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Murió Dith Pran


Fue retratado en la película ‘Los gritos del silencio'.
Murió el periodista cuya esclavitud y escape de las manos de los sanguinarios revolucionarios de Camboya fueron el tema de la película ‘Los gritos del silencio' [Killing Fields].
La muerte de Dith Pran por un cáncer al páncreas, fue confirmada el domingo pot el periodista Sydnety Schanberg, su ex colega en el New York Times. Tenía 65 años.
Después de su escape de los Khmer Rouge en 1979, Dith trabajó como fotógrafo para el New York Times. También fue embajador de buena voluntad para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Dith hablaba y escribía a menudo sobre sus experiencias en la guerra y siguió siendo un declarado crítico del régimen de los Khmer Rouge.

30 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Abby Man


Ganó Oscar al mejor guión por su ‘Vencedores o vencidos' [Judgment at Nuremberg].
[Susan King] Murió Abby Mann, el guionista que ganó en 1961 un Oscar por su ‘Vencedores o vencidos' [Judgement at Nuremberg] y de aclamadas películas de televisión, como ‘Los asesinatos Marcus-Nelson' [The Marcus-Nelson Murders], de 1973, y ‘Asesinos entre nosotros: La historia de Simon Wiesenthal' [Murderers Among Us: The Simon Wiesenthal Story], de 1989. Tenía ochenta años.
Durante su carrera de más de cincuenta años como escritor, productor y director, Mann se hizo con una fuerte reputación por sus interesantes proyectos temáticos. Ganador varias veces del premio Emmy, Mann fue especialmente crítico del funcionamiento interno del sistema de justicia criminal norteamericano. Era conocido por crear personajes complejos y era meticuloso en sus investigaciones.
"Un escritor que merece el pan que se come tiene no solamente la obligación de entretener, sino además de comentar sobre el mundo en que vive", dijo Mann en la ceremonia de aceptación del Oscar por su ‘Vencedores o vencidos', el drama de Stanley Kramer sobre los juicios por crímenes de guerra de Nuremberg en 1948. Una de las estrellas de la película, Richard Widmark, murió el lunes, a los 93 años.

Nacido como Abraham Goodman en Filadelfia el 1 de diciembre de 1927, su padre era un joyero inmigrante de origen judío-ruso y creció al este de Pittsburgh en un barrio poblado predominantemente por trabajadores católicos. Como hijo de uno de los pocos judíos de la zona, Mann se sintió siempre extraño, y sus guiones se concentraron años más tarde en el mundo de los marginados: las minorías raciales y los pobres, víctimas de prejuicios e injusticias.
"Obviamente, era muy serio, un escritor con contenido con una fuerte conciencia social y una aguda conciencia de lo que significaba ser marginado, y funcionaba en una sociedad o sistema que no tomaba en cuenta tus mejores intereses", dijo David Bushman, curador de televisión en el Paley Center for Media en Nueva York. "Elevó el nivel de la televisión debido a sus habilidades como escritor y su devoción a ocuparse de temas serios y controvertidos... adoptando normalmente el lado de los oprimidos".
Después de estudiar en las universidades de Temple y de Nueva York, Mann sirvió en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Empezó su carrera profesional como escritor en los primeros días de la televisión en vivo en los años cincuenta, escribiendo guiones para antologías tan populares como ‘Cameo Theater', ‘Studio One', ‘Robert Montgomery Presents' y ‘Playhouse 90' en 1959.
En una entrevista de 2001 con la Associated Press, Mann dijo que cuando el drama fue transmitido por primera vez "hubo un montón de gente que pensaba que no deberíamos haberlo hecho. La Guerra Fría estaba en su punto más álgido. Algunos pensaron que yo ponía en dificultades al gobierno de Eisenhower".
Mann no solamente escribió el guión de la película, sino también una novela basada en la película.
La versión cinematográfica de ‘Vencedores o vencidos' lo llevó a Hollywood, donde escribió el guión de ‘Ángeles sin paraíso' [A Child Is Waiting], dirigida por John Casavetes, un drama sobre niños retrasados, de 1963, y la adaptación de 1965 de la novela ‘Ship of Fools' [El barco de los locos], que fue dirigida por Kramer y significó la segunda nominación de Mann a un Oscar.
Mann recibió un Emmy y el premio de la Asociación de Guionistas de Estados Unidos por la película de televisión ‘Los asesinatos Marcus-Nelson', que introdujo al personaje de Kojak (Telly Savalas). El personaje se hizo tan popular que fue convertido en una serie de larga duración.
La película se basaba en la violación y homicidio en 1963 de dos mujeres profesionales blancas que vivían en Manhattan. George Whitmore, un joven negro que había sido arrestado previamente por el asesinato de una mujer negra, firmó una confesión diciendo que él había matado a las dos mujeres. Whitmore dijo más tarde que había sido golpeado y obligado a firmar esa declaración. Mann visitó a Whitmore en la cárcel y después de hablar con él quedó tan convencido de que no era culpable, y que la policía había ignorado la coartada de que se encontraba a ochenta kilómetros del lugar, que escribió el guión. Después del estreno de la película, Whitmore fue dejado en libertad.
Mann también creó y fue el co-productor ejecutivo de la serie de 1975-1976 ‘Medical Story', y fue nominado a un Emmy por el piloto de ‘Skag', una serie de corta vida de 1980 con Karl Malden como el capataz de una fábrica de acero en Pittsburgh.
Sin embargo, Mann se concentró en general a películas y miniseries para la televisión. Entre otros de sus logros se encuentran ‘The Atlanta Child Murders', ‘Teamster Boss: The Jackie Presser Story' y ‘Sinatra', en la que aparece como Ben Goodman, y ‘King', una miniserie sobre la vida del Reverendo Martin Luther King Jr., también dirigida por Mann.
La casa que poseía con su esposa, Myra, se quemó el primer día de producción de ‘Indictment: The McMartin Trial', la película de HBO en la que Mann examina la maquinaciones del sistema judicial en el controvertido caso de abusos sexuales en una preescolar. Tras la transmisión de la película en 1995, Mann dijo que "la gente está obsesionada con el juicio. Supongo que se han dado cuenta de que han estado mirando y creyendo en historias tan verosímiles como la caza de brujas de Salem".

