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Tigresa del Porno


[Lola Huete Machado] La editorial Taschen acaba de homenajear a la gran diva XXX Vanessa del Río con un muy lujoso tomo con su vida y ‘obra'. Se llama ‘Cincuenta años de conducta algo atorranta', incluye un DVD y un boleto dorado para que un feliz lector pase una noche con esta mujer.
Para los amantes del porno, la boca y el culo de Vanessa del Río son de referencia. Especialmente la boca. Y su entrega en el momento de decir "acción". Nadie rodó tan apasionadas escenas de coitos, felatios y masturbaciones, juntos o revueltos. Nadie ha disfrutado tanto ante una cámara, dejándose penetrar, morder, chupar, lambetear, manosear; chupando, mordiendo, lambeteando, manoseando ella con un ardor que sólo el verdadero deseo del cuerpo del otro o, en su caso, de los otros, despierta. Fueron 120 films en 12 años de carrera, de 1974 a 1986. Se atrevía a todo. Y todos. Dos, tres, cinco, hasta ocho hombres (o mujeres) a la vez (a veces dos "en el mismo orificio", resalta) y hay evidencia gráfica: "Dicen que soy la pionera de la doble penetración, no puedo creer que desde el inicio de los tiempos las mujeres no lo hicieran –reflexiona–, pero no sé, quizá sí en un rodaje. Si alguien tiene imágenes anteriores a 1974, que lo diga; creo que lo hice ya en mi primera peli, ‘China Doll'".
Vanessa del Río hasta tiene sus teorías sobre su profesión: "Siempre pensé que ocho penes es lo ideal: uno por delante, otro por detrás, otro en la boca, dos en mis manos, dos hurgando por las corvas y uno de repuesto por si otro decae". Vanessa siempre fue exuberante ("desbordante de excitación y de entusiasmo", la define Dian Hanson, editora de Taschen), exhibicionista y excesiva, de obra y palabra; moviéndose o expresándose. Aún hoy. "Lo vi claro de adolescente cuando miraba pelis de la argentina Isabel Sarli, mi madre me llevó a verlas: yo quería ser como ella." Ella, medio cubana, rizó el rizo en una época en que el género estaba por inventar: crecieron en paralelo, ella, dándose más y más en cada rodaje, y la propia industria, que pasó de lo underground a lo publicitario, de ser la forma de vida de unos pocos entregados al gran negocio de productoras: "Inventábamos en todos los sentidos. Y no era como ahora, que se firma por adelantado lo que harás: oral, anal, tanto. No. Entonces todo se improvisaba, cualquiera intervenía. Había mucha sorpresa; con el tiempo, los directores sabían que me gustaba lo nuevo, y lo había, como en el rodaje de ‘Viva Vanessa', de Anthony Spinelli, cuando grabé mi más sucia toilette scêne, con Jerry Butler y Taliesin, el muchacho superdotado que debutaba ese día y no se salía de mí ni en las pausas", recuerda divertida.
Desde Nueva York, donde nació en 1952 y donde reside, la actriz delimita las horas para contestar algunas cuestiones: "Llamá entre diez y once –dice–, tengo que ir a ver a mi mamá". Y avisa: "Ten cuidado, no te calientes demasiado, hehehe". ¿Se refiere al libro, un art edition con una litografía de Robert Crumb que Taschen publicó con su detallado currículum? Sí. Eso exactamente es la vida de Ana María Sánchez, "su nombre verdadero", criada en el Harlem hispano, en familia católica, de padre mujeriego (de él, dice, heredó lo de ser "mujer de muchos hombres: desde muy niña fui muy activa en lo sexual") y madre reprimida: un puro calentón. De principio a fin. Igual que el libro y el video, sobre los que previene, obra doble en la que se aprecia la mano que mece la cuna: la del amante del género que es el editor Benedikt Taschen. No hay en ambos desperdicio. Lo que no cabe aquí, entra allá.
La vida de Vanessa no es sólo ella, sino también su contexto y lo que generó: el modo en que creció su fama tras su retirada en 1986; su adopción como musa por el mundo carcelario, el del comic y el hip-hop; los rankings de tamaños de clítoris (‘The Lispkeeper', 1999), en los que ella fue número uno (cinco centímetros de largo); sus columnas como consejera sexual en varias publicaciones; las impresiones causadas en colegas y admiradores. Y la evolución de la industria del porno. Ahí está el ambiente del distrito rojo neoyorquino, de Times Square (y su círculo vicioso) desde principios del siglo XX hasta su evolución en la revolución sexual de los años sesenta: de los espectáculos en vivo en garitos a las primero precarias y luego ya mayores producciones; de las iniciáticas librerías para adultos a la retahíla de actores y directores que llegaron, rodaron, se quemaron, desaparecieron; de productores que crearon escuela al ambiente underground de drogas y desenfado, de amor libre y desinhibido que explica mucho de aquel tiempo; del imperio del sadomaso a las limpiezas del FBI a lo largo del tiempo. Hasta la llegada del sida, los controles, el miedo.
Muchos, entre ellos Vanessa, abandonaron. Repite mensaje la actriz: "Llamá a las nueve, tengo que ir con la mamá". Su madre enferma. Hoy es en verdad su familia, su prioridad. Todo perdonado (también a su padre, una relación recuperada y truncada con su muerte). "Lo que antes me pareció tu debilidad, ahora es mi fuerza", le dice a la mamá en los agradecimientos del libro. Sólo la tiene a ella, a sus gatos (Tarzán y Lola), a su bulldog (Mademoiselle Matilda) y a su novio, Vito: "Hasta que no te conocí no supe lo que era el amor incondicional de un hombre por una mujer", le dice. Y es serio. No es ella mujer de abrir su corazón a cualquiera. Nunca lo hizo. "Amar te convierte en vulnerable. No quise serlo." Para el sexo le gustan los chicos malos; para amar, los buenos. ¿Es lo que sacrificó por su forma de vida? "La facultad de confiar en los hombres y en el amor, sí", responde. La reina latina del porno nunca se casó, no tiene hijos: "Nunca creí en el matrimonio. Soy demasiado independiente. No quise niños", apunta. "Sólo salí con hombres del business: mi trabajo no era problema; supongo que sí lo sería hoy, estarían intimidados por lo que fui."
Llegó en 1974 a un plató para pagarse el alquiler: había hecho la calle, era escort; rodó 18 horas sin pausa y dejó atónitos a todos con su fuerza, sus curvas, sus gestos, su voluptuosidad. Todo carnal y real. "Una verdadera amazona", la define Crumb. Allí estaba ella en el momento justo: tras la Linda Lovelace de ‘Garganta profunda', el negocio buscaba sustituta. Lástima que era latina, de piel oscura... y aquel mundo aún era sólo cosa de blancos: "Siempre tenía papeles menores... pero no importaba". Tampoco el dinero: "No lo hacía por él, lo hacía también por placer. ¿Por qué se acepta que una mujer tenga sexo por dinero y no porque le guste o por ambos?". 150 dólares por el primer trabajo. Hacerlo ante la cámara la excitaba. Mucho. "Sí, soy una puta, con P mayúscula", ha dicho y dice en la entrevista de la editora "más sexual" de Taschen, Dian Hanson, colaboradora de la casa, 25 años especializada en revistas masculinas y amiga personal de la actriz.
Para contar su vida, Vanessa ha abierto los cajones de su archivo y su memoria, ha hurgado y elegido imágenes; la ha montado de principio a fin sin ocultar detalles subidos y consejos calientes; cinco años de tarea para recuperar muchos instantes felices y cachondos. Y los recuerdos más melancólicos. Sus comentarios ponen nombre y apellido a situaciones y colegas: ‘Un loop con Samantha Fox', ‘Randy West y yo en las pausas de The Dancers' (1981), una de mis favoritas", ‘Un fotograma sado perdido'.
Lo cuenta todo de sí: de su educación represora y solitaria; de su juventud, una road movie de drogas, sexo y rock and roll; de su temporal pasión por el fisicoculturismo por culpa de un novio ("¿sabes que con los esteroides crece el clítoris?") al sadomaso por culpa de otro; de su paso por la cárcel, su retiro y dedicación luego a la danza, el strip-tease, a su web (vanessade lrio.com); de su soledad y sus juicios sobre sí misma y su obra ("Mi vida es la que es, no tiene sentido negarla"), hasta hoy, icono de una época y un género: "Me gustaba la caza, me gusta; pero ya no actúo así. Tengo pareja; con la edad soy más reservada". Más. Pero no del todo. Muchos artistas admiran sus dotes escénicas; entre ellos, Crumb, que lamenta que no tenga el reconocimiento debido, o el también aventurero Terry Richardson, que fue en 2005 a retratarla y acabó como ustedes ya imaginan.
A una mujer con ese físico, tan rotundo y voluptuoso, ¿le gustaba su cuerpo? "¿Y a quién le gusta del todo?", responde ella. "Había partes que no, pero no dejé que me afectara, acepté lo que tenía; el tipo de mujer que era." Ahora, con más de medio siglo, luce explosiva, un pecho enorme: "Hago los cambios que puedo con ejercicio, alimentos y lo que sea". ¿Le pesa la edad? "Claro. Envejecer es terrible. Hay que luchar contra ello. Y recordar que hay alguien por ahí que lo que busca es sexualidad sin importar los años. Tuve una columna en una revista de Internet y la pregunta principal de los jóvenes era: ¿Cómo encontrar mujeres maduras? Pero un montón de ellas no se quieren enterar."

