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pan y cine y el santo

La Invasión de los Selenitas 5


La serie de los años cincuenta, ‘Radar Men from the Moon’, giraba sobre los esfuerzos de los hombres de la Luna -los selenitas- por apoderarse de la Tierra. Pero el comando Cody lo impediría. Capítulo 5: Murder Car.
Capítulo 5: El Coche Asesino
Pero justo antes de que se estrelle el helicóptero, Cody le ha pasado un paracaídas a Joan y ella salta de la avioneta, seguida por el comandante. La ayuda a recoger el paracaídas y Cody se marcha a buscar al malvado. Este, entretanto, sale a un camino y hace parar a una furgoneta. El chofer de esta lo llevará a la ciudad. Cody lo descubre y empieza a seguirlo. Graber se da cuenta de que Cody lo sigue, ordena al chofer que acelere, se asoma por la ventanilla y con un pistolón empieza a disparar al comandante. Este saca, a su vez, su pistola y le dispara. Pero una bala del malvado impacta en los propulsores, y Cody cae entre los matorrales. La fuga continúa.
En el laboratorio de Krog, este llama a Retik para decirle que los planes de secuestro han fracasado. Retik está enfadado y le ordena reunir el dinero que necesitan. Los malvados humanos proponen un plan: Robarán una oficina de pagos. Uno de los maleantes dice que hay un amigo que trabaja ahí que conoce la combinación de la caja fuerte.
Lo que parece que hacen, pues en la siguiente escena se les ve salir a toda prisa de un edificio y escapar en su Sedán negro mientras un agente callejero les dispara. Son seguidos por dos agentes de gatillo fácil en un patrullero. Graber arroja el botín por la ventanilla. Finalmente un agente rompe una llanta del coche y los malvados se estrellan contra la valla y caen a una ladera.
En la oficina Cody cuenta a Ted y Joan que la policía lo llamó para identificar a un sospechoso y descubrió que era uno de los aliados de los selenitas, un recluso en libertad condicional por atraco a banco. En la fuga murió uno de los asaltantes y Graber quedó herido, en el hospital de la prisión. Cody no lo pudo interrogar ahí porque había mucha gente y Henderson le dijo que podría interrogarlo más tarde en una clínica privada donde lo trasladarán. No quieren que la gente se entere de los planes de los selenitas, porque podría provocar pánico. Le pide a Ted que lo acompañe.
En el laboratorio de Krog se aparece un gángster a contarle las nuevas y que trasladarán a Graber. Se lo ha contado un amigo recluso en la cárcel, que lo vio. Pero el gángster tiene un plan.
Más tarde, la ambulancia que traslada a Graber se detiene en la carretera pues hay un hombre tendido en el medio, en realidad un gángster. Se levanta con una pistola y lo obliga al chofer a alejarse cruzando el campo. El policía que acompaña a Graber desciende a ver qué pasa y el gángster le pega un balazo. Graber se baja de la ambulancia y vuelve a subirse en la cabina. Más adelante en la carretera les espera un compinche en otro coche. Han interceptado la radio de la policía y se enteran de que ya son buscados. Graber reprocha al otro no haberse deshecho del chofer. Se oye la voz de Cody diciendo que enviará más hombres. Los malvados deciden dividirse.
Se separan en direcciones opuestas a gran velocidad.
Entretanto, la cacería ha empezado y Cody y Ted están en un coche en la carretera. Finalmente aparece la ambulancia, en dirección contraria a la que lleva Cody. El gángster Daly, cuando ve el coche de la ley, abre la portezuela y se arroja al asfalto, dejando que la ambulancia vaya derecho a estrellarse contra el coche de Cody. Los dos vehículos chocan de frente y se salen de la carretera, cayendo al precipicio.
¿Se salvará Cody y su ayudante Ted? ¿Han muerto tras el accidente? ¿Podrán continuar la cacería de los invasores?

1952 Guión Ronald Davidson Director Fred C. Brannon Reparto George Wallace Roy Barcroft Aline Towne William Bakwell Clayton Moore

