Blogia
pan y cine y el santo

cine general

Murió Harold Pinter


Dramaturgo que recibió Premio Nobel. A los 78.
Londres, Gran Bretaña. Murió Harold Pinter, elogiado como uno de los dramaturgos británicos más influyentes de su generación y durante largo tiempo portavoz de las protestas políticas, después de una larga batalla contra el cáncer. Tenía 78 años.
Pinter, cuya distintiva contribución a las tablas fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura de 2005, murió el miércoles, según informó su segunda esposa, Lady Antonia Fraser.
"Pinter recuperó para el teatro sus elementos básicos: un espacio circunscrito y diálogos imprevisibles, donde la gente está a merced de los otros y las pretensiones se derrumban", declaró la Academia Nobel cuando anunció el premio para Pinter. "Con un mínimo de trama, el drama emerge de la lucha por el poder y del juego de diálogos".
El Premio Nobel le dio a Pinter una plataforma global que utilizó con entusiasmo para denunciar al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al entonces primer ministro británico, Tony Blair.
"La invasión de Iraq fue un acto de bandolerismo, un acto de flagrante terrorismo de estado, una demostración del más absoluto desprecio por el derecho internacional", dijo Pinter en su discurso de aceptación del Nobel, que prefirió grabar antes que viajar a Estocolmo.
"¿A cuántos tienes que matar para que se te pueda describir como un asesino en masa y criminal de guerra? ¿Cien mil?", preguntó, ronco.
Debilitado por el cáncer y vendado tras su caída sobre un pavimento resbaladizo, cuando salió de su casa en Londres para responder preguntas sobre el Premio Nobel, Pinter parecía un hombre vulnerable.
Aunque anticipaba la idea de leer su charla del Nobel -"el discurso más largo que habré hecho en mi vida"-, suspendió su plan de asistir a la ceremonia, y luego anunció que faltaría a la conferencia por recomendación de su médico.
Pinter escribió treinta y dos piezas de teatro; una novela, ‘Los enanos’ [The Dwarfs] en 1990; y escribió veintidós guiones de cine, entre ellos ‘Conspiración en Berlín’ [The Quiller Memorandum] (1965) y ‘La mujer del teniente francés’ [The French Lieutenant’s Woman] (1980). Admitió, y dijo que lo lamentaba profundamente, haber votado por Margaret Thatcher en 1979 y por Tony Blair en 1997.
Pinter despotricaba contra lo que veía como la presuntuosa arrogancia del poderío norteamericano y menospreciaba a Blair como un "idiota engañado" que apoyó la guerra de Bush contra Iraq.
En su discurso de aceptación, Pinter acusó a Estados Unidos de apoyar "a todas y cada una de las dictaduras militares de derecha en el mundo" después de la Segunda Guerra Mundial.
"Los crímenes de Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, viciosos, despiadados, pero muy poca gente ha hablado sobre ellos", dijo.
Agregó que Estados Unidos "tiene su propio corderito berreante al que jala con una cuerda: la patética y supina Gran Bretaña".
Más prolífico entre 1957 y 1965, Pinter se deleitaba con la yuxtaposición de brutalidad y lo banal y convirtió la pausa en la conversación en un campo minado emocional.
Los temores y anhelos íntimos de sus personajes, sus culpas e impulsos sexuales difíciles, contrastan con las pulcras vidas que han construido para sobrevivir.
Normalmente encerrados en un cuarto, organizan sus vidas como una especie de tenebroso juego y sus acciones son a menudo contradichas por sus palabras. Poco a poco pela varias capas para revelar la desnudez de sus personajes.
La protección prometida por el cuarto normalmente desaparece y el lenguaje empieza a desintegrarse.
Pinter dijo una vez sobre el lenguaje: "El lenguaje es un indicio de lo que no oímos. Es una evitación violenta, taimada y angustiada o una cortina de humo que mantiene al otro en su verdadero lugar. Cuando se instala el verdadero silencio, todavía oímos su eco pero estamos cerca de la desnudez. Un modo de ver el discurso o la palabra es verlo como una estrategia permanente para cubrir la desnudez".
La influencia de Pinter se hizo sentir en las obras de Sam Shepard y David Mamet en Estados Unidos, y en toda la literatura británica.
"Durante sus primeras obras, estuvo solo en el teatro británico contra el desconcierto y la incomprensión de críticos, el público y los escritores", dijo el dramaturgo británico Tom Stoppard cuando se anunció el Premio Nobel.
"Harold Pinter no solamente escribió algunas de las mejores obras de su época, sino también llevó aire fresco al rancio ático de la literatura inglesa tradicional, insistiendo en que todo tiene una dimensión pública y política", agregó el dramaturgo británico David Hare, que también escribe sobre temas políticamente cargados.
El ambiente de clase trabajadora de obras como ‘La fiesta de cumpleaños’ [The Birthday Party] y ‘El regreso a casa’ [The Homecoming], reflejaban las primeras etapas de la vida de Pinter como hijo de un sastre judío en el East End de Londres. Empezó su carrera como actor en provincias.
En su primera pieza importante, ‘La fiesta de cumpleaños’ (1958), unos intrusos invaden el refugio de Stanley, un joven que se oculta de sentimientos de culpa adquiridos en la infancia. Se pone violento, y les grita: "Huelen a pecado, vosotros contamináis a las mujeres".
Y en ‘El guardián nocturno’ [The Caretaker], un viejo manipulador amenaza la frágil relación de dos hermanos mientras que ‘El regreso a casa’ explora la ira reprimida y la sexualidad confundida de toda una familia de hombres, introduciendo a una mujer en su medio.
En ‘Silence’ y ‘Landscape’ [Paisaje], Pinter pasó de explorar el tenebroso punto débil de la vida humana para mostrar los niveles simultáneos de fantasía y realidad que conviven en el individuo.
En los años ochenta, las únicas piezas de Pinter fueron obras de un solo acto: ‘Un tipo en Alaska’ [A Kind of Alaska] (1982), ‘Un trago para el camino’ [One for the Road] (1984) y la pieza de veinte minutos, ‘El lenguaje de la montaña’ [Mountain Language] (1988).
A fines de los ochenta, su trabajo se hizo más abiertamente político; dijo que tenía la responsabilidad de continuar con su papel como "ciudadano del mundo en que vivo e insisto en asumir la responsabilidad".
En marzo de 2005, Pinter anunció su retiro como dramaturgo para concentrarse en la política. Pero creó un radioteatro, ‘Voices’, que fue transmitido por la radio de la BBC para conmemorar su cumpleaños 75.
"He escrito veintinueve obras y creo que eso realmente es suficiente", dijo Pinter. "Creo que el mundo ha tenido más que suficiente con mis obras".