Le sobreviven su esposa y un hijo.

susan.king@latimes.com
29 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh ]

Murió Richard Widmark


Actor. Representaba a matones y héroes.
[Dennis McLellan] Murió Richard Widmark, que tuvo en 1947 un memorable debut como un asesino sádico e imbuyó más tarde a sus personajes de un marcado cinismo urbano y un carácter imprevisible. Tenía 93 años.
Widmark murió el lunes en su casa en Roxbury, Connecticut, después de una larga enfermedad, informó al Times su esposa Susan Blanchard. Dijo que una vértebra que Widmark se fracturó en el otoño del año pasado, fue el principio de su enfermedad.
"He perdido a un gran amigo. Es difícil tener amigos como él", dijo al Times Karl Malden, que conoció a Widmark en Nueva York cuando los dos buscaban "trabajo en la radio" a principios de los años cuarenta y apareció más tarde en cinco películas con él.
"Era un muy buen actor", dijo Malden. "Sabía lo que hacía, lo hacía bien, y detestaba a los que trabajaban con él sin estar preparados".
Sidney Poitier, que actuó en tres películas con Widmark, dijo al Times que Widmark "deja una huella como un muy buen actor".
"Su trabajo creativo es indeleble en el cine y nos recordará lo que era como artista y como ser humano", dijo Poitier.
Igualmente creíble cuando hacía de héroe que de matón, Widmark retrató a un amplio reparto de personajes en una carrera cinematográfica que se extendió por más de setenta películas desde fines de los años cuarenta hasta principios de los noventa.
Fue un furioso racista en ‘No hay salida' [No Way Out] (1950), de Joseph L. Mankiewicz, un fiscal obsesionado en ‘Vencedores o vencidos' ]Judgment at Nuremberg] (1961), un autoritario capitán de un destructor de la Armada durante la Guerra Fría en ‘Estado de alarma' [The Bedford Incidente] (1965) y un rudo detective de la policía de Nueva York en ‘Brigada homicida' [Madigan] (1968), de Don Siegel.
El espigado y robusto Widmark, sobre el que el director Samuel Fuller dijo una vez que "nadie camina y habla como él", era conocido por sentirse igualmente cómodo montado en un caballo -en películas como ‘Cielo amarillo' [Yellow Sky], de William Wellman, ‘El gran combate'‘ [Cheyenne Autumn] y ‘Dos cabalgan juntos' [Two Rode Together], de John Ford, ‘El Álamo', de John Wayne, y en el largometraje épico ‘La conquista del Oeste' [How the West Was Won].
Pero fue como Tommy Udo, el sádico gángster de Nueva York en el clásico del cine negro ‘El beso de la muerte' [Kiss of Death], de Henry Hathaway, de 1947, que Widmark causó el impacto más perdurable.
Widmark había estado trabajando bastante bien durante casi una década como actor de radio en Nueva York, y actor de teatro en Broadway, cuando fue contratado para el memorable papel secundario que lo puso en la ruta al estrellato.
‘El beso de la muerte', con Victor Maure como un truhán de poca monta y hombre de familia que trabaja reluctantemente para la policía informando sobre sus ex compañeros para salir de prisión con libertad condicional. Pero Widmark se robó la película como el vengativo Udo, que amarra alegremente a una mujer a su silla de ruedas con el cordón de una lámpara y luego la empuja escaleras abajo.
La escalofriante actuación de Widmark llevó al crítico de cine James Agee a decir, sobre el personaje de Widmark, que "está claro que el asesinato es una de las cosas más buenas que puede hacer".
Widmark recibió su única nominación a un Oscar -como el mejor actor secundario- y un Globo de Oro como "el novato más prometedor" por su papel en ‘El beso de la muerte'.
El bobo asesino de Widmark en ‘El beso de la muerte' causó una gran impresión entre los cinéfilos, pero también impactó al actor mismo.
"No me había visto nunca en la pantalla, y cuando lo hice, quería pegarme un tiro", dijo al New Yorker en 1961. "¡Esa maldita risa mía! Después de la película, estuve dos años sin reírme. Hice ese papel de ese modo porque el guión me pareció divertido y el papel que me tocó me hacía reír. El tipo era ridículo de bestia. Yo estaba trabajando en ‘Inner Sanctum' en la radio en esa época, y recuerdo haber leído el guión de ‘El beso de la muerte' a algunos amigos y les dije: ‘Me llegó un montón de esto', y me eché a reír, porque era terriblemente divertido".
Y así, dijo, hizo su papel en la película.
"No creo que se haya vuelto a repetir ese tipo de conducta antisocial en alguna película, y nunca repitió una canallada semejante en otras películas", dijo al Times el crítico de cine Richard Schickel en 2002.
Pero, dijo Schickel, incluso como protagonista "había un tipo de cinismo urbano esencial en Widmark que era realmente diferente de los patos malos urbanos de películas previas en la vena de James Cagney o John Garfield, en los que asomaba una especie de ternura".
"Para mí, es una de esas personas que siempre me alegraba ver en la pantalla, porque prometía algo que no era enteramente convencional. Había algo ligeramente misterioso en su conducta, y sentía que podía ser imprevisible".
Widmark, agregó Schickel, fue más tarde un protagonista mucho más convencional, aunque sus retratos transmitían "una suerte de conciencia de que el mundo no siempre funcionaba para los mejores, que tenías que desconfiar de la gente".

