Días De Feria
Rafael J. Salvia (dir), J.L. López, Tony Leblanc, José Isbert.
Trata aparentemente de una pareja que viaja a Madrid -esto ocurre en la época en que las vacas hablaban español, y cuando en las mesas de las cafeterías y mesones se ponían pajitas- a una feria ganadera, con una vaca llamada La Rubia. Conocen allá a un torero, casado con una alemana, de quien al final se descubre que no es tan torero como pretende, porque la novia lo echa al ruedo y él, aunque el toro es enano, huye desesperado y salta la barrera de un solo brinco: y a un señor calvo que dice que es el abuelo de ella. Parece que la Rubia se pierde y ellos se van todos juntos a los desfiles de caballos y a los bailes regionales. Desfila la mitad de España. Al final, ella se aburre y se marcha de Madrid como mallorete de una banda asturiana.
Frases: "Es lo que quiero yo, una muyer de sus vaques" (el novio romántico).
A pesar de las apariencias, se consume poco: cerveza, naranjada, limonada, heno, patatas fritas, cocacola, queso, pan, sifón, anís, orujo, leche, café, jamón, chorizo, pipas de girasol, butifarra, embutidos, salchichón, morcilla, ginebra, sidra, coñac, ron, agua, polo y ponche. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 13-14.
Trata aparentemente de una pareja que viaja a Madrid -esto ocurre en la época en que las vacas hablaban español, y cuando en las mesas de las cafeterías y mesones se ponían pajitas- a una feria ganadera, con una vaca llamada La Rubia. Conocen allá a un torero, casado con una alemana, de quien al final se descubre que no es tan torero como pretende, porque la novia lo echa al ruedo y él, aunque el toro es enano, huye desesperado y salta la barrera de un solo brinco: y a un señor calvo que dice que es el abuelo de ella. Parece que la Rubia se pierde y ellos se van todos juntos a los desfiles de caballos y a los bailes regionales. Desfila la mitad de España. Al final, ella se aburre y se marcha de Madrid como mallorete de una banda asturiana.
Frases: "Es lo que quiero yo, una muyer de sus vaques" (el novio romántico).
A pesar de las apariencias, se consume poco: cerveza, naranjada, limonada, heno, patatas fritas, cocacola, queso, pan, sifón, anís, orujo, leche, café, jamón, chorizo, pipas de girasol, butifarra, embutidos, salchichón, morcilla, ginebra, sidra, coñac, ron, agua, polo y ponche. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 13-14.
El Rorobo De La Jojoya
Álvaro Saenz de Heredia (dir), Josema y Millán, Esther del Prado, Anabel Alonso
Dos cacos intentan robar el ojo de Nefertiti (la reina egipcia que ayudó a Ekhnaton o Amenofis IV en su revolución religiosa, que usaba andar calzada para distinguirse de las leonas), pero fracasan estruendosamente al caer uno de ellos encima del cadáver de un guardia del museo donde se exhibe el ojo. Acusados de homicidio, son enviados a la cárcel de por vida, de donde tratan de escapar disfrazados, entre otros variados y rocambolescos intentos, de gaspachos y cubalibres. Finalmente lo hacen en helicóptero, con la intención de robarle el ojo a la reina con la ayuda de un flan. Terminan bailando samba en las costas de Brasil, con un cocodrilo bípedo. A ratos hilarantes, es una entretenidísima comedia; a sacar.
En este filme, curiosamente, no se consume casi nada: café, sandía, tostadas, cubalibres y naranjas. Ciudadela 7, febrero 1999, p. 13.
Dos cacos intentan robar el ojo de Nefertiti (la reina egipcia que ayudó a Ekhnaton o Amenofis IV en su revolución religiosa, que usaba andar calzada para distinguirse de las leonas), pero fracasan estruendosamente al caer uno de ellos encima del cadáver de un guardia del museo donde se exhibe el ojo. Acusados de homicidio, son enviados a la cárcel de por vida, de donde tratan de escapar disfrazados, entre otros variados y rocambolescos intentos, de gaspachos y cubalibres. Finalmente lo hacen en helicóptero, con la intención de robarle el ojo a la reina con la ayuda de un flan. Terminan bailando samba en las costas de Brasil, con un cocodrilo bípedo. A ratos hilarantes, es una entretenidísima comedia; a sacar.
En este filme, curiosamente, no se consume casi nada: café, sandía, tostadas, cubalibres y naranjas. Ciudadela 7, febrero 1999, p. 13.
