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Murió Harold Gould


Veterano actor de carácter. Conocido por sus actuaciones en ‘El golpe’ y ‘Las chicas de oro’.
[Dennis McLellan] Murió Harold Gould, veterano actor de carácter que fue el estafador Kid Twist en la película ’El golpe’ [The Sting] (1973), el padre de Valerie Harper en la serie de televisión ‘Rhoda’ y el novio de Betty White en ‘Las chicas de oro’ [The Golden Girls; Los años dorados]. Tenía 86 años.
Gould, que también era conocido por su trabajo en teatro, falleció el sábado en una residencia del Fondo de Cine y Televisión [Motion Picture and Television Fund] en Woodland Hills. La causa de su muerte fue un cáncer a la próstata, informó su nuera, Leah Gould.
Ex profesor universitario de teatro que inició su carrera frente a las cámaras a principio de los años sesenta, Gould apareció en películas como ‘Harper’; en el remake de ‘Primera plana’ [The Front Page] de 1974; ‘La última noche de Boris’ [Love and Death]; ‘La última locura de Mel Brooks’ [Silent Movie]; ‘Un viernes de locos’ [Freaky Friday; Pónte en mi lugar]; y en ‘Patch Adams’.
En una carrera de cincuenta años, apareció en decenas de series de televisión, entre ellas ‘Ruta 66’ [Route 66], ‘Perry Mason’, ‘Dr. Kildare’, ‘The Jack Benny Program’, ‘Valle de pasiones’ [The Big Valley], ‘Enredo’ [Soap], ‘Spencer, detective privado’ [Spencer] y, más recientemente, ‘Nip/Tuck’.
En televisión, Gould será recordado por su papel como Martin Morgenstern en la comedia ‘Rhoda’, 1974-1978, y como Miles Weber, en la comedia de situación, ‘Las chicas de oro’, 1985-1992.
"Era un gran actor y un hombre encantador", dijo White en una declaración el lunes en The Times. "Lo extrañaremos mucho".
En su papel como el "cariñoso y sufrido papá" en ‘Rhoda’, dijo Harper el lunes que "Harold tenía un humor extraordinario, clase, estilo y el brillo para crear el personaje de Martin Morgenstern’, que empezó en el ‘The Mary Tyler Moore Show’.
Describiendo a Gould como "un amigo y un colega", Harper dijo al Times que "era un hombre encantador, divertido y muy bueno en su oficio".
Gould fue nominado a cinco Emmys: en 1975 por un episodio de ‘Police Story’; en 1978 por un episodio de ‘Rhoda’; en 1980 por ‘La guerra por Escarlata O’Hara’ [The Scarlett O’Hara War]; en 1986 por ‘La señora Delafield quiere casarse’ [Mrs. Delafield Wants to Marry] (con Katharine Hepburn); y en 1990 por un episodio de ‘El teatro de Ray Bradbury’ [The Ray Bradbury Theater].
También fue Howard Cunningham, en un episodio de 1972 de ‘Love, American Style’, titulado ‘Love and Happy Days’, que precedió la prolongada y exitosa serie ‘Días felices’ [Happy Days]. Pero durante un retraso antes de la producción de la serie, Gould viajó al extranjero para actuar en una obra de teatro.
"Cuando estaba allá", contó al diario Post-Stanrdad, de Syracuse, Nueva York, en 2008, "recibí una llamada para que volviera, porque iban a empezar a rodar la serie. Bueno, yo siempre cumplo mis compromisos. Además yo tenía barba, que tendría que afeitármela, así que les dije que no, y le dieron mi papel a Tom Bosley".
Pese a sus extensas actuaciones en televisión, la gran pasión de Gould fue el teatro.
En Broadway apareció en ‘Fools’ [Tontos], de Neil Simon; ‘Grown Ups’ [Adultos], de Jules Feiffer; ‘Artist Descending a Staircase’ [Artista que desciende una escalera], de Tom Stoppard; y ‘Mixed Emotions’ [Emociones mezcladas], de Richard Baer.
En Off-Broadway originó el papel de Artie Shaughnessy en la pieza de John Guare, ‘La casa de las hojas azules’ [The House of Blue Leaves], y en 1970 ganó el Premio Obie por su rol como el Dr. Eduard Huml, en ‘La creciente dificultad de concentración’ [The Increased Difficulty of Concentration], de Vaclav Havel.
Gould continuó trabajando en teatro en todo el país, más recientemente en las producciones ‘Viagra Falls’ y ‘Martes con mi viejo profesor’ [Tuesdays with Morrie].
"Siempre he trabajado en teatro", dijo al diario de Nueva Jersey, Record, en 1996. "Ahí es donde están las satisfacciones íntimas, los descubrimientos de ti mismo que se te permiten durante un tiempo, con ensayos y actuaciones".