Widmark nació el 26 de diciembre de 1914, en Sunrise, Minnesota, donde su padre tuvo una tienda de abarrotes antes de convertirse en un vendedor viajero. Durante su infancia, Widmark se mudó frecuentemente con su familia antes de que se asentaran en Princeton, Illinois, donde su padre compró una panadería. La familia vivía en el apartamento arriba del local.
En la secundaria Widmark jugó fútbol, actuó en el club de teatro y escribió para el diario estudiantil.
Se matriculó en un curso preuniversitario para estudiar derecho en el Lake Forest College, Illinois, donde ganó premios en torneos de oratoria. Pero también participó activamente en el departamento de teatro y, después de ser el primer actor de ‘Couselor-at-Law', de Elmer Rice, en su segundo año, empezó a pensar seriamente en convertirse en actor.
Tras egresar en 1936, trabajó como instructor en el departamento de teatro de la universidad y dirigió y actuó en numerosas producciones en el campus en los siguientes dos años.
"Supongo que quería actuar para tener un lugar bajo el sol", dijo al New Yorker. "Siempre he vivido en pueblos chicos y actuar significaba tener algún tipo de identidad".
En 1938 se mudó a Nueva York, donde su novia de la universidad y futura esposa, Jean Hazlewood, estaba estudiando en la Academia de Artes Dramáticas de Estados Unidos. Se casaron en 1942.
Widmark no tuvo dificultades en encontrar trabajo. Un ex compañero de estudios que estaba produciendo culebrones para la radio, le dio un papel en un episodio. Y desde entonces Widmark trabajó en la emisora.
Un tímpano perforado le impidió enrolarse durante la Segunda Guerra Mundial, pero Widmark sirvió como anunciador de ataques aéreos y entretuvo a los soldados bajo los auspicios del American Theatre Wing.
En 1943 hizo su debut en Broadway representando al joven teniente de ejército en la comedia ‘Kiss and Tell'. Actuó en otras producciones de Broadway, aunque seguía trabajando en la radio.
Entonces vino ‘El beso de la muerte', para el que le exigieron firmar un contrato de siete años con 20th Century Fox.
En Fox, que había publicitado a Widmark en ‘El beso de la muerte' aconsejando a teatros que imprimieran carteles de ‘Se Busca' con la imagen del actor, lo clasificaron para hacer papeles de tipos rudos psicópatas y lunáticos. En una reseña de ‘La calle sin nombre' [The Street With No Name], un crítico escribió: "El timbre de su voz [Widmark] es el de las aguas servidas pasando por las cloacas".
Fuera de la pantalla, Widmark era un perfecto caballero, cordial y atento que aborrecía las armas y la violencia. Una vez que fue a pescar, dijo una vez, "cogí a una pequeña trucha. La llevé al sótano para rasparle las escamas. La bauticé como George. Pero me rompió el corazón haber causado su muerte".
Pero Widmark representó a tantos matones al principio de su carrera que el público no podía separar al hombre de los repugnantes personajes que representaba.
"Es raro el efecto que tienen los actores sobre el público", dijo en 1987 a la revista Parade. "Con los papeles que he hecho en esas primeras películas, descubrí que alguna gente quería arreglar cuentas conmigo. Recuerdo una vez que iba caminando por la calle en una ciudad pequeña y se acercó una señora y me abofeteó. ‘¡Toma, desgraciado!', me dijo. Otra vez estaba cenando en un restaurante y llegó un tipo grande y me empujó y tiró de la silla".