©Claudio Lisperguer
©Murder Car

La Invasión de los Selenitas 4


La serie de los años cincuenta, ‘Radar Men from the Moon’, giraba sobre los esfuerzos de los hombres de la Luna -los selenitas- por apoderarse de la Tierra. Pero el comando Cody lo impediría. Capítulo 4: Flight of Destruction.
Capítulo 4: Vuelo de Destrucción
Ahora nos enteramos que al entrar al puente, el comandante Cody vio el artefacto y explosivo y saltó fuera de su coche.
En su laboratorio le informa a Henderson que los selenitas planean un ataque apenas los saboteadores hayan ablandado las defensas. Henderson propone atacarlos en la Luna, pero Cody dice que sería imposible alunizar allá, considerando los cañones de rayos que tienen. Henderson dice: "No podemos simplemente quedarnos sentados a esperar que nos ataquen". Cody recuerda que el dictador Retik le dijo que atacarían una vez que los saboteadores terminaran su trabajo y propone capturarlos para estropear el ataque y ganar tiempo.
Entretanto, en la caverna, Krog prepara un nuevo cañón y ordena a los malvados preparar un camión para montarlo. El malo exige más dinero y le sugiere que le entregue algunas de las joyas que trae de la Luna. Krog le dice que no puede gastarlas y le sugiere que retome su carrera de asaltante de bancos. El malvado le dice que él ya se encuentra en libertad condicional y que no le conviene. Krog lo amenaza con delatarlo a las autoridades, por lo que es conveniente que siga obedeciendo sus órdenes.
Los malvados deciden asaltar un banco en una pequeña ciudad provincial. Dos de ellos esperan fuera cuando suena la alarma del banco. Los asaltantes salen fuera, pero son atacados por agentes. Uno de ellos cae aparentemente muerto, el otro se monta en el coche, pero como este está ya en movimiento, al doblar una esquina se cae, todavía con el maletín con el botín en la mano. La policía inicia una persecución.
En la cacería, un policía dispara y hiere a uno de ellos, que cae pesadamente sobre el conductor. Este abre la portezuela del coche y se deja caer a tierra; el coche choca contra un árbol y se detiene.
En la caverna, el sobreviviente cuenta su fracaso a Krog y este le insiste en que deben obtener más dinero. Llama a Retik para pedirle consejos. Su Excelencia le sugiere que secuestre a Cody, para cambiarlo por dinero. Krog sueña que puede pedir un rescate de al menos cien mil dólares. "Y es más seguro que asaltar un banco", dice el malvado.
Dos malvados se dirigen a la oficina de Cody. "¿Dónde está Cody?", le preguntan con las armas desenfundadas a Ted, que los agarra a tortazos. También Joan se mete en la pelea, pero uno de los malvados la deja fuera de servicio al propinarle un tremendo puñetazo. Finalmente ponen a dormir a Ted y deciden llevarse a Joan, que vuelve en sí, para usarla como señuelo para atraer a Cody.
Se suben al coche y se ponen en marcha. Justo en ese momento llega el comandante, que ve alejarse el coche sin sospechar nada. Ya dentro, interroga a Ted, que le cuenta la historia. Cody llama a la policía, que inicia de inmediato una furiosa cacería.
Al rato llaman por teléfono para avisar que un malvado y Joan han abordado una avioneta en el East Side Airport.
Cody parte en su persecución y les da alcance. Sin embargo, el malvado Graber, el gángster, saca su revólver y le dispara. Aparentemente Cody es impactado y Joan trata de obstaculizar al pistolero. Este la empuja y ella se golpea la cabeza contra la ventanilla, perdiendo nuevamente la conciencia. Al pistolero se le acaban las balas. Arranca el volante de la avioneta y se lanza al vacío en su paracaídas. Cody logra alcanzar el artefacto y se mete en la cabina. Pero la avioneta se estrella contra el rocoso terreno de una ladera.
¿Han muerto Joan y el comandante Cody? ¿Podrán hacerse con el arma de rayos de Krog e impedir la invasión de la Tierra?

1952 Guión Ronald Davidson Director Fred C. Brannon Reparto George Wallace Roy Barcroft Aline Towne William Bakwell Clayton Moore

©Claudio Lisperguer
©Flight of Destruction

La Invasión de los Selenitas 3


La serie de los años cincuenta, ‘Radar Men from the Moon’, giraba sobre los esfuerzos de los hombres de la Luna -los selenitas- por apoderarse de la Tierra. Pero el comando Cody lo impediría. Capítulo 3: The Bridge of Death.
Capítulo 3: El Puente de la Muerte
Efectivamente, la caverna tenía una salida, la que nuestros héroes descubren justo antes de que la lava ardiente les carcoma los pies. Salen nuevamente a la superficie de la Luna, donde le tiran una granada de mano al tanque. Este apenas se tambalea un poco, pero los selenitas se marchan y Cody y su ayudante vuelven al cohete. Lamentan la pérdida del cañón, que se ha quedado en la caverna invadida por la lava y a propuesta de Joan deciden volver a la Tierra para avisar sobre la inminente invasión selenita.
Entretanto, uno de los selenitas del tanque, con traje espacial más bien ruso, ha descubierto el cohete y se comunica con una anticuada radio. Retik le dice que se quede ahí. Cody lo divisa desde el aire y se le encima a pegarle puñetazos. Finalmente lo empuja por el acantilado. Vuelve al cohete y despegan a toda prisa, ya que avistan al tanque dándoles alcance. Ya en vuelo, el tanque les ataca, impactando y causándoles algunas turbulencias. Pero logran escapar.
Retik llama por teléfono a Krog, su enviado en la Tierra, y le cuenta que los terrícolas han escapado y que no deben aterrizar ni poder comunicarse con las autoridades. Le pregunta si acaso tendrá listo el cañón de rayos antes de que ellos lleguen. Le dice a su Excelencia que no es posible. Retik le dice que use una bomba o cualquiera cosa y que impida que salgan vivos del cohete.
Krog ordena a los secuaces humanos que pongan una bomba debajo del cohete cuando aterricen. Krog se informará de la hora a la que aterrizarán para que ellos preparen todo.
El cohete está a punto de aterrizar en una pista que hay en el desierto y que cuenta por toda protección con una baja verja de madera y dos agentes en un coche. Los secuaces empiezan a dispararles. Descienden los héroes y dan de lleno en la balacera. Los malvados huyen en su coche y son perseguidos por Cody, mientras los otros se llevan al policía herido. Al llegar a un puente, los malvados se bajan, colocan una bomba y vuelven a escapar. Cuando el coche de Cody pasa por ahí estalla la bomba, impactando el coche de Cody, que cae al río.
¿Sobrevivirá el comandante Cody? ¿Volará por los aires destrozado en mil pedazos? ¿Podrá avisar a las autoridades sobre la inminente invasión de los selenitas?