25 de diciembre de 2007
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Murió Jeanne Bates, la Enfermera Wills


Veterana actriz de cine y televisión.
Murió Jeanne Bates, 89, una veterana actriz que fue la Enfermera Wills en el programa de televisión ‘Dr. Ben Casey' en los años sesenta y la madre en la bizarra película de culto de David Lynch de 1977, ‘Cabeza borradora' [Eraserhead], de cáncer de mama, el miércoles en el hospital del Fondo del Cine y Televisión [Motion Picture & Television Fund] en Woodland Hills.
Nacida el 21 de mayo de 1918, Bates empezó su carrera de actriz con actuaciones en culebrones radiales en San Francisco mientras asistía al San Mateo Junior College.
Tuvo el papel principal -y contribuyó con su característico grito- en la serie de misterios por radio ‘Whodunit'. Se casó con el escritor del programa, Lew Lansworth, en 1943, dos años después de que el programa se mudara a Hollywood.
Bajo contrato con Columbian Pictures, Bates debutó en el cine en la película de misterio de Boston Blackie, ‘Amor de conveniencia' [The Chance of a Lifetime], de 1943, con Chester Morris como protagonista. Fue la heroína de la serie ‘El fantasma' [The Phantom], de 1943, con Tom Tyler.
Además de hacer de Enfermera Wills en el drama médico ‘Dr. Ben Casey' [Ben Casey], Bates apareció numerosas veces en programas de televisión de 1950 a 2002, incluyendo ‘Perry Mason', ‘La ley del revólver' [Gunsmoke], ‘Lassie' y ‘Dimensión desconocida' [The Twilight Zone].
Bates, durante largo tiempo miembro de Theatre West, también tuvo roles pequeños en películas como ‘La muerte de un vendedor' [Death of a Salesman], ‘Duro de matar 2' [Die Hard 2], ‘El Gran Cañón' [Grand Canyon] y ‘El camino de los sueños' [Mulholland Dr].

