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pan y cine y el santo

Santo vs. las Lobas


Renace la reina de los licántropos para dar cuenta de la humanidad.
Las opiniones sobre esta película están fuertemente divididas. Algunos le dan muy pocos puntos, otros la consideran interesante y razonablemente bien hecha dentro de sus limitaciones. Tiendo a asociarme con los segundos, aunque reconozco que Santo vs. las Lobas tiene sus puntos débiles. Es posible estos sean el resultado de problemas durante la producción: el hecho de que aparezcan dos directores en los créditos, junto a algunos problemas de continuidad, sugieren que partes de la película fueron hechas por diferentes equipos en diferentes momentos.
Sin embargo, Santo vs. las Lobas tienen un montón de cosas positivas, y hace un esfuerzo honesto por crear un ambiente similar al de una película de horror, especialmente en la secuencia inicial. Más tarde en la película, un encuentro de los hombres-lobo con su ‘rey' está bien montado y filmado. Incluso apenas se nota la falta de medios: por ejemplo, mientras la película no es brillante y es algo borrosa, como las demás películas del Santo hechas en la misma época en estudios, presenta un número decente de figurantes, y algunas escenas son considerablemente más elaboradas de lo que uno esperaría, especialmente la escena en que los licántropos atacan un vagón de tren lleno de niños que huyen de la hacienda, y un banquete plagado de licántropos.
El maquillaje de los licántropos varía: algunos figurantes tienen el pelo desaliñado y parecen más hombres y mujeres de las cavernas que hombres-lobo, mientras otros tienen un montón de pelos en la cara, y colmillos, pero no demasiado pelo en el cuerpo (las mujeres-loba llevan bikinis de piel, los hombres-lobo salen con el pecho desnudo). El maquillaje de Jorge Russek como Licán, rey de los licántropos, es más elaborado y detallado que la mayoría de los demás.

La película empieza con una joven rubia que es dirigida hacia una bodega abandonada por una voz incorpórea. Se encuentra con vieja greñuda que dice que es Luba, la reina de los licántropos. Es hora de que renazca en un nuevo cuerpo. Entonces los hombres-lobo destruirán a la raza humana y gobernarán el planeta. La rubia acuchilla a la vieja Luba y se transforma en reina. Y es paseada alegremente por sus súbditos.
Hay un simpático corte de un licántropo aullando sobre el cuerpo de la vieja Luba frente a una vociferante multitud mirando una pelea del Santo. Luego del match, la joven Luba lo visita en su camerino y le dice que es una gran fan suya y que le "gustaría conocerlo mejor". Santo la rechaza, y aparece otro visitante: el detective Jaime Pons, que dice que fue contratado por la familia Harker para que tomara contacto con él sobre el tema de los hombres-lobo. Santo tiene dudas, pero acepta un sobre de Pons con instrucciones sobre cómo reunirse con César Harker.
Más tarde, cuando el Santo sale de la oscurecida arena, es perseguido por varios ‘lobos' (pastores alemanes, y de hecho él mismo los llama ‘perros'). Después de una breve batalla en el ring, Santo pega un brinco y se cuelga de los focos, pidiendo ayuda. (Esto es algo chocante: ¿no se la puede el Santo con dos lobos?). Cuando llegan los guardias de seguridad del gimnasio, los lobos han desaparecido, y ellos piensan que quizás ha recibido demasiados golpes en su carrera.
Entretanto, Pons, de vuelta a su hotel, es saludado por la sangrienta Luba. Le dice jadeando que fue atacada por licántropos. Vuelven a su habitación, donde él le sirve un trago. Sin embargo, cuando empiezan a "conocerse mejor", Luba se transforma en una mujer-loba (le crece una barba rubia y colmillos), persigue a Pons y finalmente lo mata.
En su apartamento, el Santo es sorprendido por un lobo que salta encima de él desde el armario, pero desaparece de inmediato. Esto lo hace decidir investigar la conexión Harker. Al día siguiente, se reúne con César Harker en un hotel en las afueras de la ciudad. Mientras hablan, una joven nadadora grita pidiendo ayuda desde la piscina. César se zambulle para salvarla, pero ella trata de ahogarlo, hasta que Santo se zambulle también y la deja inconsciente. La sacan de la piscina, pero ella desaparece cuando ellos le dan la espalda. Harker le cuenta al Santo que su familia ha luchado contra la raza de los licántropos durante generaciones, pero la profecía dice que sólo un "símbolo de plata" los puede destruir para siempre, y eso significa el Santo.
Santo accede a ayudar, pero primero tiene que participar en otra pelea en el ring. Mientras esto ocurre, César es matado por Luba en su hacienda. Sus trabajadores persiguen a la malherida licántropa, y retiran su cuerpo cuando ella finalmente cae muerta. La gitana Ana le cuenta a Julieta, una vecina de los Harker, que la reina de los hombres-lobo ha muerto. Julieta ordena a sus hijas Adriana y Eloísa que se refugien en sus cuartos.
El Santo toma un tren hacia un pueblo cercano a la hacienda de los Harker. El jefe de estación le muestra una gran caja que ha llegado recientemente de Transylvania -pero no tiene dirección de entrega. Más tarde esa noche, una banda de licántropos roba la caja de la estación. La abren durante una ceremonia, revelando a Licán, el Rey de los Hombres-Lobo. Dice que lo primero que hay que hacer es elegir a una nueva reina.
En una escena bastante extraña, el Santo y el Gitano -el criado del doctor Marcus, el hermano de Julieta- es perseguido por los aldeanos por preguntar demasiado. La otra cosa rara -aparte de ver a gente arrojando piedras y disparándole al Santo- es que no hay ninguna escena que introduzca al Santo y al Gitano, y de hecho el Santo ni siquiera se encuentra con Marcus sino hasta la secuencia siguiente, en el funeral de César.
Presentes en el funeral están Eric Harker, el hermano gemelo de César, Marcus, Adriana y Eloísa (la novia de Eric). Eloísa le cuenta a Eric que ella piensa que es una licántropa, ya que recuerda la muerte del jefe de estación cuando robaban la caja. Entretanto, Marcus informa a la policía local (Brunoy Rey, que aparece entonces y no vuelve a aparecer en toda la película) que la mujer-loba que mató a César está muerta desde hace más de un mes.
Licán visita a Marcus, alegando que es un científico que estudia la evolución. Invita a todo el mundo a un banquete en su casa; Marcus se excusa, pero Santo, Eric, Gitano, Adriana y Eloísa asisten. La fiesta parece simpática, pero después de un rato algunos de los invitados se transforman en hombres-lobo y atacan a todos los demás. Los protagonistas escapan. De vuelta en la casa de Marcus, el Santo se encuentra con Marcus mismo transformado en licántropo. Dice que su familia ha sido maldecida, pero que él es un hombre-lobo bueno. El Santo -por alguna razón- también se transformará, según Marcus, en un licántropo, sino destruye a Licán la noche de la Gran Luna Roja (que tendrá lugar justamente al día siguiente).
Se preparan para el asalto final contra los hombres-lobo, repartiendo rifles entre los trabajadores (Santo les recuerda que deben usar balas de plata -y, obviamente, todo el mundo tiene de esas balas en su casa). Tratan de enviar lejos a los niños en un vagón conducido por Adriana, con el Gitano con una escopeta, pero los hombres-lobos les tienden una emboscada con enormes rocas y matorrales en llamas, obligándolos a volver a la hacienda.
Los hombres-lobo atacan esa noche. Julieta se transforma en mujer-loba y amenaza a Adriana y Eloísa, pero llega el Santo y la mata con un golpe de cuerpo. Santo: "Era la reina de los licántropos". Comienza entonces a perseguir al rey Licán, que escapa un buen rato hasta que Santo lo agarra y arroja por un acantilado justo cuando el sol está saliendo.

