Blogia
pan y cine y el santo

cine general

Murió Johnny Sheffield


Fue Boy en las películas de Tarzán.
[Dennis McLellan] Murió Johnny Sheffield, ex niño actor que fue Boy en la serie de películas de Tarzán de fines de los años treinta y cuarenta, con Johnny Weissmuller, y más tarde fue protagonista de la serie de películas ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy]. Tenía 79 años.
Sheffield falleció el viernes de un ataque al corazón en su casa en Chula Vista, cuatro horas después de que cayera de una escalera cuando estaba podando una palmera, informó su esposa Patty.
"Fue un niño de la selva hasta el final", dijo, observando que el que fue su marido durante 51 años no estaba muy arriba en el árbol cuando cayó, aunque "a veces trepaba hasta la copa".
Hijo del actor británico Reginald Sheffield, tenía siete años cuando su padre vio un anuncio en el Hollywood Reporter que preguntaba: "¿Tiene usted un Tarzán Jr. en su patio trasero?"
El crespo Johnny Sheffield derrotó a más de trescientos jóvenes para el papel de Boy en la película de 1939, ‘Tarzán y su hijo’ [Tarzan Finds a Son!], en la que Tarzán y Jane (Maureen O’Sullivan) adoptan a un niño cuyos padres murieron en un accidente de avión en la selva.
Sheffield, que trabajó en ‘Con tiempo prestado’ [On Borrowed Time] en Broadway en 1938, recordó en una entrevista con el Times en 1997 que hubo dos partes en las pruebas para el rol de Boy.
"La primera consistía simplemente en hablar con Weissmuller, y eso no fue ningún problema’, dijo. La segunda parte era una prueba de natación, que representaba para Sheffield un gran problema, pues no sabía nadar.
La prueba de natación con Weismuller, ganador de cinco medallas de oro olímpicas en natación, se realizó en el Hollywood Athletic Club.
"Se zambulló en la parte más profunda de la piscina", contó Sheffield al Times en 1997. "Él sabía que yo no sabía nadar. Me dijo: ‘Tírate’. Y me tiré, me tomó de un brazo y me sentó en sus rodillas. Me dijo: ‘Lo estás haciendo bien. Mantén la respiración, nos vamos a zambullir".
"Después hicimos un montón de escenas de ese tipo en las películas, en las que yo me aferraba a él debajo del agua. Salimos de la piscina, nos secamos y dijo: ‘Este chico nada muy bien’".
De 1939 a 1947, Johnny Sheffield fue Boy, el chico con taparrabo de cuero en ocho películas de Tarzán, incluyendo ‘El tesoro de Tarzán’ [Tarzan’s Secret Treasure] y ‘Tarzán y las amazonas’ [Tarzan and the Amazons].
Weissmuller fue siempre "amable y cariñoso conmigo", contó Sheffield a la Associated Press en 1984, poco después de que el actor al que llamaba Big John muriera a los 79 años.
"Era como un padre para mí", dijo Sheffield. "Me cuidaba siempre. Trabajábamos mucho con animales vivos, y muchas veces, cuando se cansaban, los animales se ponían taimados.
"Había un chimpancé grande que, un día, se enfadó muchísimo y estuvo a punto de morderme. Pero Big John puso su pierna entre el chimpancé y yo, y fue él el mordido".
Sheffield estudió en los estudios de MGM mientras hacía las películas de Tarzán, y asistía a la escuela pública cuando no estaba en el estudio.
"Imagínate lo que era en la escuela: ‘¡Aquí viene el hijo de Tarzán!’", contó en una entrevista de 1997 con el San Jose Mercury News.
"Tuve que aprender a cuidarme a mí mismo. Eso es mucha presión para un niño cuando está tratando de saber quién es y qué hará en la vida".
Después de aparecer en su última película de Tarzán, ‘Tarzán y la cazadora’ [Tarzan and the Huntress], en 1947, Sheffield consiguió el rol estelar en la película ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy], la primera de una docena de películas de bajo presupuesto de la serie Bomba, de Monogram Pictures.
"Me encantaba porque yo era la estrella", dijo al San Jose Mercury News en 1997. "Las hicimos todas en el plató, pero me sorprendió la calidad que logramos".
Pero como dijo Sheffield en una entrevista con la AP en 1984, "no me interesaba la fama ni la adulación. Tienes que querer el oficio para seguir en él".
Después de ‘Señor de la selva’ [Lord of the Jungle] en 1955, abandonó el cine.

Sheffield, que nació en Pasadena el 11 de abril en 1931, se licenció en administración de empresas en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y se mudó a Yuma, Arizona, donde trabajó para una importante compañía que se dedicaba a la agricultura.
Más tarde trabajó como agente inmobiliario en Malibu y Carmel, y luego pasó muchos años trabajando para una empresa que importaba langostas de Baja y se convirtió en un contratista cuyos proyectos incluyeron la restauración de un par de edificios en el Gaslamp Quarter de San Diego.
Pese a que había abandonado el cine hacía décadas, Sheffield siguió recibiendo cartas de sus admiradores.
"Las cartas dicen siempre: ‘Hola, queremos agradecerte todos los buenos momentos que nos hiciste pasar en el cine’", dijo en una entrevista con Times en 1997. "Miraban las películas, volvían a casa, se colgaban de una cuerda y empezaban a balancearse".
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Patrick y Stewart; su hija Regina; su hermano William; y un nieto.
5 de noviembre de 2010
19 de octubre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió William Norton