8 de diciembre de 2007
1 de diciembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Murió Michael Blodgett


[Claire Noland] El actor de ‘El valle de los placeres' que terminó escribiendo novelas y guiones. Era mejor conocido por su papel como Lance Rocke en la película de culto de 1970. A los 68.
Murió Michael Blodgett, un actor mejor conocido por su papel como Lance Rock en la película de culto de 1970 ‘El valle de los placeres' [Beyond Valley of the Dolls], que se dedicó más tarde a escribir novelas y guiones, murió el 14 de noviembre en su casa en Los Angeles aparentemente debido a un paro cardíaco, informó su ex esposa Lanetta Blodgett. Tenía 68 años.
Blodgett tuvo un temprano éxito como anfitrión de televisión, primero en el verano de 1967 como presentador de ‘Groovy', un programa de música pop en la playa que se emitía las noches de días de semana en el Canal 9 de KHJ-TV. Mostrándose con el pecho desnudo, con pantalones blancos y su largo y rizado pelo rubio, interactuaba con el público adolescente y entrevistaba a los músicos invitados.
Al año siguiente empezó un programa más serio -‘The Michael Blodgett Show'- en el Canal 11 de KTTV-TV. El programa de entrevistas, que duraba noventa minutos el sábado noche, presentó a una amplia gama de invitados, incluyendo al compositor Henry Mancini, las actrices Connie Stevens y Agnes Moorehead y el comediante Pat Paulsen.
Para 1970 Blodgett había vuelto a actuar en televisión y cine, incluyendo ‘El valle de los placeres', la película pornográfica sobre una banda de rock de chicas que fue dirigida por Russ Meyer y escrita por el crítico de cine Roger Ebert. Ese mismo año actuó en la película de vaqueros de Kirk Douglas, ‘El día de los tramposos' [There Was a Crooked Man], y un año después fue el protagonista de ‘Vampira de terciopelo' [The Velvet Vampire].
En los años setenta, Blodgett pasó de la actuación a escribir novelas, y algunas de sus historias fueron llevadas al cine.
Su novela policial ‘Captain Blood', de 1982, se convirtió en un éxito de ventas y luego formó un equipo con el escritor Dennis Shryack. Blodgett y Shryack convirtieron ‘El héroe y el terror' [Hero and the Terror], publicada en 1982, en un guión para la película de artes marciales de Chuck Norris. El par también escribió guiones para la comedia ‘Socios y sabuesos' [Turner & Hooch], de Tom Hanks, en 1989, y para la película de acción ‘Chicago en rojo' [Rent-a-Cop; Renta un policía] de Burt Reynolds, de 1987.
El propio Blodgett adaptó su novela ‘The White Raven' [El cuervo blanco] para el guión de la película policial de acción de 1998 ambientada en la Segunda Guerra Mundial y escribió el guión de ‘Run, perseguido por todos' [Run], una película de 1991 sobre la mafia.

Nacido el 26 de septiembre de 1939, en Minneapolis, Blodgett estudió en la Universidad de Minnesota y empezó a actuar en su ciudad natal antes de mudarse a Los Angeles. Sacó su diploma en ciencias políticas en lo que es ahora la Universidad de Los Angeles, en California, y asistió a la Loyola Law School durante un año antes de empezar a trabajar en el cine y en la televisión a principio de los años sesenta.
Se casó tres veces. Le sobreviven tres hijas: Lauren Lauren Hammerlund, Heather Blodgett y Lucette Blodgett.

claire.noland@latimes.com

28 de noviembre de 2007
22 de noviembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh]

Filme sobre Dictador en Berlinale


Director de filme sobre dictadura de Pinochet presidirá Berlinale.
Berlín, Alemania. El consagrado director griego Constantin ‘Costa' Gavras, célebre por su cine político, presidirá el jurado internacional de la quincuagésimo-octava edición del festival de Berlín, la Berlinale, el próximo mes de febrero, según informaron hoy los organizadores del festival.
"Estoy muy satisfecho de que hayamos conseguido que un gran director como Costa-Gavras presida nuestro jurado", aseguró en un comunicado el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, para quien la obra de Gavras combina "la crítica social y el arte".
Costa-Gavras, de 74 años, inició su carrera como ayudante de cine en Francia y ha firmado más de una veintena de películas como director, entre ellas su thriller político ‘Z' (1969), por el que obtuvo dos Oscar y el Premio del Jurado en Cannes (1969).
También su largometraje ‘Desaparecido' (1982), en el que relata el asesinato de un estadounidense al inicio de la dictadura chilena de Augusto Pinochet, obtuvo la Palma de Oro en Cannes (1982) y el Oscar al mejor guión adaptado en 1981.
Con ‘La caja de música', la historia de un ex nazi que vive en EEUU con identidad falsa, el realizador, que comparte la nacionalidad griega y la francesa, se alzó con el Oso de Oro de la Berlinale de 1990.
El director presentó también en el certamen berlinés la cinta ‘Amen', junto a Ulrich Tukur y Ulrich Mühe, una adaptación de la obra dramática de Rolf Hochhuth ‘El vicario, una tragedia cristiana' (‘Der Strellvertreter') que alude a la vinculación entre el Vaticano y el Nacionalsocialismo. Con esta cinta obtuvo el César al mejor guión adaptado en el 2003.
Tras concluir su labor como presidente del jurado de la Berlinale, Costa-Gavras regresará en marzo "a su Grecia natal tras más de 40 años" para empezar a trabajar en su próxima película, que llevará por título ‘Eden is West', apuntaron desde la organización.