Confusa como es, Santo vs. las Lobas es una película que divierte y merece elogios por sus intentos de ser una película de horror ‘verdadera', haciéndola de alguna manera más adulta que muchas de las otras del Santo. Por ejemplo, Santo y Blue Demon vs. Drácula y el Hombre-Lobo es todavía una especie de cómic. Santo vs. las Lobas es mucho más una película de horror en la que el Santo es casualmente el héroe.
La trama presenta sus peculiaridades. Por ejemplo, se sugiere que Adriana o Eloísa será la próxima reina de los hombres-lobo, pero al final resulta ser la inválida Julieta. Igualmente, la transformación de Marcus es inesperada, aunque se ha estado comportando de manera muy rara. Desafortunadamente la continuidad está picada y lo que pudo haber de desarrollo de los personajes se pierde completamente. Santo muestra repentinamente un interés romántico en Adriana, sin ninguna advertencia previa. Luba (la joven) tiene algún potencial como la mala de la película, pero es matada de manera poco elegante, y no queda claro sino mucho después que ella es la ‘mujer-loba rubia' que mató a César.

1972 Director Jaime Jiménez Pons Guión Ramón Obón, Jaime Jiménez Pons Reparto Santo (Santo), Rodolfo de Anda (César Harker; Eric Harker), Gloria Mayo (Adriana), Jorge Rusek [sic] (Licán), Federico Falcón (Jaime Pons), Erika Carlson [sic] (joven Luba), Nubia Marti (Eloísa), Carlos Suárez (Gitano), Rosa Furman (Ana), Bruno Rey (Capitán. Pacheco), Tamara Garina (vieja Luba), Carlos Jordán (Dr. Jeremías Marcus), Emilia Carranza (Julieta), Roberto Meyer (Matías, jefe de estación), Nora Wolf, Silvia Mowat, Marga Dunhill, Guillermo Ayala , Marileen Kaey [¿alias Marilyn Kay?], Patricia Borges, Luis Ruvalcaba, Leticia Ochoa, Manuel Moreno, Miguel Lara.

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Santo contra el Dr. Muerte


Un doctor tiene una cárcel de mujeres en su sótano.
Un intruso entra a un museo de arte mexicano, burlando a los guardias, y rocía una famosa pintura (‘Los borrachos', de Velázquez) con una substancia que, cuando la pintura es desempacada en España, se descubre que la ha dañado. El doctor Mann, un famoso experto artístico y restaurador, es encargado de restaurar la obra de arte. Sin embargo, Mann y su banda están detrás del vandalismo: utilizando un proceso que implica la extracción de tumores de unas modelos que viven en cautividad en su sótano, Mann hace una copa exacta de las pinturas y luego "revela" el fraude a las autoridades del museo. De esa manera puede conservar los originales en su colección privada.
Santo, el famoso luchador enmascarado y agente secreto internacional, es encargado de investigar el delito, ya que debe pelear de todas maneras en España. Forma equipo con Paul, otro agente de la Interpol, que demuestra su valor cuando los dos hombres son atacados por asesinos en el cuarto del hotel del Santo. Después de una excelente pelea, Santo y Paul salen vencedores. Investigan al doctor Mann (Santo: "¿Doctor de qué?" Funcionario: "Doctor de arte, y de no sé qué otra ciencia"), pero no pueden probar nada, aunque uno de las modelos que vive cautiva en casa de Mann (Ester) le dice a Paul que cada vez que una modelo termina su trabajo, desaparece y nunca más se sabe nada de ella.
Envían a la agente de Interpol, Susana, al castillo de Mann, substituyendo a una modelo de verdad. Sin embargo, Susana y Ester son sorprendidas cuando fisgonean en el laboratorio de Mann y son metidas en un calabozo con las otras cautivas. Santo y Paul entran al castillo y, evitando varias trampas mortales, liberan a las modelos. Sara, la asistente de Mann, se cae en un baño de ácido utilizado para deshacerse de los cadáveres; Mann es capturado. Santo persigue a Peter, el principal socio de Mann (se que se hace pasar por ciego). Peter trata de escapar en una lancha, pero el Santo -colgando de una escalerilla de un helicóptero- logra darle alcance. Pelean y el Santo salta fuera justo antes de que la lancha se estrella contra la costa y explote.