Escritor y guionista.
[Bruce Weber] Falleció el 1 de octubre, en Santa Bárbara, California, el guionista de Hollywood William Norton, cuya propia historia de vida pondría en aprietos la credibilidad de la mayoría de sus guiones. Tenía 85 años.
Según informó su hija Joan, la causa de su muerte fue un ataque al corazón.
En una fase más tardía de su vida, Norton fue encarcelado por porte ilegal de armas de fuego, mató a un delincuente que entró a su casa y fue llevado ilegalmente a Estados Unidos por su hija y su ex esposa.
Sin embargo, hasta entonces había sido un exitoso guionista de Hollywood, con más de veinte largometrajes a su haber, la mayoría de ellos aventuras intensas, frenéticas y ligeramente paródicas que servían como vehículos de hombres y mujeres carismáticos, como John Wayne, Burt Lancaster y Angie Dickinson.
Sea que estuviesen ambientadas en Europa en tiempos de guerra, en el viejo Oeste, en corruptos condados sureños, o, en un caso, en Inglaterra (en la película de policías ‘La ley de Brannigan’ [Brannigan], de 1975, en la que Wayne es un detective de Chicago que causa estragos en Londres), las películas de Norton incluían escenas de persecución, balaceras, peleas a puñetazos y de contenido erótico, si no directamente sexual. Escribió varias películas para Burt Reynolds, incluyendo ‘Sam Whiskey’, ‘Gator, el confidente’ [Gator] y ‘Los traficantes’ [White Lightning]. Entre sus películas para Dickinson destaca ‘Big Bad Mama’, producida por Roger Corman, sobre un pistolero y asaltante de bancos con sus hijas cómplices durante la Depresión.
Norton no se tomaba su obra muy en serio. El día antes de su muerte, contó su hijo Bill, una enfermera preguntó si habría visto alguna película escrita por él. "No creo que tu IQ sea tan bajo", replicó Norton.
Sin embargo, una de sus primeras películas, ‘Camino de la venganza’ [The Scalphunters] (1968), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Burt Lancaster, Ossie Davis y Shelley Winters, tenía un lado serio. Ambientada en el Oeste en los días previos a la Guerra Civil, cuenta la historia de un trampero blanco (Lancaster) y un erudito esclavo fugitivo (Davis), que empiezan como encarnizados rivales pero terminan uniéndose para hacer frente a enemigos mutuos, indios y forajidos. La película ilustra conscientemente la búsqueda de la justicia social, un concepto que, bien o mal fundamentado, fue también un factor determinante en las aventuras de Norton fuera de la pantalla.
En 1985, Norton, cuyos antepasados eran irlandeses, se mudó a Irlanda y se indignó con los ataques contra casas de católicos en Irlanda del Norte. Con su esposa, Eleanor, volvieron a California, compraron un pequeño cargamento de armas y las embarcaron hacia Francia, con la intención de enviarlas a Irlanda para que los católicos pudiesen defenderse a sí mismos. La pareja fue arrestada en Francia y Norton, entonces de sesenta años, pasó dos años en la cárcel. (Su esposa fue dejada en libertad antes).
Tras su liberación fue acusado en Estados Unidos de exportar ilegalmente armas de fuego, de modo que él y su esposa se marcharon a Nicaragua. Una noche, cuenta su hijo, unos ladrones entraron en su casa en las afueras de Managua y los maniataron, pero Norton se soltó y disparó y mató a uno de ellos.
"No se presentaron cargos", escribió Bill Norton en un e-mail. "Se resolvió que fue defensa propia".
A principio de los años noventa Norton, que había sido miembro del Partido Comunista y activista por los derechos civiles cuando era joven -fue citado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses del Congreso en 1958-, se mudó a Cuba. Pero después de presenciar las penurias de los cubanos pobres se desilusionó del socialismo y se marchó del país un año después para mudarse a México, donde decidió correr el riesgo y volver a Estados Unidos. Le pidió ayuda a su primera mujer, Betty, y a su hija Sally, que condujo de Los Angeles a Tijuana para recogerlo.
"Lo pasamos al otro lado de la frontera", dijo Sally Norton en una entrevista por teléfono. "Estaba terriblemente confundido en ese momento".
Bill Norton contó que "durante un periodo bastante largo" su padre se aisló y tuvo ideas paranoicas, sin saber si todavía lo buscaba el FBI; finalmente un abogado de la familia determinó que no era el caso, contó Sally Norton.

William Wallace Norton Jr., nació el 24 de septiembre de 1925 en Ogden, Utah, donde sus padres granjeros habían perdido su tierra durante la Depresión. Se mudaron a California. Su padre encontró trabajo como vendedor de artículos de mercería. En 1943, Norton se casó con Betty Conklin y se enroló en el ejército, sirviendo en Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Profundamente influido por la pobreza de su infancia y por su experiencia de guerra, escribió cuentos y varias piezas de teatro sobre la clase trabajadora que fueron representadas en pequeños teatros, hasta que se empezó a interesar en el cine.
El primer matrimonio de Norton terminó en divorcio. Además de su hijo -un guionista y director que vive en Venica, California, y sus hijas Sally y Joan, ambas de Los Angeles, le sobreviven su esposa Eleanor; su hija adoptiva Teresa Norton Wolverson, of Boston; ocho nietos y tres biznietos.
Norton pasó sus últimos años en Santa Barbara, donde se dedicó a la pintura y continuó ejerciendo su derecho a la indignación, escribiendo cartas a los políticos. "Realmente fue un padre fuera de lo común", dijo Joan Norton.
26 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
©new york times
cc traducción mQh