Nacido como Harold V. Goldstein el 20 de diciembre de 1923 en Schenectady, Nueva York, y creció en Albany, Gould se interesó en el teatro desde muy joven, pero fue estimulado por sus padres a buscar algo con ingresos más estables.
Después de servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, en 1947 se tituló en pedagogía en la que es hoy la Universidad de Albany, la Universidad de Nueva York. Obtuvo su licenciatura y doctorado en teatro en la Universidad Cornell, donde enseñó teatro, diálogos y literatura de 1948 a 1953.
Gould también enseñó en lo que es hoy el Randolph College, en Lynchburg, Virginia, y en la UC Riverside, donde en 1960 pidió un permiso de un año para dedicarse a la actuación.
"Estaba a solo cien kilómetros de Los Angeles, así que dejé a mi mujer en Riverside, donde ella trabajaba como maestra", contó en 2007 al Palm Beach Post. "Me di un año. Todos mis colegas me decían: ‘¿Qué estás haciendo? Es una locura que dejes la docencia’. Pero yo tenía que intentarlo. Tenía que dar el salto".
Le sobreviven su esposa durante sesenta años, Lea; sus hijos Deborah Gould Harris, Joshua Gould y Lowell Gould; y cinco nietos.
29 de septiembre de 2010
14 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Kevin McCarthy


Actor. Conocido, entre otras películas, por su papel en ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’.
[Anita Gates] Murió el sábado en el Cape Cod Hospital en Hyannis, Massachusetts, Kevin McCarthy, el afable actor de mandíbula cuadrada que cosechó elogios en el escenario y en la pantalla por su actuación en ‘La muerte de un viajante’ [Death of a Salesman], pero que será siempre mejor conocido como la estrella de la película de ciencia ficción de 1956, ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ [Invasion of the Body Snatchers; Muertos vivos; La invasión de los usurpadores de cuerpos]. Tenía 96 años y vivía en Sherman Oaks, California.
Su deceso fue confirmado por su hija Lillah McCarthy.
McCarthy, cuya hermana fue la célebre escritora Mary McCarthy, tenía 35 años y era un veterano con siete obras en Broadway cuando Elia Kazan lo aproximó para el papel de Biff, el superficial hijo mayor de Willy Loman en el drama ‘Muerte de un viajante’ en Londres, la obra de 1949 sobre las ilusiones y el hombre corriente con que Arthur Miller ganara el Premio Pulitzer. Su retrato de Biff en la versión cinematográfica de 1951 le significó una nominación al Oscar al mejor actor secundario.
Cinco años y cuatro insignificantes películas más tarde, McCarthy fue contratado para una película B de bajo presupuesto sobre una pequeña ciudad de California donde los vecinos son gradualmente reemplazados por vainas del espacio exterior. Las vainas, parecidas a pepinos gigantes, echan burbujas y espuma a medida que se convierten lentamente en espeluznantes y huecos duplicados de los vecinos del pueblo.
Miles Bennell (Mr. McCarthy), un guapo médico soltero, y Becky Driscoll (Dana Wynter), una bella divorciada, pasan la película tratando de evitar convertirse en vainas (permaneciendo despiertos, porque la transformación toma lugar cuando la gente duerme) y avisando a los otros.
La película, seleccionada para el Registro Nacional de Cine [National Film Registry] en 1994 y declarada como una de las diez mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine por el Instituto Americano del Cine [American Film Institute] en 2008, llegó a ser considerada como una metáfora de la paranoia de la época de la caza de brujas contra los comunistas.
Pero el actor principal, como otros muchos fans de cine de la época, lo veía de otro modo, como una advertencia contra el conformismo ciego.
"Realmente pensé que giraba sobre el inicio de un tipo de vida en que los ejecutivos tratan de decirte cómo vivir, qué hacer, cómo comportarte", dijo McCarthy al The Bangor Daily News en Maine en 1997.
Con los años, McCarthy pudo aceptar la inmortalidad que adquirió como actor de culto con ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’, aunque tuvo cientos de roles en otros largometrajes y series de televisión (incluyendo múltiples apariciones en series como ‘Studio One’ en los años cincuenta y ‘The District’, en 2000), al mismo tiempo que continuaba su carrera en el teatro. Recorrió Estados Unidos como Harry S. Truman en el espectáculo unipersonal ‘Give ’Em Hell, Harry’ durante veinte años.