1973 Director Rafael Romero Marchant Guión Rafael Romero Marchant, José Luis Navarro Basso Reparto Santo (Santo), Carlos Romero Marchant (Paul), Helga Liné (Sara), Jorge Rigaud (Dr. Robert Mann), Antonio Pica (Peter), Mirta Miller (Susan), Maribel Hidalgo (¿Ester?), Frank Brana (secuaz), Carlos Suárez (manager del Santo), Eduardo Calvo, Lorenzo Robledo, Eulalia del Pino, Betsabé Ruiz, Beny Deus, Mario Díaz, Emilio Espinosa, Mario Alex, Pablo Blanco, José M. Portillo, Simón Arriaga.

27 de diciembre de 2004
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©traducción mQh

Las Luchadoras del Cine Mexicano


Las películas de luchadoras formaron un pequeño ciclo del cine mexicano, con momias, maldiciones, tesoros escondidos, científicos locos, robots y espías.
Las luchadoras fueron las estrellas de un puñado de películas de lucha libre mexicana producidas desde mediados de los años sesenta a principios de los setenta.
Estas películas difieren de las ya establecidas de lucha libre en que las protagonistas eran mujeres (las mujeres luchadoras habían aparecido en el mundo de la lucha desde hacía algún tiempo, pero el énfasis de esas películas recaía en gran parte en personajes masculinos como El Santo y Blue Demon) y en que ninguna de las luchadoras usaba máscara.
También es significativo el hecho de que las luchadoras del cine no eran en realidad luchadoras en el ring. Más bien, eran personajes creados y luego representados. Es algo similar a la creación de los dos luchadores de la vida real que también aparecieron en películas: Mil Máscaras y El Tinieblas. A diferencia de estos personajes enmascarados, sin embargo, las luchadoras sólo existían en el mundo de las películas.
La primera de dos películas en la serie coloca a las chicas en territorio familiar, enfrentándolas a un científico loco y una maldición azteca. Eran películas de presupuestos modestos, en blanco y negro, en las que actuaron la atractiva Lorena Velázquez y la starlet norteamericana Elizabeth Campbell. Los personajes se encuentran en una película inicial de 1962, Las Luchadoras contra el Médico Asesino, en la que el científico demente Roberto Caneda trata de transplantar un cerebro humano y elige como donante a la hermana de una de las luchadoras. También entran en escena dos agentes del servicio secreto (Armando Sylvestre y Chucho Salinas) que al principio dan la mala noticia a Velázquez, y luego se involucran con las chicas.
La película cubre bastante terreno, con la inclusión de un monstruo (un hombre con el cerebro de una gorila, en un papel de Gerardo M. Zapeda), la muerte aparentemente violenta del doctor loco en el incendio del laboratorio hacia la mitad de la película y su subsecuente aparición para un enfrentamiento. Finalmente es capaz de sacarle el cerebro de gorila e implantarlo en el cuerpo de la luchadora secuestrada, y está muy cerca de eliminar a las luchadoras.
Se rodó la segunda película después del éxito de taquilla de la primera, y se lanzó en 1964 con las mismas actrices. Para los fans de la serie de la Momia Azteca, la trama de Las Luchadoras contra la Momia es un terreno muy familiar. Como en películas de momias previas, las fuerzas siniestras buscan el legendario tesoro perdido de los aztecas. La diferencia aquí es que los intrigantes son una banda oriental.
Después de algunas escaramuzas con la banda, las heroínas entran a la tumba donde se encuentra el secreto (sabiendo que la maldición pesa sobre el sitio, la banda fue esencialmente engañada para que hicieran el trabajo sucio por ellas). Al entrar, el desgraciado cuarteto invoca la maldición que pesa sobre el códice azteca y su momia guardiana.
El difícil analizar el primer par de películas de luchadoras en un nivel artístico, ya que fueron producidas sin pretensiones artísticas. Son menos fluidas que otras películas del género de la misma época. La iluminación y la fotografía son borrosas, pero eso en realidad les da más ambiente. Esto es particularmente verdad de las escenas nocturnas exteriores.
Por otro lado, las películas tienen ocasionalmente aspectos descuidados que debieron ser arreglados o alterados. Hay dos en Las Luchadoras contra la Momia que son especialmente irritantes. En una toma un murciélago de goma sale de la habitación con el simple acto de poner en reverso el metraje de su entrada (o sea, que vuela hacia atrás). En otra escena, el murciélago toca con un ala el peto de una chica encadenada a un altar, y el peto cae al suelo. Pero en la toma siguiente, el peto está de vuelta en su lugar.
Varios años más se decidió producir una nueva película de luchadoras, esta vez en color. Aquí las cosas se pusieron interesantes. Elizabeth Campbell se había marchado de México hacía tiempo, en circunstancias algo oscuras; Lorena Velázquez estaba presumiblemente ocupada en otra proyectos, y se decidió hacer un reparto completamente nuevo.
Además, se decidió que sería una opción viable en realidad hacer un remake de la primera película, Las Luchadoras contra el Médico Asesino, agregando algunos nuevos giros a la trama.
El guión es probablemente uno de los más usados en la historia del cine mexicano. Aparte de ser usado dos veces en la serie de las Luchadoras, fue desempolvado de nuevo en 1973 para que sirviera de base a Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein.
El remake Las Luchadoras contra el Robot Asesini fue lanzado en 1969. Incluye en el reparto a un habitual de las luchas, Carlos Agosti. Se usó el concepto del robo de cerebros, pero esta vez el secuestrado fue uno de los tíos de las chicas. En este caso, el científico loco estaba secuestrando a otros científicos, usando un robot vestido de negro programado para succionar sus ondas cerebrales, para que hicieran el trabajo sucio. También había un monstruo en el sótano (Gerardo Zapeda, que hizo de monstruo Gomar en la primera versión), pero el robot se encargó de la mayor parte de la acción.
Desafortunadamente, la película salió perjudicada con el nuevo reparto, cuya actuación es extremadamente mediocre. También muy enervante son las revisiones en el relato sacado casi literalmente de un episodio de la serie de televisión británica Los Vengadores, El Retorno de los Cibernautas. Incluso el robot de abrigo negro, sombrero y gafas de sol es un plagio.
El cuarto filme de las Luchadoras fue incluso más diferente, ya que se redujeron a sólo una.
Lorena Velázques y Elizabeth Campbell aparecieron juntas como luchadoras en Las Lobas del Ring, de Calderón.