Murió Roy Ward Baker


Director de cine británico. Es mejor conocido por su largometraje documental sobre el desastre del Titanic en 1958, ‘La última noche del Titanic’.
[Valerie J. Nelson] Murió Roy Ward Baker, el director nacido en Londres mejor conocido por su largometraje en estilo documental ‘La última noche del Titanic’ [A Night to Remember], sobre el hundimiento del Titanic. Tenía 93 años.
Baker falleció el martes en un hospital de Londres, dijo su hijo Nicolás a la Associated Press.
"‘La última noche del Titanic’ fue considerada la película definitiva sobre el Titanic antes de que Cameron se metiera en el asunto", dijo el crítico de cine Leonard Maltin, refiriéndose a la épica romántica ‘Titanic’ (1997), de James Cameron.
"Pero la película de Hollywood no ha logrado opacar la versión anterior", dijo Maltin al Times el jueves. Baker "estaba interesado en hacer que los personajes y los acontecimientos fueran creíbles. Es una película bastante buena, muy efectiva desde el punto de vista dramático y conmovedora".
En su reseña de ‘La última noche del Titanic’, Newsweek dijo que la película, "sin recurrir a ningún nombre familiar a oídos estadounidenses, simplemente expone los hechos del caso y deja que hablen por sí solos".
Para los efectos especiales, Baker hizo construir una parte del buque de 76 metros en un ángulo de diez grados para filmar escenas con multitudes. Un modelo más pequeño, de catorce metros, fue usado para las tomas de plano largo. A veces hizo que el Titanic pareciera inclinarse simplemente empujando un carrito de servicio a través de una habitación vacía, informó el St. Petersburg Times en 1998.

Nacido en 1916 como Roy Baker, creció viendo películas sonoras y con la ilusión de trabajar en el cine. Adoptó el nombre Ward después de haberse convertido en cineasta.
Empezó su carrera en un Gainsborough Studios, donde llegó a ser el niño de los recados del director asistente de Alfred Hitchcock en ‘Alarma en el expreso’ [The Lady Vanishes; La dama desaparece], de 1938.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Baker sirvió en una Unidad de Cine del ejército británico. Después dirigió varios documentales antes de hacer su primer largometraje, el melodrama psicológico ‘The October Man’ (1947).
Darryl F. Zanuck lo atrajo hacia Hollywood y a 20th Century Fox, donde dirigió a Marilyn Monroe en uno de sus primeros roles principales como niñera en ‘Niebla en el alma’ [Don’t Bother to Knock] (1952).
"Una película muy corriente, pero efectiva y le gustó a un montón de gente", dijo Baker al Guardian de Londres, en 2000. "Las películas son una forma de expresión masiva. No tiene sentido hacerlas para diez amigos".
Durante sus escasos años en Estados Unidos, Baker hizo el sombrío thriller ‘Infierno’ [Inferno], de 1953, la primera película 3-D de 20th Century Fox.
En una introducción a ‘Infierno’ que fue proyectada cuando la película fue anunciada en Los Angeles hace algunos años, Baker dijo que Zamuck se había "enfadado de que no hubiera más 3-D en la película", contó Maltin.
"No quería usar efectos especiales porque quería construir un crescendo para llegar al clímax", dijo Maltin. "Y funcionó".
De retorno en Inglaterra, Baker rodó ‘El único evadido’ [The One That Got Away] (1957) y ‘¿Qué sucedió entonces?’ [Quatermass and the Pit] (1968), que fueron bien recibidas.
También se hizo con admiradores entre los fanáticos del cine de horror por una serie de películas, entre las cuales ‘Las amantes del vampiro’ [The Vampire Lovers] (1970) y ‘La bóveda de los horrores’ [The Vault of Horror] (1973).
Más tarde en su carrera, fue principalmente un director de series de televisión, entre las que se incluyen varios episodios de la serie de aventuras de los años sesenta, ‘Los vengadores’ [The Avengers].
14 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Arthur Penn


