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Murió Lois Maxwell, Miss Moneypenny


Era Miss Moneypenny en las películas de James Bond. A los 90.
Murió Lois Maxwell, la actriz nacida en Canadá que fue para muchos cinéfilos la definitiva Miss Moneypenny en las películas de James Bond, informó el domingo la Corporación Británica de Difusión [BBC]. Tenía 80.
Lois Maxwell, el recatado contraste del meloso calavera en catorce películas, desde ‘007 contra el Dr. No' [Dr. No] de 1962 hasta ‘En la mira de los asesinos' [A View to a Kill] de 1985, murió el sábado noche en el Hospital Fremantle, cerca de su casa en Perth, Australia. Tenía cáncer.
En las películas de Bond, Moneypenny, como secretaria de M, el jefe de Bond en el servicio de inteligencia británico, tiene una relación carga de coquetería con el espía, hacia el cual se siente evidentemente atraída, pero sin sucumbir nunca a sus avances. Era un papel al que Maxwell le dio un toque divertido que no aparece en las novelas originales de Ian Fleming.
Aunque oficialmente el nombre de pila de su personaje es Jane, Moneypenny es conocida sólo por su apellido, o un diminutivo de este: Penny.
"Moneypenny tenía los pies en la tierra y era encantadora", dijo Maxwell a un periodista de un diario canadiense en 2001. "Todo el mundo esperaba que James Bond terminaría liándose con ella, porque todas las otras mujeres eran tan bidimensionales. Ella era real".
Maxwell trabó amistad con Roger Moore, que sucedió a Sean Connery como Bond en 1973.
"Era una gran actriz y tenía un gran sentido del humor", dijo Moore a la BBC el domingo.

Nacida como Lois Hooker en Kitchener, Canadá, en febrero de 1927, de una madre enfermera y un padre maestro, se crió en Toronto. Empezó a actuar en la radio antes de mudarse a Gran Bretaña con la unidad artística del ejército canadiense cuando era adolescente.
Se alistó en la Academia Real de Arte Dramático en Londres, donde conoció a Moore, un estudiante. A fines de los cuarenta, después de cambiar su apellido a Maxwell, se mudó a Hollywood y ganó un Globo de Oro como la nueva actriz más prometedora por su papel en la comedia de Shirley Temple, ‘Calumniaron a Mary Hagen' [That Hagen Girl].
Después de trabajar en Italia, volvió a Gran Bretaña a mediados de los años cincuenta, y conoció entonces a su marido, el ejecutivo del mundo del espectáculo, Peter Marriott.
Trabajó en ‘Lolita', de Stanley Kubrick, en 1962, y en programas de televisión, incluyendo ‘El Santo' [The Saint], ‘El barón' [The Baron], 'El detective fantasma' [Randall and Hopkirk (Deceased)] y ‘ Los persuasores' [The Persuaders].
Tenía 58 cuando trabajó en su última película de Bond, ‘En la mira de los asesinos'. Fue remplazada por Caroline Bliss, 26, en ‘Su nombre es peligro' [Alta tensión; The Living Daylights] en 1987.
Interrogada sobre su James Bond favorito, respondía usualmente Connery, porque, decía, "no estaba remplazando a nadie, sólo era sí mismo". Pero también decía que se divertía más con Moore.
Como Miss Moneypenny, Maxwell trabajó en más películas de James Bond que cualquiera de las actrices protagonistas. Desmond Llewelyn, que hizo de Q, el hombre de los artilugios, trabajó en la mayoría de las películas de Bond, con diecisiete.
"Miss Moneypenny fue el rol más chico que tuve", dijo Maxwell en una entrevista en 2003. "Y lo hice cuando mis niños eran muy pequeños, y mi marido estaba enfermo y era muy pobre".
Como dijo Moore el domingo a la BBC: "Creo que ella fue encajonada como Miss Moneypenny. Eso es lo que hacen los productores, desgraciadamente; colocan a la gente en categorías".
Entre sus papeles como actriz y llegar a fin de mes después de la muerte de su marido de un ataque al corazón en 1971 a los 51 años, Maxwell escribió una popular columna para el diario Toronto Sun, de 1979 a 1994.
Su última película fue el thriller de 2001 ‘El cuarto ángel' [The Fourth Angel], con Jeremy Irons.
Se mudó a Australia en 2002, después de que le diagnosticaran cáncer, para estar más cerca de su hijo Christian. Le sobreviven él y su hija, Melinda.

2 de octubre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]