22 de enero de 2005
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©traducción mQh

Santo Contra el Asesino de la Televisión


Un malvado transmite sus delitos en vivo por televisión: secuestros, atracos y finalmente el asesinato de Santo mismo.
Un programa de televisión con un corpulento cantante de rancheras, Gerardo Reyes, es interrumpido por un hombre enmascarado, Magnus, que dice que va a mostrar "un verdadero acto criminal", el secuestro en vivo de la actriz Marina Laval. Y lo hace. Luego dice que sintonicen la próxima semana para la emisión en vivo de un atraco a una joyería. La policía está intrigada: el tiempo pasa, y nadie pide rescate. Gerardo Reyes es también el reportero de un periódico que asiste a la rueda de prensa del inspector Fierro. Pedro Grandet, otro reportero, propone que compartan la información.
Sólo el luchador superhéroe Santo puede ayudar. Durante el programa, el Santo y su agente Carlitos conducen de vuelta desde Durango -el radio de su coche se descuelga repentinamente. De regreso en la ciudad, Santo y Ham Lee forman un equipo para derrotar a El Escorpión y a Cobra. Luego son llamados por Fierro para que ayuden con el caso.
Magnus le cuenta a Marina que está cautivado por su belleza y que es por eso que la secuestró. Gerardo y otro hombre irrumpen en la casa donde se esconde Magnus, pero el malvado y su víctima han desaparecido. Gerardo informa a su editor de ‘El Sol de México' (un diario existente); la reportera Diana exige ser asignada al caso, ya que ella conoce al Santo y le puede sacar información. El editor accede, pero le dice a Gerardo que la vigile.
Prisionera en una caverna donde Magnus tiene su cuartel general, Marina se niega a comer. Magnus dice que no la quiere de verdad: la madre de Marina lo engañó en el pasado, informando a la policía que era contrabandista, y tuvo que dejar México. Se hizo rico traficando armas, y ahora está de vuelta y ha secuestrado a Marina para hacer sufrir a su madre. Si se mata de hambre ella misma, mejor. Entonces no me quieres, dice ella. "¡Sólo quiero a Magnus!", exclama. (A pesar de eso, más adelante expresa su amor romántico por ella, diciéndole que debe elegir "entre el amor o la muerte" -engañándola astutamente para que comiera contándole una mentira sobre su madre, o quizás no logró ponerse de acuerdo consigo mismo).
Magnus cumple su fanfarronada de emitir en vivo un atraco a una joyería, a pesar de los esfuerzos de la policía por impedírselo. Su próximo fechoría, dice, será el secuestro de la cantante Branda Durán. Brenda se muda a casa del Santo, para estar protegida. Diana tiene sospechas y quizás un poco de celos. También está enfadada con Gerardo, por haberla seguido. La noche que se supone que será secuestrada Brenda, tiene que cantar en un cabaret. Los secuaces de Magnus apagan la luz e irrumpen en el escenario, pero Carlitos vuelve a encenderla y Santo derrota a los malvados. Sin embargo, dos hombres vestidos de policía sacan a Brenda del club. Una máquina montada en el techo emite un ruidoso sonido que paraliza al Santo y a Fierro. En el estacionamiento, Carlitos pelea con los falsos agentes para que Gerardo pueda rescatar a Brenda, pero Diana se mete en el coche de los malos y se la llevan a ella. Magnus emite un programa, diciendo que su fechoría fue un éxito. Gerardo señala que debe ser una grabación, ya que Brenda fue rescatada. Pero entonces, a propósito de nada, Gerardo dice: "La tiene en su poder, y tengo que salvarla", refiriéndose presumiblemente a Diana, pero hasta ese momento en la película nadie sabe que ella fue capturada.
Más tarde, Magnus anuncia que tiene a Diana en su poder, y que Santo morirá en su próximo match. Le ofrece un millón de pesos al Asesino del Ring para que mate al Santo. Entretanto, Santo y Gerardo, en helicóptero, han localizado unos discos microondas en el desierto, cerca de donde el radio del Santo dejó de funcionar durante la primera emisión. Se proponen volver más tarde.
Esa noche, el Santo se enfrenta al Asesino en una arena extremadamente iluminada frente a una cientos de espectadores. Un ametralladora en el techo comienza a disparar, pero en lugar de matar al Santo mata al Asesino, y Gerardo lo elimina de un balazo (Gerardo ha confesado al Santo que además de ser reportero y cantante, también es un agente especial del gobierno).
Gerardo y Santo se dirigen al escondite de Magnus, poniendo fuera de juego a grupo de guardias (bueno, dos). Sin embargo, Magnus amenaza con matar a Diana y a Marina, así que el Santo se rinde. Lo amarran a un poste de metal y Magnus se prepara para emitir su muerte, quemándolo en la hoguera. Pero uno de los espectadores es el Mago Yeo, que se concentra intensamente y logra que las esposas resbalen de las manos del Santo. Santo derrota a los canallas, ayudado por Diana (que sabe kárate) y Gerardo. Se descubre que Magnus es Pedro Grandet. Inicia una serie de detonaciones que destruyen su escondite, pero el Santo y sus amigos logran escapar. Las explosiones están bien hechas, pero la secuencia es malbaratada por unas tomas mal ajustadas (del Santo y sus amigos, que están obviamente afuera, y Magnus, que está dentro -aunque se supone que están frente a frente).
Cuando termina la película, Santo, Gerardo y Carlitos se unen al Mago Yeo en el escenario para su número. Carlitos se mete en un cofre y desaparece.