Café, Coca Y Puro
Antonio del Real (dir), Antonio Resines, Fiorella Faltoyano, Miguel Ángel Rellán, Carlos Santurio y José Luis López Vásquez
Sobre las extrañas relaciones entre un señor bebedor de café, una señora que importa cocaína y un señor que fuma puros. Es gracias a este último que el sobrino de la importadora se entera de que su tía no murió accidentalmente en un atentado cometido aparentemente contra un general, sino que fue asesinada por alguno de sus amiguetes de la compañía de importaciones. Un buen thriller, con aires de película china de aventuras. Quizá lo más extraordinario es el final, cuando el sobrino visita al bebedor de café y le echa una pílvora en la taza. "Buen viaje", o algo así, le dice el cafetero al sobrino investigador. "Igualmente", le dice el curioso chiquilín. Pues bien, el cafetero no pensaba viajar a ninguna parte. Pero tampoco hay que quebrarse la cabeza. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 17.
Sobre las extrañas relaciones entre un señor bebedor de café, una señora que importa cocaína y un señor que fuma puros. Es gracias a este último que el sobrino de la importadora se entera de que su tía no murió accidentalmente en un atentado cometido aparentemente contra un general, sino que fue asesinada por alguno de sus amiguetes de la compañía de importaciones. Un buen thriller, con aires de película china de aventuras. Quizá lo más extraordinario es el final, cuando el sobrino visita al bebedor de café y le echa una pílvora en la taza. "Buen viaje", o algo así, le dice el cafetero al sobrino investigador. "Igualmente", le dice el curioso chiquilín. Pues bien, el cafetero no pensaba viajar a ninguna parte. Pero tampoco hay que quebrarse la cabeza. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 17.
Aquí Huele A Muerto (¡¡Pues Yo No He Sido!!)
Álvaro Saenz de Heredia (dir), Ana Álvarez, Raúl Fraire, Pilar Alcón, Paul Naschy.
El conde de Capranegra, acompañado por su ayuda de cámara Antoine, viaja a Soborlskaia a reclamar la herencia del castillo de su tristarabuelo, el Tito Drácula, después de una fabulosa cena en un restaurante en movimiento.
El banquete: ensalada de paloma torcaza en escabeche, ensalada de langosta con mango y melón, lenguado relleno de gambas y juliana de verduritas, salmón con caracoles y salsa verde, rodaballo al horno con setas de temporada, riñones de cordero a la parrilla con puré de cebollas, y escalopinas de ternera rellenas de níscaros) generosamente adosado de rayos y truenos, y perseguido por una enfermera zombie y las pechugas de una periodista francesa. Naturalmente, los habitantes del castillo no se dejarán intimidar: Frankenstein, el hombre lobo, zombies variados y cadáveres en descomposición, además de tormentas, ataúdes, cementerios y arenas movedizas, se encagarán de recordarle lo buena que era la vida en su país de origen, donde se alimentaba de exquisitas sopas de hueso y pan duro. Hilarante, la comedia hace reír a diestra y siniestra. A mí, para decirles la verdad, se me cayó hasta la peluca. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 18.
El conde de Capranegra, acompañado por su ayuda de cámara Antoine, viaja a Soborlskaia a reclamar la herencia del castillo de su tristarabuelo, el Tito Drácula, después de una fabulosa cena en un restaurante en movimiento.
El banquete: ensalada de paloma torcaza en escabeche, ensalada de langosta con mango y melón, lenguado relleno de gambas y juliana de verduritas, salmón con caracoles y salsa verde, rodaballo al horno con setas de temporada, riñones de cordero a la parrilla con puré de cebollas, y escalopinas de ternera rellenas de níscaros) generosamente adosado de rayos y truenos, y perseguido por una enfermera zombie y las pechugas de una periodista francesa. Naturalmente, los habitantes del castillo no se dejarán intimidar: Frankenstein, el hombre lobo, zombies variados y cadáveres en descomposición, además de tormentas, ataúdes, cementerios y arenas movedizas, se encagarán de recordarle lo buena que era la vida en su país de origen, donde se alimentaba de exquisitas sopas de hueso y pan duro. Hilarante, la comedia hace reír a diestra y siniestra. A mí, para decirles la verdad, se me cayó hasta la peluca. Ciudadela 6, diciembre 1998, p. 18.
Todos Los Hombres Sois Iguales
Manuel Gómez Pereira (dir) Imanol Arias, Antonio Resines, Juanjo Puigcorbe, Cristina Marcos
Es una divertidísima comedia sobre la vida de tres amigos que comparten apartamento y criada luego de sus respectivas separaciones. Uno de ellos (el locutor) termina envenenado por su ex, una dependienta de unos grandes almacenes; el segundo (el arquitecto), viviendo con sus hijos amantes del porno y sobreviviendo a su ex, que lo mortifica con graffitis variados; y el tercero (el piloto de avión), casándose por contrato de pelas con la criada. Como frase de epígrafe, un dicho arcadiano: "Si las esposas fueran buenas, Dios tendría una".