Mientras trataba de evitar papeles de canallas, le ofrecieron lo que llamó una vez "un personaje racista espantoso, espeluznante" en ‘No hay salida', la película de los años cincuenta que marcó el debut de Poitier en la gran pantalla como un doctor en un hospital público que debe vérselas con el personaje de Widmark. Más tarde, Widmark dijo que ofreció excusas después de casi todas las escenas que hicieron juntos, por las barbaridades que tenía que decir.
Pero Widmark, que se había enganchado a las películas desde que viera su primera a los tres años, dijo que le encantaba hacer cine.
"Cuando finalmente llegué a Hollywood, pensé que estaba en séptimo cielo", dijo al Times en 1987.
Cuando trabajaba para Fox, Widmark hizo cerca de veinte películas entre 1947 y 1954. Y aunque había representado a una variedad de personajes, como el de un padre y hombre de negocios demasiado ocupado como para ocuparse de su hijo en la comedia dramática ‘My Pal Gus', no le gustaba no tener nada que decir sobre las películas en las que debía actuar. Cuando terminó su contrato en Fox, decidió trabajar como autónomo. Fundó su propia compañía, Heath Productions, para hacer proyectos propios y conservar un mayor control artístico.
Entre las películas que produjo y protagonizó se encuentran ‘Labios sellados' [Time Limit] (1957), dirigida por Malden; ‘Caminos secretos' [The Secret Ways] (1961), un thriller de la Guerra Fría con un guión escrito por la esposa de Widmark, Jean; y ‘Estado de alarma'.
Uno de sus grandes éxitos lo tuvo en 1968 cuando fue protagonista de la historia de un policía de Nueva York, ‘Brigada homicida'. En 1971, Widmark retomó el papel para una serie de televisión del mismo nombre que emitió la NBC durante un año.
Continuó apareciendo en películas como ‘Asesinato en el Orient Express' [Murder on the Orient Express], ‘Montaña rusa' [Rollercoaster], ‘Coma' y ‘El enjambre' [The Swarm], pero su fama empezó a declinar.
En los años ochenta apareció regularmente en películas de cine y televisión, entre ellas ‘Contra todo riesgo' [Against All Odds] en la gran pantalla en 1984 y ‘Un lugar llamado Cold Sassy', una película de televisión de 1984 con Faye Dunaway, como un hombre casado con una mujer más joven.
En 1991 apareció por última vez en la gran pantalla como senador, en ‘El color de la venganza' [True Colors].
En sus últimos años Widmark dividía su tiempo entre su rancho en Hidden Valley, California, y su granja en Connecticut.
Widmark disfrutaba de su tiempo libre.
"Muchos actores no saben qué hacer cuando se jubilan; no tienen otra vida. Lo que es yo, me encanta vivir", dijo. "Leo un montón de cosas, juego al tenis, trabajo fuera de casa, veo a mis amigos".
Como uno de los viejos estadistas de Hollywood, Widmark fue entrevistado en numerosas ocasiones en sus últimos años. Y cuando llegaban los periodistas, preguntaban inevitablemente como su papel ‘El beso de la muerte'.
"Es algo fuerte enorgullecerse de no ser un actor demasiado malo, y luego descubrir que a uno lo recuerdan por una risa tonta", le dijo a un entrevistador.
La esposa de Widmark, Jane, murió en 1997. En 1999, se casó con Susan Blanchard, una amiga de toda la vida que estuvo casada con Henry Fonda.
Aparte de su esposa, le sobrevive su hija Anne Heath Widmark.