Director de cine, teatro y televisión, dirigió la histórica película ‘Bonnie y Clyde’.
[Dennis McLellan] Murió el martes Arthur Penn, director nominado tres veces a un Oscar y mejor conocido por ‘Bonnie y Clyde’ [Bonny and Clyde], la histórica película de 1967 que provocó apasionados comentarios sobre su violencia gráfica, convirtiéndose en heraldo de una nueva era en el cine estadounidense. Tenía 88 años.
Penn falleció a causa de una insuficiencia cardiaca congestiva en su casa en Nueva York, informó su hija Molly.
Veterano de la dirección de dramas de televisión en vivo en los años cincuenta, Penn hizo su debut en el cine con ‘El zurdo’ [The Left Handed Gun], una película de vaqueros revisionista de 1958, con Paul Newman como Billy the Kid.
Penn, que a menudo se sentía atraído por personajes marginales, dirigió en las siguientes tres décadas, solamente una docena de largometrajes, entre ellos ‘Ana de los milagros’ [The Miracle Worker; La maestra milagrosa; El milagro de Ana Sullivan], ‘La jauría humana’ [The Chase], ‘Acosado’ [Mickey One; Así soy yo], ‘El restaurante de Alicia’ [Alice’s Restaurant; Déjennos vivir], ‘Pequeño gran hombre’ [Little Big Man], ‘La noche se mueve’ [Night Moves; Secreto oculto en el mar], ‘Duelo de gigantes’ [The Missouri Breaks; Missouri] y ‘Cada amigo un amor’ [Four Friends].
Pero durante su apogeo a fines de los años sesenta y principio de los setenta, Penn pertenecía a la vanguardia de los directores estadounidenses y es considerado una figura central en el cine americano gracias a ‘Bonnie y Clyde’, la extraordinaria película con Warren Beatty y Faye Dunaway como asaltantes de banco de los años de la Depresión y convertidos en héroes populares.
"Si sólo hubiese dirigido‘Bonnie y Clyde’, sería un director notable", dijo al Times el crítico de cine Leonard Maltin en 2009. "Pero esa fue simplemente la más exitosa de las películas altamente idiosincrásicas que hizo durante sus días de gloria".
Debido al número relativamente pequeño de películas, la mayoría de las cuales fueron rodadas antes de los años ochenta, Penn "goza de una reputación algo descuidada", dijo el crítico de cine Peter Rainer.
"Creo que a los directores debe juzgárseles por sus mejores trabajos", dijo Rainer al Times en 2009, "y creo que ‘Bonnie y Clyde’ es una de las mejores películas estadounidenses y es realmente una suerte de salvo inicial de toda una generación de directores estadounidenses que estaban rompiendo límites y encontrando su propio camino".
Rainer dijo que a los actores les encantaba trabajar con Penn, que se había formado en el teatro.
"Creo que está con Sidney Lumet y varios otros que realmente entendían la actuación y sabían cómo sacar lo mejor de los actores", dijo. "Y creo que él, en contraste con muchos directores que provienen del teatro, tenía realmente un sentido cinematográfico. No hay nada teatral en ‘Bonnie y Clyde’ ni en ‘Pequeño gran hombre".
A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, Penn era mejor conocido por su trabajo en Broadway como director de ‘Two for the Seesaw’ [Cualquier día en cualquier esquina], ‘The Miracle Worker’ [Ana de los milagros], ‘All the Way Home’, ‘Toys in the Attic’ [Juguetes en el desván], ‘An Evening With Mike Nichols and Elaine May’, ‘Golden Boy’ y ‘Wait Until Dark’ [Sola en la oscuridad].
Entre sus últimas producciones en Broadway se encuentran ‘Sly Fox’ y ‘Golda’.
La relación de Penn con el dramaturgo William Gibson, autor de ‘Ana de los milagros’ -la historia de los esfuerzos de la maestra Anne Sullivan para enseñar a Helen Keller, su alumna ciega y muda- empezó cuando dirigió el drama como un episodio de televisión de ‘Playhouse 90’, en 1957.
La producción en Broadway de ‘Ana de los milagros’, en 1959-61, con Anne Bancroft y Patty Duke en los roles principales, no sólo le reportó a Penn un Tony al mejor director, sino además un Tony a la mejor obra y un Tony para Bancroft como mejor actriz.
La versión fílmica de ‘Ana de los milagros’ de Penn en 1962 le significó su primera nominación a un Oscar, y Bancroft y Duke ganaron un Oscar por sus actuaciones.
Penn fue nominado a su segundo Oscar por ‘Bonnie y Clyde’.
"Atesoraré siempre la imagen de Arthur Penn como un hombre particularmente honesto, alegre, aventurero e inteligente, tanto como colaborador como amigo", dijo Beatty el miércoles en una declaración.
El famoso final de la película, en el que Bonnie y Clyde son emboscados por los agentes y mueren en una ráfaga aparentemente interminable de fuego de metralletas, es considerado como uno de los grandes momentos de la historia del cine.
La gráficamente violenta conclusión, filmada con cuatro cámaras a diferentes velocidades, fue la principal razón de Penn para dirigir la película.
"Dudé en decir ‘sí’ para hacer ‘Bonnie y Clyde’ porque quería un final que no fuera simple y pura violencia", dijo Penn en una entrevista con Turner Classic Movies. "Quería un final que se convirtiera de algún modo en una leyenda".
"Y no fue sino hasta la mañana siguiente que pude ver la escena con velocidades de cámara múltiples y la forma de esa suerte de ballet de la muerte, y entonces supe que esa era la película que quería hacer, que estaba desesperado por hacer".
El estreno de ‘Bonnie y Clyde’ provocó una tormenta entre los críticos.
Escandalizado por la "combinación de farsa y los brutales asesinatos" de la película, el veterano crítico de cine del New York Times, Bosley Crowther, la llamó "un trabajo barato, una payasada descarada que trata las odiosas depredaciones de esa sórdida pareja de subnormales como si fueran tan divertidos y alegres como los fragmentos de jazz de ‘Millie, una chica moderna’ [Thoroughly Modern Millie].
Pero la crítica del New Yorker, Pauline Kael, elogió ‘Bonnie y Clyde’, describiéndola como "la más impresionante película estadounidense desde ‘El mensajero del miedo’ [The Manchurian Candidate]. El público la adoró".
El crítico de cine de Newsweek, Joseph Morgenstern, definió la película como "una escuálida ejecución para subnormales", debido a que "no sabe qué hacer con su propia violencia".
Pero volvió a ver la película y provocó conmoción su cambio de opinión en una segunda reseña la semana siguiente, diciendo que consideraba la primera reseña "exageradamente injusta y deplorablemente imprecisa".
El joven crítico de cine del Chicago Sun-Times, Roger Ebert, no se lo pensó dos veces, y declaró en su reseña: "‘Bonnie y Clyde’ es un hito en la historia del cine estadounidense, una obra de verdad, brillante...
En el futuro será bastante posible que ‘Bonnie y Clyde’ sea vista como la película definitiva de los años sesenta".
El público base de la película, dijo Penn al San Francisco Chronicle en 1996, era la misma gente que cuestionaba la guerra de Vietnam y veía a los notorios asaltantes de banco de la película como una extensión de su propia rebelión".
"Estaban ensayando la película meses antes de que la hiciéramos", dijo. "Habían montado una especie de revuelta colectiva, y el auto-reconocimiento que saltaba de la pantalla realmente la convirtió en arrolladora. Repercutió de un modo que nunca esperé".
En cuanto a la violencia en la película, dijo al Dallas Morning News en 1999 que "consideraba que ‘Bonnie y Clyde’ giraba sobre Vietnam".
"Me atacaron por la violencia en la película", dijo, "pero yo quería mostrar los tiroteos como realmente son, sangrientos y horripilantes-, de modo que las listas de bajas en Vietnam no fueran simplemente cifras sin significado".
Nominada a diez Oscar, incluyendo el Oscar a la mejor película, ‘Bonnie y Clyde’ reportó premios a Estelle Parsons como mejor actriz en un papel secundario y a Burnett Guffey por la mejor fotografía.
Beatty, que también fue protagonista de la película ‘Acosado’ de Penn, de 1965, elogió a Penn en una entrevista con el New York Times en 2000, por tener "alma de artista".
"Su inteligencia", dijo Beatty, "es el factor que resuena más fuerte, su inteligencia y su falta de interés en las apariencias".
El montador Dede Allen, que editó ‘Bonnie y Clyde’, y otras cinco películas de Penn, dijo al Boston Globe en 2008 que era su "director favorito".
Gene Hackman, que fue nominado al Oscar por su papel secundario en ‘Bonnie y Clyde’ y más tarde protagonizó ‘La noche se mueve’ y ‘Agente doble en Berlín’ (Target), de Penn, elogió a Penn como director.
"Tenía su propia y clara visión del oficio, pero realmente le excitaba ver hasta dónde ibas a llegar en una escena, en tomas", dijo Hackman en una declaración el miércoles. "Podías sentir su presencia, junto a la cámara, dándote apoyo. Aunque sus películas fueran rudas y crudas, siempre podías sentir su piedad".