Murió Soldado de Oranje


Héroe de la resistencia holandesa en la Segunda Guerra Mundial. A los 90.
Murió Erik Hazelhoff Roelfzema, héroe de la resistencia holandesa durante la Segunda Guerra Mundial, el miércoles en su casa en Big Island, Hawai, informó su familia. Tenía 90.
Roelfzema estudiaba en la Universidad de Leiden cuando los nazis ocuparon Holanda, y más tarde se unió a la resistencia, entró en la clandestinidad y huyó a Inglaterra, donde realizó numerosas misiones al servicio de la casa real holandesa en el exilio.
Las actividades de Roelfzema en tiempos de guerra incluyeron entregar equipos de radio en la costa holandesa y reunir a combatientes de la resistencia para volver a Inglaterra. Más tarde se convirtió en piloto, realizando 72 misiones de combate en ataques aéreos contra Alemania, como miembro de la Fuerza Aérea Real de Gran Bretaña.
Se convirtió en amigo íntimo de la Casa de Oranje, sirviendo como ayudante de la Reina Guillermina durante la guerra, y siguió siendo un estrecho amigo del Príncipe Bernardo, el marido de la Reina Juliana, hasta la muerte de Bernardo en 2004.
Roelfzema nació en Indonesia, entonces una colonia holandesa, en 1917. Después de la guerra, emigró a Estados Unidos, donde trabajó para varios medios, incluyendo la NBC, y en 1955 regresó a Europa para trabajar como productor de Radio Free Europe.
Su fama en los Países Bajos dio un salto con la publicación de su libro ‘Soldado de Oranje' [Soldaat van Oranje] en 1971. Se hizo conocido fuera del país después de que el libro fuera llevado a la pantalla en una película con el mismo título del director Paul Verhoeven en 1977, con Rutger Hauer en el papel principal.
Roelfzema encontró trabajo en una compañía de energía -Barnwell Industries Inc.- en los años setenta y más tarde convenció a la compañía de mudarse a Hawai, donde se transformó en un importante productor de gas y petróleo.
Recibió la Cruz de Vuelo Distinguido de Gran Bretaña y la Orden Militar de Guillermo en Holanda, el más alto galardón del país, que concede el título de caballero por valor demostrado en el campo de batalla.
"Me convertí en un héroe de la guerra porque descollé, porque escribí sobre mis experiencias. Pero detrás de cada soldados galardonado con honores militares hay cientos de héroes anónimos", dijo. "Yo tuve la fortuna de ser reconocido y de llegar a viejo".
Le sobreviven su esposa Karin; su hijo Erik Hazelhoff Roelfzema Jr.; su hija Karna Hazelhoff-Castellón; una nieta, y una biznieta.

1 de octubre de 2007
30 de septiembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Villa Venezolana del Cine