dennis.mclellan@latimes.com

28 de marzo de 2008
27 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Paul Scofield


[Dennis McLellan] Actor británico. A los 86.
Murió Paul Scofield, uno de los gigantes del teatro británico que ganó un Oscar por su retrato de Sir Thomas More en la película ‘Un hombre de dos reinos' [A Man for All Seasons] de 1966. Tenía 86 años.
Scofield, que sufría de leucemia, murió el miércoles en un hospital cerca de su casa en Sussex, Inglaterra, informó su agente Rosalind Chatto en una declaración.
Considerado uno de los actores más brillantes de su generación, Scofield, alto y de marcadas facciones, tenía una voz tan memorablemente rica que el director Fred Zinnemann la comparó con el sonido del "un Rolls-Royce cuando lo echas a andar".
Richard Burton, que lo admiraba, dijo una vez sobre su colega actor, cuyos roles en el teatro incluían a Hamlet, el Rey Lear, Macbeth y Otelo: "De los diez grandes momentos del teatro, ocho son de Scofield".
Considerado un gran artista a la altura de Laurence Olivier y John Gielgud por críticos y actores británicos de los años cincuenta y sesenta, Scofield fue elogiado por el crítico Kenneth Tynan por "su capacidad de estirar un papel hasta que le acomode, como un sombrerero estiraría un bombín".
Scofield desarrolló el papel de More, el moralmente íntegro canciller inglés que desafió a Enrique VIII en ‘Un hombre de dos reinos', de Robert Bolt, en un teatro de Londres en 1960.
Al año después, estaba representando a More en Broadway, un papel por el que ganó un Tony al mejor actor.
"Con una especie de desganada magnificencia", observó un escritor de la revista Time, "Scofield se sumerge en el papel, lo desdramatiza estudiadamente y de algún modo exhibe la mente interior de un hombre destinado a la santidad".
Su mejor actuación -que le ganó un Oscar- como More en la versión cinematográfica de ‘Un hombre dos reinos', de Zinnemann -por la que obtuvo seis Oscars, incluyendo el Oscar a la mejor película- lanzó a Scofield al estrellato internacional.
Pero no le gustaba esa atención.
Un hombre intensamente reservado -"La privacidad no se negocia"-, Scofield no buscaba la publicidad y rara vez cedió una entrevista.
"Ser demasiado conocido es una trampa y un espejismo", dijo una vez.
Pese a su lugar en el panteón de los grandes actores ingleses, se veía a sí mismo como un "trabajador", antes que como "un actor con ego".
Tres décadas después de su Oscar, Scofield fue nominado a otra estatuilla por su papel secundario como el galardonado -Pulitzer- poeta Mark van Doren en el drama ‘El dilema' [Quiz Show] (1994) de Robert Redford.
Scofield, que había rechazado en 1964 un oferta de un contrato de siete años de un estudio de Hollywood para continuar su trabajo en el teatro, hizo su debut en la gran pantalla como el Rey Felipe II de España en ‘La cautiva de Felipe II' [That Lady], un drama histórico de 1955 con Olivia de Havilland.
Otras películas en las que actuó son ‘El tren' [The Train] (1964), ‘El Rey Lear' [King Lear] (1971, como protagonista), ‘Un equilibrio delicado' [A Delicate Balance] (1973), ‘Enrique IV' [Henry IV] (1989), ‘Hamlet' (1990) y ‘Las brujas de Salem' [The Crucible] (1996).
Entre sus créditos en televisión se cuentan ‘Male of the Species', para el programa ‘Prudential's On Stage' de la NBC, actuación por la que ganó un Emmy.
Pero Scofield prefería el teatro al cine y la televisión.
Sus numerosos éxitos teatrales incluyen su aclamada actuación como Lear en la histórica producción de ‘King Lear' de la Royal Shakespeare Company en 1962, y su abrasadora actuación como el atormentado compositor Antonio Salieri en la producción original de ‘Amadeus' en Londres en 1979.
"Sabes, es la única audiencia a la que un actor como yo se entregaría completamente y de una vez", dijo Garry O'Connor, autor de ‘Paul Scofield: The Biography'.

David Paul Scofield nació el 21 de enero de 1922 como hijo de un maestro de escuela en el pueblo de Hurstpierpoint en Sussex, Inglaterra.
Asistió a la Escuela de Niños Varndean, cerca de Brighton, donde se unió al club de teatro y tuvo su primer papel a los trece años: fue Julieta en una producción de ‘Romeo y Julieta'.
"Tuve que encasquetarme una embarazosa peluca rubia", recordó más tarde, agregando que actuar en esa pieza "fue muy decisivo para mí, porque después de esto nunca quise hacer otra cosa".
En 1939, Scofield se matriculó en la Croydon Repertory Theater School, que cerró sus puertas tras comenzar la guerra.
Exento del servicio militar debido a sus dedos de los pies torcidos -más tarde dijo que se sintió "profundamente avergonzado" por no haber podido servir-, siguió estudiando en el Mask Theatre School de Londres antes de unirse a compañías de teatro itinerantes y actuar para las tropas británicas.
En 1944, se incorporó al prestigioso Birmingham Repertory Theatre; dos años después se mudó al Stratford-upon-Avon, donde alcanzó prominencia.
Sobre la actuación de Scofield como Hamlet en 1948, Tynan escribió: "El señor Scofield minimiza su Hamlet de un modo que el análisis verbal nunca podrá explicar su éxito. Este es el mejor Hamlet que he visto en mi vida. Ahora sé que hay en Inglaterra un joven actor que está destinado a la grandeza".
Un año después de su triunfante gira por Rusia con ‘Hamlet' en 1955, Scofield aceptó su nombramiento como Comandante de la Orden del Imperio Británico. En 2001, fue nombrado en la Orden de los Compañeros de Honor, otro prestigioso honor británico.
Sin embargo, luego rechazaría las ofertas de nombrarlo caballero. No tenía interés en convertirse en Sir Paul Scofield. "Simplemente no es un aspecto de la vida que quiero tener", explicó una vez. "Si quieres un título, ¿qué tiene de malo que te llamen señor?"
En una entrevista con la Associated Press de 1988, Scofield dijo que se sentía privilegiado de ser actor.
"Me siento increíblemente afortunado de haber descubierto pronto en mi vida, prácticamente cuando era todavía un niño, que podía hacer algo que al final me gustó hacer toda mi vida", dijo. "Tiene que ver con estar completamente alejado de uno mismo, que no significa necesariamente que uno no se sienta cómodo con uno mismo.
"Sólo significa que es un gran alivio vivir en los otros. Puede ser una sensación terriblemente liberadora".
En 1943, Scofield se casó con la actriz Joy Parker, que le sobrevive, con su hijo Martin, y su hija Sarah.