Pinter tuvo un hijo, Daniel, de su matrimonio con la actriz Vivien Merchant, que terminó en divorció en 1980. Ese año se casó con la escritora Fraser.
"Fue un privilegio vivir con él durante más de 33 años. No lo olvidaremos nunca", dijo Fraser.

11 de enero de 2009
25 de diciembre de 2009
©variety
[viene demQh]

Murió Eartha Kitt


Seductora de audiencias. A los 81.
[Rob Hoerburger] Murió Eartha Kitt, que se hizo camino en los escenarios de Broadway, compañías discográficas y pantallas de cine y televisión ronroneando y saltando en una carrera en el mundo del espectáculo que duró más de seis décadas. Tenía 81 años y vivía en Connecticut.
La causa de su muerte fue un cáncer al colon, dijo su publicista de toda la vida, Andrew E. Freedman.
Kitt, que empezó su carrera a fines de los años cuarenta como bailarina en Nueva York, alcanzó el éxito y la fama en una variedad de escenarios mucho antes que otras artistas múltiples, como Julie Andrews, Barbra Streisand y Bette Midler.
Con su curvilíneo cuerpo y sus descaradas y ruidosas insinuaciones, también fue, junto con Lena Horne, uno de los primeros símbolos sexuales afro-americanos. A principio de los años cincuenta Orson Welles la proclamó "la más excitante mujer viva", aparentemente justo después de que esa excitación lo hiciera morderla en el escenario durante una función de ‘Time Runs’, una adaptación de ‘Fausto’, en la que Kitt era Helena de Troya.
La larga carrera de la identidad artística de Kitt, la de sibarita que viene de vuelta, empezó cuando trabajó en cabarets parisienses a principio de los años veinte, cantando canciones que definieron su estilo, como ‘C’est Si Bon’ y ‘Love for Sale’.
Al volver a Nueva York, fue contratada en Broadway para ‘New Faces of 1952’ y agregó otra joya a su corona vocal: ‘Monotonous’ ("Traffic has been known to stop for me/Prices even rise and drop for me/Harry S. Truman plays bop for me/Monotonous, monotone-ous") [Se sabe que el tráfico ha parado por mí / Los precios suben y bajan por mí / Harry S. Truman toca el bop para mí / Qué monótono, monótono]. Brooks Atkinson escribió en el New York Times de mayo de 1952: "Eartha Kitt no sólo se ve incendiaria; también puede hacer que una canción estalle en llamas".
Poco después de esa gira, Kitt publicó sus primeros álbumes exitosos y grabó su éxito más grande, ‘Santa Baby’, cuya precisa e insinuante dicción, y vagas inflexiones extranjeras (Kitt, nativa de Carolina del Sur, hablaba cuatro idiomas y cantaba en siete) probó que un chisporroteo vocal podía ser tan poderoso como una fogata. Aunque las ventas de sus discos disminuyeron con el surgimiento del
rhythm and blues y el rock ’n’ roll a mediados y fines de los años cincuenta, su estilo serviría como modelo para otras cantantes con voces de alcoba, como Diana Ross (que ha dicho que ella moldeó su sonido en las Supremes y admiraba a Kitt), Janet Jackson y Madonna (que en 1987 grabó una versión de ‘Santa Baby’).
Kitt se llamaría a sí misma más tarde "la chica material original", una referencia no solamente a su creación escénica y a Madonna, sino también a su serie de romances con hombres ricos o famosos, incluyendo a Welles, al magnate de los cosméticos Charles Revson y al heredero del banquero John Barry Ryan III. Se casó con el que fue su único marido, Bill McDonald, un agente inmobiliario, de 1960 a 1965. Le sobreviven su hija, Kitt Shapiro, y dos nietas.
Prácticamente desde el comienzo de su carrera, los críticos que la elogiaron, también empezaron a describirla recurriendo a todos los términos felinos imaginables: su voz "ronroneaba" o "era como hierba gatera"; era una "gatita sexy" que "se movía sigilosamente" o que "merodeaba" en el escenario, a veces "mostrando sus garras". Se dijo a menudo que su carrera tuvo "nueve vidas". Apropiadamente, fue contratada para el papel de Catwoman en la serie de televisión de los años sesenta, ‘Batman’, haciéndose con el rol de Julie Newmar, que tenía las piernas más largas y parecía un lince, llenando el papel con una energía más compacta y feral.
Sin embargo, pese a todo el atractivo camp y la altanería cargada de sexualidad del acto de cabaret de Kitt, también tuvo papeles serios, y apareció en películas como ‘La marca del halcón’ [The Mark of the Hawk], con Sidney Poitier (1957) y ‘Anna Lucasta’ (1959), con Sammy Davis Jr. Actuó en numerosas series de televisión como actriz invitada, incluyendo ‘Soy espía’ [I Spy], en 1965, que la llevó a su primera nominación a un Emmy.
Por estas actuaciones, Kitt se basó en las penurias de sus primeros años. Nació como Eartha Mae Keith en North, Carolina del Sur, el 17 de enero de 1927, una fecha de la que no se enteró sino hace unos diez años, cuando desafió a los estudiantes del Benedict College, en Columbia, Carolina del Sur, a que encontraran su certificado de nacimiento, y lo lograron. Fue la hija ilegíitma de una de aparceros negros cherokee y un hombre blanco sobre el que Kitt no sabía nada. Trabajó en plantaciones de algodón y vivió con una familia negra que, dijo, la maltrataba porque se veía como blanca. "Me llamaban la chica amarilla", dijo Kitt.
A los ocho, la enviaron a vivir con una tía, Marnie Kitt, en Harlem, que Kitt pensaba que era su madre biológica. Aunque siguió lecciones de piano y clases de baile, allá también empezó a ser maltratada: la golpeaban, huía, y volvía a casa. En sus primeros años de la adolescencia trabajó en una fábrica y empezó a dormir en los pasillos del metro y en los tejados de edificios no vigilados. (Más tarde se convertiría en una defensora de los niños de la calle, a través de Unicef).
Su despegue en el mundo de los espectáculos empezó con una broma, cuando una amiga la retó a asistir a una audición para la Compañía de Baile de Katherine Dunham. La aprobó y logró escapar para siempre del ciclo de miseria y abusos que caracterizaban su vida hasta entonces.
Pero se llevó con ella su franqueza, en una manera deliberada y llana que por lo general le sirvió bien en su carrera, excepto una vez. En 1968 fue invitada a un almuerzo en la Casa Blanca y Lady Bird Johnson le preguntó sobre la Guerra de Vietnam. Le dijo: "Usted envió a los mejores hombres del país para que los mataran y mutilaran. No me asombra que los chicos se rebelen y fumen marihuana". Se dice que la observación hizo llorar a Johnson, y descarriló la carrera de Kitt.