[Juan Forero] Estudio estatal venezolano se encargará del ‘imperialismo' de Hollywood.
Guarenas, Venezuela. Resuelto a impulsar una revolución cultural, el gobierno furiosamente nacionalista de Venezuela ha pedido a las emisoras de radio que toquen más música venezolana, ha fomentado el arte imbuido de celo revolucionario y ha publicado libros exaltando la transformación del país con el presidente Hugo Chávez.
Ahora, para contrarrestar lo que Chávez llama el "imperialismo cultural" norteamericano y las películas de Hollywood que se proyectan aquí en todas partes, el gobierno populista se está zambullendo de cabeza en el negocio del cine. El gobierno bolivariano, llamado así en homenaje a su homónimo del siglo diecinueve, está fundando aquí un estudio cinematográfico moderno, escribiendo guiones que veneren la historia del país y financiando películas destinadas a arrancar en segunda a la moribunda industria cinematográfica venezolana.
"Durante muchos años no tuvimos o tuvimos una muy baja producción, de una o dos películas al año, cuando mucho", dijo Lorena Almarza, director de los estudios oficiales, Villa del Cine. "Entonces vino el gobierno bolivariano y la cultura se convirtió en un derecho constitucional, que no existía antes".
Chávez disfruta con una película bien contada, especialmente si el tema es político o si lleva un mensaje social más amplio. Ha expresado su admiración, por ejemplo, por ‘Río místico' [Mystic River] de Clint Eastwood, y se ha convertido en un buen amigo de la estrella de ‘Arma letal' [Lethal Weapon], Danny Glover. En realidad, la Asamblea Nacional venezolana aprobó 17.8 millones de dólares para financiar la película de Glover sobre la vida del revolucionario haitiano Toussaint L'Ouverture.
Los ganadores de Oscar, Sean Penn, que protagonizó ‘Río místico', y Kevin Spacey, también se han reunido con Chávez en Caracas. En una visita antes este mes, Spacey dijo que los estudios financiados por el gobierno ofrecían a los cineastas venezolanos la oportunidad de "hacer películas sobre su propio país y su propia cultura".
"Creo que lo deberían hacer todos los países", dijo Spacey en televisión nacional.
Muchos de los proyectos en Villa del Cine son decididamente políticos, y a tono con la imagen chavista de Venezuela como una democracia de punta luchando contra el imperialismo norteamericano. Eso ha conducido a documentales sobre la explotación extranjera de la industria petrolera y la represión estatal de los años setenta, cuando sucesivos gobiernos venezolanos tenían buenas relaciones con Washington.
Pero Villa del Cine, que abrió sus puertas el año pasado en esta ciudad al este de la capital, está determinada a ser mejor conocida por sus largometrajes, muchos de ellos mezclando la política con el arte.
Uno de ellos gira sobre un frío y calculador exiliado cubano que asesina a izquierdistas venezolanos y coloca una bomba en un avión de pasajeros -una película basada en la vida de un operativo de la CIA, Luis Posada Carriles, que es buscado aquí por cargos de terrorismo.
Posada Carriles, que vive en Miami, se ha declarado inocente y un tribunal estadounidense ha rechazado su extradición.
Gran parte de las nuevas producciones siguen la huella de la primera película de Villa del Cine, ‘Miranda regresa' [Miranda Returns], que se estrena el 12 de octubre. Quizás el proyecto más ambicioso de los estudios, gira sobre el general Francisco de Miranda, que luchó en las revoluciones independentistas de Estados Unidos, Francia y Venezuela y soñaba con fundar una república latinoamericana.
El director, Luis Alberto Lamata, utilizó 120 actores y 1200 extras y llevó sus cámaras hasta Rusia.
Almarza dijo que la idea es "rescatar" la rica historia venezolana, pasada y presente. "El presidente de la república insiste", dijo, "y es parte de la política de desarrollo, la deuda histórica que tenemos con este país".
Algunos observadores dicen que ese es exactamente el problema con Villa del Cine -la fuerte influencia del presidente y sus asesores, especialmente el ministro de Cultura Francisco Sesto, que ha dado la luz verde a los proyectos de los estudios.
Jonathan Jakubowicz, director venezolano, dijo que Villa del Cine permitirá que jóvenes actores hagan películas sólo dentro de ciertos parámetros.
Hace dos años, la cruda y horrorosa película de Jakubowicz sobre secuestros en las calles de Venezuela, ‘Secuestro Express', rompió récords de taquilla de producciones nacionales. Pero también provocó una virulenta reacción del gobierno.
Jakubowicz, que reunió el dinero para su película sin ayuda del gobierno, dijo que una película así no se haría nunca en Villa del Cine.
"Quieren películas que muestren a la revolución como la solución de todos los problemas del país y quieren películas sobre historias con los líderes de la independencia, siempre desde el punto de vista de la versión que defienden valores que pueden ser usados para celebrar la revolución bolivariana", dijo. "No creo que haya ninguna posibilidad de hacer películas que no estén sintonizadas con la revolución".
Aureliano Alfonso, director de arte de Villa del Cine, concedió que sería difícil hacer películas que arrojen una luz negativa sobre la sociedad venezolana. Probablemente no habrá una versión venezolana de la obra maestra brasileña ‘Ciudad de Dios', una violenta película sobre las pandillas de traficantes en Río de Janeiro.
Alfonso, que sin embargo ve un gran potencial en Villa del Cine, dijo que le preocupa que los estudios puedan concentrarse demasiado en películas políticas, como ha sido el caso en el pasado en América Latina.
"Creo que el Villa del Cine necesita abrirse mucho más, mostrar sus criterios y sus temas sobre la manera de hacer películas", dijo. "No me puedo quedar inmóvil en el pasado, como en los años setenta, cuando tuvimos un gran auge de películas nacionales y todos los temas eran políticos".
Efterpi Charalambidis es uno de los jóvenes directores que ha utilizado a Villa del Cine.
Su película, que se rueda ahora en barrios de Caracas, ciertamente tiene un tinte político. Su protagonista, Libertador Morales, es recto como una flecha, conduce una mototaxi y adora al verdadero Libertador, Simón Bolívar, el héroe de la independencia idealizado por el gobierno de Venezuela.
Pero la película de un millón de dólares, una mezcla de comedia y drama, explora las calamidades urbanas de Caracas, desde su horrendo tráfico hasta su desenfrenada delincuencia. Libertador Morales se convierte en una suerte de vigilante en la película, aunque Charalambidis dijo que él no es Charles Bronson.
"Me dije a mí mismo: ‘Qué tal si la hacemos sobre un tipo que tiene un agudo sentido de lo correcto y de la justicia", dijo, explicando el desarrollo de su idea.
Escribió la película en tres años durante una estadía en la Universidad de Columbia. De regreso en Venezuela, presentó la idea a Villa del Cine. "Les encantó el guión y entonces me propusieron producirlo en Villa del Cine", dijo.
Una noche hace poco rodaron en una autopista que bordea la montaña en el borde norte de Caracas.
Estaba por filmarse la primera escena romántica y Charalambidis corrió para asegurarse de que las luces estuvieran bien, que la tonta canción de Pedro Infante sonara a suficiente volumen y que el camarógrafo captara el mejor ángulo de su estrella.
Esa estrella, Rafael Gil, 39, tenía un pulcro y fino, el pelo negro y grueso lo llevaba hacia atrás y mantenido fijo con un exceso de laca. Gil es un poco chiflado y tampoco es un casanova clásico, nada parecido a esas caras bonitas que se ven en los culebrones venezolanos.
Por supuesto, se eso se trata exactamente.
Gil no ha tenido nunca ningún papel en un largometraje, y parte de lo que Villa del Cine espera hacer es ofrecer más oportunidades. Hasta ahora su trabajo se ha limitado al teatro.
"Están llamando a muchos actores de teatro para películas hechas en Villa del Cine", dijo, tomando una pausa. "Es bueno para el cine venezolano porque empiezas a ver caras nuevas".