1952 Guión Ronald Davidson Director Fred C. Brannon Reparto George Wallace Roy Barcroft Aline Towne William Bakwell Clayton Moore

©Claudio Lisperguer
©The Bridge of Death

La Invasión de los Selenitas 2


La serie de los años cincuenta, ‘Radar Men from the Moon’, giraba sobre los esfuerzos de los hombres de la Luna -los selenitas- por apoderarse de la Tierra. Pero el comando Cody lo impediría. Capítulo 2: Molten Terror.
Capítulo 2: Terror Fundido
Como sospechábamos, Cody no ha muerto. Se había refugiado debajo de una consola y después de que Retik le dispara y yerra, Cody se le echa encima, le pega un puñetazo y escapa. Llega al cohete, donde se reúne con el resto de la tripulación. Dice que aparentemente les dejaron aterrizar porque no tenían miedo de una sola nave espacial, pero que sin duda destruirían a una flotilla. Dice que tienen planes de invadir la Tierra, pero que antes quieren destruir sus defensas con sus nuevas bombas a base del metal lunario. Cody decide volver a la ciudad fortificada y tratar de robarles al arma de rayos para llevarla a la Tierra y poder defenderse.
Sale de la nave con Ted y se acercan caminando a la ciudad. Cody se echa a volar y entra a la ciudad, que no es abovedada después de todo. Ubica el habitáculo de Retik, que escribe en su escritorio, y por una rendija le echa un gas que pondrá a dormir al malvado. Pero quien se duerme en el laboratorio es su ayudante Jason, y no Retik, que es demasiado grande para eso. Cuando entra Cody, Retik logra meterse oxígeno él mismo y a Jason y atacan a Cody, que se encuentra desmantelando el cañón atómico lunático. Se agarran a puñetazos, Retik le rompe una silla en la cabeza sin tomar en cuenta el casco de metal de Cody y Jason escapa. Finalmente cae Retik y Cody escapa con el cañón. Retik vuelve en sí y envía a los guardias en un vehículo para capturarlo.
El cañón es demasiado pesado y Cody y Ted no llegan demasiado lejos. Desde el tanque los selenitas les disparan con un cañón de rayos. Cody y su ayudante se meten en una caverna en la montaña y el tanque selenita no puede seguir tras ellos. Deciden usar su arma de rayos y fundir el acantilado con ellos dentro. Dicho y hecho, al poco rato la montaña se empieza a fundir y la tierra convertida en lava empieza a inundar la caverna donde se encuentran nuestros héroes, atrapados en una cueva sin salida.
¿Morirán abrasados por las lenguas de ardiente lava? ¿Lograrán sobrevivir y volver al cohete para avisar a sus amigos y a la Tierra? ¿Podrán impedir la destrucción del planeta Tierra?

1952 Guión Ronald Davidson Director Fred C. Brannon Reparto George Wallace Roy Barcroft Aline Towne William Bakwell Clayton Moore

©Claudio Lisperguer
Molten Terror

La Invasión de los Selenitas


La serie de los años cincuenta, ‘Radar Men from the Moon’, giraba sobre los esfuerzos de los hombres de la Luna -los selenitas- por apoderarse de la Tierra. Pero el comando Cody lo impediría.
Capítulo 1: Cohete a la Luna
Un misterioso ataque destruye instalaciones y pozos petrolíferos. En la oficina del comando Cody hay una reunión de emergencia. Llega aparentemente un espía del gobierno, Henderson, y dice que la explosión parece haber sido atómica y que es claramente un acto de sabotaje. Dice también que los científicos han detectado mucha actividad atómica en la Luna y que cree que los dos asuntos están relacionados. Ordena que viajen a la Luna en un nuevo cohete que han construido y detecten las instalaciones desde donde son atacados.
Entretanto, unos malvados, desde un camión, esperan el paso de un tren al que atacan con un arma de rayos. Lo descarrilan.
El comando Cody se pone un uniforme espacial de la época, parecido al de los bomberos, con un casco ovalado de metal muy parecido a una máscara de luchador mexicano y dos propulsores en la espalda, sale al jardín y se echa a volar. Han detectado a los malvados del camión que, entretanto, preparan otro atentado. Llega el comandante Cody volando y les dispara desde detrás de una roca, desbaratando sus planes. Huyen y Cody se apodera de la máquina de rayos.
En una caverna en la montaña, los malvados se reúnen con un señor que lleva aparentemente una malla negra y antifaz, que les ordena recuperar el arma porque no quiere que caiga en manos de los "terrícolas". Dicho y hecho, los bandidos se dirigen al laboratorio del comandante, entran a él sin que nadie lo impida y le dan a Cody y Ted, por oponerse, una tremenda paliza. En esos momentos, Cody y Ted hablaban de llevar el arma a la Luna, para atacar con ella a los malos. Los malvados escapan llevándose el arma. "¡No traten de seguirnos!", dicen.
En la caverna, el jefe de los malvados llama por teléfono a la Luna y se comunica con el jefe mayor, contándole que los terrícolas aparentemente tienen un cohete con el que pueden llegar allá. El jefe, que es robusto, lleva túnica y un gorro de natación, dice que les preparará un recibimiento.
En algún lugar entre las montañas los terrícolas y Cody preparan el lanzamiento del cohete. Aunque Cody expresa su descontento por la presencia de Joan, esta le dice que no se arrepentirá después de comer de su mano. El cohete, que tiene forma de bala gigante, se eleva en dirección al satélite. Desde el cohete divisan una ciudad lunar y deciden aterrizar en las cercanías.
Desciende Cody y se echa a volar hacia la ciudad, que parece sacada de un libro sobre la antigüedad clásica. Pero descubre que está amurallada, porque no puede entrar. Examinando la muralla, una voz, que sale de altavoces incrustados en ella, lo dirige hacia una puerta. Entra y llega directamente al despacho de Retik, que los saluda por su nombre, le dice que sus hombres saben todo sobre él y que todos en la Luna hablan inglés para operar mejor en la Tierra. A una pregunta, Retik le confiesa que están atacando a los terrícolas porque están preparando una invasión masiva de la Tierra. Tienen que abandonar la Luna porque la atmósfera está muy delgada y seca y ya no pueden respirar bien ni pueden plantar, excepto en invernaderos. Le dice que no pueden salir sin cascos. En la Luna hay un material mejor todavía que el uranio, el lunario, que piensan usar para atacar a la Tierra. El comandante Cody saca la pistola, pero Retik aprieta un botón que activa un poderoso imán y deja a Cody sin la pistola, que se va a pegar en una pared (pero no afecta, curiosamente, a los propulsores en la espalda). Los dos guardaespaldas de Retik tratan de agarrarlo y se trenzan a puñetazos. Retik saca una pistola propia, ligeramente parecida a batidor y, por error, dispara contra uno de sus hombres y lo hace desaparecer en medio de un fogonazo. Finalmente tiene a Cody frente al cañón. Aunque este se oculta detrás de una máquina, Retik dispara. Desaparece Cody y la máquina.
¿Ha muerto Cody? ¿Serán capaces los terrícolas de terminar con la amenaza selenita? ¿Podrán volver a avisar a la Tierra?