1981 Director Guión Rafael Pérez Grovas Historia David Sergio, Carlos Suárez Reparto Santo (él mismo), Gerardo Reyes (Gerardo Reyes), Rubí Re (Diana), Carlos Agosti (Pedro Grandet ‘Magnus'), Rosalía Montero (¿Brenda Durán?), Carlos Suárez (Carlitos), Jean Safon [sic] (Inspector Fierro), Nelsón Juárez, Coloso Colosetti (El Asesino del Ring), Marina Areu (¿Marina Laval?), Fernando Yapur (dueño del cabaret), Ismael Ramírez, Jesús Velázquez, Eleazar García Jr. (empleado del diario), Santos Salazar, Roy de la Serna, Carmen Cabrales, Baltazar Ramos, José Navarrete, Francisco Cortés, Francisco Leal, Oscar Arredando Asuara, Jorge A. García Zubieta, El Polaco, El Vikingo, Johnny Barahona, El Mago Yeo (mago), Heriberto Ruiz, Carlos & Alejandro Suárez (¿niños mirando tele?), César Valentino, Ham Lee (luchador).

15 de enero de 2005
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Santo, el Enmascarado de Plata: Infraterrestre


Una raza alienígena subterránea quiere colonizar la Tierra. El Hijo del Santo lo impedirá.

Un bien montado retorno a las pantallas de El Santo (vale decir, El Hijo del Santo). No es una película perfecta, pero sí en general bien hecha y divertida, hecha por gente que obviamente se preocupa del mito de Santo. Desafortunadamente los planes para una versión para el cine no se concretaron y esta película pasó directamente a la televisión por cable y al video. Ojalá tenga suficiente éxito como para lanzar una secuela.

Un prólogo explica que hace miles de años atrás una raza alienígena llegó a la Tierra y fueron obligados a refugiarse bajo tierra tras el impacto de un meteorito gigante que transformó en inhabitable la superficie. Desde entonces, han vivido sin ser detectados por los habitantes de la superficie.
Diego y sus padres conducen por el campo cuando su camión se queda en pana. Diego se mete al bosque a responder el llamado de la naturaleza y desde ese lugar ve cómo unos adultos desaparecen en un brillante estallido de luz que emite un extraño vehículo volante. En un match con Blue Panther, Santo es casi matado por su rival y varios hombres de negro se meten al ring. Más tarde, dos jóvenes mujeres salen de un cabaret con un hombre al que han conocido dentro; repentinamente Blue Panther y los hombres de negro agarran a una de las mujeres y a su escolta, derrotando fácilmente a unos agentes de policía que tratan de intervenir.
En su moderno laboratorio, Santo analiza un video de su match con Blue Panther. El otro luchador no tiene historia personal, y sus poderes sobre sobrehumanos. La Seguridad Nacional pide al Santo que investigue una ola de secuestros que han ocurrido ese día -los únicos testigos son Diego y la joven que no fue secuestrada en el cabaret. Sin embargo, Diego sufre un shock y no puede decir lo que vio. La psicóloga Alma Monreal es llamada a tratar al niño. Con la ayuda del Santo, Alma pone a Diego a hacer dibujos sobre su experiencia, pero sus imágenes sólo muestran a un extraño monstruo. El jefe de la policía Durango Sarmiento, recientemente asignado a la comisaría, no confía mucho en los métodos de la doctora.
Cuando Alma sale de la comisaría con Diego, son atacados por Blue Panther y los hombres de negro. Santo y el policía tratan de intervenir, pero los malvados escapan con el niño. Son arrinconados en un edificio en obras -hay donde varias criaturas de caras monstruosas y reptilescas- pero escapan en un extraño vehículo. Santo y Alma los persiguen en su coche volante. Hay un reñido combate aéreo y el artefacto se estrella contra el suelo. Cuando llega la policía, no hay nadie a la vista sino una boca de acceso que revela su ruta de escape. Santo, Alma y los agentes de policía Del Hierro e Ibarra desciende en las cloacas y se sorprenden de encontrar ahí a Sarmiento; él insiste en que se ha incorporado a la cacería.
Finalmente, el Santo y Alma son separados de los otros: encuentran un pasaje hacia una ciudad subterránea secreta. Descubren que Sarmiento es uno de los malvados: algunos de los alienígenas están preparando la conquista de la superficie del planeta y los secuestrados serán utilizados en experimentos para facilitar la conquista. En lugar de eso, Santo derrota a Blue Panther en un combate mano a mano (su oponente es empujado al abismo) y captura a Sarmiento. Diego es rescatado y se reúne con sus padres. Todos retornan a la superficie; Santo dice que la Tierra puede seguir adelante tanto con los alienígenas subterráneos como con los habitantes de la Tierra, ahora que los descontentos han sido derrotados.

Los realizadores de Infraterrestre son bastante buenos. A diferencia de su padre, el Hijo del Santo tiene sus propios diálogos sin el beneficio de un doble, y mientras que su voz es un poco débil (no es Narciso Busquets, Bruno Rey ni Víctor Alcocer, los reyes del doblaje) es adecuada y su elocución es correcta. Como dije antes, la película hace un definitivo intento de establecer al Santo como un héroe más allá de la realidad, dotándolo de un laboratorio secreto cargando de artefactos científicos, un coche volante completo con un ordenador e incluso abreviando las transiciones entre las escenas con tomas animadas de gigantescas puertas de metal -grabadas con una S- que se abren y se cierran. El Santo es retratado como un héroe maduro e inteligente, e incluso tiene un furtivo romance con la heroína. Es quizás algo injusto compararlo en esta película con sus dos débiles películas con Pérez Grovas y su único y mal concebido proyecto en Televicine (hechos hace 20 y 10 años antes), pero pareciera que el Hijo del Santo ha finalmente crecido en su papel como el Santo e, igualmente importante, encontró cineastas que quieren revivir el personaje de una manera elegante.