Las contrataciones se acabaron, y Kitt se marchó al exilio en Europa durante una década. Pero el presidente Jimmy Carter la invitó nuevamente a la Casa Blanca en 1978, y ese año ganó su primera nominación al Oscar por su trabajo en ‘Timbuktu!’, un remake con un reparto enteramente negro de ‘Kismet’.
Ahora convertida en una diva y en una leyenda, Kitt hizo lo que hicieron muchas otras divas y leyendas -Shirley Bassey y Ethel Merman, entre otras: se metió en la música bailable, y grabó en 1984 -el mismo año en que sería fuertemente criticada por su gira en África del Sur, lo que sería su gran éxito en treinta años, ‘Where Is My Man’. Kitt no se arrepintió; dijo que en la gira había cantado para audiencias integradas y ayudó a construir escuelas para niños negros.
La tercera de sus tres autobiografías, ‘I’m Still Here: Confessions of a Sex Kitten’, fue publicada 1989, y fue nominada a un Grammy por ‘Back in Business’, una colección de canciones de cabaret en 1994.
Al iniciar sus sesenta años de carrera, Kitt todavía estaba actuando. En 2000 recibió su segunda nominación a un Tony, como mejor actriz en un musical en ‘Fiesta salvaje’ [The Wild Party]. Por su trabajo en programas infantiles ganó dos Daytime Emmy Awards, este año y en 20007, como artista destacada en un programa en vivo como la intrigante candidata a emperatriz Yzma, en ‘The Emperor’s New School’.
Todo esto mientra seguía siendo parte del mobiliario del circuito de cabarets, con su voz intacta y una hermosa figura que mantenía gracias a un riguroso régimen de ejercicios que incluía carreras diarias y levantamiento de pesas. Después de descubrir en 2006 que tenía cáncer al colon, abrió triunfantemente el remodelado Café Carlyle en Nueva York en septiembre de 2007. Stephen Holden, en el Times, dijo que la voz de Kitt era un "completo gruñido".
Pero aunque Kitt todavía tenía a hombres de todas las edades en su entorno (a menudo jugaba con sus admiradores más jóvenes en sus presentaciones, sugiriéndoles que la presentaran a sus padres), los años le dieron perspectiva. "Soy una persona de la tierra", dijo a la revista Ebony en 1993. "Confío en la tierra. No confío en los diamantes, no confío en el oro".

7 de enero de 2009
©new york times
[viene de mQh]

Murió Robert Mulligan


Dirigió ‘Matar un ruiseñor’. A los 83.
[Claire Noland] En su casa en Lyme, Connecticut, murió Robert Mulligan, que fue nominado a un Oscar por la dirección del clásico de 1962, ‘Matar un ruiseñor’. Tenía 83 años.
Mulligan sufría de una enfermedad cardíaca, informó su sobrino Robert Rosenthal.
El director empezó a trabajar en televisión en vivo en Nueva York a principios de los años cincuenta y ganó un Premio Emmy para la película de televisión ‘Soberbia’ [The Moon and Sixpence] en 1960. Su primera película, ‘El precio del éxito’ [Fear Strikes Out], fue estrenada en 1957 y contaba la historia de un jugador de béisbol, Jimmy Piersall (Anthony Perkins), que sufría una enfermedad mental. Mulligan dirigió diecinueve películas más, entre ellas ‘Verano del 42’ [Summer of ’42], ‘El otro’ [The Other] y ‘El próximo año a la misma hora’, que fue el debut de la actriz Reese Witherspoon.
Lo más destacado de la carrera de Mulligan fue ‘Matar un ruiseñor’, un drama de tribunales adaptado de la novela de Harper Lee, que ganó un Premio Politzer, y giraba sobre un abogado sureño, Atticus Finch, y sus hijos Scout y Jem. La película fue nominada para ocho Academy Awards, incluyendo la de mejor película, y ganó tres: mejor actor (Gregory Peck), mejor guión (Horton Foote) y dirección de arte (Alexander Golitzen, Henry Bumstead y Oliver Emert). (‘Lawrence de Arabia’ [Lawrence of Arabia] fue elegida como la mejor película, y David Lean como mejor director, de esa película).
‘Matar un ruiseñor’ fue una de las siete películas que Mulligan rodó en colaboración con el productor Alan J. Pakula entre 1957 y 1969, entre ellas ‘Amores con un extraño’ [Love With the Proper Stranger] (1963), con Natalie Wood y Steve McQueen, y ‘Contracorriente’ [Up the Down Staircase] (1967), con Sandy Dennis.
Como director, Mulligan se hizo conocido por su sensible tratamiento de los altibajos emocionales que viven niños y adolescentes cuando se ven enfrentados a circunstancias traumáticas. Los hijos de Finch ven a su padre defendiendo a un negro inocente contra su acusador -un blanco intolerante- en ‘Matar un ruiseñor’; Hermie se enamora de una mujer ligeramente mayor cuyo marido fue enviado a la guerra en la nostálgica película de 1971, ‘Verano del 42’ (con Mulligan como narrador); un niño blanco (Neil Patrick Harris) y su niñera de Jamaica (Whoopi Goldberg) encuentran terreno común en medio de un conflicto familiar en ‘El corazón de Clara’ [Clara’s Heart] (1988); y el personaje de Witherspoon descubre el dolor de un desengaño adolescente en ‘Verano en Louisiana’ [Man in the Moon].
"Normalmente se utiliza ese cliché de que es una película de iniciación, pero yo rechazo ese término", dijo Mulligan en una entrevista en 1991 con el Dallas Morning News. "Creo que se trata de iniciarse en la vida. Creo que, cuando pienso sobre ello, que yo no sabía nada sobre la vida, realmente, hasta que fui adolescente, cuando te das cuenta de que tarde o temprano vas a tener que salir por la puerta de casa. Madre y Padre no van a estar ahí, nadie te va a proteger. Todas esas cosas son excitantes y terroríficas a la vez".

