perejil, pan mojado, algas marinas, filete, huevo, leche, azúcar, bocadillo, fiambre, ginebra, biberón, cerveza, vino tinto, café y tarta>. (Ciudadela 9, abril 1999, p. 9).
El Secreto De Las Esmeraldas
Sebastián Almeida (dir), Rosa Morena, Julio Pérez Tabernero, Arturo Corream Enrique Portón
Una heredera madrileña, discretamente guapa, hereda de un tío colombiano. La espía en el aeropuerto un señor con una boca adicional junto al ojo izquierdo, pintada con rouge negro. Le roban el bolso y los tíos la llevan a Cartagena. Allá la reciben con música folclórica de la región. Se van a un villorrio, donde la esperan con música tradicional de la región. Allá la tratan de robar y se va a su nueva hacienda, navegando en barcaza por un río mirando pajarillos y vaquillas. Allá la esperan con música tradicional de la región. Allá, un ciego le dice que a su tío lo mataron unos malos. Aquí ocurre algo extraño: ella se va a una fonda y se desmaya. El fondero la lleva a la cama, ella le propone comer pan con mantequilla y trata de apuñalarlo. El fondero la mata. Hay sospechas. ¿Quién mató al tío? Se recupera muy rápido y los tíos la llevan al borde de un arrecife y ella canta, y las rocas, las plantas, los árboles y todo el paisaje se ponen a cantar con ella, imitando pianos, violines, trombas y arpas. Unos malos le pegan al tío y ella se arroja a la catarata: la quieren matar por la herencia de diamantes. Llega el novio y la salva, después de que ella se cae por una catarata. Aparece el novio madrileño y la salva. El malo se va a una mina, guiándose por un mapa secreto, y roba una bolsa con diamantes. Después el novio le pega al malo, varios puñetazos y patadas. Llega la policía y el malo, al huir, se arroja al suelo y desaparece. Todos se ponen contentos y cantan. Y los novios se besan finalmente en la boca y los malos miran de reojo, llenos de furia, fulgurando malévolos y sádicos. Thriller genial, tranquilo, lleno de folclore colombiano.
Pero en la película no se come lo que es nada. Se ve, o se bebe, vino tinto, anís, coñac, ron, naranjada y limonada. (Ciudadela 9, abril 1999, p. 10-11).
Una heredera madrileña, discretamente guapa, hereda de un tío colombiano. La espía en el aeropuerto un señor con una boca adicional junto al ojo izquierdo, pintada con rouge negro. Le roban el bolso y los tíos la llevan a Cartagena. Allá la reciben con música folclórica de la región. Se van a un villorrio, donde la esperan con música tradicional de la región. Allá la tratan de robar y se va a su nueva hacienda, navegando en barcaza por un río mirando pajarillos y vaquillas. Allá la esperan con música tradicional de la región. Allá, un ciego le dice que a su tío lo mataron unos malos. Aquí ocurre algo extraño: ella se va a una fonda y se desmaya. El fondero la lleva a la cama, ella le propone comer pan con mantequilla y trata de apuñalarlo. El fondero la mata. Hay sospechas. ¿Quién mató al tío? Se recupera muy rápido y los tíos la llevan al borde de un arrecife y ella canta, y las rocas, las plantas, los árboles y todo el paisaje se ponen a cantar con ella, imitando pianos, violines, trombas y arpas. Unos malos le pegan al tío y ella se arroja a la catarata: la quieren matar por la herencia de diamantes. Llega el novio y la salva, después de que ella se cae por una catarata. Aparece el novio madrileño y la salva. El malo se va a una mina, guiándose por un mapa secreto, y roba una bolsa con diamantes. Después el novio le pega al malo, varios puñetazos y patadas. Llega la policía y el malo, al huir, se arroja al suelo y desaparece. Todos se ponen contentos y cantan. Y los novios se besan finalmente en la boca y los malos miran de reojo, llenos de furia, fulgurando malévolos y sádicos. Thriller genial, tranquilo, lleno de folclore colombiano.
Pero en la película no se come lo que es nada. Se ve, o se bebe, vino tinto, anís, coñac, ron, naranjada y limonada. (Ciudadela 9, abril 1999, p. 10-11).
Los Días De Cabirio
Fernando Merino (dir), Alfredo Landa, Teresa Rabal, Lucía Calderón.
