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Murió David Carradine


La estrella de ‘Kung Fu’. Fue encontrado muerto en su cuarto de hotel en Bangkok, donde estaba trabajando en una película.
[Dennis McLellan] Murió David Carradine, que se convirtió en un icono de la televisión a principio de los años setenta como el enigmático monje budista con facilidad para las artes marciales en ‘Kung Fu’ y más recientemente como el jefe de un grupo de asesinos en las películas ‘Kill Bill’. Fue encontrado muerto en Bangkok, Tailandia. Tenía 72 años.
Carradine fue encontrado el jueves, colgado en la suite de un lujoso hotel, según informó el diario tailandés The Nation en su página web, citando fuentes policiales no identificadas. El actor, que estaba en Bangkok para el rodaje de una película, no pudo ser contactado después de que no se apareciera para una cena con el equipo de filmación, dijo el diario.
Su cuerpo fue encontrado por una criada del hotel el jueves en la mañana.
Un agente de policía tailandés que está investigando la muerte del actor dijo a la Associated Press que el cuerpo desnudo de Carradine fue encontrado ahorcado en el clóset de su suite.
El diario tailandés informó que una investigación preliminar de la policía determinó que Carradine se colgó a sí mismo con un cordón de las cortinas y no había signos de que hubiesen intervenido terceros en su muerte.
Chuck Binder, que era el agente de Carradine, llamó a no concluir precipitadamente que el actor se había suicidado y enfatizó que su muerte estaba siendo investigada por la policía.
"Conozco muy bien a David", dijo Binder. "No creo que sea un candidato para el suicidio. Tenía familia. Tenía su vida. Era feliz. Esta película en Bangkok marchaba muy bien. Estaba trabajando en otras tres películas. Estaba de muy buen ánimo".
En una declaración al Times, Martin Scorsese, que conocía a Carradine desde que lo digiriera en la película ‘El tren de Bertha’ [Boxcar Bertha] en 1972, dijo que la muerte del actor le "entristecía profundamente".
"David era un gran colaborador, un actor muy talentoso, y una maravillosa persona", dijo.