1952 Guión Ronald Davidson Director Fred C. Brannon Reparto George Wallace Roy Barcroft Aline Towne William Bakwell Clayton Moore

©Claudio Lisperguer
Rocket to the Moon

La Noche de San Juan


Una banda terrorista tiene una red en una cárcel y, utilizando robots, pretenden extorsionar a una compañía de petróleo.
Aunque los libros de referencia y los carteles de esta película la tienen como Santo en Oro Negro, la película misma tiene dos títulos sucesivos en la pantalla: primero, La Noche de San Juan y luego Santo en Oro Negro. Los dos títulos están hechos con el mismo estilo gráfico, así que no parece que el segundo se agregara más tarde. Y en la película se mencionan los dos títulos: Rossy Mendoza, que posee pozos petrolíferos, es llamada la "reina del oro negro", y Santo le dice a Gilda Haddock que él nunca "olvidará la noche de San Juan".

Desde una base secreta ubicada en una prisión portorriqueña se envían órdenes por radio (irónicamente, las consolas en las "oficinas secretas" tienen tocadiscos, presumiblemente para que los espías escuchen música en su tiempo libre) a Nueva York para comenzar la ‘Operación Oro Negro'. En Nueva York, un hombre se introduce en la sala de la directiva de una importante empresa, dirigida por Vanessa del Valle. El intruso dice que representa a una organización terrorista dirigida por Acuario y que sabotearán las instalaciones petrolíferas a menos que la empresa les pague una enorme suma de dinero. Cuando la policía trata de capturar al hombre, salta por una ventana, cayendo a plomo hacia su muerte muchos pisos más abajo. Pero no era humano: su cuerpo destrozado contiene un montón de cables y transistores en lugar de sangre y vísceras. Dos miembros de la junta directiva (Federico Curiel; el otro puede ser Luis Quintanilla, un veterano gerente de producción, productor y más tarde director) van a México y piden ayuda al Santo. Prometen pagarle una comisión por cada barril de petróleo que produzcan, si los ayuda. El dinero ayudará a alimentar a los niños hambrientos del mundo. Santo accede. Pero, primero, tiene que pelear contra el Rebelde Rojo.
En Nueva York, Enrique Artigas visita a Vanessa. Es un viejo amigo de su difunto padre, y ha ayudado a administrar su fortuna. Pero ahora quiere una recompensa más romántica, y Vanessa no está interesada. Repentinamente varios hombres irrumpen, le dan de porrazos a Artigas y secuestran a Vanessa. Momentos después vuelve a aparecer, ya que ha eludido a sus raptores.
En Puerto Rico, el Santo examina una amplia selección de máscaras de caucho muy realistas (también de manos de caucho, pero ¿por qué?). Tras elegir una que se parece a Charles Bronson, se dirige al cabaret El Sombrero, donde la rolliza Marta Cristal canta una canción. Más tarde, el Santo (llevando ahora su máscara plateada) y Marta se pasean por la playa en la noche. Son atacados por un grupo de hombres; Santo se ocupa de algunos, mientras Marta -con apenas una muy escasa ropa interior- ejercita algunas artes marciales con otro. Los asaltantes huyen, dejando al Santo y a Marta con ánimos románticos.
La policía designa a Octavio para ayudar a Santo en el caso. Santo le pide que trace el origen de un trozo de tela que arrancó a uno de los atacantes. Entretanto, Artigas y Vanessa deciden viajar a Puerto Rico para hablar con el Santo sobre el caso.
El Santo, disfrazado de sacerdote, se dirige a la prisión local. Cuando entra a una celda, el guardia y los reclusos lo aporrean y lo llevan a través de un pasaje secreto hacia la sede de los terroristas en otro pabellón. Un científico de guardapolvos blanco y dos terroristas le dan una paliza, pidiéndole información. El Santo no les cuenta nada, pero dice: "Ustedes no son humanos. ¿Dónde está el cerebro que los controla? ¿Están programados para responder?" Curiosamente, sí lo están. Le dicen que Acuario ha construido 200 robots y que el alcaide de la cárcel no está al tanto de sus instalaciones secretas. Llega un mensaje que dice que el Santo está implicado en el caso. "¿Dónde está el Santo?", preguntan. "¡Aquí mismo!", grita el Santo, rompiendo sus amarras y atacándoles. Se saca su cara de cura, mostrando debajo su máscara plateada (aunque anteriormente se había sacado la máscara de plata para ponerse la cara de Bronson). Santo logra derrotar a los robots (rociando a uno con un extintor de fuego), coloca un temporizador encima de una enorme pila de explosivos, corre durante un buen rato para salir, y luego la sede de los terroristas estalla en pedazos. El Santo consuela al alcaide: "No murió ningún ser humano".
Santo y el luchador portorriqueño Carlitos Colón pelean contra el Rebelde Rojo y otro rudo, en un estadio de Puerto Rico. Artigas y Vanessa están en la audiencia. Más tarde, el Santo visita a Vanessa en casa, pero descubre que ella misma es un robot. La verdadera Vanessa es prisionera de Acuario, que es Artigas. Se aparece Marta, de tope y minifalda, y pelea con Vanessa la robot mientras el Santo se encarga de los robots masculinos (que, por alguna razón, llevan medias en sus cabezas). Marta le pega a Vanessa y Artigas huye. Santo dice que pensaba que Vanessa era un robot porque le preguntó algo sobre una pintura en la pared y la "visión electrónica no puede distinguir entre el blanco y el rojo".
De regreso en el cabaret Marta canta una canción y baila en ropas muy ligeras. Santo y Octavio se dirigen a su camerino: Marta es el otro agente del Santo trabajando en el caso. Ella les dice que el recluso que era el contacto de Acuario ha escapado; es aparentemente un viejo conocido de ella, porque le pidió que se marchara con él en su yate).
Santo y los otros se dirigen al club de yate. Santo libera a un viejo, que resulta ser el padre de Vanessa -no estaba muerto, sino que Artigas lo había hecho prisionero. Después de una larga pelea y cacería, Santo finalmente arrincona a Artigas: "Usted es un genio de la electrónica, pero olvidó que un revólver sólo tiene seis balas". Cuando la película termina, el Santo recoge su cheque para el orfelinato, dice adiós a Vanessa y Marta, y se marcha.