Comienza con dos señoras jugando a las cartas mientras un señor se monta en un árbol a comer membrillos. Aparece un botones y un fotógrafo; el último toma fotos de todo el mundo. Él, Alfredo Velázquez, el empleado de la oficina de cambios de un hotel y experto en la pronunciación de cifras, que trata de ahorrar dinero pa casase, envejece muy rápidamente y se muere de un ataque al corazón cuando se encuentra debajo de una señora desnuda. Acto seguido, otra señora le regala un chihuahua y una rubia le persigue alrededor de una cama. Un malvado amigo le propone ganarse la vida como gigoló, a pesar de la escualidez de sus rodillas, y él se viste de doncella y se para debajo de un farol. Ahora bien, le roban la caja del hotel y vuelve a morirse de desesperación. Después se va en avión y entra a una confitería, donde un señorón lo bautiza y le da el denigrante nombre de Perejil. Él, tonto, ni siquiera se enfada ni se enoja ni ná, tan curioso está de saber el por qué (igual que Proust, dicho sea de paso). El malvado capo de la mafia lo obliga a llamarle Tía. En fin, que al pobre Alfredo le persiguen por todo el mundo y él llama a la mami por teléfono. Entretenida, para mirar entre vaporosas nubes dos fumos malignos de porretones mexicanos.
Sobre todo, se bebe en esta película: champán, sidra El Gaitero, tila, naranjada y coca-cola, con bombones). (Ciudadela 10, mayo 1999, p. 10-11).
Comienza con dos señoras jugando a las cartas mientras un señor se monta en un árbol a comer membrillos. Aparece un botones y un fotógrafo; el último toma fotos de todo el mundo. Él, Alfredo Velázquez, el empleado de la oficina de cambios de un hotel y experto en la pronunciación de cifras, que trata de ahorrar dinero pa casase, envejece muy rápidamente y se muere de un ataque al corazón cuando se encuentra debajo de una señora desnuda. Acto seguido, otra señora le regala un chihuahua y una rubia le persigue alrededor de una cama. Un malvado amigo le propone ganarse la vida como gigoló, a pesar de la escualidez de sus rodillas, y él se viste de doncella y se para debajo de un farol. Ahora bien, le roban la caja del hotel y vuelve a morirse de desesperación. Después se va en avión y entra a una confitería, donde un señorón lo bautiza y le da el denigrante nombre de Perejil. Él, tonto, ni siquiera se enfada ni se enoja ni ná, tan curioso está de saber el por qué (igual que Proust, dicho sea de paso). El malvado capo de la mafia lo obliga a llamarle Tía. En fin, que al pobre Alfredo le persiguen por todo el mundo y él llama a la mami por teléfono. Entretenida, para mirar entre vaporosas nubes dos fumos malignos de porretones mexicanos.
Sobre todo, se bebe en esta película: champán, sidra El Gaitero, tila, naranjada y coca-cola, con bombones). (Ciudadela 10, mayo 1999, p. 10-11).
¡Ya No Va Más!
Mariano Ozores (dir), Antonio Ozores, Ricardo Merino, Marta Valverde.
El héroe, noble empleado de una financiera, y un papanatas en plan de bodas traban amistad; se dirigen juntos al casino a probar fortuna. El segundo, para poder hacerlo, ha debido urgentemente trabajar en un hospital de fisioterapeuta y desnucar al patrón del primero. Sin dinero, aunque por azar, se disfrazan de moros homosexuales, terminan robando la oreja momificada de San Marcelino, y vuelven a apostar. Ganan un montón, pero una madame pipí de malas pulgas los hace papilla a la salida del antro de perdición.
Se consume en este filme: tortilla de patatas, bocadillo, paella mixta, tocino de cielo, morcilla (para el método que, en esta película, come), tostada sin mantequilla y chinchón dulce). (Ciudadela 10, mayo 1999, p. 11).
El héroe, noble empleado de una financiera, y un papanatas en plan de bodas traban amistad; se dirigen juntos al casino a probar fortuna. El segundo, para poder hacerlo, ha debido urgentemente trabajar en un hospital de fisioterapeuta y desnucar al patrón del primero. Sin dinero, aunque por azar, se disfrazan de moros homosexuales, terminan robando la oreja momificada de San Marcelino, y vuelven a apostar. Ganan un montón, pero una madame pipí de malas pulgas los hace papilla a la salida del antro de perdición.