26 de noviembre de 2007
©la nación
rss


Murió Delbert Mann


[Dennis McLellan] El director que ganó un Oscar por ‘Marty'. A los 87.
Murió Delbert Mann, que dirigió la aclamada producción de televisión en vivo ‘Marty', el clásico relato de Paddy Chayefsky sobre un solitario carnicero del Bronx, y luego obtuvo un Oscar por la dirección de la versión cinematográfica en 1955. Tenía 87 años.
Mann, ex presidente de la Asociación de Directores de Estados Unidos, murió el domingo de neumonía en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Angeles, informó el lunes su hijo Fred.
Considerado como uno de los primeros directores de la edad dorada de la televisión en vivo, Mann dirigió ‘Marty', con Rod Steiger en el rol protagónico, para la NBC en 1953. Cuando Chayefsky convirtió su cuento en un guión, insistió en que lo dirigiera Mann.
‘Marty', que señaló el debut de Mann como director de cine, fue la primera producción dramática de televisión en ser llevada al cine.
En su reseña de la película en blanco y negro de bajo presupuesto, el crítico del New York Times, Bosley Crowther, escribió: "Independientemente de lo que diga la gente de cine sobre la televisión, tienen que agradecérselo a ‘Marty'".
‘Marty' ganó la Academy Award para la mejor película, así como Oscares para Mann, Chayefsky y Ernest Borgnine en el rol protagónico.
En 1979 Borgnine fue la estrella principal de la versión de Mann para el cine, ‘Sin novedad en el frente' [All Quiet on the Western Front].
El actor recordó el lunes que cuando su mujer preguntó a Mann por qué no había trabajado con Borgnine desde ‘Marty', Mann dijo: "No quería estropear la perfección".
"¿Podéis imaginarlo?", dijo Borgnine. "Qué tributo, y qué homenaje a la película. Así era él".
Describiendo a Mann como "un tipo tranquilo y maravilloso", Borgnine dijo que "era el tipo de director que hace que cuando llegas a casa en la noche y te dices a ti mismo: ‘Vaya, hoy actué bastante bien', y te olvidas de que él era el tipo que había logrado que actuaras de esa manera".
Recordando el rodaje de ‘Marty', Borgnine dijo que "simplemente disfrutábamos trabajando, y Mann nunca se lo hizo difícil a nadie. Todo ocurría tan fácil y simpáticamente".
La actriz Eva Marie Saint, que apareció en numerosas producciones en vivo y grabadas para la televisión dirigidas por Mann, dijo el lunes que "era todo un príncipe".
"Nunca se dijo nada malo sobre Delbert", dijo Saint. "En el estudio era maravilloso. Era muy paciente; sólo tenías que seguir sus pistas".
"Si algo salía mal, alzaba la voz, y cuando Del Mann alzaba la voz, todo el mundo prestaba atención, porque nunca hacía eso".
Mann, que también obtuvo un galardón como mejor director de la Asociación de Directores de Estados Unidos por ‘Marty', dirigió quince películas más, incluyendo ‘The Bachelor Party', ‘The Dark at the Top of the Stairs', ‘Desire Under the Elms', ‘Separate Tables','Middle of the Night' y las comedias de Doris Day, ‘Lover Come Back', con Rock Hudson y ‘That Touch of Mink', con Cary Grant.
Entre 1949 y 1955, Mann dirigió más de cien programas de televisión. Pero incluso después de volcarse hacia el cine, siguió volviendo a la televisión y dirigió varias producciones para ‘Playhouse 90', ‘Ford Star Jubilee' y otras series de producciones dramáticas.
También dirigió más de dos docenas de películas para la televisión desde fines de los años sesenta hasta principios de los noventa, incluyendo ‘Heidi', ‘David Copperfield', ‘Jane Eyre', ‘Kidnapped' y ‘The Member of the Wedding'.
"Echaba de menos la excitación y la concentración que nos brindada la televisión en vivo en esos días", dijo entonces. "Fui capaz de lograr la libertad artística que no tienes en el cine".
Mann, que fue presidente de la Asociación de Directores de Estados Unidos de 1967 a 1971, recibió el galardón como Miembro Honorario Vitalicio de DGA, en 2002.

Nació el 30 de enero de 1920 en Lawrence, Kansas, y se mudó a Nashville cuando tenía once. Era el director de su club de teatro en la secundaria cuando conoció a Fred Coe, el futuro productor de televisión y director que presidía una sociedad dramáticas patrocinada por la iglesia. Coe figuraría de modo prominente en la carrera de Mann como director.
Mann, que se graduó en la Universidad Vanderbilt en Nashville en 1941, sirvió en la Fuerza Aérea del Ejército primero como piloto de guerra de un B-24 y luego como agente de inteligencia con la Octava Fuerza Aérea estacionada en Inglaterra.
Tras la guerra, Mann se matriculó en la Escuela de Teatro de Yale en G.I. Bill y se graduó con una maestría en bellas artes en dirección teatral.
Se convirtió en director del Town Theatre de Columbia, Carolina del Sur, remplazando a Coe, que se había mudado a Nueva York. Por invitación de Coe, en 1949 Maan se unió a él en Nueva York, donde se convirtió en director de escena y asistente de dirección de la NBC.
A los meses era el director suplente de la prestigiosa serie dramática de la NBC, ‘Philco Television Playhouse'.
Además de su hijo Fred, le sobreviven sus hijos David y Steven y siete nietos. Ann, su mujer durante 59 años, murió de Alzheimer en 2001; su hija Susan murió en un accidente de carretera en 1976.

dennis.mclellan@latimes.com

16 de noviembre de 2007
13 de noviembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]