Nacido en 1925 en Ciudad de Nueva York, Mulligan describió su crianza como ‘irlandesa del Bronx’. Estudió en la Universidad Fordham y durante un tiempo quiso ser sacerdote. Encontró su futuro en los primeros días de la televisión y dijo a su familia que "nadie sabía hacia dónde íbamos. Eran los tipos con cabeza fría los que tenían éxito", según su sobrino.
Mulligan dirigió algunos episodios de cinco ambiciosas antologías dramáticas, ‘Goodyear TV Playhouse’ y ‘Philco TV Playhouse’ en NBC, y en las series de televisión de CBS, ‘Suspenso’ [Suspense], ‘DuPont Show of the Month’, ‘Studio One’ y ‘Playhouse 90’. Para 1959 era llamado "el niño maravilla de los directores de televisión" por el crítico del Times, Philip K. Scheuer.
Le sobreviven su esposa durante 37 años, Sandy; tres hijos de un matrimonio previo -Kevin, Beth y Christopher; dos nietos; y su hermano James.

29 de diciembre de 2008
21 de diciembre de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Sam Bottoms


El actor estuvo en el reparto de ‘Apocalipsis ahora’, ‘La última película’. A los 53
[Dennis McLellan] Murió Sam Bottoms, actor de cine y televisión que representó a Lance Johnson, el surfista convertido en soldado de California en la película épica de Francis Ford Coppola, ‘Apocalipsis ahora’ [Apocalypse Now], en 1979. Tenía 53 años.
Bottoms murió el martes en su casa en Los Angeles, de glioblastoma multiforme, un virulento cáncer al cerebro, informó su esposa Laura Bickford.
Hermanos de los actores Timothy, Joseph y Ben Bottoms, Sam debutó en la gran pantalla como adolescente en la película de Peter Bogdanovich, ‘La última película’ [The Last Picture Show], de 1971, en la que Timothy fue uno de los protagonistas. Sam fue Billy, el niño mudo retrasado.
Entonces a los quince años no había esperado estar en el reparto de la película.
Los Bottoms habían viajado desde su casa en Santa Barbara a Archer City, Texas, para presenciar el rodaje, contó en una entrevista con la Houston Chronicle en 1993.
Estaba en una esquina bebiendo una Dr. Pepper con su hermano cuando una furgoneta se acercó y paró junto a ellos.
"Se bajó Peter Bogdanovich", recordó Bottoms, "y me dijo: ‘¿Cómo te llamas?’"
Cuando dijo que había venido a ver a su hermano, Bogdanovich lo sorprendió preguntándole: "¿Quieres aparecer en la película?"
Desde entonces, Bottoms actuó en cerca de treinta películas, entre ellas en ‘El fuera de la ley’ [The Outlaw Josey Wales], de Clint Eastwood, y ‘Bronco Billy’. Más recientemente apareció en ‘SherryBaby’, ‘La chica del mostrador’ [Shopgirl] y ‘Más allá de la leyenda’ [Seabiscuit].
También fue actor invitado en series de televisión, como ‘Policías de Nueva York’ [NYPD Blue], ‘Expediente X’ [The X Files], ‘La reportera del crimen’ [Murder, She Wrote; Se ha escrito un crimen] y ‘Comando especial’ [21 Jump Street]. También fue Cal Trask en la miniserie de 1981, ‘Retorno a Edén’ [East of Eden].
Bottoms tenía veinte en 1976 cuando fue incluido en el reparto para representar a Lance Johnson en ‘Apocalipsis ahora’, en la que era uno de los jóvenes marinos que acompañan al capitán Benjamin Willard (Martin Sheen) río arriba en una lancha cañonera con el coronel renegado Walter Kurtz (Marlon Brando).
Eso ocurre después de las escenas de Bottoms con el surfista obsesionado y teniente coronel Bill Kilgore, que ordena un ataque aéreo con napalm contra una hilera de árboles detrás de una aldea costera con una excelente playa para surfear.
Bottoms pasó un año y medio en el rodaje de la película en Filipinas.
"Francis es un gran general, es un general Patton, un general Sherman, un gran líder", dijo Bottoms en una entrevista con el Times en 2001. "Yo era un soldado leal. Habría hecho cualquier cosa que me pidiera. Lo hice, y todavía me sorprende de haber salido con vida".
Coppola dijo al Times el miércoles que al buscar a los jóvenes actores que serían sus soldados en la película, le había impresionado Bottoms durante las sesiones de improvisación.
"Era guapo, alto, joven, muy dulce y parecía la persona indicada para ese papel", dijo Coppola. "Él, Larry Fishburne y Fred Forrest eran para mí casi como una joven familia [durante el rodaje] y me apoyaron en las buenas y en las malas, sin quejarse nunca. Todos los admirábamos".
"Sam era especialmente agradable, un joven guapo. Era tranquilo y poco exigente, y estaba siempre ansioso por ayudar. Tenía una bonita sonrisa".
Más tarde Bottoms hizo de teniente en ‘Jardines de piedra’ [Gardens of Stone] de Coppola, una película de 1987 ambientada en la Guerra de Vietnam.
"Sam era un buen actor. Por supuesto, viene de una familia que hacía muchas cosas en el teatro", dijo Coppola.