Kevin McCarthy nació el 15 de febrero de 1914 en Seattle, hijo de Roy Winfield McCarthy y Therese Preston. Los dos murieron durante la epidemia de influenza de 1918 y sus cuatro hijos fueron enviados a vivir con familiares en Minneapolis. Después de cinco años de vivir en condiciones casi dickensianas, descritas por en las memorias de la señora McCarthy, los más pequeños se fueron vivir con la abuela paterna.
Tras terminar la secundaria en Wisconsin, McCarthy estudió en la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad Georgetown, con la idea de iniciar una carrera diplomática. Sin embargo, cambió de opinión y cambió su universidad por la de Minnesota, donde se interesó en la actuación.
Tras mudarse a Nueva York, debutó en Broadway en 1938 en ‘Abe Lincoln in Illinois’. Su carrera fue interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, en la que sirvió como agente de la policía militar. Después de su licenciamiento, se convirtió en un temprano miembro del Actors Studio, el bastión del Método en Nueva York.
Pese a sus éxitos en el cine y la televisión, McCarthy nunca dejó el teatro. Las dieciocho obras de Broadway en las que trabajó, incluyen ‘Winged History’, de Moss Hart (en la que fue anunciado como el Sargento Kevin McCarthy), el drama político ‘Advise and Consent’ [Tempestad sobre Washington], ‘Three Sisters’ [Tres hermanas], de Chejov, y la irreverente ‘Happy Birthday, Wanda June’ [Feliz cumpleaños, Wanda June], de Kurt Vonnegut.
McCarthy dominó rápidamente y destacó en roles como juez, general, político y otros hombres de poder -a veces no muy simpáticos. En ‘Flamingo Road’, la sensiblera serie de televisión de los años ochenta, fue un codicioso millonario de una pequeña ciudad de Florida. En la pantalla, ‘Loco por la novia’ [The Best Man] (1964), hizo de matón de un candidato a la presidencia, especializado en trucos sucios, y tuvo un rol político igualmente innoble en ‘Su distinguida Señoría’ [The Distinguished Gentleman] (1992). En ‘El chip prodigioso’ [Innerspace] (1987) fue un retorcido espía industrial; en ‘Buffalo Bill y los indios’ [Buffalo Bill and the Indians] (1976), un avaro publicista.
Y aunque no tuvo muchos papeles en ciencia ficción después de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’, apareció en la comedia de horror ‘Piraña’ [Piranha] (1978), como un científico loco que cría un pez asesino. También apareció en un remake de 1978 de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ como un hombre que se arroja contra el coche conducido por Donald Sutherland (actor estelar del remake), gritando ‘¡Ayuda! ¡Ya llegaron! ¡Escuchenme!", sonando muy parecido a su personaje en la película original.
Sus tipos malos no eran siempre tan malos. Fue un rudo jugador de poker en ‘El destino también juega’ [A Big Hand for the Little Lady] (1966) y el atractivo pero distante ex marido de Marilyn Monroe en ‘Vidas rebeldes’ [The Misfits](1961).
McCarthy siguió actuando incluso después de llegar a los noventa. Sus últimas apariciones en la pantalla fueron en 2009, en ‘Wesley’ (2008), una película de época del siglo dieciocho, y en el cortometraje ‘I Do’.
Se casó con la actriz Augusta Dabney en 1941, y tuvieron tres hijos. Se divorciaron en 1961. (Dabney murió en 2008). En 1979 se casó con Kate Crane, abogado, y tuvieron dos hijos. Crane le sobrevive, así como sus tres hijas -Lillah, de Los Angeles; Mary Dabney McCarthy, de Cape Cod; y Tess McCarthy, de Nueva York; dos hijos -James Kevin McCarthy, de San Diego; y Patrick McCarthy, de Portland, Oregon; una hijastra -Kara Lichtman, de Boston; un hermano -Preston; y tres nietos. Su hermana murió en 1989.
Los entrevistadores rara vez le preguntaban sobre temas más allá de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’. (Le encantaba contar la historia de que dejó un nostálgico mensaje telefónico desde el otro lado del Atlántico a la señora Wynter: "Becky, soy Miles. ¡Despierta!") Pero en 1991 le contó a un crítico de The San Diego Union-Tribune sobre su idea de que el trabajo era el remedio de muchos males. "Trato de conseguir todo el trabajo que puedo", dijo McCarthy, entonces de 77 años. "Me encanta trabajar. Me encanta estar metido en cosas".
26 de septiembre de 2010
12 de septiembre de 2010
©new york times
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Murió Cammie King Conlon


Fue Bonnie Blue Butler en ‘Lo que el viento se llevó’. Tenía cuatro años cuando fue elegida para representar a la hija de Rhett Butler y Scarlet O’Hara en la clásica película de 1939. También fue la voz del cervatillo Faline en’Bambi’.
[Valerie J. Nelson] Murió Cammie King Conlon, que se lamentaba, bromeando, que era famosa por una experiencia que apenas recordaba, cuando fue la hija de la desdichada Scarlett O’Hara y Rhett Butler en la película ‘Lo que el viento se llevó’ [Gone With the Wind]. Tenía 76 años.
Conlon, cuya breve carrera como actriz de cine incluyó ser la voz del cervatillo Faline, en ‘Bambi’, falleció el miércoles, de cáncer, en su casa en Ft. Bragg, California, informó Bruce Lewis, un amigo.
A los cuatro, apareció como Bonnie Blue Butler por su parecido con sus padres en la película -Vivien Leigh y Clark Gable-, pero sus recuerdos del rodaje de la épica saga de la Guerra Civil de 1939 eran vagos, más como "instantáneas", decía a menudo.
Adoraba al pony negro Shetland que montaba en la película, y recordaba lo perpleja que estaba cuando vio en el estudio lo que parecía ser una niñita vestida exactamente como ella, pero fumando un cigarrillo.
El actor era un hombre adulto, una persona pequeña que era su doble para cuando Bonnie Blue se cae del pony, lo que causa su muerte y un episodio fundamental de la trama: la profunda depresión de Rhett.
En la escena fúnebre que sigue, no podía impedir que sus ojos pestañearan y llevaba una máscara mortuoria cuando Gable la recogía. Se asustó cuando hacían la máscara, y sus lágrimas dejaron visibles huellas en ella, contó Conlon más tarde.
También recordaba que el director Victor Fleming la había sermoneado porque había olvidado sus diálogos.
Dijo: "Cammie, tengo una hija de tu edad y todos estos hombres que ves aquí también tienen familias, que dependen de su trabajo aquí. Tienen que alimentar a sus hijos. Pero si tú no te aprendes tus diálogos, ellos no pueden trabajar", contó al Santa Rosa Press Democrat en 1998.
Conlon -presentada como Cammie King en la película- dijo que jamás volvió a equivocarse.
Se refería orgullosamente a Gable como una "figura paternal" que la protegía.
"Si estaban haciendo demasiadas tomas de alguna escena, diría: ‘Vamos, chicos. Empaquemos, la muñeca está cansada", contó al Orlando Sentinel en 2003.
Ya adulta, apareció regularmente con otros actores de ‘Lo que el viento se llevó" en retrospectivas y eventos en homenaje a la película. En un blog que promociona su libro de memorias ‘Bonnie Blue Butler’, Conlon dijo que era uno de los diez últimos sobrevivientes de ese reparto.
"Siempre que podía, usaba su fama para recolectar dinero para sus causas", dijo Lewis. "Lo hacía de modo muy ligero. No era para nada engreída".