Murió Peter Viertel


[Jon Thurber] Escribió sobre John Huston y Ernest Hemingway. A los 86.
Murió Peter Viertel, novelista, memorialista y guionista mejor conocido por los libros en los que hace la crónica de episodios de la vida de Ernest Hemingway y John Huston. Tenía 86 años.
Según informó Paula Kane, una amiga de la familia, Viertel murió de linfoma el domingo en el balneario español de Marbella. Su muerte se produce menos de tres semanas después de la que fue su mujer durante 47 años, la actriz Deborah Kerr, en Suffolk, Inglaterra, también a los 86.
Una imponente figura y vividor por excelencia, Viertel se basó en su relación con Hemingway y Huston -dos amigos de toda la vida- para escribir sus libros más famosos: la novela ‘Cazador blanco, corazón negro' [ White Hunter, Black Heart] (1953) y el libro de memorias ‘Dangerous Friends: At Large with Hemingway and Huston in the Fifties' (1992). Más tarde ayudaría a adaptar ‘Cazador blanco, corazón negro' para la película de 1990 que dirigiría Clint Eastwood, con su propia actuación.
En 1951 Huston invitó a Viertel para que lo acompañara al África y le ayudara con los diálogos del guión incompleto de James Agee para ‘Reina de África' [The African Queen], que dio a Viertel una butaca en primera fila desde la que observaría las partidas de caza del despistado director mientras el equipo soportaba espantosas condiciones, un calor insoportable, insectos agresivos y diarrea durante los retrasos en el rodaje.
El objetivo de Huston era capturar a un elefante, y la película, que se convertiría en un clásico, pasó a segundo plano. La relación entre Huston y Viertel se vio afectada por sus diferencias de opinión sobre el guión y por la decisión de Viertel de no cazar con el director.
"John tenía una obsesión, que era matar a un elefante", dijo Viertel al Times hace unos años. "Gente como Hemingway y Huston hacían esas cosas para probarse a sí mismos".
Y aunque Huston no cazó su elefante, Viertel se hizo con suficientes materiales de la expedición para escribir ‘Cazador blanco, corazón negro', que, aunque bajo forma de ficción, expuso en honestos detalles sus verdaderos sentimientos sobre el lado oscuro del genio de Huston.
"Escribí ese libro realmente como una carta personal dirigida a él", dijo Viertel al Times.
"Yo estaba muy encariñado con él. Aparte de Billy Wilder, pensaba que él tenía más potencial que todos los otros directores, y no quería que él desperdiciara su talento".
Después de completar el libro, Viertel se lo mostró a Huston y le propuso que cambiara o borrara todo lo que le pareciera ofensivo.
Huston no quiso cambiar nada, y como observó Richard Schickel en su biografía de Clint Eastwood, ‘Cazador blanco, corazón negro' se convirtió en un éxito de ventas en 1953 "en parte gracias a una conclusión sugerida por Huston mismo en la que su personaje aparece retratado más monstruosamente de lo que era en la vida real".
Eastwood pidió a Viertel que le ayudara a revisar la versión final del guión de la película. La película se rodó en Zimbabue y Eastwood fue el personaje de Huston, llamado John Wilson; Jeff Fahey representó el rol de Viertel, llamado Pete Verrill.
En ‘Dangerous Friends', Viertel continuó hilando historias sobre Huston y Hemingway, así como sobre otros personajes interesantes que iba conociendo, entre ellos Orson Welles, Ava Gardner y la primera esposa de Viertel, Jigee.
Escribiendo en el Times Literary Supplement, Philip French vio ‘Dangerous Friends' como inclinada a presentar el peripatético grupo de escritores y bohemios de Viertel como una ‘generación perdida'".
En el New York Times, la crítico Jane Maslin observó que el libro de memorias "discurre extrañamente, mezclando observaciones mordaces con otras que se centran solamente en dejar caer nombres, algunas inconsecuentes o incluso de segunda mano".
El retrato de Huston que emerge del libro era mucho más favorable que la de Hemingway, que fue descrito como un "pretencioso con un hinchado ego -en otras palabras, el Hemingway que todos conocemos en las numerosas biografías y memorias que han aparecido después de su muerte", escribió Bruce Cook en el Chicago Tribune.
Cook también observó que cuando Viertel escribió sobre Huston "enfatiza el encanto del director, que era genuino y espontáneo, y su fundamental sentido de su importancia".
Viertel, que conoció a Hemingway en Ketchum, Idaho, en 1948, también sería responsable por introducir a Huston a Hemingway en una reunión en La Habana cuando Viertel y Huston viajaron a Cuba para trabajar en un guión. Más tarde Viertel escribió los guiones de las novelas de Hemingway, ‘El viejo y el mar' [The Old Man and the Sea] y ‘Fiesta' [The Sun Also Rises'].
Los críticos consideran que las novelas de Viertel ‘Love Lies Bleeding' (1964) y ‘American Skin' (1984) se inspiran en Hemingway.
En la revista ‘America', Richard C. Crowley comparó ‘Love Lies Bledding', que relata el auge y caída de un matador español, con ‘Muerte en la tarde' [Death in the Afternoon]. Pero aunque Crowley llamó a Viertel un "refinado escritor", también dijo que "no era un maestro", en una clara referencia a Hemingway.
La reseñadora Maia W. Rodman, en la Saturday Review, encontró que el narrador de Richard Belden era "un aburrido", pero expresó su admiración por las descripciones de Viertel de la vida en el coso, donde Viertel "se convierte en un escritor tan bueno como Ramón [el personaje principal] lo es como torero".
Caroline Seebohm, en el New York Times Book Review, llamó ‘American Skin' una "vibrante historia". Es una "de esas maravillosas y anticuadas novelas en la que los hombres son hombres y las mujeres niñas y todo el mundo conoce algún dicho español que refleja la profundidad de su carácter".

Nacido en Dresden, Alemania, el 16 de noviembre de 1920, Viertel era hijo del poeta, novelista y director Bertold Viertel y Salka Viertel, que era amiga de Greta Garbo y una de sus guionistas.
La familia se mudó al sur de California para trabajar en cine cuando Peter era adolescente. Su casa en Santa Monica era conocida por sus reuniones del domingo, en los que participaban personajes como Thomas Mann y Bertold Brecht, así como personalidades de Hollywood como Garbo, Huston y Charlie Chaplin.
Viertel sirvió en el Cuerpo de Marines en el Pacífico y más tarde en la Oficina de Servicios Estratégicos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, asistió al Dartmouth College y a la Universidad de California en Los Angeles.
Empezó a escribir cuando era adolescente y publicó su primera novela, ‘The Canyon' a los veinte años. También empezó una relación con un joven que también se convirtió en el célebre novelista Irwin Shaw. Juntos escribieron la pieza ‘The Survivors', después de que ambos volvieran de sus periodos en la Segunda Guerra Mundial.
En ‘Dangerous Friends', Viertel observó que él envió un ejemplar de ‘The Canyon' a Hemingway y que el gran autor dijo que lo había "leído lentamente, con gran placer, de pie en su estudio, un capítulo cada mañana, para que le durara".
A principios de los años cincuenta, Viertel se mudó a Europa y pasó un largo período en París y esquiando en Klosters, Suiza.
Su primera mujer, Virginia ‘Jigee' Ray Viertel, murió en 1960.
Le sobreviven un hermano, Thomas Viertel, de Los Angeles; una hija, Christine Viertel, de Austin, Texas; las dos hijas de Kerr, Francesca Shrapnel y Melanie Bartley, que vive en Inglaterra; y tres nietos.

jon.thurber@latimes.com

7 de noviembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]