Bottoms nació en Santa Barbara el 17 de octubre de 1955, y empezó a actuar en el Santa Barbara Youth Theatre a los diez años.
Además de su esposa, le sobreviven dos hijas de su primer matrimonio con Susan Arnold -Io y Clara Bottoms; tres hermanos; su padre, James ‘Bud’ Bottoms; y su madre, Betty Bottoms.

28 de diciembre de 2008
18 de diciembre de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]

Murió Van Johnson


El vecino de MGM, a los 92. Johnson alcanzó la fama en ‘Dos en el cielo’ y ‘Treinta segundos sobre Tokio’. Sus películas durante la Segunda Guerra Mundial le ganaron una enorme audiencia. Los columnistas lo apodaron ‘El Sinatra Sin Voz’.
[Dennis McLellan] El viernes 12 de diciembre murió Van Johnson, que se convirtió en una fulminante estrella del cine durante la Segunda Guerra Mundial como el vecinitode MGM en películas como ‘Dos en el cielo’ [A Guy Named Joe] y ‘Treinta segundos sobre Tokio’ [Thirty Seconds Over Tokyo] y se convirtió en uno de actores más taquilleros de la época. Tenía 92 años.
Johnson, que trabajó frecuentemente como contraparte de June Allyson y Esther Williams durante su apogeo en MGM, murió de causas naturales en una residencia de ancianos en Nyack, Nueva York, informó Wendy Bleiweiss, una estrecha amiga del actor.
Con su sonrisa amplia, sus cabellos rojos y su cara pecosa, el espigado chico del coro en Broadway personificaba al joven americano, al estilo de MGM.
‘Dos en el cielo’, una fantasía romántica de 1943 con Spencer Tracy como un piloto durante la Segunda Guerra Mundial que muere en combate y vuelve a la tierra como fantasma para ayudar a los pilotos novicios, le proporcionó a Johnson un papel que fue aclamado por los críticos: El de un joven piloto que se enamora de la novia de Tracy (Irene Dunne).
Johnson había firmado un contrato con MGM el año anterior, pero su camino al estrellato casi terminó antes incluso de posar frente a las cámaras en ‘Dos en el cielo’.
Mientras conducía con amigos hacia un estreno en MGM en marzo de 1943, un coche cruzó con luz roja en un cruce en Culver City cerca del estudio y se incrustó en el lado izquierdo del descapotable de Jonhson, volcándolo.
Con el cráneo fracturado, graves lesiones faciales, una arteria rota en su cuello y fragmentos de hueso perforando su cerebro, Johnson fue sometido a varias operaciones. Quedó con la frente feamente cicatrizada y una placa de metal en el lado izquierdo de su cabeza, lo que implicó que lo liberaran del servicio militar.
Pero su accidente casi fatal y tres meses de hospital le proporcionaron una publicidad que ni siquiera MGM habría podido pagar: Las revistas de fans lo devoraron. Y su fama le permitió proseguir su naciente carrera cinematográfica en una época en que muchas estrellas de Hollywood llevaban uniforme.
Por su parte, Johnson participó en la Segunda Guerra Mundial en la pantalla. El departamento de vestuario se encargaba de entregarle los nuevos uniformes de los soldados rasos.
También hizo de militar en otras películas de la época, como ‘Treinta segundos sobre Tokio’ (1944), ‘Two Girls and a Sailor’ (también de 1944, y la primera vez que encabezó el reparto) y ‘Fin de semana en el Waldorf’ (1945).
Hacia el fin de la guerra, bromeaba diciendo: "En la guerra estuve en todas las ramas del ejército, en MGM".
Para fines de 1945 Johnson se había incorporado por primera vez a las filas de los diez actores más taquilleros, ocupando el segundo lugar después de Bing Crosby en el sondeo anual de expositores.
Tan grande era la audiencia de Johnson que los columnistas de Hollywood lo apodaron ‘El Sinatra Sin Voz’.
"Lo llevaba muy bien", dijo Esther Williams al Times en 2003. "Probablemente es el actor más encantador y sociable con el que he trabajado. Si tienes algunas de sus fotos, mira las de ‘Treinta segundos sobre Tokio’. Ahí verás por qué era una estrella tan grande, porque poseía ese maravilloso aspecto de niño, con esas pecas y esa sonrisa. Era tan natural".
June Allyson resumió de este modo el atractivo del actor en la pantalla: "Era muy, muy sencillo", dijo al Times en 2003. "Creo que era el hombre con el que se casaría cualquier chica. Me encantaba trabajar con él. Era encantador, era divertido, y estaba siempre preparado".
Sin embargo, la inmensa popularidad de Johnson fue breve.
En 1946 había caído ligeramente en el índice de los actores más taquilleros -del segundo al tercer lugar-, pero fue la última vez que estuvo en la lista de los primeros diez.
En enero de 1947, Johnson se casó con Eve Wynn, la ex esposa de uno de sus buenos amigos, el actor Keenan Wynn. Johnson se casó con Wynn, madre de dos hijos, en Juárez, México, sólo cuatro horas después de que ella hubiera obtenido un divorcio mexicano. (El matrimonio, del que resultó una hija, Schuyler, terminó en divorcio en 1968).
El matrimonio de Johnson causó un profundo impacto en su base de admiradoras. Una broma que circuló ampliamente en la época decía que cuando las admiradoras de Van Johnson descubrieron que se había casado, se pusieron sus calcetines cortos a media asta.
Y las revistas de fans, que previamente habían publicado encendidos artículos sobre el chico dorado de MGM, insinuaron que el matrimonio con la mujer que había sido la esposa de su mejor amigo dañó la carrera de Johnson.
Aunque su popularidad disminuyó, Johnson siguió trabajando regularmente.
Entre 1947 y 1954, tuvo papeles de protagonista y secundarios en más de dos docenas de películas, entre ellas ‘El estado de la Unión’ [State of the Union], ‘En aquel viejo verano’ [In the Good Old Summertime], ‘Sublime decisión’ [Command Decision], ‘Fuego en la nieve’ [Battleground], ‘Brigadoon’, ‘La última vez que vi París’ [The Last Time I Saw Paris] y ‘El motín del Caine’ [The Caine Mutiny].
En 1954, después de doce años en MGM, se convirtió en un actor independiente.
En el camino, había pasado fines de semana con William Randolph Hearst en su hacienda de San Simeon, compartido chismes con Marlene Dietrich, pintado con Henry Fonda, salido de parranda con Errol Flynn, paseado con Greta Garbo, almorzado con la Duquesa de Windsor y viajado con Winston Churchill en el yate de Aristóteles Onassis.
"Soy el hombre más feliz del mundo", dijo Johnson en una entrevista de 1997. "Se cumplieron todos mis sueños. Estaba en un negocio maravilloso y conocí a personas importantes en todo el mundo".