30 de septiembre de 2007
©washington post
[viene de mQh ]

Murió Michael Evans


[Valerie J. Nelson] El actor trabajó en ‘Gigi', ‘Mi bella dama' y en la serie ‘The Young and the Restless'. El actor inglés actuaba en Broadway y en giras. Para las audiencias culebronas, fue el Coronel Douglas Austin de 1980 a 1995.
Murió Michael Evans, actor de teatro y cine mejor conocido por el público de novelas como el Coronel Douglas Austin en el culebrón ‘The Young and the Restless' de la CBS. Tenía 87.
Evans, que actuó en Broadway con la joven Audrey Hepburn en ‘Gigi', murió el 4 de septiembre en una residencia de Woodland Hills debido a complicaciones relacionadas con su edad, informó su hijo Nick Evans.
De 1980 a 1995 Evans apareció en ‘The Young and the Restless' como el amigo íntimo y compinche del arrogante multimillonario Victor Newman (Eric Braeden).
Cuando Evans volvió a la serie en 1987 después de un receso, el diario Toronto Star dijo que volvió con "gran agudeza y comicidad".
"Michael Evans era absolutamente profesional, de la vieja escuela inglesa, un caballero hecho y derecho", dijo Braeden al Times el martes, en una declaración.
Nativo de Inglaterra, Evans llegó a Broadway en 1950 para ser el misterioso secretario en la comedia ‘Ring Round the Moon'. Un año después, volvió a trabajar como el amable Gaston en la producción original de Broadway de ‘Gigi', que ayudó a impulsar la carrera de Hepburn.
A fines de los años cincuenta, Evans representó al profesor Henry Higgins en la producción de teatro ‘Mi bella dama' [My Fair Lady], un rol que hizo durante años. Los críticos observaron su enorme parecido con Rex Harrison, el Higgins original en Broadway. En 1961, el Times llamó el papel de Evans como Higgins "pofesional y vital".
El papel siguió siendo uno de los puntos altos de su carrera, en parte debido a la gira de la compañía en Rusia en 1960, que llevó la cultura occidental al país en el clímax de la Guerra Fría, dijo su hijo.

John Michael Evans nació el 27 de julio en Sittingbourne, Inglaterra, hijo de Marie Galbraith, concertista de violín, y A.J. Evans, un prisionero de la Primera Guerra Mundial que escapó y escribió en 1926 la novela ‘The Escaping Club'.
A los 12, Evans vio a John Gielgud en la pieza de Shakespeare ‘Ricardo II' y decidió que "desde entonces quiso ser actor", contó al Toronto Star en 1992.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Evans sirvió como navegante para la Fuerza Aérea Real y voló durante el bombardeo de Londres.
Tras graduarse en 1943 el Winchester College en Inglaterra, estudió en la Old Vic School en Londres y debutó en una escenario londinense en 1948. Ese mismo año se casó por Pat Wedgewood; tuvieron dos hijos y se divorciaron después de 25 años juntos.
Durante el rodaje de ‘Un beso para Birdie' [Bye Bye Birdie], Evans decidió mudarse al oeste y finalmente trabajó en más de cuarenta películas y programas de televisión. Vivió en Hollywood Norte durante muchos años.
Su segunda esposa, Pat Sigris Evans, murió en 1986.
Además de su hijo Nick, le sobreviven su otro hijo, Christopher, de Westport, California; y dos hermanas, Rosemarie y Bridget.

valerie.nelson @latimes.com

27 de septiembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Edelstam, el Clavel Negro


Estrenan en México filme sobre embajador sueco en golpe de Pinochet.
Ciudad de México, México. La gesta del embajador sueco en Santiago durante el golpe de estado en Chile de Augusto Pinochet, en 1973, Harald Edelstam, quien se arriesgó para salvar a miles de chilenos que buscaban asilo, recibe un reconocimiento con el filme ‘El clavel negro', afirmaron en México los responsables de la película.
La productora de la cinta, la mexicana Raquel Guajardo, destacó el apoyo y las facilidades del gobierno chileno, que les prestó durante unos días el Palacio de La Moneda, sede presidencial, y el Estadio Nacional, a donde fueron llevadas cientos de personas detenidas durante la dictadura del general Pinochet.
"Espero que sea un parteaguas para cerrar las heridas, porque se ve el conflicto desde otro punto de vista", explicó Guajardo en una rueda de prensa este lunes al referirse al hecho de que los responsables del filme no sean chilenos.
La película es una coproducción sueco-mexicana-danesa, está rodado en inglés y llegará el próximo viernes a los cines mexicanos, tras su estreno el pasado día 11 en Suecia. Guajardo dijo que está en conversaciones con distribuidoras de Chile y del resto de Latinoamérica para difundir también la película en otros países de la región.
El ex embajador mexicano en Chile Gonzalo Martínez Corbala, amigo íntimo del ya fallecido Edelstam, señaló que a éste "le quitaron de la diplomacia, no le dieron ninguna condecoración, andaba vendiendo medicamentos al por mayor con su maletita".
‘El clavel negro' [The Black Pimpernel] está protagonizado por el sueco Michael Nyqvist (‘As in Heaven') [Tierra de ángeles] como Edelstam, y los mexicanos Daniel Giménez Cacho (‘La mala educación'), en el papel de un dirigente militar, y Kate Del Castillo (‘American Visa'), como su hija rebelde.
La película narra las dificultades del diplomático sueco para sacar de Chile a aquellos amenazados por el ascenso al poder del fallecido Pinochet, algo similar a lo que Steven Spielberg recogía en ‘La lista de Schlinder' con el nazismo como telón de fondo.
Según Martínez Corbala, Edelstam no estaba amparado como él por el Tratado de Asilo de Caracas de 1954, que posibilitaba a los países latinoamericanos ofrecer cobijo a quienes quisieran. Sin embargo, el diplomático sueco logró sacar del país suramericano a miles de personas, ya que, a diferencia de la mayoría de embajadores europeos, tomó una postura activa, dijo Martínez Corbala.
Entre otros logros, Edelstam logró burlar la vigilancia militar para pasar, con un pasaporte sueco, al activista Hugo Blanco y a su esposa, ambos con rasgos indígenas. "Harald era muy atrevido... había estado en la Segunda Guerra Mundial, había sido soldado", dijo Martínez Corbala.
El filme está dirigido por la pareja sueca Ulf Hultberg y Asa Faringer, y el papel del diplomático sueco lo interpreta Michael Nyqvist. Por su parte, Kate del Castillo interpreta a Consuelo Fuentes, la hija de un militar fiel al derrocado ex presidente socialista chileno Salvador Allende, a quien Giménez Cacho da vida.
Los nombres de las personas que interpretan los actores no son los reales, para poder deslizarse mejor en el campo de la ficción, explicaron los responsables de la cinta.