Murió Deborah Kerr


[Dennis McLellan] Fue la estrella de ‘De aquí a la eternidad' y 'El rey y yo'. A los 86.
Murió Deborah Kerr, la aclamada actriz británica cuyo versátil talento y refinada presencia en la pantalla la convirtieron en una de las principales actrices de Hollywood en los años cincuenta en películas como ‘De aquí a la eternidad' [From Here to Eternity], ‘El rey y yo' [The King and I] y ‘Algo para recordar' [An Affair to Remember]. Tenía 86.
Kerr, que en los últimos años sufrió la enfermedad de Parkinson, murió el martes en Suffolk, al este de Inglaterra, informó el jueves en Londres su agente Anne Hutton.
En una carrera cinematográfica iniciada a principio de los años cuarenta, Kerr fue nominada seis veces a una Academy Award como mejor actriz por sus roles en ‘Edward, mi hijo' [Edward, My Son] (1949), ‘De aquí a la eternidad' (1953), ‘El rey y yo' (1956), ‘Sólo Dios lo sabe' [Heaven Knows, Mr. Allison] (1957), ‘Mesas separadas' [Separate Tables] (1958) y ‘Tres vidas errantes' [The Sundowners] (1960).
Kerr recibió un Oscar honorario en 1994 por su obra en películas también incluyeron ‘Té y simpatía' [Tea and Sympathy], ‘Días sin vida' [Beloved Infidel] y ‘La noche de la iguana' [The Night of the Iguana].
Para muchos cinéfilos, especialmente mujeres, Kerr es quizás mejor recordada por la que se considera una de las películas románticas más sensibleras de todos los tiempos: ‘Algo para recordar' [Tú y yo], un filme de 1957 sobre un romance de barco con Cary Grant.
La personificación de la mujer británica de posguerra, Kerr nació en Escocia y empezó su carrera fílmica en Inglaterra en 1940. Actuó en diez películas antes de trasladarse a Hollywood para actuar con Clark Gable en la película de la MGM de 1947, ‘Mercaderes de ilusiones' [Los vencedores; The Hucksters].
Cuando llegó después de hacer de monja en una película británica, ‘Narciso negro' [Black Narcissus], no sólo fue precedida por su reputación como una dama, sino por ser, en palabras de Laurence Olivier, "poco razonablemente casta".
Cuando en 1953 Kerr hizo trizas esa imagen con ‘De aquí a la eternidad', en la que fue la esposa adúltera de un oficial del ejército norteamericano que tiene una aventura con un sargento (Burt Lancaster).
Su actuación como la desilusionada Karen Holmes no sólo mostró al público otra facera de Kerr, sino además la película hace alarde de una de las escenas más memorables de la historia del cine: Kerr y Lancaster enzarzados en un apasionado abrazo en una playa hawaiana desierta mientras las olas bañan sus cuerpos.
"Eso ciertamente removió a algunas personas", dijo Kerr sobre el rol que rompió su imagen en una entrevista con el Chicago Tribune en 1986.
"Sí, la gente siempre piensa que yo soy el epítome de la mujer inglesa", agregó, riendo, "que sólo muestra que las cosas no son nunca lo que parecen".
La versatilidad de Kerr como actriz la hizo única entre las primeras actrices de Hollywood de los años cincuenta, dice Jeanine Basinger, directora del programa de estudio del cine en la Universidad de Wesleyan y autora de ‘A Woman's View: How Hollywood Spoke to Women".
"Normalmente tenías los arquetipos: las estrellas que eran símbolos sexuales, como Marilyn Monroe, y las estrella que eran más formales, como Audrey Hepburn. Deborah Kerr podía ser ambas", dijo Basinger al Times.
Pero incluso cuando hacía de esposa infiel en ‘De aquí a la eternidad', Kerr se veía digna, dice Basinger. "Podía representar todo el espectro en una sola función, y eso la hacía única".

Nació como Deborah Kerr-Trimmer en Helensburgh, Escocia, el 30 de septiembre de 1921, y era niña cuando su familia se mudó a Alford, Inglaterra.
Kerr, que adoraba cantar y bailar cuando era niña, ganó una beca para la academia de ballet de Sadler's Well en Londres y debutó profesionalmente en 1938 como miembro del corps de ballet en ‘Prometeo'.
"Adoraba el ballet, pero crecí demasiado y cuando finalmente me di cuenta de que nunca llegaría a ser la segunda Margot Fonteyn, hice una audición para una pieza de teatro y obtuve el papel", dijo al Chicago Tribune en1986.
Kerr estaba haciendo papeles de figurante en el Teatro al Aire Libre de Regent's Park en 1939 cuando el agente de cine londinense, John Gliddon, vio ‘Pericles', una producción de la compañía, en la que Kerr tenía un diminuto papel.
Kerr no tenía diálogo, pero Gliddon dijo más tarde que le había impresionado tanto la expresividad de sus ojos y la gracilidad de sus movimientos que la buscó y ofreció un contrato a la chica de diecisiete.
Su debut en el cine lo tuvo en 1941, en una adaptación cinematográfica de la comedia de George Bernard Shaw, ‘Major Barbara', con Wendy Hiller y Rex Harrison.
El pequeño pero clave papel de Kerr como voluntaria del Ejército de Salvación Jenny Hill fue, de acuerdo a Eric Braun en su biografía ‘Deborah Kerr', de 1977, "una valla publicitaria del tipo de papeles en los que ella sobresaldría: la fortitud moral oculta detrás de una apariencia de fragilidad".
En 1945, cuando viajaba con una compañía itinerante que presentaba ‘Gaslight' para las tropas británicas, conoció al comandante de un escuadrón de la Real Fuerza Área, Anthony Bartley. Se casaron ese mismo año y tuvieron dos hijas: Melanie y Francesca.
El matrimonio terminó en divorcio en 1959; un año después, Kerr se casó con el guionista y novelista Peter Viertel, que la sobrevive, así como sus dos hijas y tres nietos.