Nació como Charles Van Dell Johnson el 25 de agosto de 1916 en Newport, Rhode Island. Su padre era un fontanero nacido en Suecia cuyo matrimonio con la madre alcohólica de Johnson terminó cuando ella se marchó de casa para vivir en una casa de huéspedes -cuando Johnson tenía tres años.
Johnson, hijo único, fue criado por su arisco padre y, hasta su muerte cuando tenía doce, por su abuela paterna.
De niño Johnson estudió canto, baile y violín, y se enamoró del mundo del espectáculo. Determinado a encontrar trabajo como cantante o bailarín después de terminar la secundaria en 1934, se marchó a Nueva York al año siguiente.
A mediados de 1936 encontró trabajo en el coro de la revista musical de Broadway, ‘New Faces of 1936’.
Trabajó después de una serie de espectáculos, incluyendo su posición como miembro del coro y como suplente de los tres protagonistas musical de Broadway de 1939-1940, ‘Too Many Girls’, de Rodgers y Hart.
En 1940 debutó en la pantalla grande -pero sin aparecer en los créditos- como chico del coro en la versión de Hollywood de ‘Too Many Girls’. Más tarde el mismo año fue contratado para el nuevo musical de Broadway, de Rodgers y Hart, ‘Pal Joey’, en la que Johnson cantó una canción, bailó en el coro y dijo algunas frases.
A fines de 1941 Johnson firmó un contrato de seis meses con Warner Bros. Pero después de ser el protagonista de una sola película -como periodista novato en la película de bajo presupuesto ‘Murder in the Big House’-, el estudio lo despidió.
Figurándose que estaba acabado en Hollywood, Johnson planeaba volver a Nueva York. Pero cuando sus amigos Lucille Ball y Desi Arnaz se enteraron de que se marchaba, lo invitaron a cenar en el restaurante Chasen a modo de despedida.
El destino quiso que la persona sentada a la mesa de al lado fuera Billy Grady, director de la sección de caza de talentos de MGM, que acababa de contratar a Ball. Ball lo introdujo a Grady, rogándole que retuviera a Johnson en Hollywood.
El resultado fue que Grady invitó al razonablemente juvenil Johnson para hacer una prueba cinematográfica en MGM, que terminó en la firma de un contrato de 350 dólares a la semana.
Durante sus primeros meses en Hollywood, Johnson empezó a lucir lo que se convertiría en su marca personal fuera de la pantalla: los calcetines rojos.
Tres años después de dejar MGM en 1954, la carrera cinematográfica de Johnson empezó a decaer. Entre sus actuaciones posteriores se encuentran ‘Kelly and Me’ (1957), ‘Esposas y amantes’ [Wives and Lovers] (1963), ‘El novio de mi mujer’ [Divorce American Style] (1967], ‘Míos, tuyos, nuestros’ [Yours, Mine and Ours] (1968) y ‘La rosa púrpura de El Cairo’ [La rosa púrpura de El Cairo] (1985).
En 1961, Johnson volvió a las tablas con el papel protagónico en la producción londinense de ‘Vivir de ilusión’ [The Music Man]. En 1962 volvió a Broadway para actuar con Carroll Baker en el drama ‘Come on Strong’.
Durante los años setenta y ochenta actuó en producciones teatrales regionales y cenas-teatro.
Johnson también tuvo ocasionales apariciones como invitado en series de televisión, y obtuvo una nominación a un Emmy por su papel secundario en la miniserie de 1976, ‘Hombre rico, hombre pobre’ [Rich Man, Poor Man].

25 de diciembre de 2008
13 de diciembre de 2008
©los angeles times 
[viene de mQh]

Murió Robert Prosky


Actor de amplio repertorio y versatilidad. A los 77.
[Douglas Martin] El lunes murió, en Washington, Robert Prosky, el corpulento actor de cara arrugada que después de veintitrés años de trabajo en un teatro regional se convirtió en un rostro familiar en Broadway, en películas y en series de televisión, especialmente como un ronco sargento en los últimos años de ‘Canción triste de Hill Street’ [Hill Street Blues]. Tenía 77 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones de una operación al corazón, informó su hijo John.
Prosky -que fue nominado dos veces a los premios Tony por su trabajo en Broadway y apareció en populares películas, como ‘El mejor’ [The Natural] (1984), ‘Papá por siempre’ [Mrs. Doubtfire] (1993) y ‘Al filo de la noticia’ [Broadcast News] (1987)- personificaba la versatilidad de un consumado actor de carácter; en un año representó al director de la CIA, y al director de la KGB.

El instantáneo éxito de Prosky en la serie ‘Canción triste de Hill Street’ en 1984, como reemplazante del adorado sargento representado por Michael Conrad, que había muerto, reflejaba su agudeza en la actuación. Prosky creó un personaje totalmente nuevo, que combinaba la agresividad con una actitud defensiva y una inclinación hacia los accidentes ridículos. Esta persona cuidadosamente elaborada se convirtió en sinónimo de la frase típica del nuevo sargento: "Hagámoslo antes de que ellos nos lo hagan a nosotros".
El Sunday Mail, un diario londinense, dijo que la actuación de Prosky daba a la transición "la fluidez de un acto de magia de primera clase".
Prosky apareció en 220 piezas de teatro, 38 películas y cientos de series de televisión, desarrolló su oficio en el Arena Stage de Washington, un teatro regional admirado por su alcance y ambición. Todavía se recuerdan sus dos exquisitos retratos de Willy Loman en ‘Muerte de un vendedor’ [Death of a Salesman]. En 1980 Mel Gussow escribió en el New York Times que Prosky representaba "la certificación de la efectividad del movimiento teatral estadounidense en regiones".
Adoraba el escenario, tanto por su diversidad de roles como su estimulante urgencia. En una entrevista con The Washingtonian en 1993, dijo que "esa incertidumbre, ese vivir el momento, es la esencia del oficio de actor".
En 1982 rechazó el papel de Coach en ‘Cheers’ -y un buen montón de dinero- porque no podía soportar la idea de hacer el mismo papel durante los siete años especificados en el contrato. (El papel se lo dieron a Nicholas Colasanto).
Prosky apareció en medio docena de piezas en Broadway y fue nominado a los premios Tony por su papel como el vendedor charlatán de ‘Glengarry Glen Ross’ en 1984-1985 y como el negociador del desarme soviético en ‘A Walk in the Woods’ en 1988.
Su talento para retratar las emociones crudas fue sugerido en la reseña de Frank Rich de ‘Glengarry’ en The Times: "No hay color en la cara pastosa y boba -simplemente el abyecto terror de una vida en la que todas las palabras finalmente no significan nada porque es sólo el dinero lo que importa".
Este retrato reflejó la meticulosa preparación de Prosky. Él y otras estrellas entrevistaron a toda una gama de vendedores, desde la señora Fuller Brush a los ingeniosos operadores de refugios fiscales.