2000 Director Héctor Molinar Guión Gustavo Rubio Reparto Santo [El Hijo del Santo] (Santo), Luis Felipe Tovar (Comandante Durango Sarmiento), Diana Golden (Dr. Alma Monreal), Héctor Molinar (Capitán Del Hierro), Blue Panther (Blue Panther), Arturo Molinar (Sargento Ibarra), Manuel Ojeda (narrador), Turry Molinar (Diego).

19 de enero de 2005
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El Hombre detrás de la Máscara de Plata


El Santo empezó como El Murciélago Enmascarado II. Se llamó luego El Hombre Rojo y El Demonio Negro antes de transformarse en El Santo y emprenderlas contra vampiros nazis y marcianos.
Rodolfo Guzmán Huerta, el atleta cuya identidad de luchador como El Santo se hizo leyenda en México tras una larga carrera en el ring y apariciones en una serie de populares películas, nació el 23 de septiembre de 1917 en el distrito mexicano de Hidalgo. El mundo de la lucha libre profesional estaba todavía en sus inicios en los años treinta. La lucha enmascarada fue introducida por un luchador visitante estadounidense en 1934. Este truco capturó la imaginación de la audiencia y los luchadores empezaron a diseñar identidades únicas. La lucha enmascarada continuó evolucionando en los años sesenta, cuando las identidades del ring se hicieron más estrafalarias e inventivas. En sus primeros días, sin embargo, los principales trucos de un luchador no eran frecuentemente más que un nombre llamativo y una pinta única.
En sus primeros días en el ring, Guzmán probó varias identidades en un intento de capturar el entusiasmo de sus fans. Comenzó compitiendo bajo el nombre de Rudy Guzmán en junio de 1934, dividiendo su tiempo entre el trabajo en el ring y trabajando como carpintero y pintor de casas. Pensando que su carrera pugilística no estaba avanzando a la velocidad que quería, Guzmán decidió que necesitaba algo más para hacerse un nombre. Como los luchadores enmascarados estaban capturando la imaginación del público, decidió experimentar con una personalidad enmascarada para ver si le daba el empujón que necesitaba.
El resultado fue un nuevo nombre, que le atrajo una poco bienvenida atención. Para su nueva identidad, Guzmán eligió el nombre de El Murciélago Enmascarado II. El primer Murciélago Enmascarado había sido un rudo popular (y traicionero) y el segundo mexicano enmascarado y Guzmán esperaba que la adopción de ese nombre -ligeramente alterado- sería suficiente para generar interés entre el público.
Desafortunadamente, al Murciélago original no le gustó la idea y Guzmán tuvo que abandonar su nueva identidad. En 1936 Guzmán adoptó otra identidad, la del Hombre Rojo. Casi un año después volvió a cambiar y se transformó en El Demonio Negro, que mantuvo hasta 1942, cuando ideó su identidad en el ring que sería definitiva. Este último concepto lo mantendría durante todo el resto de su carrera y finalmente, en la mente de sus compatriotas, sobrepasaría la identidad del atleta mismo.
Algunas fuentes dice que su fuente de inspiración fue la novela de Dumas, ‘El hombre de la máscara de hierro’. Otros dicen que la elección fue una sugerencia del entendido promotor con el que Guzmán estaba trabajando en esa época. Cualquiera sea el motivo, Guzmán creó una personalidad verdaderamente inmortal.
Cambiándose a ‘técnico’ (el luchador de ‘cara de niño’ o ‘bueno’) y adoptando una máscara plateada, Guzmán se transformó en El Santo, El Hombre de la Máscara Plateada. Hasta esa época, los luchadores enmascarados, como el Maravilla Enmascarado, eran tratados como viciosos y traicioneros por la prensa y eran frecuentemente percibidos por canallas que ocultaban sus intenciones oscuras, y pensamientos todavía más oscuros detrás de una máscara que lo ocultaba todo. Esta imagen estaba en realidad fundada en la verdad, ya que uno de los primeros luchadores en entrar en la legión de los luchadores enmascarados fue uno que había caído en desgracia y que usó una máscara para ocultar su identidad.
El Santo era diferente. Su carácter se reflejaba en la pureza de su máscara plateada, y fue promovido como un luchador honesto que nunca se rebajaba a los trucos usados por otros luchadores. Más que eso, El Santo fue promocionado (sobre todo en sus películas) como el adalid de los oprimidos -un hombre que, detrás de su máscara, era del pueblo.
La imagen pegó y desde su debut en Ciudad de México el 26 de julio de 1942, El Santo se transformó en un luchador popular.
También era extremadamente bueno en lo que hacía. En una carrera que se extendió por cuarenta años, El Santo ganó más de diez títulos, incluyendo el Cinturón de Peso Mediano y Peso Medio Ligero Mundial de la NWA.
Irónicamente, El Santo rechazó en 1952 la oportunidad de ser el protagonista en la primera película de lucha libre, aptamente titulada El Enmascarado de Plata. Inseguro sobre si la película caería bien a la audiencia, El Santo continuó peleando hasta 1958, cuando fue finalmente seducido a aparecer en dos películas producidas en Cuba -El Cerebro del Mal y Santo contra Hombres Infernales. El Enmascarado de Plata fue mostrado con El Médico Asesino (uno de los primeros artistas en las películas de lucha libre -fue también uno de los rudos en Huracán Ramírez, lanzada el mismo año).
Es interesante observar que El Santo no fue mencionado por su nombre en ninguna de esas películas. Era simplemente un agente secreto enmascarado de la policía cuya fuerza e inocencia eran utilizadas en situaciones en que los enfoques policiales más convencionales no daban resultados. En la segunda de estas películas participó también Fernando Oses (que aparecería en muchas películas de lucha libre en la década siguiente) como un segundo agente enmascarado. Más tarde Oses se especializó en representar a malvados específicos (en El Hacha Diabólica), incluso a un enemigo sobrenatural que volvía del más allá para matar el Hombre de la Máscara de Plata.
En los años siguientes, en una veintena de títulos, la persona dramática de El Santo fue continuamente definida y redefinida. Pasó por una serie de amores y, finalmente, en el sugestivo filme de suspense en blanco y negro El Espectro del Estrangulador, adoptó a un hijo. También se hizo agente de la Interpol en varias de sus películas, que fueron rodadas en Haití y otras locaciones exóticas -un lejano reflejo de sus primeras películas en las que aparecía simplemente como un amigo que ayudaba al detective Fernando Cassanova, apareciéndose cuando lo llamaban por un radio en un reloj pulsera, y luego, cuando los líos se solucionaban, desaparecía en una onda.
Las primeras películas variaban entre melodramas criminales bastante comunes a excéntricos guiones en que El Santo debía luchar contra zombis o hacer frente a amenazas sobrenaturales que las autoridades convencionales obviamente no podían derrotar. En los años sesenta se introdujo la fotografía a color y guiones cada vez más sensacionalistas. El Santo (ocasionalmente formando equipo con Mil Máscaras y Blue Demon -dos otros luchadores llevados al cine con aventuras propias) hicieron frente a vampiros neo-nazis, marcianos y otros rivales de valía. Por supuesto, siempre emergía triunfador.
Ya en sus cuarenta en la década del 50, cuando debutó en sus películas, El Santo se retiró del ring hacia 1982 -porque estaba perdiendo agudeza. Continuó haciendo apariciones hasta su muerte, de un paro cardíaco, el 5 de febrero de 1984.
Pero el espectáculo no había terminado. El funeral de El Santo (fue sepultado con su máscara en una ceremonia a la que asistieron sus compañeros enmascarados) reunió a miles de personas. Tanta gente asistió al funeral que impidieron el traslado de su ataúd a su sepultura final en el Mausoleo del Ángel.
Yace allí, su sepultura dominada por un relieve esculpido en plata de el rostro enmascarado de El Santo.
La leyenda de El Santo sigue viva a través de su hijo, Jorge Guzmán, que actualmente pelea con la máscara plateada bajo el nombre de El Hijo del Santo. El Hijo del Santo tenía su propia versión de lucha cinematográfica y participó en algunas películas hacia el término del ciclo de películas. En su primera película recibió la máscara de El Santo y las habilidades de su padre, representando por un figurante ya que la película fue producida después de la muerte real de El Santo. Compartió la pantalla con Mil Máscaras en Frontera sin Ley y ha aparecido recientemente en un nuevo e imaginativo proyecto titulado Infraterrestre.