‘Narciso negro', un drama de 1947 sobre unas monjas que tratan de establecer una comunidad religiosa en un puesto de avanzada en el Himalaya, le significó a Kerr un Premio del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York como mejor actriz. La película se rodó justo antes de que Kerr llegara a Hollywood.
Mientras trabajaba con un contrato de siete años con la MGM, Kerr fue nominada por primera vez a un Oscar como mejor actriz por su papel como la esposa de Spencer Tracy en el drama de 1949, ‘Edward, mi hijo', del director George Cukor.
En los siguientes cuatro años actuó en películas como ‘Quo Vadis', ‘Julio César' [Julius Caesar], ‘Las minas del rey Salomón' [King Solomon's Mines], ‘El prisionero de Zenda' [The Prisoner of Zenda] y ‘La reina virgen' [Young Bess].
Luego vino ‘De aquí a la eternidad'.
Era Joan Crawford la que debía encarnar a Karen Holmes en la versión cinematográfica del éxito de ventas de James Jones, que estuvo ambientada en Hawai en los días previos al ataque japonés contra Pearl Harbor. Pero Crawford había fastidiado al presidente del estudio de Columbia, Harry Cohn, por insistir en usar su propio camarógrafo en la película.
Cuando la agente de Kerr preguntó si estaría interesada en el papel, se dice que dijo: ‘Nunca me tomarían en cuenta. Debes estar loca. Harry Cohn te sacaría a patadas de la oficina".
Al día siguiente, su agente la llamó y le dijo: "Tenías razón. Me despidió".
Pero eso no fue el fin del asunto. De acuerdo a la biografía de Braun, cuando Cohn le dijo al productor Buddy Adler y al director Fred Zinnemann que la agente de Kerr había "sugerido a esa virgen inglesa de la Metro" para el papel de Karen Holmes, Adler y Zinnemann, escribió Braun, "se miraron francamente sorprendidos y repitieron: ‘¡Qué fantástica idea!'"
Mientras se preparaba para el papel, Kerr siguió lecciones de dicción para sonar como norteamericana. También se tiñó de rubio. "También podía parecer sensual, si tenía que hacerlo", dijo más tarde.
Zinnemann dijo una vez que pensaba que dar a Kerr un papel que contradecía su imagen, para el público sería difícil creer que era una esposa infiel y les picaría la curiosidad de saber el desenlace.
Kerr le dijo a Braun que la insistencia de Zinnemann "en darme papeles fue un factor decisivo para rescatarme del carril de papeles de señorita del que llegué a pensar que no se podía salir".
Más tarde Kerr recordó que Zinnemann pasó largo tiempo buscando la playa adecuada para filmar su famosa escena de amor con Lancaster.
"Buscábamos un lugar con rocas en la distancia, de modo que el agua golpeara los peñascos y rebotara hacia arriba -muy simbólico", dijo al Times en 1982. "Resultó que la escena afectaría profundamente a la película, pero, Dios mío, el rodaje no fue divertido.
"Teníamos que esperar a que llegaran las olas, de modo que en el momento indicado una de ellas nos pasara por encima. La mayoría de las olas nos llegaron solamente a los pies, y queríamos una ola que nos cubriera por completo. Éramos como surfistas, esperando la ola perfecta. Entre toma y toma, teníamos que limpiarnos completamente. Cuando terminamos, teníamos cuatro toneladas de arena en la boca, y en otras partes".
En 1953, Kerr debutó en Broadway en la pieza de teatro aclamada por la crítica, ‘Te y simpatía', de Robert Anderson, en la que hace de la piadosa mujer de un director en un internado de niños de Nueva Inglaterra que traba amistad con un sensible estudiante de diecisiete años al que sus compañeros acusan falsamente de ser homosexual.
En la famosa escena culminante de la pieza, el personaje de Kerr entra al cuarto del chico, cuyas penurias emocionales se han acentuado después de un encuentro sexual fallido con el marica del pueblo. Desabrochándose los botones de su blusa, se estira para asir la mano del chico y se sienta en su cama.
"En el futuro, cuando hables sobre esto -lo harás-, sé gentil", dijo mientras se iban apagando los focos del escenario.
El director, Elia Kazan escribió en su autobiografía de 1988, ‘Elia Kazan: A Life', que el fin de la película causó un "sobrecogido silencio, el que se produce cuando el público ha quedado profundamente conmovido. No hay nada tan elocuente y tan alentador. Cuado nos pasaba eso, yo sabía que estaría proyectándose durante un largo tiempo".
Kerr repitió su papel en la versión fílmica, mucho más reformulada y censurada, de la MGM en 1956.
En las pantallas de ese mismo año, tuvo otro de sus roles memorables: Anna, la gobernanta de ‘El rey y yo', con Yul Brynner. Según la biografía de Braun, en la película Kerr cantó toda ‘I Whistle a Happy Tune' y cantaba lo suficientemente bien como para hacer las introducciones de la mayoría de las canciones de Rodgers y Hammerstein. Pero el cantante Marni Nixon hacía "las notas altas y sostenidas".
Después de actuar en la película de Kazan de 1969, ‘El compromiso' [The Arrangement], Kerr actuó en una sola película más, ‘The Assam Garden' (1985). No tenía planeado retirarse de la gran pantalla en 1969, sino que estaba simplemente esperando leer un buen papel.
Sin embargo, concluyó que era "o demasiado vieja o demasiado joven" para los papeles que le ofrecían en el cine, y no quería hacer el tipo de películas que habían empezado a hacerse en Hollywood con sexo explícito y violencia.
Kerr siguió haciendo teatro durante años, y actuó, entre otras producciones, en ‘The Day After the Fair', de Frank Harvey, en Londres y en gira por Estados Unidos, en ‘The Corn is Green' [El trigo está verde], en Emlyn Williams, en Londres; en ‘Seascape' [Marina], de Edward Albee, en Broadway; y en ‘Long Day's Journey Into Night' [Larga jornada hacia la noche], en Los Angeles. También actuó en producciones de televisión y de cable en los años ochenta, entre otras en ‘Testigo de cargo' [Witness for the Prosecution], ‘A Woman of Substance', ‘Reunion at Fairborough' y ‘Hold the Dream'.
En 1993, ‘Algo para recordar' [Sleepless in Seattle] dio un inesperado empujón a una de las películas más populares. En una escena, Meg Ryan mira un video de ‘Algo para recordar' [An Affair to Remember] y solloza: "Esos eran los días en que la gente sabía cómo enamorarse".
Kerr dijo en la época: "Me pone casi histérica la idea de hacer que la gente llore de alegría treinta años después de que Cary y yo hiciésemos nuestra parte. Yo ciertamente he llorado con ‘Algo para recordar', incluso aunque conociera todos los trucos de la magia del cine que se usaron para producirla".
Agregó: "Creedme, Cary y yo sabemos besar. Cuando hacíamos una escena de amor, quizá no estábamos tratando de devorarnos uno al otro, sino que, en esos breves momentos, simplemente nos amábamos.
"Creo que entiendo lo que ven las mujeres en la película. Tiene una dulzura muy seductora y alejadísima de las crudezas de hoy. Les hace darse cuenta de que el mundo ha perdido algo precioso".