1974 Director Guiób Federico Curiel Historia David Sergio Pérez Gallardo Carlos Suárez M. Reparto Santo (él mismo), Rossy Mendoza (Vanessa del Valle), Luis Daniel Rivera (¿Octavio?), Gilda Haddock (Marta Cristal), Colón Riozama (Darío), Carlos Suárez (Enrique Artigas), Roberto Rivera Negroni, José Grajales hijo, Federico Curiel (miembro de la directiva), Luis Quintanilla (¿Robles?), Carlitos Colón (luchador), Marggie Noriega, Ana María Prevlon, Jimmy Bou, Orlando Rodríguez, Tigre Pérez, Ismael Ramírez, Roberto Arundel, Manuel Godazos, Ivonne Nabanjo, D.E. Jarvela, Barrabas, Sonali Dávila, Sandra Rosa, Alfonso Fonseca, Jorge Ramos, Armando Gutie, Huracán Castillo, Maravilla, Castro Salvaje.

10 de enero de 2005
©dwilt
©traducción mQh

Asesinos de Otros Mundos


Con un germen traído de la Luna, unos malvados quieren conquistar el planeta.
Sinopsis: cuatro personas son matadas por una misteriosa mancha de horrible aspecto (un hombre tiene tanto terror que apenas puede aguantarse la risa cuando la ve). O´Connor, jefe de la policía de seguridad interior, recibe una llamada en la que le informan de algunos crímenes cometidos -y son tan serios que sólo un hombre puede resolverlos: ¡el Santo! Santo llega al despacho. O´Connor le cuenta que cuatro personas han sido asesinadas, aunque la causa de la muerte aún se desconoce. Sus cuerpos presentan horribles mutilaciones. Tres de las víctimas eran personas importantes en economía; la última conducía un coche robado, y su identidad sigue siendo desconocida. Dice el Santo: "Eso me hace pensar que es el trabajo de un criminal y no sólo un accidente desafortunado".