21 de enero de 2005
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Santo, la Leyenda del Enmascarado de Plata


El Santo muere de un ataque al corazón y su hijo continúa la lucha contra el Mal.
Película interesante, si no completamente lograda, que combina algunos elementos verídicos con un montón de ficción. La primera parte alterna dos historias diferentes: en una ciudad de provincias, el codicioso don Severo trata de hacerse con la finca de Marcos Arriaga, un viudo con un joven hijo (Benito), que es un gran fan del Santo. Entretanto, en la capital, el Santo sufre un ataque al corazón y muere. Su hijo, que ha estado peleando como El Hombre Rojo, se reúne con el agente de su padre, Carlos Suárez. Carlos lleva al joven a una casa de propiedad del Santo, y le entrega la llave de una caja donde se guarda la máscara plateada ‘original’. Carlos le dice que posee "poderes especiales" y le insta a usarla. Sin embargo, el Hijo no cree merecer la posición de su padre y sigue peleando como El Hombre Rojo.
Entretanto, Marcos es detenido por instigación de don Severo y Benito se marcha a la ciudad a pedirle ayuda al Santo. El niño llega y traba amistad con un barrendero, Lucas, que lo presenta a ‘Santito’, una especie de gángster. Cuando Benito le dice que quiere ver al famoso luchador, los hombres le cuentan que el Santo ha muerto, pero que su hijo sigue vivo. Entristecido, Benito se monta en un autobús para volver a casa. De vuelta en el campo, Marcos se ha atrincherado en su casa con una escopeta. Don Severo le da 24 horas para que la desocupe.
El Hijo, gracias a las maquinaciones de Carlos y los otros luchadores, ha decidido finalmente ponerse la máscara de plata (pero no es la verdadera) y pelea como El Hijo del Santo. Gana un match y se coloca la máscara mágica. Benito llega a casa justo para ver cómo don Severo y sus matones sitian la casa de su padre. Corre dentro. Cuando la casa empieza a arder, el Hijo del Santo (llevando su traje plateado completo, y no el traje con el pecho desnudo que prefería su padre) llega al lugar en su elegante coche y hace un hoyo en la pared con un rayo láser para que Marcos y Benito puedan escapar. Su reloj de metal hace rebotar las balas; uno de los brazaletes causa que el coche de don Severo se estrelle. Don Severo: "¿Quién eres tú?" El Hijo: "Tu peor pesadilla". Don Severo renuncia a sus reclamos sobre la finca.
De vuelta en la casa de su padre, el Hijo habla con el retrato de cuerpo entero del Santo que cuelga de la pared: "Desde ahora, será mi responsabilidad. Y la acepto con orgullo". La película termina con un título: "Este no es el fin..., es el comienzo de una nueva era. La aventura recién ha comenzado".

Santo, la Leyenda... no está tan bien montada como pudo haber sido: demasiado metraje sobre Benito y sus problemas (lo que indica que la película trataba de ganarse una audiencia juvenil) y el Hijo tiene sólo un breve momento de acción en las escena finales, aunque sí hay una cantidad razonable de metraje en la arena. Las escenas con el Santo (representado, aunque no se lo menciona en los créditos, por Daniel García, que llevó la máscara de Huracán Ramírez en la mayoría de las películas donde aparece el héroe nacional) son buenas y el escondite secreto del Santo (lleno de recuerdos y equipos usados en la lucha contra el crimen) está bien hecho. Incluso hay diálogos inteligentes. Marta, la novia de Marcos, le dice al codicioso don Severo: "Espero que te pudras en tu dinero". Don Severo replica irónicamente: "Sería una bonita manera de morir".