25 de septiembre de 2007
©la nación
[viene de mQh ]

Échale la Culpa a Fidel


[Wesley Morris] En ‘Échale la culpa a Fidel' [Blame It on Fidel], Nina Kervel es eternamente curiosa.
Hay preguntas que ningún abuelo burgués quiere oír: "¿Quiénes son los comunistas, abuela?"o Anna, la despiadadamente inquisitiva niña de nueve que es Nina Kervel en ‘Échale la culpa a Fidel', de Julie Gavras, tiene que saberlo. Estamos en 1970 y ella es hija de unos intelectuales de clase media que apoyaban la revolución tanto en España como en América Latina, hasta que un viaje a Chile los empuja a implicarse más activamente. Pronto su apartamento parisino se convierte en un lugar de reunión de revolucionarios que trabajan para que Salvador Allende sea elegido en Santiago. Y, de manera brillante, la película se convierte en una historia de madurez doble. El despertar político de los padres corre paralelo al de su hija.
‘Échale la culpa a Fidel' está narrada enteramente desde el punto de vista de Anna (la cámara a menudo deja las cabezas fuera del marco). Lo ve todo y quiere que le expliquen lo que no entiende, como el comunismo. Cuando pregunta qué quieren los comunistas, la madre de su madre (Martine Chevallier), una mujer altiva, pero no demasiado elegante, no se contiene: "Todo".
Otra explicación, más enojada, proviene de una de las nanas de Anna (Marie-Noelle Bordeaux). Una cubana exiliada que tuvo que huir cuando Castro tomó el poder, dice que los comunistas son nómadas barbudos que no creen en Dios. Cuando Anna se lo pregunta a un comunista de verdad, le responden con una de las metáforas en la película que ponen en cuestión su educación católica: una naranja cuyos gajos, dice, los comunistas quieren compartir con todo el mundo.
Se puede ver a Anna considerando todo esto y pensando en ello del mismo modo que parece saberlo todo sobre pájaros y abejas. Kervel tiene una asombrosa capacidad para expresar estos sentimientos. El silencio que sigue no es impasibilidad, sino reflexión. Ella y Gavras (hija del director de izquierdas, Costa-Gavras) crean un alma emocionalmente translúcida. Es una chica que se guarda sus sentimientos, pero no es de ningún modo retraída. Es evidente el peso de las ideas de sus padres, pero la película no la pide que dramatice la infelicidad. Si algo la molesta, te lo hará saber, seas su padre o la rígida monja que la educó en la escuela de niñas.
La madre de Anna, Marie (Julie Depardieu), es periodista, y su hija controla las entrevistas que está haciendo para el reportaje principal de una revista sobre el aborto. Se entera de la tensa relación de su padre Fernando (Stefano Accorsi) con su familia española. Logró sacar del país a su hermana (Mar Sodupe) y su hija joven (Raphaëlle Molinier) después de que ella perdiera a su marido en la lucha contra el régimen de Franco. Fernando se siente culpable por no haber luchado él mismo. Anna puede oler la contradicción en que vive. Sus preguntas sobre sus imperfecciones políticas sólo suenan inocentes. Está buscando el significado de sus actos. En eso, podría ser incluso mejor que su madre. La película no nos deja saber si Fernando y Marie sopesan el efecto que tienen sus políticas en Anna y su hermano menor. Pero podemos asumir que hubo alguna conversación sobre los posibles efectos secundarios de, digamos, una manifestación anti Franco a la que llevaron a los niños y terminó en caos universal y gases lacrimógenos.
Gavras, que adaptó la película con Arnaud Cathrine, de la novela italiana de Domitilla Calamai, presenta la película como una liviana pero fundamental lucha de Anna por aceptar la desilusión con un módicum de gracia. Para Gavras, la pérdida de la inocencia política es un triunfante enriquecimiento. No priva a Anna de su infancia. La hace más profunda. Ella no se rebela, y, sin embargo, su rechazo a permanecer deliciosamente confundida, como su hermano François (Benjamin Feuillet), la mantiene en un estado de interrogativa recalcitrancia. Aunque es François quien tiene que recordarle, cuando él sugiere que "toquen a Allende y Franco", que Franco no es el bueno de la película. Pero Anna lo discute a fondo con su prima.
Esta chiquilla tiene impresionantes primos cinemáticos, cada uno de ellos afectado de alguna manera por el régimen de Franco. Está la curiosa Ofelia de ‘El laberinto del fauno' [Pan's Labyrinth], de Guillermo del Toro, y las bucólicas hermanas españolas de ‘El espíritu de la colmena', de Victor Erice. ¿Qué pasa con el tema niñitas y Franco que saca lo mejor de los directores?