O´Connor y Santo reciben una llamada en su terminal de televisión privado: Malkosh les dice que quiere 10 millones de dólares en lingotes de oro, sino caerán más muertos. El jefe le dice al Santo: "No toleramos el chantaje. Puede no ser más que un loco". Santo: "Bueno, por lo menos tenemos 24 horas para investigar". Sin embargo, 24 horas más tarde nada más se sabe, aunque tampoco se han cometido más crímenes. O´Connor: "Justo lo que pensaba, era solamente alguien que se estaba aprovechando de nuestros problemas".
Pero otra víctima de la mancha se aparece por la calle, y entonces la mancha invade un laboratorio y mata a tres personas. El jefe no sabe qué hacer ni qué decirle a sus superiores. Malkosh llama de vuelta: "No me prestaste atención. Hice lo que te dije. Ahora hay tres científicos muertos". Santo lo confirma: el profesor Chamberlain, su esposa y su hija aparecen muertos. Malkosh dice que todavía quiere su oro y que tienen 48 horas para reunirlo, y que entonces dónde deberán dejarlo en avión. Aunque el jefe repite que no hay que ceder al chantaje, el Santo está en desacuerdo. "No tenemos alternativa, tenemos que pagar. Pero tengo un plan".
El avión cargado de oro despega, pero pierde el contacto de radio. Malkosh les dice a los pilotos dónde aterrizar, y se encuentra con ellos, junto con algunos matones. Pero el Santo se ha escondido en el avión y derrota a los villanos sólo para ser capturado por el mismo Malkosh. El villano lo conduce a un estadio secreto. "Sólo te dejo vivir por la curiosidad de saber quién es el Santo", le dice. "Tienes tres oportunidades de vivir". Santo derrota a dos gladiadores y debe entonces enfrentar a un hombre lanzallamas. Le quita la metralleta a uno de los guardias, mata a los malos y hiere a Malkosh. "Has derrotado a mis mejores hombres", dice el malo, "pero sigues siendo humano". Santo lleva a Malkosh a un laboratorio donde el villano le muestra una roca lunar debajo de una cúpula de cristal. Malkosh ha raptado al profesor Bernstein. Dentro de la roca hay unos microorganismos durmientes que crecen rápidamente cuando se les expone al aire. "Son inteligentes, voraces y viciosos. Crecen hasta alcanzar formas gigantescas, como un cáncer". Bernstein quería usar a la criatura lunar para ayudar a la humanidad, pero Malkosh la quería para chantajear al mundo. Bernstein (que tiene otro pedazo de la roca) es prisionero del antiguo socio de Malkosh, Boris Licur, que quiere conquistar el mundo con el germen seleno. Entretanto, la roca lunar se ha reproducido: otra mancha·, y este se pega a Malkosh. Santo escapa en el avión y se comunica por radio con O´Connor. "Tuve que dejar el oro. Está seguro, pero no puedo llevarlo ahora mismo. El asesino es un monstruo de otra galaxia. Avisa a seguridad nacional". Entretanto, el Santo sale a buscar a Bernstein.
Pero sólo encuentra a Karen, la hija de Bernstein. La dicer que la ayudará a encontrar a su padre. Licur y sus hombres los atacan, pero son rechazados. Uno de los rufianes es capturado e interrogado en el cuartel de la policía, pero no habla. Licur, sin embargo, no deja nada al azar. Todos sus matones portan unos elásticos de cuellos que contienen un gas venenoso que es expulsado cuando Licur aprieta uno de los botones de su pulsera. Mata así a sus propios hombres. Karen es secuestrada por Licur y sus hombres, y la ponen un elástico en su hermoso cuello.
Santo y O´Connor encuentran al hombre muerto en la cárcel. ¨Era nuestra única pista¨, dice O´Connor. Pero el Santo dice que el hombre tenía en su zapato una clase especial de suelo, que sólo se encuentra en la apenas poblada región montañosa cercana. Santo sale a investigar el escondite de Licur. Debe encontrar a Bernstein rápidamente para salvar al mundo de la mancha lunar. Entonces descubre que Karen ha sido secuestrada.
El profesor le cuenta a Licur que es demasiado peligroso usarla mancha selena. Licur le pide que le enseñe a usarlo, o le pedirá a Karen que use el gas venenoso. Aunque el profesor dice que no sabe cómo se controla a la mancha, Licur le da diez minutos de tiempo para entregarle esa información. Los encierra en un pequeño cuarto. Licur y su ayudante leen las notas de Bernstein, pero sólo pueden decir que la luna selena ha de ser guardada sin aire para que mantenga durmiente a los gérmenes. Santo llega al escondite, pero es descubierto por los hombres de Licur. Después de una titánica batalla, entra en la casa sólo para descubrir que la mancha ha sido liberada (se ha comido en realidad a la novia de Licur). Santo permite que la mancha ataque a Licur, pero quita a Bernstein y Karen sus elásticos. El trío huye de casa cuando la mancha empieza a comerse a los hombres de Licur.
Perseguido a través del país por la mancha, el Santo y sus amigos se refugian en una caverna llena de gas venenoso. El luchador le dice a Karen y al profesor que deben nadar hacia la salvación a través de un río subterráneo, y pone fuego al gas de la caverna, atrapando a la mancha para siempre en la caverna ahora sin aire.

1971 Director Rubén Galindo Adaptación Ramón Obón Guión Ramón Obón, Rubén Galindo Reparto Santo (él mismo), Juan Gallardo (Boris Licur), Sasha Montenegro (Karen Bernstein), Carlos Agosti (Malkosh), Marco Antonio Campos Viruta (Jefe O'Connor), Patricia Borges, Carlos Suárez M. (Dr. Bernstein), Gerardo Zepeda R. (rufián de Licur), Sonia Fuentes, César Valentino, Carlos Guarnero, Armando Acosta (víctima), Marcelo Villamil (víctima).