dennis.mclellan@latimes.com

22 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Arthur C. Clarke


[Dennis McLellan] Visionario científico y el famoso escritor de ‘2001: Odisea del espacio'. A los noventa.
Murió Sir Arthur C. Clarke, que, de niño, escudriñaba el cielo con un telescopio casero y luego se convertiría en un visionario titán de la ciencia ficción, mejor conocido por su colaboración con el director Stanley Kubrick para escribir el guión de la histórica película ‘2001: Una odisea en el espacio' [2001: A Space Odyssey]. Tenía noventa años.
Clarke, que nació en Gran Bretaña y vivió en Colombo, Sri Lanka, durante décadas, murió el miércoles después de sufrir problemas respiratorios, informó a la Associated Press su ayudante Rohan De Silva.
Clarke, ex niño de campo que fue nombrado caballero por sus contribuciones a la literatura, escribió más de ochenta libros de ficción y documentales (algunos en colaboración) y más de cien cuentos -así como cientos de artículos y ensayos.
Entre sus novelas de ciencia ficción mejor conocidas se encuentran ‘El fin de la infancia' [Childhood's End], ‘Encuentro con Rama' [Rendezvous With Rama], ‘Tierra imperial' [Imperial Earth] y, la más famosa, ‘2001: Una odisea del espacio'.
"Es mejor ser reconocido por una cosa, especialmente por algo de lo que siento especialmente orgulloso, que no ser reconocido de ninguna manera", dijo Clarke al Times en 1982.
Aunque nunca quiso escribir una secuela a ‘2001 ', escribió tres: ‘2010: Odisea 2' [2010: Odyssey Two], ‘2061: Odisea 3' [2061: Odyssey Three] y ‘3001: Odisea final' [The Final Odyssey].
Clarke, que fue nombrado Gran Maestro por la asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de Estados Unidos en 1986, ganó incontables premios internacionales por sus escritos de ficción y científicos.
‘Encuentro con Rama', su novela de 1973 sobre una sonda espacial enviada a explorar un enorme objeto celeste que cruza a gran velocidad el sistema solar y que resulta ser una misteriosa nave extraterrestre, fue uno de los grandes éxitos de crítica de Clarke. Le significó los prestigiosos premios Nebula, Hugo y John W. Campbell a la mejor novela, así como el premio de la Asociación Británica de Ciencia Ficción, el premio Locus y el premio Jupiter.
Clarke no era conocido solamente por ser uno de los escritores de ciencia ficción más prolíficos del siglo veinte, sino también por ser uno de los más informados científicamente, con una impresionante historia de predicciones de tecnologías futuras.
En realdad, era conocido como ‘el padrino de la comunicación satelital'.
Como pionero del radar en la Real Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, Clarke escribió en 1945 un artículo en la revista Wireless World en el que esboza una red mundial de telecomunicaciones basada en satélites fijos que orbitan la Tierra a una altitud de 36.000 kilómetros -un área orbital que ahora es conocida como la Órbita de Clarke.
El seminal artículo de Clarke, por que el recibió cuarenta dólares, fue publicada dos décadas antes de que Syncom II se convirtiera en el primer satélite de comunicaciones del mundo puesto en una órbita geosincrónica en 1963.
Por ser el pionero del concepto de los satélites de comunicaciones, Clarke recibió varios honores, incluyendo la Beca Internacional Marconi en 1982 y el Premio Charles A. Lindbergh.
Considerado un científico visionario, Clarke también predijo toda una fama de nociones tecnológicas en sus trabajos, tales como estaciones espaciales, aterrizajes en la Luna utilizando una nave nodriza y una cápsula de aterrizaje, los teléfonos celulares e internet.
"Nadie ha hecho más en cuanto a predicciones ilustradas", escribió el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov.
"Yo diría que Clarke era el escritor de ciencia ficción más serio -es decir, un escritor de ciencia ficción que es científicamente escrupuloso- de la segunda mitad del siglo veinte", dijo al Times en 2005 el profesor de física de la Universidad de California en Irvine, Gregory Benford, un galardonado escritor de ciencia ficción que colaboró con Clarke en la novela de ciencia ficción de 1990, ‘Tras la caída de la noche' [Beyond the Fall of Night].