wmorris@globe.com

24de septiembre de 2007
17 de agosto de 2007
©boston globe
[viene de mQh



Murió Alice Ghostley


[Dennis McLellan] Actriz que ganó un Tony. A los 81.
El viernes murió Alice Ghostley, la actriz cómica que ganó un Premio Tony y cantante especializada en papeles de chica boba y más conocida por sus roles secundarios como Esmeralda, en ‘Embrujada' [Bewitched] y Bernice en ‘Mi desconfiada esposa' [Designing Women]. Tenía 81.
Ghostley murió en su casa en Studio City después de una larga batalla contra un cáncer al colon y una serie de derrames, informó Jim Pinkston, un amigo de toda la vida.
Ghostley hizo su debut en Broadway en ‘Leonard Sillman's New Faces of 1952', la revista por cuya actuación fue aclamada por cantar la satírica ‘The Boston Beguine', que se convirtió en su canción característica.
"Era maravillosa", dijo Miles Kreuger, presidente del Instituto del Musical Americano, de Los Angeles, que vio ‘New Faces of 1952' repetidas veces y recuerda a Ghostley cantando ‘The Boston Beguine'.
"No tenía nada de elegante", dijo. "Era más bien sencilla y poseía una voz espléndida, y la combinación de esa voz bien entrenada y espléndida y ese tipo de personaje de ama de casa desaliñada era tan incongruente y tan encantador".
Ghostley ganó un Premio Tony a la mejor actriz en una pieza de 1965 por ‘The Sign in Sidney Brustein's Window'.
También fue nominada al Tony dos años antes por varias caracterizaciones en la comedia de Broadway ‘The Beauty Part', con Bert Lahr, en 1962-63.
"Era una actriz excepcional", dijo Kaye Ballard, un amigo de toda la vida que actuó con Ghostley como las malvadas hermanastras en la producción de televisión de ‘Cinderella', de Rodgers y Hammerstein, con Julie Andrews.
Aunque Ghostley fue a menudo comparado con Paul Lynde, uno de sus co-estrellas en ‘New Faces', Ballard dijo que Ghostley "es completamente original. Si alguien fue influido, fue Paul, que fue influido por Alice".
Ghostley, dijo, "era amable y sincera y buena y nunca dijo nada cruel sobre nadie, nunca. Creo que el humor ha cambiado hoy; todos tienen un humor grosero. Alice era el epítome de estilo, cuando se trata de la comedia.
"Pero Alice era superior en todo lo que hacía. Era una persona muy, muy especial".
Ghostley apareció por última vez en Broadway, en ‘Annie', haciéndose en 1978 con el rol de Miss Hannigan, la malvada directora de orfelinato, papel que representó hasta 1983.
Durante su carrera en el mundo del espectáculo, se movía normalmente entre el teatro, el cabaret, el cine y la televisión.
En ‘Embrujada' hizo de Esmeralda, la bruja tímida y buena, el ama de casa, de 1969 a 1972.
Y de 1987 a 1993, fue Bernice Clifton en ‘Mi desconfiada esposa', un papel que le ganó una nominación al Emmy como actriz secundaria en una comedia de 1992.
Entre su carrera cinematográfica destacan ‘Matar a un ruiseñor' [To Kill a Mockingbird], ‘El graduado' [The Graduate], ‘Gator' y ‘Brillantina' [Grease].

Nació el 14 de agosto de 1926, en la estación de trenes de Eve, Montana, donde su padre trabajaba como telegrafista, y se crió en Henryetta, Oklahoma.
"Cuando tenía cinco, mi madre me llevó a la Legion Hut y me subió a una mesa", contó al Boston Globe en 1990. "¡Yo recité poesías! ¡Canté canciones! ¡Bailé! Entonces no lo sabía, pero esa mesa fue mi primer escenario. Me aplaudieron".
"La segunda vez que mi madre me llevó a la Hut, la hice darme un níquel antes de subirme a la mesa. Yo quería que me aplaudieran, pero, incluso a los cinco, yo sabía que me había ganado esos aplausos".
Después de la secundaria, Ghostley asistió a la Universidad de Oklahoma, pero se mudó pronto a Nueva York con su hermana Gladys.
Ghostley era conocida por sus actuaciones en cabaret como cantante y cómica antes de estar en el reparto de ‘New Faces of 1952'.
Cuando llegó la primera vez a Nueva York, contó en una entrevista en el Boston Globe, no podía permitirse tomar clases de canto, así que trabajó como secretaria de un profesor de música a cambio de lecciones.
"El mejor trabajo que tuve fue como acomodador de teatro", dijo. "Veía todas las obras, sin pagar. Lo que veía ante mí era una visualización de lo que yo quería hacer y lo que quería ser. Yo veía todos los trabajos que hacía, de camarera a empleada de una compañía de detergentes, como un puente hacia el teatro".
Pero era realista, dijo.
"Yo sabía que no me veía como una ingenua. Mi nariz era demasiado larga. Tenía los dientes torcidos. No era rubia. Me veía como una actriz dramática.
"Pero también sabía que encontraría mi camino".
A Ghostley, cuyo marido actor Felice Orlandi murió en 2003, le sobrevive su hermana Gladys.

dennis.mclellan@latimes.com

23 de septiembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]