Penn nació en Filadelfia el 27 de septiembre de 1922. Su hermano mayor, Irving, se convirtió más tarde en un fotógrafo de fama mundial. Murió en octubre de 2009.
Los padres de Penn -su padre era relojero, su madre, enfermera- se divorciaron cuando tenía tres años, y él y su hermano se mudaron a Nueva York con su madre.
Penn dijo más tarde que se mudaban tan a menudo durante su infancia y adolescencia que estudió en al menos una docena de escuelas en ocho años. A los catorce, él y su hermano se volvieron a Filadelfia para vivir con su padre.
En la secundaria en Filadelfia, Penn actuaba en piezas de teatro, declamando las palabras de líderes del planeta en dramatizaciones de las noticias. Dijo más tarde que era "un pésimo actor".
Penn tuvo su primera oportunidad de dirigir en un teatro amateur local. La idea de convertirse en director, dijo al Boston Globe en 2008, "simplemente surgió. Me sentía atraído hacia el teatro porque era un niño solitario... En realidad fui al teatro a buscar compañía".
Después de enrolarse en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, utilizaba los permisos del domingo mientras era adiestrado en el Ft. Jackson en Carolina del Sur para frecuentar un teatro comunitario local, donde conoció a Fred Coe, que se convertiría en un aclamado productor y director de dramas de televisión en vivo y produciría las dos primeras películas de Penn.
Penn sirvió en la infantería en Europa. Después de la guerra en 1945 se incorporó a la Soldier Show Company, que dirigía Joshua Logan. Empezó como director de escena para una producción de la obra ‘Golden Boy’. Pero después de la desmovilización, Penn sucedió a Logan como director de la compañía cuyo reparto incluía a actores profesionales y amateurs.
Un año después, Penn volvió de Europa y estudió con una beca GI en el Black Mountain College en Carolina del Norte, para continuar luego sus estudios en Italia en las universidades de Perugia y Florencia durante dos años.
Penn inició su carrera en televisión en 1951 como jefe de piso de ‘The Colgate Comedy Hour’, de NBC, donde finalmente llegó a ser director asistente. Cuando el espectáculo se mudó a Hollywood, Penn se fue con él.
Pero cuando su viejo amigo Coe lo llamó en 1953 para ofrecerle que dirigiera, Penn volvió a Nueva York como director de la antología dramática en vivo ‘Gulf Playhouse: 1st Person’, de NBC.
Le siguieron otras series de antologías dramáticas en vivo, como ‘Goodyear TV Playhouse’, ‘Philco TV Playhouse’ y ‘Playhouse 90’.
Penn, ex presidente del Actors Studio en Nueva York, se casó con la actriz Peggy Maurer en 1956. Tuvieron dos hijos, Matthew y Molly.  Le sobreviven su esposa e hijos, y cuatro nietos.
Más tarde la pareja dividió su tiempo entre sus casas en Manhattan y Stockbridge, Masachusetts, para la locación de ‘El restaurante de Alicia’, su película de la contracultura de la era de Vietnam de 1969, inspirada por la canción del mismo nombre de Arlo Guthrie, por la que Penn recibió su tercera nominación a un Oscar, como director.
12 de octubre de 2010
20 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Joe Mantell


Actor. Trabajó, entre otras, en ‘Marty’ y ’Chinatown’.
[Keith Thursby] Murió Joe Mantell, actor que fue nominado a un Oscar por su papel en la película ‘Marty’, de 1955, y pronunció una de sus frases más famosas en ‘Chinatown’, informó su familia. Tenía 94 años.
Mantell falleció el miércoles, de neumonía, en el Centro Médico Providence Tarzana Medical Center, de Tarzana, informó su hija Cathy.
Mantell fue nominado a un Oscar en 1956 por su actuación como Angie, el mejor amigo de Ernest Borgnine en ‘Marty’. Su frase, tan frecuentemente repetida, a su deprimido amigo -"Bueno, ¿qué te gustaría hacer esta noche?"- es uno de los diálogos más memorables en la historia del cine.
En ‘Chinatown’ (1974), en la que fue el socio del detective Jack Gittes (Jack Nicholson), Mantell pronunció su última frase famosa: "Olvídalo, Jake. Esto es Hollywood".

Mantell nació el 21 de diciembre de 1915 en Nueva York y debutó en el cine en ‘Relato criminal’ [Undercover Man], en 1949.
Además de su hija, le sobreviven su esposa, Mary; su hija Jeanne; su hijo Roberto; y sus dos nietos.
9 de octubre de 2010
30 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh


Murió Grace Bradley Boyd


Actriz. Viuda de William ’Hopalong Cassidy’ Boyd. Fue sepultada junto a su marido, muerto en 1972, en el Parque del Recuerdo de Forest Lawn, en Glendale.
[Dennis McLellan] Murió Grace Bradley Boyd, una actriz que llegó a Hollywood contratada por Paramount a principio de los años treinta, pero abandonó su carrera después de casarse con el amor de su vida, William ‘Hopalong Cassidy’ Boyd. Tenía 97 años.
Boyd, que mantuvo viva la llama de ‘Hoppy’ después de la muerte en 1972 del héroe de las películas de cowboys que fue su marido durante 32 años, falleció por causas naturales el martes pasado, día de su cumpleaños, en su casa en Dana Point, informó Jane Mak, una amiga íntima de toda la vida.
Como Grace Bradley, Boyd apareció en 35 películas, entre ellas ‘Too Much Harmony’, con Bing Crosby; ‘Ondas musicales’ [The Big Broadcast of 1938], con W.C. Fields y Bob Hope; y ‘Come on Marines’, con Richard Arlen e Ida Lupino.
La menuda actriz de Brooklyn, que inició como bailarina su carrera en el mundo del espectáculo, fue contratada a menudo como mujer fatal, o como ‘la chica equivocada’, aunque representó toda una gama de personajes.
Sin embargo, su papel más perdurable lo tuvo fuera de la pantalla, como la esposa de William Boyd.