21 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Dave Stevens


[Valerie J. Nelson] El artista que creó el cómic ‘Rocketeer'. A los 52.
Murió Dave Stevens, un dibujante conocido por su libro de historietas ‘The Rocketeer', que reflejaba su fascinación con Bettie Page , y que hizo renacer la atención en la reina de las chicas de calendario de los años cincuenta. Tenía 52 años.
Stevens, que vivía en Hollywood Norte, murió el lunes en el Centro Médico Emanuel en Turlock, California, por complicaciones relacionadas con su tratamiento de leucemia, informó su amigo William Stout.
En 1981 Stevens trabajaba como dibujante de ilustraciones comerciales cuando un amigo le pidió que contribuyera con una historia para un libro de historietas. Su "idea desechable", como la llamó, era una sucinta oda al estilo de los años treinta, a las aventuras de novelas baratas y a películas por entrega.
El cómic -en el que un piloto acrobático batalla contra el mal después de hallar una mochila impulsada por un cohete- se convirtió en todo un éxito de culto. Diez años más tarde, fue llevado a la pantalla grande en la película de Disney ‘The Rocketeer', con Billy Campbell como el personaje del título.
Al tratar de explicar la popularidad del cómic, el autor Harlan Ellison escribió en la introducción a la novela gráfica de 1985, ‘The Rocketeer': los cómics "se nutren profundamente del tipo correcto de nostalgia... aventuras y romance, fundidos correctamente..."
A Disney le atrajo la historia porque tenía una "clara estructura heroica... un tipo inocente tropieza con algo y termina salvando al planeta... y era un mundo que no habíamos visto nunca antes", dijo al Times David Hoberman, entonces presidente de Touchstone y Walt Disney Pictures en 1991.
El aspecto de Art Deco que definía a ‘The Rocketeer' había interesado a Stevens desde la infancia. Creció coleccionando fotos de aviones, trenes y edificios antiguos -diseños aerodinámicos que eran "mucho más encantadores que el mundo que veía en mi entorno", dijo en 1991 al Seattle Post-Intelligencer.
Stevens fue el productor de la película, contribuyendo con sugerencias para los detalles arquitectónicos. También diseñó el casco que lleva el Rocketeer en la película.
En el Times en 2003, Geoff Boucher dijo sobre el cómic ‘The Rocketeer' que era "sensual, irreverente y rápido" y sobre la película que "tenía el humor de Indiana Jones".
El héroe de mandíbula cuadrada de la historieta, Cliff Secord, guardaba un gran parecido con Stevens. La atracción amorosa por una mujer -una modelo de lencería- fue incluido como un tributo a la chica de calendario Page.
"Bettie era una estampa, una belleza normal que había visto cuando era adolescente", dijo Stevens al Post-Intelligencer.

La atención que recibió la retirada Page con el cómic contribuyó a revivir el interés en ella. Stevens le pagó a Page para usar su parecido y la ayudó para que los editores que usaban su imagen le pagaran, cuentan sus amigos.
El dibujante y la modelo se hicieron amigos, lo que llevó a Stevens a decir: "Después de pasar años fantaseando sobre esta mujer, ahora la llevo a cobrar sus cheques de la seguridad social".
Mark Evanier, escritor de historietas y guionista de televisión, observó que Stevens "era un estudiantes de los grandes dibujantes del pasado, un artista brillante y un profesional meticuloso" con tendencias perfeccionistas.
"Fue terriblemente popular durante los años que hizo ‘The Rocketeer', pero sólo salía cuando pasaba el Cometa Halley", bromeó Evanier sobre las ocho entregas de la serie. "Era vehemente en cuanto a hacerlo bien".

Nacido el 29 de julio de 1955 en Lynwood, Stevens era hijo de un "dibujante frustrado" que le enseñó a dibujar, contó al Times en 1991.
Desde su infancia, fue un precoz fan de las películas por entregas y de los aviones clásicos.
Tras egresar de la secundaria en Portland, Oregon, asistió durante dos años a la universidad de San Diego City College.
En 1975 fue contratado para ayudar a Russ Manning a dibujar su tira cómica de diario, ‘Tarzan'.
Al cabo de dos años Stevens era un dibujante independiente, creando conceptos para publicitar películas como ‘Superman II' y ‘Melvin y Howard', según el reportaje de 1991 en el Times.
También ayudó a dibujar guiones para la película ‘Los cazadores del arca perdida' [En busca del arca perdida; Raiders of the Lost Ark], de 1981, y el video ‘Thriller', de Michael Jackson, en 1993.
Estuvo casado brevemente con la reina de las películas B, Brinke Stevens, a principios de los años ochenta, pero la relación terminó en divorcio.
Después de ‘The Rocketeer' Page siguió siendo central en su arte, y continuó dibujando y vendiendo dibujos clásicos de la modelo y otras mujeres. Le inspiraban las chicas de calendario de los años treinta que eran conocidas como ‘cheesecake', dijo Stout, que es también dibujante.
"Sus piluchas no eran obscenas. Tenían encanto e inocencia, humor y picardía", dijo Stout. "Hiciera lo que hiciera, lo hacía con un guiño".
Le sobreviven su madre Carolyn; su hermana Jennie; y su hermano Dan.

valerie.nelson@latimes.com

18 de marzo de 2008
13 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh ]