©dwilt

©traducción mQh
©ciudadela 68, abril 2004

Santo y Blue Demon vs. Drácula y el Hombre Lobo


El jorobado Eric invoca al Príncipe de las Tinieblas. "Es una mujer triste y romántica. Se enamorará de mí y la sacrificaremos con la próxima luna llena".
Aunque carece de los episodios sensuales de algunas películas anteriores, Santo y Blue Demon vs. Drácula y el Hombre Lobo tiene algunas escenas ´adultas´ que la pueden transformar en poco recomendables para los niños. Por ejemplo, al simpático profesor Cristaldi le cercenan muy gráficamente la garganta, para volver luego como zombie a enfrentarse a su pequeña nietecita (a quien más tarde la amenazará su propia madre, que se ha transformado en vampira). La trama también depende de Laura, de la que Cristaldi está perdidamente enamorado, lo que permite que Rufus Rex la seduzca como parte de la intriga de Drácula.
En el lado negativo varias de las escenas son lentas, particularmente debido a que carece de un acompañamiento musical adecuado. En la pelea con los gángsteres en el almacén no hay nada de música; en la batalla final contra el matón hombre-lobo de Drácula no hay más que unos pocos acordes ´fantasmagóricos´ antes de que empiece repentinamente la música de acción. También hay varias escenas en que los episodios de acción son descritos más que representados: por ejemplo, el ayudante jorobado de Drácula informa, sin aliento, a su amo que el Santo se las vio con tres hombres-lobos en el bosque y mató a dos con el puñal mágico (el tercero escapó para darnos la noticia). ¿Por qué no vimos esa escena? Igualmente, Rufus (bajo forma humana) se interna por el bosque llevando a Laura; se nos muestra un primer plano de la luna llena y oímos el grito de una mujer. Más tarde el jefe de policía dice que encontraron un montón de sangre humana en el bosque. Presumiblemente Rufus se transformó en un hombre-lobo y mató a Laura (aunque curiosamente más tarde se aparece como una vampira esclava de Drácula).