Y sobre las degustaciones, en este filme encontramos: cebollas, pato, conejo, café, licores diversos, paella, bocadillo, pan francés, leche, salchichas, carne, cava brut, cerveza, lubina al hinojo con aguardiente, zumo de naranjas, centellito, manzanas, peras, tostadas con mantequilla, chips, tartas, cocidito y whisky. Ciudadela 7, febrero 1999, p. 14.
Es una divertidísima comedia sobre la vida de tres amigos que comparten apartamento y criada luego de sus respectivas separaciones. Uno de ellos (el locutor) termina envenenado por su ex, una dependienta de unos grandes almacenes; el segundo (el arquitecto), viviendo con sus hijos amantes del porno y sobreviviendo a su ex, que lo mortifica con graffitis variados; y el tercero (el piloto de avión), casándose por contrato de pelas con la criada. Como frase de epígrafe, un dicho arcadiano: "Si las esposas fueran buenas, Dios tendría una".
Y sobre las degustaciones, en este filme encontramos: cebollas, pato, conejo, café, licores diversos, paella, bocadillo, pan francés, leche, salchichas, carne, cava brut, cerveza, lubina al hinojo con aguardiente, zumo de naranjas, centellito, manzanas, peras, tostadas con mantequilla, chips, tartas, cocidito y whisky. Ciudadela 7, febrero 1999, p. 14.
Los Duendes De Andalucía
Ana Mariscal (dir), Victoria Valencia, Sancho Gracia, la niña Maribel, Mary France, Rafaela Aparicio y, entre los músicos, La Paquera de Jerez, Porrinas de Badajos, La Tomata, María Rosa, y un impresionante Buick.
Dejando a su novia en París, un fotógrafo francés de madre uruguaya viaja a Madrid, donde un botones le pide que pase a dejar a casa a su sobrina, que vive en Sevilla. La sobrina resulta ser una encantadora lolita bailaora que se pone pronto a imitar el acento francés de la novia de Legrand. La tía, empero, ha sido internada de urgencia en el hospital, y el fotógrafo debe cuidar de la dolly. Al poco rato, la novia, aburrida y despechá, parece que hace un doble de ella misma y lo envía a estar con el novio. En camino a Sevilla, Legrand y Maribel traban amistad con una señora esquimal, que es la novia de un torero valiente y famoso, y asisten después de pasar antes por el museo de tauromaquia de la villa, a la famosa feria de Sevilla. Después de un breve encuentro con la hija de Orson Welles, Legrand pierde a la lolita en un incendio. Entretanto, la tía de la niña parece que se transforma rápidamente en torero, se pone unas medias rosadas y ocupa el cuerpo del novio de la niña esquimal. Después de la quemazón de la feria, el torero se va a México, pero como ha trabajado tanto y se encuentra cansado, se queda dormido y, cuando despierta, esta otra vez en Sevilla, lo que le enfada mucho. Para que no la descubran, el torero se transforma nuevamente en la tía y se da de alta del hospital, volviendo así a casa. Allá, la espera el fotógrafo y Maribel, que le da un clavel rojo y se va a parar en un cerro. Legrand, enamoriscado de la lolita, sale de parranda y conoce a una bailaora de renombre, con una inmensa peluca de león y tetas verticales, que no es otra que una mujer con sombrero de pescado. Legrand abandona a Maribel en Madrid, pero termina, a causa de la intervención de dos torerillos, en Vista Alegre. Es una excelente película, a ver con AirJamaica, con muchos aires de documental y visitas a sitios históricos de Andalucía. Además, aparte los fantásticos clips jurásicos de cantaoras, cantaores y bailaoras, constituye una fabulosa introducción a la lengua española para extranjeros, con unos salvajes e inolvidables taconeos.
Frases memorables: "¿Te dijo que tenías los ojos como toRos?" (la novia de Legrand, al conocer a una novieta de su novio).
"Si algo coRRe por columna veRtebrá, son duendes del flamenco" (la novia doble del fotogRáfo).
Se consume en esta película: whisky Dik de Segovia, cocacola, tortilla de patatas, torrijas, tomates, rabo de toro, leche, vino, tortilla francesa, jamón de York, un postre, jerez, zumo de naranja, caldo, uvas, cerveza, bollos, canapés y dulces. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 11.