Robert Joseph Prosky nació como el hijo único de un tendero el 13 de diciembre de 1930 en lo que más tarde llamó el ‘gueto polaco’ en Filadelfia. Empezó a actuar en la escuela secundaria, aunque sacó su diploma en economía en la Temple University. Se enroló en la Fuerza Aérea, pero fue exento del servicio para que ayudara con la tienda de la familia cuando su padre murió repentinamente.
Mientras trabajaba en la tienda participó en el teatro amateur y ganó un torneo de talentos. Eso lo llevó a un curso de dos años en el American Theater Wing en Nueva York. Se inscribió en el Arena Theater y después solo trabajó como actor.
A los 49 empezó a actuar en películas cuando el director Michael Mann lo contrató para su película ‘Ladrón’ [Thief] (1981). En una entrevista con el Washington Post en 1992, Prosy dijo que "en una época en que se están cerrando la mayoría de las opciones para los hombres, las mías se están abriendo".
Apareció, entre otras, en películas como ‘Christine’ (1983); ‘Las cosas cambian’ [Things Change] (1988); ‘Rudy, reto a la gloria’ [Rudy] (1993); ‘Hoffa, un pulso al poder’ [Hoffa] (1992); y ‘Pena de muerte’ [Dead Man Walking] (1995). Parte de su enorme trabajo en televisión fue hacer de padre de Kirstie Alley en un episodio de ‘Cheers’ y en la serie ‘El secreto de Verónica’ [Veronica’s Closet].
En los últimos años Prosky se dedicó a hacer giras con sus dos hijos, John y Andrew, ambos actores, en ‘El precio’ [The Price], la pieza de Arthur Miller. Este año actuaron los tres en una presentación de la pieza en Washington.
Le sobreviven su esposa, la ex Ida Hove, antropóloga; otro hijo, Stefan, microbiólogo; y tres nietos.
Las capacidades de Prosky como actor estaban finamente elaboradas, como las plumas de madera que hacía como pasatiempo. Como personalidad, desaparecía en sus roles, diciendo a The Washingtonian que la gente en la calle se acercaba a él como si fuera "un primo al que no ven hace mucho tiempo, o algo parecido".
"A veces tengo que decirles que soy un actor", dijo. "Entonces repentinamente me encuentro en una ridícula posición, enumerando mis logros a completos desconocidos".

22 de diciembre de 2008
11 de diciembre de 2008
©new york times 
[viene de mQh]

Murió Paul Benedict


Era Harry Bentley en ‘The Jeffersons’.
El primero de diciembre murió en Martha’s Vineyard, Massachusetts, Paul Benedict, el actor que era el vecino inglés, Harry Bentley, en la comedia ‘The Jeffersons’. Tenía 70 años.
‘The Jeffersons’ fue emitida por CBS entre 1975 y 1985, y la carrera de Benedict empezó a los años sesenta y se prolongó hasta su papel más reciente este año en ‘Side by Each’.
Benedict empezó su carrera en los años sesenta en la Theater Company de Boston, junto a futuras estrellas del calibre de Robert De Niro, Dustin Hoffman y Al Pacino. Conocido por su desproporcionada mandíbula, sufrió de joven de acromegalia. Aunque nació en Nuevo México, se lo tenía a menudo por británico debido a su papel en ‘The Jeffersons’.
Benedict actuó en varias películas, incluyendo su rol como el excéntrico director en ‘La chica del adiós’ [The Goodbye Girl], con Richard Dreyfuss. También apareció en numerosas series, incluyendo ‘Barrio Sésamo’ [Sesame Street], donde era el Pintor de Números, ‘Kojak’, ‘Maude’, ‘All in the Family’ y ‘The Guiding Light’.
Fue un invitado frecuente de Christopher Guest, con papeles en ‘A Mighty Wind’, ‘Waiting for Guffman’ y ‘Spinal Tap’. También actuó en películas de culto de los años setenta, como ‘Deadhead Miles’, ‘Juventud sin esperanza’ [Taking Off] y ‘Smile’.

7 de diciembre de 2008
©variety
[viene de mQh]