La película comienza con una pelea en el ring entre Santo y Ángel Blanco. Aunque el anunciador afirma que la pelea tiene lugar en una "arena moderna" en "la capital de la república mexicana", el match fue obviamente filmado en un plató (con un telón azul), como también las dos otras peleas mostradas en la película. Entretanto, en una recámara secreta -donde, como parte del decorado, hay varias antorchas de metal en forma de cabezas de murciélagos- el jorobado Eric invoca al Príncipe de las Tinieblas. Han pasado siete eclipses de sol y de luna desde que el Mago Cristaldi matara a Drácula y al Hombre-Lobo. Pronto volverán a surgir.
Santo y su novia Lina visitan a su tío (de ella), el profesor Luis Cristaldi, que vive en las afueras de la ciudad con su hija viuda Laura, y la hijita de Laura, Rosita. (Rosita fue representada por Lissy Fields, que puede haber sido pariente de James L. Fields, el jefe del departamento de sonidos de los estudios de Churubusco durante muchos años). El profesor había recibido una carta diciéndole que la familia Cristaldi iba a ser víctima de un terrible acto de venganza. Cuatrocientos años antes, su ancestro mató a Drácula y al Hombre-Lobo con un puñal mágico, que ahora es propiedad del profesor. Santo promete ayudar a Laura, Lina y Rosita en caso de que le pase algo al viejo.
Más tarde, el profesor deja el puñal en el dormitorio de Rosita, para protegerla. Sin embargo, cuando se retira a su propio cuarto, Eric le aplica cloroformo y se lo lleva a una recámara subterránea. Los ancestros de Eric eran servidumbre de Drácula, y ahora Eric cumplirá con su destino. El profesor advierte a Eric que Drácula no es de confiar. "Yo no quiero su gratitud", dice Eric. "¡Quiero su oro!" Cuelga a Cristaldi cabeza abajo y le cercena la garganta, dejando que la sangre se vierta en el ataúd de Drácula. El vampiro se transforma de esqueleto en un conde vivo e incluso completamente vestido y Eric repite el procedimiento con el Hombre-Lobo, que emerge con una bonita camisa de seda amarilla.
Drácula le dice a su criado que necesitan un ejército de vampiros y hombres-lobos para comen zar la conquista del planeta. En poco tiempo, la caverna se llena de prisioneros, hombres y mujeres, que son convertidos en vampiros y hombres-lobos. (Aunque no nos enteramos de cómo se llenó la caverna tan rápidamente).
Entretanto, la ausencia el profesor Cristaldi es reportada a la policía, que no muestra mucho entusiasmo en salir a cazar a un vampiro y a un hombre-lobo. Así, Santo le dice a Lina y a Laura que se irá a pedir ayuda a "un amigo valiente y leal, un aliado formidable". Laura: "¿Quién es?" Aquí se produce un corte y entramos a un ring de boxeo, donde el anunciador introduce a Blue Demon.
Después de que Blue derrote al Hippie, el Santo lo visita en su camerino (de cuyas paredes casualmente cuelgan dos grandes retratos del Santo). "Una vez más lucharemos juntos por la justicia", dice el Santo. Blue saca el radio-reloj de la consigna, por si acaso.
El Hombre-Lobo, ahora rasurado, es llevado por Eric a un apartamento en la ciudad. Con un traje, se ve muy presentable. "Se ve bien, jefe", dice Eric. "Sí, muy bien", reconoce Rufus. Unos gángsteres en la planilla de Eric tratan de secuestrar a Laura, de modo que él (Rufus) pueda "salvarla" a su vez. Y ella se deja seducir. Más tarde, Rufus le dice a Drácula: "Es una mujer triste y romántica. Se enamorará de mí y la sacrificaremos con la próxima luna llena".
Drácula trata de hacer su parte, y cuando quiere atacarla ve en su mesita de noche el puñal mágico y retrocede. Buscará otra manera de acercarse a ella. Rufus va a casa de Laura; cuando sale, es seguido por Blue Demon. Trepa a un árbol para espiar a Rufus en su apartamento, pero Eric divisa al luchador enmascarado en el espejo, y él y Rufus pretenden que Rufus está tratando de liberar al "secuestrado" profesor Cristaldi. Santo y Blue Demon siguen a Eric hasta un almacén, donde son atacados por los gangsters. Sin embargo, Lina se ha escondido en el coche del Santo, y salva a los luchadores echando abajo un tabique de cajas con una carretilla elevadora. También llama a la ley, que llega para detener a los malos.
Rufus, todavía pretendiendo que ayuda, dice que se ha enterado de que Cristaldi está viviendo en una vieja casa en el campo. Santo y Blue Demon se marchan a chequear el dato; Santo avanza primero, y se topa con el cariblanco profesor que trata de estrangularlo. Eric le pega un mazazo al Santo, por la espalda, pero escapa cuando entra Blue Demon.
De regreso en la mansión Cristaldi, los monstruos trabajan a deshoras. Primero, Rufus y Laura salen a dar un paseo; como dicho antes, vemos un primer plano de la luna llena y luego oímos los gritos de una mujer. Luego, un vampiro calvo muerde a Josefina, la criada, que logra alejar a Rosita del rango de protección del puñal, y se dirigen luego al escondite del monstruo en el bosque. Luego Drácula hipnotiza a Lina a larga distancia y le ordena ir a su fantasmagórico cuartel general. Entretanto, Santo y Blue Demon han regresado de su búsqueda del profesor y matan el tiempo jugando al ajedrez. No entienden nada. El Santo decide repasar unos libros en la biblioteca del profesor y ver si encuentra en ellos alguna clave; mientras lee, Blue Demon ve que Lina se marcha, y la sigue, pero es agarrado en el bosque por tres hombres-lobos
Santo lee algo en un libro sobre el puñal mágico y recuerda la conversación que tuvo con el profesor. Encuentra el puñal en el cuarto de Rosita, pero descubre repentina-mente que todo el mundo ha desaparecido. Se aparece el jardinero y dice que los vio a todos meterse al bosque. Santo utiliza su radio-reloj para contactar a Blue Demon, que está encadenado en la guarida del vampiro. Le da instrucciones al Santo sobre cómo llegar ahí: la caverna está situada debajo de una vieja casa en el bosque.
En esa casa, dos mujeres vampiro llevan a Lina a un dormitorio. Drácula empieza a morderla, pero lo interrumpe Eric, que informa que el Santo viene en camino. Rosita, entretanto, ve a su abuelo zombie (que la ignora). Laura, ahora como una vampira vestida de rojo, lleva a Rosita más abajo en la caverna. Santo irrumpe en la casa pero es asfixiado por Eric, que empieza a darle puñaladas con el puñal mágico hasta que estúpidamente cambia de opinión y se marcha a ver a Lina. Piensa que Lina sabe cómo "manejar" el puñal (ella no sabe), para obligar así a Drácula y al Hombre-Lobo a entregarle sus tesoros. Pero mientras habla con ella, el puñal repentinamente empieza a girar en su mano y lo clava. "¡He cometido tantos crímenes que ya no soy humano!", dice Eric y muere (el puñal sólo hace daño a los monstruos). Lina escapa, tropieza con el Santo, que yace inconsciente, y lo revive.
De regreso en la caverna, uno de los hombres-lobos es obligado a caminar por una tabla sobre un pozo lleno de estacas; naturalmente, cae en él y muere empalado. Ahora es el turno de Blue Demon, sólo que a él le atarán antes las manos a la espalda y Rufus se encargará de mover la tabla. Se aparece Santo y empieza la batalla. Rosita es rescatada y se escapa con Lina. Rufus, después de pelear un rato bajo su forma humana, se transforma en un hombre-lobo, y sus peludos compañeros se le unen. Drácula y el Hombre-Lobo atacan al Santo, pero Blue Demon arroja una cuerda a su camarada. Santo vuela y empuja a los dos monstruos al pozo, donde se quedan muy agujereados. Los otros monstruos se transforman en pequeñas pilas de polvo y humo.
Santo y Blue Demon encuentran a Lina leyéndole a Rosita, ´Caperucita Roja´. Pero ella se ha dormido. "¿Qué le diremos cuando despierte?" Santo: "Que todo fue un sueño... una pesadilla". (Pero, ¿qué le dirán que le pasó a su abuelo, su madre y la criada?)

1972 Director Miguel M. Delgado Guión Alfredo Salazar Reparto Santo (él mismo), Blue Demon (él mismo), Aldo Monti (Conde Drácula), Agustín Martínez Solares [hijo] (Rufus Rex, el Hombre Lobo), Nubia Martí (Lina), María Eugenia San Martín (Laura Cristaldi), Wally Barron (Eric), Jorge Mondragón (Prof. Luis Cristaldi), Lissy Fields (Rosita), Antonio Raxel (jefe de policía), Carlos Suárez (jefe de los gangsters), Lourdes Batista (Josefina?), Carlos León (hombre encadenado).
Luchadores Ángel Blanco, Renato el Hippie; Enrique Llanes (anunciador), Roberto Rangel (referí), Margarito Luna (jardinero).


©dwilt

©traducción mQh
©ciudadela 70, junio 2004