1992 Director Guión Gilberto de Anda Reparto El Hijo del Santo (él mismo), Ernesto Gómez Cruz (Lucas Pereda López), Tony Bravo (Marcos Arriaga), Daniela Castro (Martha), Carlos Suárez (él mismo), Erik Sánchez (Benito), José Carlos Ruiz (don Severo), Luis Guevara (licenciado), Rojo Graw [sic] (Santito), Gilberto de Anda (policía en el gimnasio), Alfredo Ramírez (operador de cine), Daniel García (Santo). Luchadores El Tirante, Espanto Jr., Blue Panther, Tornado, Cobarde.

18 de enero de 2005
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Santo en la Frontera del Terror


Un doctor malvado opera y mata a los trabajadores mexicanos de un rancho tejano para sacarles los ojos y otros órganos y venderlos.
Gerardo y Fernando quieren cruzar ilegalmente la frontera de México con Estados Unidos. El coyote que los guiará dice que trabajarán en el rancho de míster Richards y que serán bien pagados y bien tratados. Fernando necesita el dinero para pagar la operación de Florecita, la hermanita ciega de su novia Azucena, que canta en una cantina. Cuando Fernando y Azucena son atacados por unos parroquianos borrachos, Santo y su compañero Carlitos, que pasaban por ahí, se vuelcan en su ayuda. Santo se saca la máscara de modo que Florecita pueda tocarle la cara. Dice que él pagará su operación. Fernando y Gerardo todavía piensan viajar a Estados Unidos a trabajar (ahora Fernando dice que comprará un camión con el dinero que gane); Santo anuncia que peleará en la tierra de los gringos, así que pueden recurrir a él si necesitan ayuda.
Gerardo y Fernando cruzan la frontera y son contratados por míster Richards. Su capataz el Monje es un personaje de aspecto arisco, y un tipo de apariencia misteriosa, el doctor Sombra, los somete a un examen médico. Más tarde, llama a un contacto en McAllen, Tejas, y dice que "la mercadería ha llegado". El doctor Sombra y sus guardias armados llevan a uno de los campesinos de la granja a una sala de operaciones. La próxima vez que lo vemos, Sombra ha puesto unos ojos en un jarro de cristal. El ‘donante' muerto es sacado para ser enterrado. Sombra usa el dinero que obtiene con la venta de los ojos (y, aparentemente, de otros órganos) para financiar sus experimentos de transplante de cerebros. Tiene dos ayudantes de aspecto zombi, los resultados de metidas de pata quirúrgicas anteriores. El Monje descubre la trama y decide abandonar el plan.
Entretanto, Azucena está preocupada ya que Fernando no ha tomado contacto con ella (a los trabajadores no se les deja salir del rancho). Santo y Carlitos llegan a la granja; el Santo se introduce furtivamente. Mientras, el Monje trata de chantajear al doctor Sombra, pero lo encierran, junto con Gerardo y Fernando, que fueron atrapados cuando trataban de escapar. El doctor Sombra dice que los trabajadores mexicanos murieron para salvar las vidas de otros que "valen más que ellos".
El Santo irrumpe e interroga a Sombra. Libera a Gerardo, Fernando y al Monje (que alega que no sabía nada de los planes de Sombra -y está diciendo la verdad, aunque no es que no haya tratado). Sin embargo, Sombra y sus zombis finalmente capturan al Santo (y a Carlitos, que ha seguido al Santo aunque se suponía que había ido a llamar a la policía). En la pelea que sigue, matan al Monje. Sombra hipnotiza a un mexicano y lo envía de vuelta a México a engañar a nuevos trabajadores para llevarlos al rancho con ofertas de salarios altos y buen trato. Sombra y sus zombis meten al Santo y a Carlitos en una cabina con una bomba de tiempo (pero escaparán).
Entretanto, el dueño del rancho, míster Richards, ha vuelto y libera a Gerardo y Fernando. Cuando aterriza un helicóptero para llevarse el jarro con los ojos, descubren que el jarro ha desaparecido: lo tiene Richards. Ha estado investigando el pasado de Sombra, y descubierto que es muy oscuro. Sombra envía a sus zombis para capturar a Richards, Gerardo y Fernando. Santo y Carlitos intervienen, así que Sombra trata de escapar en el helicóptero, pero Gerardo coge un arma y lo echa abajo.
De vuelta en México, el Santo, Gerardo, Fernando, Carlitos y Azucena están presentes cuando le sacan las vendas a Florecita: ¡puede ver!

Lo que pudo haber sido una interesante película -llevando el tema de la explotación de los inmigrantes mexicanos ilegales en Estados Unidos a un extremo de cuento de hadas- termina en una serie de innumerables refriegas, escapes, capturas, canciones y tomas de Florecita en camino a la sala de operaciones, etcétera. Cómo pudo míster Richards ser tan distraído como para no darse cuenta de que había guardias armados y una valla de alambre de púa en su rancho y que los trabajadores desaparecían y que Sombra era acompañado por dos zombis es simplemente increíble: incluso si toda la trama estuviera bien camuflada, ¿qué hacía el doctor Sombra, para empezar, en el rancho?

1979 Director Guión Rafael Pérez Grovas Historia Sergio David, Carlos Suárez Reparto Santo (Santo), Gerardo Reyes (Gerardo), Carmen del Valle (Azucena), Carlos Suárez (Carlitos), Jean Safont (Dr. Sombra), Federico Falcón (Fernando), Miguel Angel Fuentes (monje), Sarita Gómez (Florecita), Fernando Yapur, César Gómez, Roberto Gómez, Sixto Hinojosa, Guillermo Ayala, Angélica Sierra, Abel Casillas, Oscar Ricci, Guillermo Inclán, Lilia Landua, Armando García Vaca, Enrique Estrada.
Luchadores Cien Caras, Bobby Lee, Ringo Mendoza, Karloff Lagarde, Mocho Kotta, Jungla, Sangre Chicana, Carnicero Aguilar.


13 de enero de 2005
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©traducción mQh