Nació como Eleanore Cammack King el 5 de agosto de 1934, en Los Angeles. Sus padres se divorciaron hacia la época en que se estrenó ‘Lo que el viento se llevó’.
Su madre, Eleanore, era columnista de Los Angeles Examiner y a fines de los años cuarenta se casó con Hebert Kalmus, un científico que fundó la Technicolor Corp.
Conlon se licenció por la Universidad de Carolina del Sur en 1956 en comunicaciones y empezó a trabajar como asistente de producción en ‘Climax!’, una serie antológica de CBS-TV.
Su primer marido, con el que tuvo dos hijos, murió de cáncer. Más tarde se volvió a casar, pero se divorció en 1976.
En 1980, Conlon se mudó a Carolina del Norte y tuvo una larga carrera en relaciones públicas, lo que incluye un periodo para la Cámara de Comercio del Litoral Mendocino [Mendocino Coast Chamber of Commerce].
Después de ‘Lo que el viento se llevó’, tuvo un papel más, prestando su voz como Faline, que retoza con el personaje del título de otra clásica película de Disney: ‘Bambi’, de 1942.
"Todo lo que recuerdo es estar gateando en el suelo de una... cabina de sonido. Y probablemente eso era para hacerme reír, porque eso es lo que yo hago" como el personaje, dijo Conlon en 2005 en National Public Radio.
En el reparto de otra película a principio de los años cuarenta, Conlon enfermó de varicela el primer día del rodaje.
"Ese fue el fin de mi carrera en el mundo del espectáculo", dijo al Times en 1967, aunque más tarde dijo que su madre había querido que tuviera una infancia "normal".
Sobre su papel en una de las más grandes películas de la historia, Conlon decía a menudo: " Alcancé la cumbre a los cinco".
La sobreviven sus dos hijos -Matthew Ned Conlon, de Chicago, y Katie Conlon Byrne, de Hawai, y tres nietos.
15 de septiembre de 2010
3 de septiembre de 2010
©los angeles times
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Murió Glenn Shadix


Actor de carácter. Trabajaba con Tim Burton.
Murió el martes en su casa en Birmingham, Alabama, según informó su gerente personal, Juliet Green, Glenn Shadix, actor de carácter mejor recordado por su retrato del corpulento y pretencioso decorador de interiores Otho en la comedia de fantasmas de 1988,‘Bitelchús’ [Beetlejuice], del director Tim Burton. La hermana de Shadix, Susan Gagne, dijo al Birmingham News que había estado movilizándose en una silla de ruedas y aparentemente se cayó en su cocina y se rompió la cabeza.
Green dijo que el prolífico actor era una de las relaciones profesionales más estrechas de Burton, que lo contrató para ‘Pesadilla antes de Navidad’ [The Nightmare Before Christmas; El extraño mundo de Jack] como la voz del alcalde de Halloweentown y para ‘El planeta de los simios’ [Planet of the Apes] (2001), como el senador Nado.

William Glenn Shadix nació el 15 de abril de 1952 en Bessemer, Alabama, un suburbio de Birmingham. De joven actuaba en producciones teatrales locales. Se mudó a Los Ángeles en los años setenta y trabajó en cine, televisión y teatro, cosechando en 1986 los elogios de la crítica por su papel como Gertrude Stein en ‘Dr. Faustus Lights the Lights’ en el Ensemble Studio Theatre.
14 de septiembre de 2010
9 de septiembre de 2010
©los angeles times
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Murió Claude Chabrol