Murió Jane Wyman


[Claudia Luther] La actriz ganó un Oscar y fue la primera esposa del presidente Reagan. A los 90.
Murió Jane Wyman, la actriz que ganó un Oscar y cuya larga y distinguida carrera en el cine y televisión casi fue eclipsada por su papel en la vida real como la primera esposa del actor que se convirtió en político, Ronald Reagan. Tenía 90.
Wyman, que estuvo mal de salud durante los últimos años, murió en su casa en Rancho Mirage, dijo Michael Mesnick, su agente de toda la vida.
El hijo de Wyman, la personalidad radial Michael Reagan, dijo en una declaración: "Hemos perdido a una madre cariñosa; mi hijos, Cameron y Ashley, han perdido a una abuela cariñosa; mi esposa, Colleen, ha perdido a una amiga cariñosa a la que llamaba Mamá; y Hollywood ha perdido a la mujer más elegante que adornaron alguna vez las pantallas cinematográficas".
El productor de Veteran Paramount, A.C. Lyles, que conoció a Wyman a fines de los años treinta a través de su amistad con Reagan, dijo al Times que Wyman "fue no solamente una gran actriz, sino además una estimada y querida dama".
"Creo que fue una inspiración para todas las actrices jóvenes debido a que empezó como una actriz menor y se hizo camino con su trabajo hasta convertirse no solamente en una de las actrices más prominentes de Hollywood, sino además en la ganadora de una Academy Award", dijo.
Tras llegar a Hollywood desde St. Louis a mediados de los años treinta, Wyman aprendió su oficio como una actriz independiente antes de tener la oportunidad de roles más importantes que le ganarían su reputación como estrella. Ganó un Oscar por su papel de víctima sordomuda de una violación en la película ‘Belinda' [Johnny Belinda], de 1948, y fue nominada al Oscar por su papel en ‘El despertar' [The Yearling] (1946), ‘No estoy sola' [The Blue Veil] (1951) y ‘Obsesión' [Magnificent Obsession] (1954).
En los años cincuenta, en los primeros días de la televisión, se aseguró una carrera en ese medio con su propia media hora en un programa de antologías dramáticas. Y años después de que menguara su carrera en el cine, se hizo familiar para millones de telespectadores como la matriarca a la que te encanta odiar en el prolongado culebrón nocturno de los años ochenta, ‘Falcon Crest'.
Sin embargo, en la prensa rara vez se mencionaba el nombre de Wyman sin referirse al segundo de sus tres maridos.
Cuando se conocieron en 1938, Reagan era un actor de Warner Bros. Después de un comentado noviazgo, se casaron el 26 de enero de 1940 en el Wee Kirk O' the Heather Church de Forest Lawn in Glendale.

La pareja tuvo dos hijas, una de las cuales murió tras nacer en un parto prematuro. La otra, Maureen Reagan, murió de melanoma en 2001, a los sesenta. También adoptaron a un hijo, Michael, antes de divorciarse en 1948.
El suyo habría sido simplemente otro matrimonio hollywoodense naufragado si Reagan no hubiese sido elegido gobernador de California y el presidente número cuarenta de Estados Unidos.
Reagan, que para entonces estaba casado con Nancy Davis y tenía dos hijos más, fue el primer presidente estadounidense divorciado. Wyman tuvo el dudoso honor de ser la primera ex de un presidente norteamericano.
Para irritación de Wyman, se la interrogaba constantemente sobre Reagan, pese a su conocida reticencia a hablar sobre él porque consideraba que era "de mal gusto hablar sobre ex maridos y ex esposas". Acostumbraba a interrumpir una entrevista y marcharse si el periodista mencionaba el nombre de Reagan.
"Hice 86 películas y 350 programas de televisión", dijo al Newsday en 1989. "He estado 54 años en el negocio".
Rara vez rompió el silencio sobre su ex marido, con la excepción de una breve declaración que emitió después de su muerte el 5 de junio de 2004; "Estados Unidos ha perdido a un gran presidente y a un gran hombre, amable y gentil".
Conoció a Reagan cuando hacía de su novia en ‘Hermano rata' [Brother Rat] en 1938 y trabajó con él en la secuela de 1940, ‘Hermano ratón y un bebé' [Brother Rat and a Baby] y otras dos películas, ‘Tugboat Annie Sails Again' y ‘An Angel From Texas' (ambas de 1940). Rodaron fragmentos no acreditados en ‘It's a Great Feeling', que fue estrenada después de su separación.
Durante el divorcio, Wyman -que según las leyes entonces en curso estaba obligada a mencionar la causa de su separación- dijo que no compartía el interés de Reagan en la política y la aburrían sus constantes chácharas sobre el tema. El divorcio se produjo en una época en que su carrera se estaba disparando y la de Reagan, en decadencia. También fue relacionada con la co-actriz Lew Ayres, de ‘Belinda', y no está claro si Reagan se estaba refiriendo a la película o a Ayres cuando comentó sarcásticamente en esa época: "Creo que la llamaré ‘Johnny Belinda' la co-demandada".
La autobiografía de Reagan de 1990, ‘An American Life', menciona su matrimonio con Wyman sólo para decir que produjo "dos hijas maravillosas", pero que "no resultó".
De ojos castaños, nariz respingona y pelo negro -con su característico estilo paje con flequillos-, Wyman fue una cara familiar para millones de fans y una importante miembro del Viejo Hollywood. Fue co-estrella, entre otros, de Gregory Peck en ‘El despertar' y del joven Rock Hudson, cuyo primer rol protagónico lo hizo conn Wyman en ‘Obsesión'. También trabajó con Hudson en ‘Sólo el cielo lo sabe' [All That Heaven Allows], que sirvió de inspiración para ‘Lejos del cielo' [Far From Heaven], del director y escritor Todd Haynes en 2002.
En la alegre película de 1951, ‘Aquí viene el novio' [Here Comes the Groom], Wyman y Bing Crosby cantaron a dúo la canción que ganó un Oscar, ‘In the Cool, Cool, Cool of the Evening'.
Sus otros papeles protagónicos incluyen la versión cinematográfica de la novela ‘Trigo y Esmeralda' [So Big], la exitosa novela de Edna Ferber, de 1953, con Sterling Hayden, y ‘Milagro bajo la lluvia' [Miracle in the Rain], una historia romántica ambientada en la Segunda Guerra Mundial, de 1956, con Van Johnson. Fue la estricta tía de Hayley Mills en ‘Pollyanna', de 1960.
En su última película importante trabajó con Bob Hope y Jackie Gleason en ‘Cómo cometer el delito del matrimonio [How to Commit Marriage] en 1969. El resto de su carrera transcurrió fundamentalmente en la televisión, destacando su papel estelar en ‘Falcon Crest' en la CBS. El rol le dio a Wyman la oportunidad de romper con su imagen de chica buena y representar a una mujer ambiciosa empecinada en dominar a su familia de vinateros costase lo que costase.
‘Falcon Crest' se prolongó durante nueve temporadas, alcanzando el máximo de popularidad en 1983-84. Terminó en 1990 después de que el personaje de Wyman pasara gran parte del año en coma.