Murió John Michael Hayes, Guionista


Guionista. Escribió cuatro películas para Hitchcock. A los 89.
[Dennis McLellan] Murió John Michael Hayes, guionista nominado dos veces a un Oscar mejor conocido por su colaboración con Alfred Hitchcock en cuatro películas, incluyendo ‘La ventana indiscreta’ [Rear Window] y ‘Para atrapar al ladrón’ [To Catch a Thief]. Tenía 89 años.
Hayes, que enseñaba sobre guiones en el Darmouth College, de Hanover, New Hampshire, a fines de los ochenta y en los noventa, murió el 19 de noviembre, durmiendo, por causas relacionadas con su edad en una urbanización para jubilados en Hanover, informó su hija Meredyth Hayes-Badreau.
Ex escritor de series para radio, Hayes ya había escrito cuatro guiones cuando empezó su colaboración con Hitchcock en ‘La ventana indiscreta’.
El drama de suspense de 1954 presentaba a James Stewart como un fotógrafo confinado a una silla de ruedas tras haberse roto una pierna, que, espiando a sus vecinos por ocio, en el patio en su edificio de departamentos de Greenwich Village, llega a creer que unos de ellos ha cometido un asesinato.
El guión, basado en un cuento de Cornell Woolrich, le ganó a Hayes su primera nominación a un Oscar.
El personaje de la elegante novia de Stewart (Grace Kelly) lo derivó Hayes de su esposa Mildred, que era conocida como Mel.
"El asunto es que en la historia de ‘La ventana indiscreta’ no había mujeres, y Hitch quería una mujer", recordó Hayes en una entrevista de 1999 con la Worcester (Massachusetts) Telegram & Gazette. "Había escrito ‘Crimen perfecto’ [Dial M for Murder] con Grace Kelly, y dijo: ‘Teníamos que incluir a una chica, y yo quería que fuera Grace Kelly’".
Hitchcock, recordó Hayes, "me dijo que me diera una o dos semanas para conocerla mejor, lo que hice. Mi mujer era una chica muy guapa, una modelo de alta costura, así que utilicé el mundo que conocía y convertí a Grace Kelly en una modelo.
‘La ventana indiscreta’, creía Hayes, era "técnicamente, y en todo otro sentido", la mejor película de Hitchcock.
"Todavía tiene vida propia", dijo en la entrevista de 1999. "Le dio a Hitch diálogos, carácter y humor. Él manejaba el suspenso, y nos fundimos muy bien. Le gustaban mis diálogos a veces frívolos, lo mismo que al público".
El éxito de ‘La ventana indiscreta’ lanzó a Hayes al estrellato de los guionistas.
Y para Hitchcock, "la colaboración marcó el comienzo de su período más exitoso, crítica y comercialmente", escribió Steven DeRosa en su libro de 2001, ‘Writing With Hitchcock: The Collaboration of Alfred Hitchcock and John Michael Hayes’.
Luego siguieron otros guiones de Hayes para Hitchcock: ‘Para atrapar al ladrón’ [To Catch a Thief] (1955), ‘Pero quién mató a Harry’ [The Trouble With Harry] (1955) y ‘El hombre que sabía demasiado’ [The Man Who Knew Too Much] (1956).
DeRosa dijo al Times el martes que los guiones que escribió Hayes "para Alfred Hitchcock giraban en torno a personajes fuertes, más que orientarse estrictamente por la trama o los artefactos".
En ‘La ventana indiscreta’, por ejemplo, hay un héroe limitado a la silla de rueda que nunca sale de su departamento, e hizo un excitante largometraje con eso. Es una de las películas más entretenidas de Hitchcock".
Drew Casper, profesor de la cátedra de cine americano Alma y Alfred Hitchcock en la Academia de Artes Cinemáticas de la Universidad de Carolina del Sur, dijo al Times el martes que lo que hizo Hayes por "Hitchcock es imbuir sus películas de una humanidad más profunda, particularmente en términos de calidez y en términos de humor".
Pese al éxito de la colaboración Hitchcock-Hayes, la atención que recibía Hayes por sus guiones en la prensa abolló su relación con el icónico director de cine.
Cuando Hayes ganó el Premio Edgar de la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos por la ‘La ventana indiscreta’, llevó la pequeña estatuilla de cerámica a la oficina de Hitchcock. Después de examinarla, Hitchcock le dijo a Hayes: "Sabes, las tazas de los inodoros se hacen con el mismo material".
"Creo que le molestó que me dieran un premio, y a él no", dijo Hayes a Donald Spoto, autor del libro de 1983, ‘The Dark Side of Genius: The Life of Alfred Hitchcock’.
Aunque Hayes dijo más tarde que trabajar con Hitchcock era "una alegría y un placer", su relación se agrió por una discusión sobre la autoría del guión de ‘El hombre que sabía demasiado’, que ganó Hayes.
Pero finalmente la colaboración terminó por dinero: Hitchcock se mudó a Warner Bros. para hacer una película por sólo un porcentaje de las ganancias, sin salario, y pensaba que Hayes debería hacer lo mismo.
"Le dije que era algo que yo le debía, porque él me hizo famoso, me sacó de la oscuridad y me convirtió en un guionista", dijo Hayes a Spoto. "Pero no podía trabajar sin salario".
Después de trabajar con Hitchcock, dijo DeRosa, Hayes se hizo conocido como uno de los mejores adaptadores de novelas de Hollywood -alguien que "podía llevar a la pantalla materiales tabú y convertirlos en algo de buen gusto, entretención normal".
La adaptación de Hayes de ‘La caldera del diablo’ [Peyton Place], la exitosa novela de amor, lujuria, incesto y asesinatos en un pueblo de Nueva Inglaterra, de Grace Metalious, le ganó su segunda nominación a un Oscar.
Entre sus otros créditos cinematográficos se encuentran ‘Una mujer marcada’ [Butterfield 8], ‘La calumnia’ [The Children’s Hour], ‘Los insaciables’ [The Carpetbaggers], ‘Mujer sin pasado’ [The Chalk Garden], ‘Adónde fue el amor’ [Where Love Has Gone], ‘Harlow, la rubia platino’ [Harlow] y ‘Nevada Smith’.
En 2004, Hayes recibió el Screen Laurel Award de la Asociación de Escritores de Estados Unidos por sus excelentes contribuciones a la profesión.

Nacido en Worcester, Massachusetts, el 11 de mayo de 1919, de adolescente Hayes fue el editor del Boy Scout Journal y periodista novato del Worcester Telegram.
Egresado en 1941 de lo que ahora es la Universidad de Massachusetts en Amherst, escribió y actuó en espectáculos teatrales para entretener a las tropas cuando estuvo enrolado en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.
Después de la guerra en Hollywood, escribió series para radio, como ‘Inner Sanctum Mysteries’, ‘My Favorite Husband’ y ‘The Adventures of Sam Spade’, antes de empezar su carrera como guionista de cine.
Su esposa murió en 1989. Además de su hija Meredyth, le sobreviven otra hija, Rochelle Hayes Skala; dos hijos, Garrett Michael Hayes y Corey Hayes; y cuatro nietos.

6 de diciembre de 2008
27 de noviembre de 2008
©los angeles times
[viene de mQh]