Dejando a su novia en París, un fotógrafo francés de madre uruguaya viaja a Madrid, donde un botones le pide que pase a dejar a casa a su sobrina, que vive en Sevilla. La sobrina resulta ser una encantadora lolita bailaora que se pone pronto a imitar el acento francés de la novia de Legrand. La tía, empero, ha sido internada de urgencia en el hospital, y el fotógrafo debe cuidar de la dolly. Al poco rato, la novia, aburrida y despechá, parece que hace un doble de ella misma y lo envía a estar con el novio. En camino a Sevilla, Legrand y Maribel traban amistad con una señora esquimal, que es la novia de un torero valiente y famoso, y asisten después de pasar antes por el museo de tauromaquia de la villa, a la famosa feria de Sevilla. Después de un breve encuentro con la hija de Orson Welles, Legrand pierde a la lolita en un incendio. Entretanto, la tía de la niña parece que se transforma rápidamente en torero, se pone unas medias rosadas y ocupa el cuerpo del novio de la niña esquimal. Después de la quemazón de la feria, el torero se va a México, pero como ha trabajado tanto y se encuentra cansado, se queda dormido y, cuando despierta, esta otra vez en Sevilla, lo que le enfada mucho. Para que no la descubran, el torero se transforma nuevamente en la tía y se da de alta del hospital, volviendo así a casa. Allá, la espera el fotógrafo y Maribel, que le da un clavel rojo y se va a parar en un cerro. Legrand, enamoriscado de la lolita, sale de parranda y conoce a una bailaora de renombre, con una inmensa peluca de león y tetas verticales, que no es otra que una mujer con sombrero de pescado. Legrand abandona a Maribel en Madrid, pero termina, a causa de la intervención de dos torerillos, en Vista Alegre. Es una excelente película, a ver con AirJamaica, con muchos aires de documental y visitas a sitios históricos de Andalucía. Además, aparte los fantásticos clips jurásicos de cantaoras, cantaores y bailaoras, constituye una fabulosa introducción a la lengua española para extranjeros, con unos salvajes e inolvidables taconeos.
Frases memorables: "¿Te dijo que tenías los ojos como toRos?" (la novia de Legrand, al conocer a una novieta de su novio).
"Si algo coRRe por columna veRtebrá, son duendes del flamenco" (la novia doble del fotogRáfo).
Se consume en esta película: whisky Dik de Segovia, cocacola, tortilla de patatas, torrijas, tomates, rabo de toro, leche, vino, tortilla francesa, jamón de York, un postre, jerez, zumo de naranja, caldo, uvas, cerveza, bollos, canapés y dulces. Ciudadela 8, marzo 1999, p. 11.
Varietés
Antonio Bardem (dir), Sara Montiel (cuando era lolita), Vicente Parra, Chris Avram.
Es un musical amoroso, lleno de grandes temas latinos y con una historia que, aunque predecible, entretiene. Sara, a quien no dejan de cantar porque la actriz número uno, aunque tiene 480 años, ocupa todo el espacio, se alquila al dueño de un teatro de variedades. Finalmente, se le ve a él saliendo del teatro y diciéndole a ella: "Llámame mañana, poh". "Ya, poh", le dice ella. (Ciudadela 5, noviembre 1998, p. 10).
Es un musical amoroso, lleno de grandes temas latinos y con una historia que, aunque predecible, entretiene. Sara, a quien no dejan de cantar porque la actriz número uno, aunque tiene 480 años, ocupa todo el espacio, se alquila al dueño de un teatro de variedades. Finalmente, se le ve a él saliendo del teatro y diciéndole a ella: "Llámame mañana, poh". "Ya, poh", le dice ella. (Ciudadela 5, noviembre 1998, p. 10).
Mi General
Jaime de Armiñán (dir), Fernando Rey, Fernando Fernán-Gómez, Héctor Alterio, Rafael Alonso.
Es un extraño filme sobre un grupo de generales con tumores en el coco y pérdidas de memoria, arrejuntados para aprender el arte de la guerra espacial en un kinder regentado por el mariscal Fernando Rey. Al final, deciden dedicarse a recortarle las sábanas a los almirantes. Ciudadela 5, noviembre 1998, p. 10.
Es un extraño filme sobre un grupo de generales con tumores en el coco y pérdidas de memoria, arrejuntados para aprender el arte de la guerra espacial en un kinder regentado por el mariscal Fernando Rey. Al final, deciden dedicarse a recortarle las sábanas a los almirantes. Ciudadela 5, noviembre 1998, p. 10.