Murió ayer, a los 80 años, el cineasta francés Claude Cchabrol, un anatomista de las pasiones humanas. El director de ‘El bello Sergio’ y ‘La ceremonia’, entre otras grandes películas, reflejó en su cine las perversas relaciones de clase y de poder, y supo poner al desnudo la mediocridad pequeñoburguesa. Fue, asimismo, hasta el último de sus días, un refinado sibarita.
[Luciano Monteagudo] Se lo veía tan bien, tan a gusto en los festivales, disfrutando no sólo de presentar cada una de sus películas sino también –reconocido sibarita– aprovechando las bondades de cada ciudad para probar sus vinos y manjares, que parece aún más sorpresiva la muerte de Claude Chabrol, ocurrida ayer, a los 80 años, en su casa de París. Director emblemático del cine francés y uno de los padres fundadores de la Nouvelle Vague, Chabrol fue autor de una obra inmensa, tanto por la cantidad (más de sesenta largometrajes llevan su firma) como por el sello personal que le infundió a cada una de sus películas, al punto de que vista ahora, en su conjunto, su filmografía parece conformar una unidad indisoluble, apenas dividida en sucesivos capítulos, como si se tratara de una gran novela, cruel y desencantada, sobre la comedia humana.
Desde su primer largometraje, ‘El bello Sergio’ (1958), que abrió las puertas de la Nueva Ola, hasta el último, ‘Bellamy’ (2009), protagonizado por Gérard Depardieu, que pasó injustamente inadvertido por la cartelera porteña, Chabrol siempre abrevó en las fuentes más consecuentes de su cine: las perversas relaciones de clase y de poder; las ridículas formas rituales de la pequeña burguesía, particularmente de provincia; la ambición como siniestro motor social; y la mediocridad humana como horizonte insondable. Que toda esa declarada misantropía se expresara muchas veces con humor –sobre todo en la última etapa de su obra– no le restaba causticidad a su cine. Por el contrario, le sumaba filo, impertinencia, libertad a una obra que no dejaba títere con cabeza. Políticos, magistrados, pequeños comerciantes, trabajadores e incluso analfabetos: nadie quedaba a salvo de su impiadoso bisturí, con el que diseccionaba el cuerpo social.
En esa tarea encontró en Isabelle Huppert un alma gemela, un espíritu afín. Con ella hizo siete de sus mejores películas, desde ‘Niña de día, mujer de noche’ (1978), donde una joven pecosa y frágil pero de mirada siniestra se convertía en la parricida Violette Nozière, hasta ‘La comedia del poder’ (2006), en la que encarnaba a la jueza de instrucción Charmant-Killman, o sea –siguiendo una traducción literal– una encantadora matadora de hombres. Entre esos dos títulos, Huppert también fue para Chabrol la abortista de ‘Un asunto de mujeres’ (1988), que ayuda a sus vecinas a liberarse del estigma de un hijo engendrado por el enemigo durante el infame gobierno de Vichy; la desafiante heroína de Flaubert en ‘Madame Bovary’ (1991); la resentida y violenta femme du ménage de ‘La ceremonia’ (1995), sin duda uno de los mejores films del dúo; la fría estafadora de ‘No va más’ (1997), en pareja con Michel Serrault (otro actor favorito de Chabrol); y el centro más amargo de ‘Gracias por el chocolate’ (2000).
"La admiro tanto...", le reconoció a este cronista durante una entrevista para Página/12 en el Festival de Berlín de 2006. "Lo increíble de Isabelle es que puede interpretar cualquier personaje, con todas sus emociones y sus rasgos físicos. Después de todos estos años, no deja de sorprenderme. No sé, creo que si algún día escribiera un guión para una actriz obesa, lo cual parece imposible para ella, se me aparecería un día tan gorda como la que más y no me quedaría más remedio que darle el papel. Lo notable del caso es que nunca deja de ser ella misma. Tiene esta notable cualidad: puede convertirse en el personaje de la película sin perder su propia personalidad. Isabelle se las ingenia para aportar siempre su propia marca, y eso es lo que le da volumen, dimensión, realidad a su composición. Nos llevamos muy bien y no necesitamos hablarnos mucho, nos basta con darnos mutuamente pequeñas sorpresas en el rodaje. Lo notable de Isabelle es que, al menos yo, no tengo la necesidad de escribir un guión a su medida, como el traje que le corta a uno el sastre. Por el contrario, puedo pensar en un proyecto con gran libertad, tratando de escribir el mejor guión posible, sabiendo que luego, una vez terminado, si a ella y a mí nos parece bien, ella lo va a poder habitar, lo va poder hacer suyo. Ella siempre va a estar muy bien, salvo que el guión sea demasiado estúpido. E incluso si se trata de un guión estúpido, ella siempre va a encontrar la manera de hacer interesante su personaje."
Nacido el 24 de junio de 1930 en el seno de una familia de clase media, Chabrol pasó los años de la Ocupación en el pueblo de Sardent, en la Francia central, una región a la que volvería para rodar su primer largo, ‘El bello Sergio’, donde no la evocó precisamente con buenos ojos. Empujado por sus padres para estudiar Medicina en París, rechazó el mandato familiar y se dedicó a frecuentar los cineclubes del Barrio Latino y la Cinemateca Francesa, donde conoció y se hizo amigo de otros jóvenes que compartían la misma pasión por el cine clásico de Hollywood: Jean-Luc Godard, François Truffaut y Eric Rohmer. Junto a ellos, integraría –bajo la tutela del maestro André Bazin– la legendaria redacción de los Cahiers du Cinéma, que a mediados de los años ’50 desarrolló la teoría del cine de autor y revolucionó la manera de pensar el cine, al punto que aún hoy se percibe su influencia. A su vez, junto con Rohmer, Chabrol escribió en 1957 el primer estudio serio sobre la obra de Alfred Hitchcock, una exhaustiva exégesis formal y temática que fue la piedra basal sobre la cual se construyó luego todo análisis posterior sobre el director inglés.
Simultáneamente, todos empezaron a pasar de la teoría a la praxis. Gracias a una herencia que cobró su mujer, Chabrol pudo producir ‘Le beau Serge’, premiada en el Festival de Locarno 1958 y con la que probó que en Francia se podía hacer cine al margen del sistema de los estudios. Al año siguiente, con Los primos, se llevó el Oso de Oro de la Berlinale 1959 y aunque esa película hoy luce irremediablemente fechada, sentó sin embargo las bases de su cine posterior. Un cine en el que –según la teoría del crítico británico Ronald Bergan– se suelen enfrentar dos personajes de personalidades opuestas, uno de carácter peligroso y dionisíaco y otro representante del orden y el statu quo. Con el paso del tiempo Chabrol fue privilegiando el lado más oscuro de esta dualidad, como lo prueban los psicópatas y asesinos seriales que pueblan una parte importante de su obra y que en apariencia no se distinguen demasiado de cualquier otro ciudadano común: el amable protagonista de ‘El carnicero’ (1970), el simpático sombrerero de ‘Les Fantômes du Chapelier’ (1982), el famoso asesino de mujeres ‘Landru’ (1962) o el motociclista que trae el amor y la muerte en ‘Estas buenas mujeres’ (1960).
La novela policial siempre fue una fuente de inspiración para Chabrol y aunque lo adaptó en apenas dos oportunidades –en ‘Los fantasmas del sombrerero’ y en ‘Betty’ (1992)–, la sombra inmensa de Georges Simenon planea sobre gran parte de su cine. Tanto que el que ahora se convirtió en su largometraje final, ‘Bellamy’, está dedicado a sus dos queridos Georges: el cantante y compositor Brassens y el gran Simenon. Se diría que Chabrol aprendió de Simenon a trabajar a partir de un fait divers, de un vulgar caso policial, que solía tomar de las páginas olvidadas de la prensa amarilla, como fue, por ejemplo, el caso de Violette Nozière. Y como solía hacer Simenon, allí hundía su escalpelo en la que para Chabrol era la única clase social que quedó en Europa, la burguesía, con sus pequeñas miserias cotidianas, su mezquindad, su arribismo, su afán de éxito, de ascenso social y figuración. Que todo esto lo analizara con un humor ácido, vitriólico, con el que iba arrancando –ligeramente, como al pasar– gajos enteros de sus criaturas es el sello que hizo de Chabrol un impiadoso anatomista de las pasiones humanas.
13 de septiembre de 2010
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Murió Clive Donner