Nacida como Grace Bradley el 21 de septiembre de 1913, estudió para ser pianista concertista y a los quince representó al estado de Nueva York en el torneo anual de jóvenes pianistas en el Carnegie Hall. Aunque ganó el concurso, empezó a trabajar como modelo y a estudiar danza en una escuela vespertina.
Estaba bailando en la pista en el club nocturno Paradise en Manhattan en 1933 cuando fue divisada por el director de Paramount Pictures y contratada.
Grace Bradley ya había actuado en toda una serie de películas cuando recibió una llamada telefónica que cambiaría su vida.
Años antes, cuando era una colegiala de doce años, se había enamorado locamente por la elegante estrella del cine mudo, William Boyd.
Desde sus primeros éxitos, la carrera del guapo actor había caído en picado para volver a resurgir en 1935 después de que empezara a actuar como Hopalong Cassidy, el héroe de pelo plateado de las películas de vaquero, que se vestía de negro y montaba un caballo blanco como la nieve en una serie de películas de bajo presupuesto.
En 1937, un amigo mutuo en Hollywood le dijo a William Boyd que había una chica a la que tenía que conocer.
"Cuando el actor llamó a Bradley y dijo: ‘Soy Willian Boyd’", recordó la actriz en una entrevista con el diario Daily Pilot, de Costa Mesa, en 1976, pensó que era alguien que sabía que estaba loca por él y le estaba jugando una broma.
"¿Quiere decir William Boyd el actor?", preguntó.
Él se echó a reír, con la misma y distintiva risa campechana que le había oído en sus películas, y ella se quedó sin habla.
"Esa risa no te podía pasar desapercibida", dijo. "No había nadie que riera como el".
El actor la invitó a una pequeña fiesta en su casa en la playa en Malibú. Y cuando llegó a su casa en Beverly Hills a recogerla, su madre lo saludó en la puerta.
William Boyd estaba a los pies de la escalera cuando Grace bajó a saludarlo. Boyd extendió instintivamente los brazos, contó, "y entré derechamente en el clan".
Tres días después, Boyd le pidió que se casara con él. "Me dijo: ‘Te lo habría propuesto la primera noche, pero tenía miedo de que te asustaras’", recordó.
Se casaron tres semanas después de conocerse, y Grace Bradley se convirtió en la quinta, y última, señora de Boyd.
Como lo dijo una vez el director de Republic Studios, William Witney: "Conoció a su príncipe azul en un enorme caballo blanco".
Pese a la diferencia de edad -él tenía 42, ella veintitrés-, dijo, "estábamos hechos el uno para el otro".
Pronto Grace Boyd abandonó su propia carrera actoral para dedicarse a su marido.
Después de que el productor Harry ‘Pop’ Sherman dejara la producción de las películas de Hopalong Cassidy en 1944, William Boyd se propuso comprar los derechos de las viejas películas y el personaje Hoppy.
Para reunir los 350 mil dólares que necesitaba para comprar los derechos, los Boyd vendieron su rancho al norte de Malibú y se mudaron a un departamento en Hollywood.
"Nos quedamos en la calle", contó Grace Boyd en una entrevista con The Times en 1991.
En 1946, William Boyd formó su propia compañía de producción para empezar a producir nuevas películas de Hoppy.
Pero la inversión de los Boyd rindió frutos de un modo tan impresionante como inesperado.
En 1948, las viejas películas de Hoppy empezaron a ser proyectadas por el Canal 5 de KTLA-TV en Los Angeles y por otro canal en Nueva York. Pronto la NBC empezó a transmitirlos nacionalmente y los Boyd empezaron entonces a hacer nuevos episodios de treinta minutos para la televisión.
Como el primer y verdadero héroe de televisión de Estados Unidos, el sabio y rudo cowboy de sonrisa amistosa se convirtió en fenómeno de la industria del espectáculo.
Se produjeron más de dos mil productos con el nombre y apariencia de Hoppy, y Boyd, como Hoppy, apareció en las cubiertas de las revistas Life, Time y Look. Durante una gira, reunió a un millón de admiradores.
"Me propuse pasar inadvertida", dijo en la entrevista de 1976. "En cuanto a los chicos, Hoppy era Hoppy. No tenía ni esposa ni familia. Cuando uno de los más chicos preguntaba: ‘¿Quién eres tú?’, les decía: ‘Soy la mami de Hoppy’".
William Boyd se retiró de las pantallas en 1953 y murió en 1972, a los 77 años.
Desorientada después de su muerte, Grace Boyd empezó sus más de treinta y cinco años de trabajo voluntario en el hospital de Laguna Beach, donde su marido había pasado sus últimos días.
Pero Hopalong Cassidy fue siempre parte de su vida, incluyendo su victoria en una guerra legal por una querella por violación de derechos, y apareciendo en los homenajes a Hoppy.
"Anda todo el mundo buscando un héroe", dijo en el Festival de Cine de Lone Pine en 1995. "Dicen: ‘Ojalá volviese Hoppy’, o alguien como él. Los niños no tienen modelos de conducta. ¿A quién tenemos?"
Boyd no deja sobrevivientes.
Se realizó un funeral privado el jueves en el Parque del Recuerdo de Forest Lawn, en Glendale, donde fue sepultada junto a su marido.
7 de octubre de 2010
24 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Irving Ravetch