dennis.mclellan@latimes.com

20 de octubre de 2007
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[viene de mQh ]


Murió George Grizzard


[Jocelyn Y. Stewart] Versátil actor de teatro, cine y televisión que hizo de Nick en ‘Virginia Woolf'. A los 79.
Murió George Grizzard, veterano actor que empezó con el papel de Nick en la pieza de teatro ‘¿Quién le tiene miedo a Virginia Woolf?' [Who's Afraid of Virginia Woolf?] y cosechó elogios por su habilidad para dar profundidad -y, a menudo, misterio- a la amplia gama de personajes que representó. Tenía 79 años.
Grizzard, que también actuó en cine y televisión, murió el lunes en un hospital de Nueva York por complicaciones de un cáncer al pulmón, confirmó su agente Clifford Stevens.
"Lo extraordinario sobre su estilo era que no parecía que estuviese actuando de ninguna manera", dijo Andre Bishop, director artístico del Teatro del Centro Lincoln de Nueva York, donde Grizzard actuaba de vez en vez. "No parecía que hiciera ningún esfuerzo... Se abrían las cortinas y ahí estaba George, siendo simplemente el personaje".
En una carrera que se extendió por más de cincuenta años, Grizzard fue Hamlet, Enrique V y el presidente John Adams. Fue Big Daddy en la obra de Tennessee Williams ‘La gata sobre el tejado de zinc' [Cat on a Hot Tin Roof], un profesor universitario de estrictos principios en la pieza de A.R. Gurney, ‘Another Antigone', y conversó con lagartos de tamaño humano en ‘Marina' [Seascape], de Edward Albee.
En 1996, Grizzard ganó un Premio Tony por su papel como Tobias en un reestreno de ‘Un equilibrio delicado' [A Delicate Balance], de Albee. La pieza gira en torno a Tobias, un hombre de clase media alta cuya inadaptada familia considera la perspectiva de permitir que dos amigos asustados vivan en su casa.
Su interpretación de esos personajes hizo destacables sus actuaciones.
"Tenía algún tipo de conexión con el dolor íntimo que hacía que los personajes aparentemente buenos que ha menudo representaba, se convirtieran en hombres que llevaban en su intimidad algún tipo de misterio", dijo Bishop."Eso era parte de George. Eso agregaba él a esos personajes".

Nacido en Roanoke Rapids, Carolina del Norte, el 1 de abril de 1928, Grizzard fue hijo único y a menudo inventaba a sus amigos -una práctica que era casi "como estar haciendo teatro", dijo una vez. Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Washington, D.C., donde pasó la mayor parte de su infancia.
Tras graduarse en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 1949, Grizzard trabajó en publicidad pero descubrió que se divertía más actuando en un teatro local. Finalmente se dedicó enteramente a la actuación.
Grizzard combinó desde el principio su trabajo en el teatro con el cine y la televisión. En cine, hizo de senador norteamericano en ‘Tempestad sobre Washington' [Advise & Consent] (1962) y de petrolero en ‘Llega un jinete' [Comes a Horseman] (1978). En 1980 ganó un Premio Emmy al mejor actor secundario por ‘The Oldest Living Graduate', con Henry Fonda y Cloris Leachman. Grizzard representa a un hombre que riñe por unas propiedades con su padre, el graduado más antiguo de una academia militar de Texas.
Actuaciones regulares en la televisión y el cine le daban un respiro de las largas y difíciles actuaciones nocturnas en vivo. Incluso cuando una obra era un éxito, como lo fueron muchas, el teatro podía ser limitador.
"Es como estar en una cárcel de terciopelo", dijo Grizzard a News & Record, de Greensboro, Carolina del Norte, en 1996. "Es bonito tener la obra y el éxito, pero no puedes hacer nada más ni ir a ninguna parte. No me gusta actuar demasiado tiempo en una obra".
Sin embargo, el teatro siguió siendo su principal pasión. En 1955, Grizzard debutó como el hermano menor de Paul Newman en ‘Horas desesperadas' [The Desperate Hours], de Joseph Hayes.
"Cuando estábamos juntos en el escenario, él era lo mejor que podías tener cerca", dijo Newman en una declaración al Times.
Ese éxito fue seguido por actuaciones en ‘El más feliz millonario' [The Happiest Millionaire], de Kyle Crichton, y ‘The Disenchanted', de Budd Schulberg y Harvey Breit, por la que Grizzard fue nominado al Tony. En 1962 fue Nick en ‘Virginia Woolf', la historia emocionalmente desgarradora de una pareja mayor que canaliza su rabia y amargura hacia el joven Nick y su mujer. La pieza tuvo 664 presentaciones.
Pero después de tres meses, Grizzard la abandonó y se marchó a Minneapolis, donde el Teatro Tyrone Guthrie estaba preparando su actuación inaugural con una producción de ‘Hamlet'. Grizzard obtuvo el papel principal.
"Me tomó todo el coraje que pude reunir", dijo al Star Tribune de Minneapolis, en 1995. "Después de ‘Hamlet', nada te asusta".
Con los años, Grizzard rechazaba los roles si no estaba de acuerdo con el dramaturgo y trabajaba con diligencia para ilustrar su punto de vista cuando sí estaba de acuerdo.
"Actuaba como actor", dijo Stevens.

jocelyn.stewart@latimes.com

8 de octubre de 2007
4 de octubre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]