Formó parte de la nueva ola de directores británicos de los años sesenta. Antiguo montador, empezó a dirigir en los años cincuenta.
[Dennis McLellan] Murió Clive Donner, director que formó parte de la nueva ola de cine británico de los años sesenta, que hizo ‘¿Qué hay de nuevo, Pussycat?’ [What’s New Pussycat?; ¿Qué tal, Pussycat?]  y ‘Fango en la cumbre’ [Nothing But the Best], en los años sesenta. Tenía 84 años.
Donner, que tenía el mal de Alzheimer, murió el martes en Londres, de acuerdo a un informe en la prensa inglesa.
Antiguo montador que empezó a dirigir a fines de los años cincuenta, Donner se hizo famoso con ‘The Caretaker’ (rebautizada más tarde como ‘The Guest’), un drama de 1963 en una adaptación de Harold Pinter de su propia pieza sobre las interacciones entre dos hermanos y una vampiresa que lleva a casa uno de ellos.
La película, de bajo presupuesto y en blanco y negro, con Alan Bates, Donald Pleasence y Robert Shaw, ganó el premio del jurado del Festival de Cine de Berlín.
Donner hizo después ‘Fango en la cumbre’, una comedia de 1964 con Bates y Denholm Elliott, y ‘¿Qué hay de nuevo, Pussycat?’, una exitosa farsa erótica de 1965, escrita por Woody Allen, que también apareció en la película, y cuyo reparto de actores incluía a Peter Sellers y Peter O’Toole.
"Clive Donner fue una de las principales figuras del cine británico de los años sesenta", dijo Kevin Thomas, crítico de cine de The Times y antiguo redactor. "Había un cierto tipo de fermentación artística en la historia del cine británico en los años sesenta, y él fue una parte importante de eso".
‘Fango en la cumbre’, dijo Thomas, "es claramente su mejor película. Era una ingeniosa y aguda sátira de las mores sociales británicas. Estaba armado con un fabuloso guión de Frederic Raphael, y lo convirtió en una verdadera gema".
Donner, dijo Thomas, "era un director muy de los sesenta, en términos de éxito".
‘Luv’, una adaptación de 1967 de la comedia de Murray Schisgal en Broadway, con Jack Lemmon, Peter Falk y Elaine May, fue una desilusión en la taquilla.
Donner terminó la década con ‘Here We Go Round the Mulberry Bush’, una película de 1968, sobre la adolescencia, y ‘Alfredo el Grande’ [Alfred the Great], un drama histórico de 1969, con David Hemmings y Michael York.
Entre las últimas películas de Donner se encuentran ‘Old Drac’ (1974, titulada originalmente ‘Vampira’), ‘La bomba que desnuda’ [The Nude Bomb] (1980) y ‘Charlie Chan y la maldición de la Reina Dragón’ [Charlie Chan and the Curse of the Dragon Queen] (1981).
Pasó gran parte de los años setenta hasta principios de los noventa trabajando en televisión, dirigiendo a Peter O’Toole en el drama de 1976, ‘Rogue Male’, y a George C. Scott en dos adaptaciones de Dickens: ‘Oliver Twist’ (1982) y ‘Cuento de Navidad’ [A Christmas Carol] (1984).
Nigel Lythgoe, presidente de la Academia Británica de Artes Cinematográficas y de la Televisión, Los Ángeles -y productor ejecutivo de ‘American Idol’-, elogió la obra de Donner como director de la serie de televisión británica ‘Danger Man’ de principios de los años sesenta, con Patrick McGoohan en el papel estelar.
"Y dos de mis películas favoritas de los sesenta eran ‘Here We Go Round the Mulberry Bush’ y ’Qué hay de nuevo, Pussycat?’", dijo Lythgoe. "Era un director de cine icónico y uno de los grandes directores británicos, al que echaremos mucho en falta".