Guionista. Fue uno de los guionistas de ‘Hud’ y ‘Norma Rae’. Con su esposa Harriet Frank Jr. escribieron más de una docena de películas.
[Dennis McLellan] Murió Irving Ravetch, guionista nominado dos veces a un Oscar -por ‘Hud, el más salvaje entre mil’ [Hud] y ‘Norma Rae’, que escribió con su esposa y colaboradora, Harriet Frank Jr. Tenía 89 años.
Ravetch falleció el domingo, de neumonía, en el Centro Médico Cedars-Sinai de Los Angeles, informó su sobrino Michael Frank.
En una colaboración que empezó con la película ‘El largo y ardiente verano’ [The Long, Hot Summer] en 1958, Ravetch y Frank escribieron los guiones de más de una docena de películas, entre ellas ‘El ruido y la furia’ [The Sound and the Fury], ‘En la escalera oscura’ [The Dark at the Top of the Stairs], ‘Hombre’, ‘Los rateros’ [The Reivers], ‘Los cowboys’ [The Cowboys], ‘Conrack’, ‘El romance de Murphy’ [Murphy’s Romance] y ‘Cartas a Iris’ [Stanley & Iris].
En 1946 compartieron nominaciones al Oscar por sus guiones para ‘Hud, el más salvaje entre mil’, un drama ambientado en la moderna Texas, con Paul Newman como el despiadado hijo de un viejo hacendado, y, en 1980, por ‘Norma Rae’, un drama con Sally Field en un papel que le significó un Oscar como un apasionado sindicalista sureño.
Ocho guiones de Ravetch-Frank Jr., incluyendo ‘Hud’ y ‘Norma Rae’, fueron dirigidos por el difunto Martin Ritt.
"No conozco a guionistas que escriban mejor que Irving Ravetch y Harriet Frank Jr.", dice Ritt en el prólogo del libro ‘Hud, Norma Rae and the Long, Hot Summer: Three Screenplays by Irving Ravetch and Harriet Frank Jr.’, de 1988.
"Son definitivamente los mejores, en todos los niveles", dice Ritt. "He disfrutado trabajando con ellos, y sé que han hecho buenas cosas, tan buenas como las que se hacen en Hollywood".
Mark Rydell, que dirigió ‘Los rateros’ y ‘Los cowboys’, dijeron el martes al Times que tenía "un gran respeto" por Ravetch, que "no sólo era un guionista, sino además un maestro, que me enseñó muchas de las cosas que tenía que saber".
"Lo primero que hice por ellos fue su adaptación de ‘Los rateros’, de William Faulkner", dijo Rydell. "No cambié ni una sola palabra, tan brillante era el guión".
"Era muy excitante conocer a Irving y Harriet, que son, en cierto sentido, los decanos de los guionistas estadounidenses. No hay nadie más preparado o más agudo o más piadoso que ellos".
En 1988, Ravetch y Frank Jr. recibieron el Premio Screen Laurel a su trayectoria, de la Asociación de Guionistas de Estados Unidos-West [Writers Guild of America, West].

Ravetch nació en Newark, Nueva Jersey, el 14 de noviembre de 1920. Su padre, un farmacéutico que llegó a ser rabí, había llegado de Rusia; y su madre, una profesora de hebreo, nació en lo que hoy es Israel.
De niño sufrió de un severo asma y la inclinación a enfermar de pulmonía todos los inviernos. En 1930, a Ravetch lo enviaron a vivir con una tía en Los Angeles. Su familia no se reuniría sino años después.
Estudió en el Long Beach City College y se licenció en literatura inglesa en la Universidad de California, Los Angeles. Debido a su asma, sirvió sólo brevemente en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.
Ravetch estaba escribiendo temas breves para MGM en 1945 cuando conoció a Frank en el programa de escritura junior del estudio, donde su madre era editora de historias. Fascinado con Frank, Ravetch le pagó cincuenta dólares al hombre en la oficina junto a ella para que le cediera su escritorio.
Se casaron en 1946 y mantuvieron carreras separadas durante los primeros años de su matrimonio. En esa época, Ravetch también escribía teatro en un intento de lanzar su carrera en Broadway que, según dijo más tarde, "fue un feroz fracaso".
Ravetch y Frank empezaron su colaboración escribiendo el guión para la película de vaqueros de Randolph Scott, ‘Diez forajidos’ [Ten Wanted Men].
En una entrevista con Times en 1979, Frank dijo que ella y su marido tenían una "colaboración de renglón por renglón" que empezaba con semanas de hablarlo todo, tomar apuntes y discutir cada frase.
"Conozco a guionistas que trabajaban separados y se reunían más tarde en el día -de hecho, eso es lo más habitual-, pero eso destruye el motivo de la colaboración", dijo Ravetch. "Cuando las cosas se enredan, podemos parar hasta que lo superemos".
Frank agregó: "Tenemos dos energías funcionando, pero usted no puede colaborar, a menos que el resultado sea perfecto. Por supuesto tenemos desacuerdos, pero son profesionales, no es algo personal".
Ambos disfrutaban de su relación de trabajo.
"Un matrimonio que funciona como colaboración tiene que ser bueno, y al revés", dijo Frank.
"Trabajar juntos fue una muy buena decisión", dijo Ravetch. "¿Te lo dije, querida?"
"Sí, todos los días", dijo Frank.
Además de su esposa durante 63 años, a Ravetch le sobreviven su hermana Merona Ravetch Frank; y su hermano Herbert Ravetch.
4 de octubre de 2010
22 de septiembre de 2010
©los angeles times
traducción mQh