Se consume en este filme: tortilla de patatas, bocadillo, paella mixta, tocino de cielo, morcilla (para el método que, en esta película, come), tostada sin mantequilla y chinchón dulce). (Ciudadela 10, mayo 1999, p. 11).
Verde Doncella
Rafael Gil (dir), Sonia Bruno, Juanjo Menéndez, Antonio Carisa.
Trata de unos novios que encuentran a un señor con maleta, que invita a la novia a recoger caracoles al jardín. Ella y él aceptan, aparecen dos bluesbrothers y desaparecen con el dinero. En India hubiese sido un súper culebrón; aquí va de comedia. Para verla se necesita una poquita de gracia. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 19.
Trata de unos novios que encuentran a un señor con maleta, que invita a la novia a recoger caracoles al jardín. Ella y él aceptan, aparecen dos bluesbrothers y desaparecen con el dinero. En India hubiese sido un súper culebrón; aquí va de comedia. Para verla se necesita una poquita de gracia. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 19.
El Taxi De Los Conflictos
José Luis Saenz y Mariano Ozores (dir), Carmen Sevilla, Massiel, Juanito Navarro, Alberto Closas, Juan Diego, Lola Flores, El Pescaíto.
Trata de las aventuras de Juanjo Menéndez, taxista de un Seat 1500, a quien le abordan nada menos que cincuenta grandes actores de la comedia hispánica: primero le toman unos palurdos para dirigirse a la pensión Numantina, en la calle de Atocha, para ser pedido luego por un lord inglés, que le atraca en el aparcamiento de un banco; seguidamente se dirige a la comisaría y, luego, a la iglesia de San Francisco, dando posteriormente con un rey y un grupo de chicas gasolineras en mini dirigidas por Marisol, mostrando el culito. Après tout ça, su coche es ocupado por una pareja de adúlteros, un fraile mofletudo, una beata con dieciocho chuchos (a causa de la cual vuelve a dar en la comisaría de policía debido a que se le acusa del rapto de Moisés de Egipto), un señor bígamo, un detective, un fidel castro y otros personajes menos inverosímiles. Donc, que se le sospechaba de ser el seductor de una muñeca que acababa de dar a luz. Obsérvese que en aquella remota época (fines de los sesenta), a Carmen Sevilla ya le había crecido, prodigiosamente, la cabeza (no así el cuerpo), la que constituía un tercio de todo su continente y que la Carmen Flores todavía se dedicaba al noble oficio de aligerar de sus monederos a los usuarios de la compañía de ferrocarriles.
A pesar de la abundancia de personajes, en esta película apenas si se come algo: carne, tortilla, naranja y un biberón lechero. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 9-10.
Trata de las aventuras de Juanjo Menéndez, taxista de un Seat 1500, a quien le abordan nada menos que cincuenta grandes actores de la comedia hispánica: primero le toman unos palurdos para dirigirse a la pensión Numantina, en la calle de Atocha, para ser pedido luego por un lord inglés, que le atraca en el aparcamiento de un banco; seguidamente se dirige a la comisaría y, luego, a la iglesia de San Francisco, dando posteriormente con un rey y un grupo de chicas gasolineras en mini dirigidas por Marisol, mostrando el culito. Après tout ça, su coche es ocupado por una pareja de adúlteros, un fraile mofletudo, una beata con dieciocho chuchos (a causa de la cual vuelve a dar en la comisaría de policía debido a que se le acusa del rapto de Moisés de Egipto), un señor bígamo, un detective, un fidel castro y otros personajes menos inverosímiles. Donc, que se le sospechaba de ser el seductor de una muñeca que acababa de dar a luz. Obsérvese que en aquella remota época (fines de los sesenta), a Carmen Sevilla ya le había crecido, prodigiosamente, la cabeza (no así el cuerpo), la que constituía un tercio de todo su continente y que la Carmen Flores todavía se dedicaba al noble oficio de aligerar de sus monederos a los usuarios de la compañía de ferrocarriles.
A pesar de la abundancia de personajes, en esta película apenas si se come algo: carne, tortilla, naranja y un biberón lechero. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 9-10.