Donner, que no era familiar del director Richard Donner, nació en Londres el 21 de enero de 1926.
A los dieciséis acompañó a su padre, un violinista, a una sesión de grabación de la película de 1943, ‘Vida y muerte del coronel Blimp’ [The Life and Death of Colonel Blimp] en los Estudios Denham, donde el director Michael Powell consiguió un trabajo para el joven Donner en el departamento de montaje.
Donner, que sirvió en la Armada Real en los años cuarenta, empezó a montar películas de principios de los cincuenta, como ‘Madeleine’, ‘Cuento de Navidad’, ‘Genevieve’ y ‘Soy una cámara’ [I Am a Camera]. Hizo su debut como director con el drama policial de 1957, ‘The Secret Place’, cuyo reparto incluía a David McCallum.
La esposa de Donner, la figurinista Jocelyn Rickards, murió en 2005.
13 de septiembre de 2010
10 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Bruno S.


Músico callejero convertido en actor principal en los Clásicos de Herzog. En su accidentada vida, llegó a ser torturado por nazis en un laboratorio.
[Douglas Martin] Escribía canciones y las cantaba en las calles de Berlín. Una de ellas giraba sobre un niño pobre que creció deseando tener un caballito. El caballo llega años después, tirando del carro fúnebre de su madre.
El hombre que la cantaba, con voz ronca, acompañándose a sí mismo con acordeón y xilófono, era conocido como Bruno S. Era un músico callejero, pintor, operador de montacargas en una fábrica de acero y, una vez, paciente mental. Pero, quizás más notablemente, fue el actor principal de una película que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Cannes de 1975.
Su nombre completo, que rara vez usó, era Bruno Schleinstein. Murió el miércoles a los 78 años en Berlín, de acuerdo a la Agencia Alemana de Prensa, que citaba a su amigo, el artista Klaus Theuerkauf.
Werner Herzog, uno de los innovadores del cine alemán de posguerra, llamó dos veces a Bruno para actuar representándose en realidad en gran parte a sí mismo: un personaje deteriorado, pero de algún modo trascendente.
La primera de esas películas, la que ganó en Cannes, fue ‘El enigma de Gaspar Hauser’ [The Enigma of Kaspar Hauser] (1974), basada en una historia verídica. En la película el personaje representado por Bruno aparece en una plaza en Nuremburg en el siglo diecinueve. No puede hablar y apenas se tiene en pie, porque aparentemente había sido encerrado en un calabozo. La única clave para su identidad es un papel donde se indica su nombre, Gaspar, y se pide que se le haga soldado.
Gaspar aprende a hablar y a leer y escribir y luego, de modo tan misterioso como su apariencia, es asesinado.
La actuación de Bruno llevó a Richard Eder, del New York Times, a escribir: "El extraordinario rostro de Gaspar, sus ojos estirados para ver mejor, toda su postura sugiriendo un hombre que trata de tragar, de entender un mundo extraño, es la imagen central de la película".
Mientras aprende a hablar, Gaspar siente repelencia por gran parte de la sociedad. "Los hombres son como lobos para mí", dice. No tiene ego: "Nada vive menos en mí que mi propia vida".
"La historia de Gaspar es todavía más fascinante que la de Jesúcristo", dice Anaïs Nin en un anuncio de la película.