Murió Eva Dahlbeck


[Gunnar Rehlin] La actriz debutó con Bergman en 1942. A los 87.
El 8 de febrero murió la actriz Eva Dahlbeck, que actuó en muchas películas de Ingmar Bergman, en Estocolmo, de complicaciones relacionadas con el mal de Alzheimer que sufría. Tenía 87 años.
Dahlbeck hizo su debut en la pantalla grande en 1942. En 1949 fue la protagonista de ‘Sólo una madre' [Only a Mother], de Alf Sjoberg, que consolidó por un momento su posición como una actriz especializada en roles de madre y esposa.
Su primera colaboración con Ingmar Bergman fue ‘Secretos de mujeres' [Secrets of Women], de 1952. Después de esta, fue protagonista en varias películas de Bergman -‘Una lección de amor' [A Lesson in Love] (1954), ‘Sonrisas de una noche de verano' [Smiles of a Summer Night] (1955), ‘En el umbral de la vida' [Brink of Life] (1958) y ‘Ni hablar de esas mujeres' [All These Women] (1964). Por su papel en ‘El umbral de la vida', compartió un premio a la mejor actriz en una edición del Festival de Cine de Cannes.
Bergman la llamó su "acorazado de femineidad" y le encantaba oponerla a hombres encantadores, pero débiles. Esos papeles eran a menudo representados por Gunnar Bjornstrand, y sus diálogos en ‘Sonrisas de una noche de verano' y ‘En el umbral de la vida' se convirtieron en clásicos.
A fines de los años sesenta, Dahlbeck fue uno de los personajes principales en la popular serie de televisión ‘Los Markurell de Wadkoping'. Después de esta, dejó el cine y se convirtió en una exitosa novelista. Su marido Sven Lampell murió en 2007.

16 de marzo de 2008
©variety
[viene de mQh ]

Murió Guionista Malvin Wald


[Claire Noland] Prolífico guionista que recibió un Oscar por su ‘La ciudad desnuda' [The Naked City]. A los 90.
El jueves murió, por complicaciones relacionadas con su vejez, Malvin Wald, un prolífico escritor de cine y televisión mejor conocido por su guión, escrito en colaboración, de la película ‘La ciudad desnuda', con que ganó un Oscar en 1948, informó su hijo Alan. Tenía noventa años.
Wald escribió el guión del drama policial arquetípico, que terminó con la frase ahora famosa: "En la ciudad desnuda hay ocho millones de historias. Estas ha sido una de ellas". Él y el escritor Albert Maltz, uno de los diez guionistas de Hollywood que estuvo en la lista negra por negarse a declarar ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas de la Cámara, fueron reconocidos por el guión, que fue también nominado para el Premio del Gremio de Guionistas de Estados Unidos.
La arenosa película en blanco y negro, producida y narrada por Mark Hellinger y dirigida por Jules Dassin, sigue la investigación policial sobre el asesinato de una modelo. Rodada en locación en las calles de Nueva York, originó una serie de televisión con el mismo nombre y, finalmente, una película del género y dramas de televisión entre los que se cuentan ‘Dragnet', ‘Canción triste de Hill Street' [Hill Street Blues] y la serie ‘CSI'.
"Lo que vemos hoy en nuestras pantallas de televisión se originó en gran parte en esa película", dijo el viernes al Times el historiador del cine Leonard Maltin. "Entonces fue muy novedosa, despojando de la elegancia hollywoodense la descripción del trabajo policial, sacándolo de las manos de detectives privados estrafalarios y siguiendo el día a día de la policía".
Wald, un nativo de Brooklyn que trabajó en una oficina de Correos de Nueva York después de la universidad, quería transmitir lo que siente en las calles de su ciudad natal.
"Nadie había hecho una película donde el verdadero héroe fuera un detective de la policía, como los que yo había conocido en Brooklyn", dijo Wald al Hollywood Reporter el año pasado, poco después de que se lanzara en DVD una versión restaurada. "Sabíamos que estábamos creando un nuevo género que se convirtió en la norma".
Hizo investigación siguiendo a los detectives de la brigada de homicidios del Departamento de Policía de Nueva York, que inicialmente se habían mostrado reticentes.
"Cuando conocí al inspector Joseph Donovan, me dijo: ‘Oh, ustedes, los tipos del cine, siempre muestran a los polis como estúpidos'", contó Wald al Hollywood Reporter.
La película fue un éxito de crítica y de público. Ganó un Oscar por su trabajo de cámara, y otro por el montaje.

Nacido como Malvin Daniel Wald en 1917, empezó en Hollywood siguiendo los pasos de su hermano mayor Jerry, que se inició escribiendo guiones en los años treinta y llegó a ser un renombrado productor. Tras graduarse en el Brooklyn College en 1936, Malvin se marchó hacia el oeste y empezó a escribir.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, se alistó en la Fuerza Aérea del Ejército y fue destinado a la Unidad Cinematográfica en el viejo Hal Roach Studio, en Culver City.
Trabajó como guionista en más de treinta películas de adiestramiento militar y reclutamiento, a veces trabajando como figurante.
Tras el término de la guerra y su licenciamiento, Wald siguió escribiendo cine y, más tarde, para la televisión, incluyendo varios programas de los años cincuenta y múltiples episodios de ‘Daktari' y ‘Las aventuras de Grizzly Adams' [The Life and Times of Grizzly Adams]. Fue docente de guiones en la Universidad del Sur de California durante muchos años y escribió ensayos y artículos sobre la historia del cine.
Además de su hijo, le sobreviven su hija, Jenifer Wald Morgan. Su mujer, Sylvia, murió en 1999. Su hermano murió en 1962.

claire.noland@latimes.com

9 de marzo de 2008
©los angeles times
[viene de mQh ]