Murió Tony Curtis


Adiós al conquistador de Hollywood. Tony Curtis (1925-2010) fue uno de los últimos sobrevivientes del sistema de estrellas. Deja un recuerdo indeleble con su ‘Una Eva y dos Adanes’.
[Luciano Monteagudo] Hubo una gran paradoja en el centro de la carrera de Tony Curtis, fallecido ayer a los 85 años, de un paro cardíaco, en su mansión cercana a la ciudad de Las Vegas. Fue un actor sin duda carismático, de fuerte presencia en la pantalla, incluso talentoso las pocas veces que pudo probarlo, pero se diría que casi siempre eligió mal, o no pudo elegir siquiera, tal como siempre estuvo, dulcemente sometido al viejo sistema de estudios de Hollywood. Revisando la larga lista –más de un centenar– de películas que conforman su prolífica, irregular carrera, son verdaderamente muy pocos los títulos memorables, aquellos que han logrado atravesar indemnes la prueba del tiempo. Entre ellos está por supuesto el clásico de Billy Wilder ‘Una Eva y dos Adanes’ (1959), junto a Marilyn Monroe y Jack Lemmon, pero también la estremecedora ‘El estrangulador de Boston’ (1968), de Richard Brooks, un film que se adelantó a su época y en el que Curtis mostró su costado más dramático y oscuro, muy distinto al excesivo derroche de simpatía por el que seguramente será recordado. Y con el que alcanzó su pico de popularidad gracias a la serie de TV ‘Dos tipos audaces’, un éxito de las temporadas 1971-1972, donde él y Roger Moore se divertían haciendo de playboys y aventureros por toda Europa.
Nacido el 3 de junio de 1925 en el Bronx como Bernard Schwartz, Curtis fue hijo de inmigrantes húngaros judíos. Cuenta la leyenda que su padre era sastre, él creció en la pobreza y supo integrar las pandillas callejeras del barrio. Pero a los 11 años, en un centro de asistencia social del Bronx, se subió a un escenario, del que ya no se querría bajar. Quizá la vida parecía más fácil vista desde allá arriba. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina y no bien pudo volver a casa se enroló en clases de actuación en Nueva York y empezó a trabajar en Broadway. Pero su ambición estaba puesta en el otro extremo del país, en Hollywood. Y no tardó en dar el salto.
En 1949, Curtis firmó su primer contrato con Universal-International, que por esa época se caracterizaba por convocar a muchachos jóvenes y apuestos, pero con escasa o ninguna experiencia actoral. Primero tenían que servir como galanes, eventualmente podrían llegar a ser actores. Al igual que Rock Hudson, Jeff Chandler y más tarde Clint Eastwood (todos ellos contratados por Universal), Tony Curtis encajaba perfectamente en este prototipo. Sus primeras apariciones en la pantalla no duraban más de unos minutos, como en ‘Sin ley y sin alma’ (1949, de Robert Siodmak) o ‘Winchester 73’ (1950, de Anthony Mann), que son sin embargo dos de las mejores películas de las que participó en toda su carrera. Gracias a la publicidad que le daba el estudio y su arrastre entre el público adolescente, hacia 1952 ya interpretaba protagónicos, entre ellos ‘Houdini’ (1953), una exitosa biografía del famoso escapista, que hizo junto a su primera esposa, Janet Leigh (en relación, Curtis fue casi tan prolífico en matrimonios como en películas: tuvo seis). La Universal, sin embargo, lo encasilló en películas de aventuras del tipo capa y espada o ‘Las Mil y Una Noches’, todas muy mediocres. La mejor película de Curtis en este período la hizo fuera de Universal: ‘Beachhead’ (1954), dirigida por Stuart Heisler.
Hacia 1957, se hartó de interpretar a califas, príncipes y espadachines y comenzó a trabajar en proyectos más ambiciosos, que le permitieran ampliar su rango interpretativo. Artísticamente, fue el mejor período de Curtis, aquel en el que le quiso demostrar al público (y quizás también a sí mismo) que podía ser un actor en serio. De ese momento son ‘La mentira maldita’ (1957, de Alexander Mackendrick), donde se animó a interpretar a un personaje bien desagradable; ‘Fuga en cadenas’ (1958, de Stanley Kramer), que le valió su única nominación al Oscar, como un convicto racista que debe arrastrar en su huida al negro Sidney Poiter; las intensas ‘Los vikingos’ (1958, de Richard Fleischer) y ‘Espartaco’ (1960, de Stanley Kubrick), donde secundó a su amigo Kirk Douglas y, por supuesto, la obra maestra de Billy Wilder ‘Una Eva y dos Adanes’ (1959), el único auténtico clásico de su filmografía.
Por aquellos años, Curtis también se prestó a trabajar con directores que recién despuntaban, como Blake Edwards (‘Mister Cory’, ‘Yo y ellas en París’, ‘Sirenas y tiburones’) y Robert Mulligan (‘The Rat Race’, ‘El gran impostor’). Y en 1961, junto a Yul Brinner, vino a la Argentina para filmar una adaptación del ‘Taras Bulba’ de Gogol, menos célebre por sus virtudes cinematográficas que por la ruptura que su coprotagonista, Christine Kauffman, provocó en el matrimonio con Janet Leigh.
Durante los años ’60, Curtis actuó casi exclusivamente en inocuas comedias sexies según el modelo impuesto por Rock Hudson y Doris Day. Una feliz excepción a ese largo letargo fue ‘La gran carrera’ (1965), divertido homenaje de Blake Edwards al mundo del slapstick. Y cuando nadie lo esperaba de él, Curtis sorprendió con ‘El estrangulador de Boston’ (1968, Richard Fleischer). La actuación de Curtis como el psicópata Albert DeSalvo, aquejado de desorden de personalidad múltiple, es de una complejidad estremecedora y de una modernidad inédita para su época. Las escenas finales, donde Curtis comienza a descubrir el horror en sí mismo, pueden considerarse el antecedente del apogeo de psicópatas asesinos que despuntó recién en los años ’90 con ‘El silencio de los inocentes’ y ‘American Psycho’.
1 de octubre de 2010
©página 12