Bruno Schleinstein nació en Berlín el 2 de junio de 1932. Algunas versiones dicen que su madre, una prostituta, le golpeó tan brutalmente que a los tres le dejó temporalmente sordo. Luego lo internaron en un hospital psiquíatrico, donde fue sometido a experimentos nazis sobre niños con discapacidad mental.
Nadie lo visitaba, ni siquiera los parientes que conocía. Pasó veintitrés años de su vida en instituciones, incluyendo cárceles y refugios para indigentes. Cuando empezó a vivir solo, se metía a coches para pasar la noche abrigado.
De adulto tuvo varios trabajos, incluyendo el de operador de montacargas, y empezó a cantar en terrazas en Berlín en la tradición oral que inspiró ‘La ópera de tres peniques’ [Threepenny Opera].
Bruno decía que él no cantaba canciones, sino que las transmitía. Una canción, ‘Thoughts Are Free’, giraba sobre la imposibilidad de encontrar refugio, incluso en los propios pensamientos.
Herzog vio a Bruno por primera en un documental sobre músicos callejeros de 1970.
"Supe de inmediato que podía ser el personaje principal en ‘Gaspar Hauser’, dijo Herzog en una entrevista con NPR en 2006. Bruno no quería que su nombre se diese a conocer, así que Herzog empezó a llamarlo "el soldado desconocido del cine". Durante el rodaje, dijo Herzog, Bruno sufrió momentos de "extrema desesperación", y empezó a hablar, a gritar a veces en medio de una toma y seguir gritando durante dos horas.
La segunda película, ‘Stroszek’ (1977), se basó en su vida; Herzog escribió el guión expresamente para él. Algunas escenas fueron rodadas en el propio departamento de Bruno. En la película, Bruno, una prostituta a la que conoce y su vieja casera se mudan a los míticos Railroad Flats, Wisconsin, donde viven en una caravana.
En la película, Bruno, que se refiere a sí mismo en tercera persona, hace agudos comentarios sobre Estados Unidos. "A Bruno todavía lo empujan", dice, "no físicamente, sino espiritualmente; aquí te hieren incluso con una sonrisa".
Bruno dijo en entrevistas que nunca quiso ser una estrella de cine; y con el tiempo se desvanecieron los beneficios de la fama, aparte los ocasiones cortes de pelo gratuitos de parte de un peluquero amistoso.
"Todos lo empujaban a un lado", dijo Bruno sobre sí mismo.
Continuó ganándose la vida con su música y sus pinturas, algunas de las cuales fueron suficientemente convincentes como para ser expuestas en exposiciones del llamado outsider art, incluyendo una en Nueva York. Cuando tocaba en la calle, nunca pedía dinero. A veces un amigo pasaba el sombrero por él. Vivía de una pequeña pensión. Aparentemente no deja sobrevivientes.
En 2002, el director alemán Miron Zownir hizo un documental titulado ‘Bruno S. — Estrangement Is Death’. En este, Bruno responde a los muchos que temían que hubiese sido explotado por Herzog.
"Tengo mi orgullo y puedo pensar", dijo, "y mi mente es clara".
7 de septiembre de 2010
14 de agosto de 2010
©new york times
cc traducción mQh

Murió Satoshi Kon


Murió el 25 de agosto en Tokio, a los 46 años, Satoshi Kon, un importante director de cine de animación japonés.
Falleció a consecuencia de un cáncer al páncreas el aclamado director de cine de animación japonés, Satoshi Kon, conocido por ‘Los padrinos de Tokio’ [Tokyo Godfathers], ‘La actriz del milenio’ [Millennium Actress] y otras películas. Tenía 46 años.
Considerado uno de los directores de películas animadas más interesantes de Japón, Kon nació en 1963 en la isla de Hokkaido y debutó como dibujante de cómics a los 23, cuando todavía estudiaba arte en la Universidad Artística Musashino, cerca de Tokio. Empezó a hacer películas animadas hacia 1990, estableciendo un estilo que borraba los límites entre realidad y fantasía.
Kon murió el martes, informó su esposa Kyoko en una declaración subida a su página web oficial, Kon’s Tone.
En su película ‘Los padrinos de Tokio’, de 1963, que fue nominada a un Oscar, basada libremente en la película de John Ford ‘Tres hijos del diablo’ [3 Godfathers; Tres padrinos ], de 1948, Kon retrató a tres personas en situación de calle en lugar de tres vaqueros, rompiendo con la imagen limpia y lujosa de la capital japonesa. Los personajes de Kon -una reinona, una chica escapada de la secundaria y un ex profesional de la bicicleta- recogen a un bebé abandonado en un vertedero el día de Navidad y se proponen buscar a sus padres.
La película ‘Paprika’, de 2006, basada en una novela del popular escritor Yasutaka Tsutsui, utiliza las técnicas de animación más revolucionarias y ganó un premio en el festival de cine de animación de Bruselas en 2007. Kon estaba trabajando en su primera película para niños, ‘The Dreaming Machine’, cuando lo sorprendió la muerte.
En una declaración de despedida publicada el miércoles, Kon dice que su doctor le dijo en mayo que tenía un cáncer terminal al páncreas que se había extendido a los huesos, y que tenía como máximo seis meses de vida. Dos meses después, su salud empeoró y su doctor dijo que sus días estaban contados. Así que decidió volver a casa a morir, escribió.
"Lo que más lamento es ‘The Dreaming Machine’", escribió. "Me preocupa la película y el personal".
La película está basada en una historia y personajes originales y una exclusiva visión del mundo que nadie "excepto Satoshi Kon podía ni entender ni crear", dijo.
Agradeció a sus padres, su esposa y sus admiradores por su apoyo.
"Gracias a todos", escribió. "Ahora tengo que marcharme".
27 de agosto de 2010
©legacy
viene de mQh