Wyman nació como Sarah Jane Mayfield Fulks en St. Joseph, Montana, el 5 de enero de 1917. Su padre murió cuando era niña y fue criada por su madre, que quería que su hija llegara a Hollywood. Wyman estudió en la Universidad de Missouri y cantó durante un tiempo en la radio bajo el nombre de Jane Durrell.
Wyman empezó a trabajar en el cine en el coro de una película de Busby Berkeley en 1932 junto a los entonces desconocidos Betty Grable y Paulette Goddard. Después de una serie de películas con roles insignificantes, empezó a actuar en películas B haciendo de, como dijo una vez la columnista de Hollywood Hedda Hopper, "señorita descarada cuya parte más incisiva en la conversación era ‘¿En serio?'". Se cambió su nombre a Wyman cuando fue contratada por Warner Bros. en 1936.
Como otras muchas actrices de la época, Wyman se tiñó el pelo de rubio a lo Jean Harlow, pero más tarde lo cambió a castaño oscuro para que la tomaran más en serio. Finalmente la descubrió Billy Wilder, que la hizo trabajar con Ray Milland en la melodrama ‘Días sin huella' [The Lost Weekend] (1945) sobre un aspirante a escritor durante un bebido fin de semana en Nueva York. Finalmente había conseguido el tipo de roles que siempre quiso, y no desaprovechó la oportunidad. La película ganó el Oscar a la mejor película en 1946.
Su siguiente papel importante fue como Orry Baxter, la estricta madre de ‘El despertar', que le ganó una nominación a un Oscar y completó su transformación en una actriz seria y famosa.
"La carrera de mamá consistió fundamentalmente de roles seriamente depresivos, uno tras otro", escribió sarcásticamente Maureen Reagan en sus memorias de 1989, ‘First Father, First Daughter'.
En 1948, Wyman trabajó en ‘Belinda' como una chica sordomuda que es violada. Para ayudarse a representar mejor a su personaje, se tapó las orejas durante el rodaje en el estudio y en casa dejó de hablar, prefiriendo usar el lenguaje de signos, de acuerdo a las memorias de su hijo, ‘On the Outside Looking In', de 1988.
"Aprendí lo más importante: Una persona muda oye con sus ojos, del mismo modo que una persona ciega ve con sus oídos", dijo Wyman a Hedda Hopper.
Aunque no fue del agrado de todo el mundo, la película -que el historiador del cine y ensayista David Thomson llamó una "historia sensiblera y evasiva" y "poco refinada"-, su actuación fue universalmente elogiada. El New York Post la llamó "sorprendentemente bella en su lento y luminoso despertar a la alegría y la comprensión" e incluso Thomson dijo que la actuación de Wyman y su "conmovedor y expresivo rostro" la consagró como una estrella de las películas de mujeres.
Wyman se casó con el empresario Muron Futterman en los años treinta. Tras su divorcio de Reagan, se casó dos veces con el músico y profesor de dicción Fred Karger, divorciándose finalmente de él en 1965.
Cuando no actuaba, Wyman se dedicaba a la pintar, especialmente paisajes. También fue miembro activa durante muchos años de la Fundación Artritis, de la que fue presidente nacional. En 1977 se convirtió en la segunda receptora de la Charles B. Harding Award, el galardón más alto otorgado por la fundación. El capítulo de California del Sur de la organización también instituyó la Jane Wyman Award en su honor.
Wyman, una devota católica conversa, fue también una firme partidaria de la Covenant House de Hollywood y del monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles.
La sobreviven, entre otros, su hijo y tres nietos.

16 de septiembre de 2007
11 de septiembre de 2007
©los angeles times
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