Hijo del renombrado actor de carácter John Carradine, David Carradine trabajó en más de cien películas, incluyendo ‘El huevo de la serpiente’ [The Serpent’s Egg] (1977) de Ingmar Bergman.
También representó al cantante popular Woody Guthrie en ‘Esta tierra es mi tierra’ [Bound for Glory] (1976) de Hal Ashby y apareció con sus hermanos Keith y Robert en la película de vaqueros de 1980, ‘Forajidos de leyenda’ [The Long Riders].
Más recientemente fue el personaje del título como un samurai convertido en asesino en la saga de dos películas de Quentin Tarantino, ‘Kill Bill’ (2003 y 2004).
Sin embargo, Carradine siguió siendo conocido por ‘Kung Fu’, que transmitió el canal ABC de 1972 a 1975.
La serie -con episodios de una hora- mostraba a Carradine como el rapado Kwai Chang Caine, el hijo huérfano de un estadounidense y una mujer china que se había educado en un monasterio shaolin, donde su mentor ciego, Master Po, llamaba ‘Saltamontes’ a su joven pupilo.
Cuando Po es asesinado por el sobrino del emperador chino, Caine mata a este y huye al Oeste americano para evitar ser ejecutado.
La serie, por la que Carradine fue nominado a un Emmy, ayudó a popularizar las artes marciales en Occidente.
Pero en sus memorias ‘Spirit of Shaolin’, Carradine admitió que mientras hacía la serie "yo era un farsante".
"No sabía nada sobre kung fu", escribió. "En esa época no lo entendía en absoluto, y sólo pretendía que conocía los movimientos. Soy un actor. Simplemente pensábamos que teníamos una buena historia".
Carradine, sin embargo, estudió más tarde las técnicas y filosofía de las artes marciales y grabó una serie de videos instructivos.
Volvió para representar al nieto de su personaje original en la serie ‘Kung Fu’ en 1993-1996, en la serie sindicada ‘Kung Fu: La leyenda continúa’ [Kung Fu: The Legend Continues].
Un desconocido en Hollywood según su propia definición, Carradine gozaba de la reputación de lo que escritor de la Associated Press describió en 2004 como "un actor que estallaba rápidamente, bebedor y parrandero". Pero se dice que dejó la bebida en 1996 y discutía francamente su pasado de alcohol y drogas. Carradine dijo que había usado "un montón de drogas psicotrópicas".
Carradine, que apareció en la miniserie de televisión ‘North and South’ en 1985, trabajó generalmente en pequeñas películas independientes en las últimas décadas.
"Fue subvalorado como actor", dijo a Star-Ledger de Newark, Nueva Jersey, en 2004, Stacy Keach, amigo de Carradine de toda la vida con el que apareció en ‘Forajidos de leyenda’ y ‘Alerta roja, Neptuno hundido’ [Gray Lady Down]. "David es un gran practicante de los detalles, de los matices, que es donde reside el gran arte. Tenía una enorme imaginación y un punto de vista totalmente único sobre todas las cosas".
Carradine volvió al primer plano hace algunos años cuando Tarantino lo puso en el reparto de ‘Kill Bill’, con Uma Thurman.
"Actuar en ‘Kill Bill’ ayudó", dijo Carradine al Austin American-Statesman en 2005. "Hasta entonces todo el mundo me decía ‘Saltamontes’. Ahora todos me llaman ‘Bill’".
Tarantino, conocido por resucitar las carreras de actores veteranos, adaptó para Carradine el rol de Bill.
"David Carradine -Caine-, yo crecí con ese tío", dijo Tarantino antes del estreno de ‘Kill Bill: Vol. 1" en 2003. "Era tan chévere como Caine. Era siempre chévere. Y era todavía más chévere en ‘Kill Bill’. Él es Bill".
Su actuación en ‘Kill Bill: Vol. 2’ le reportó a Carradine una nominación a un Golden Globe como mejor actor secundario.
En una entrevista con el Baltimore Sun en 2004, mientras promocionaba ‘Kill Bill: Vol. 2’, Carradine dijo: "Nunca he estado satisfecho con nada en toda mi vida. Estoy en la seguridad social. Tengo mi pensión, y el hecho es que todavía estoy tratando de hacerme un hueco".

Nacido en Hollywood el 8 de diciembre de 1936, Carradine estudió teoría musical y composición en San Francisco State. Adquirió su interés por la actuación mientras escribía música para las revistas del departamento de teatro y se incorporó a una compañía de repertorio shakespeareano.
Carradine, que pasó dos años en el ejército a principio de los años sesenta, apareció en Broadway a mediados de los sesenta en ‘The Deputy’ y ‘The Royal Hunt of the Sun’.
En torno a esa época también apareció como actor invitado en algunas series de televisión como ‘Caravana’ [Wagon Train] y ‘El virginiano’ [The Virginian], y fue protagonista de la breve serie de vaqueros ‘Shane’, de 1966.
Le sobreviven su esposa Anne Bierman Carradine, y sus hijos.

Valerie J. Nelson contribuyó a este artículo.

13 de junio de 2009
5 de junio de 2009
©los angeles times 
[viene de mQh]

Cuando Miller Conoció a Marilyn


La vida del dramaturgo con Marilyn Monroe.
[Dwight Garner] Arthur Miller tenía 33 años y estaba en la cúspide de su carrera cuando, en 1951, vio por primera vez a Marilyn Monroe. Era el autor de ‘Todos eran mis hijos’ [All My Sons] y ‘Muerte de un vendedor’ [Death of a Salesman], la primera pieza que ganaría los tres premios de teatro más importantes del país (el Pulitzer, el Tony y el del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York). Pronto empezaría a trabajar en ‘Las brujas de Salem’ [The Crucible]. Ella tenía veinticuatro y, con apenas algunos papeles cinematográficos menores, era prácticamente desconocida.
La ocasión fue una fiesta en Hollywood en homenaje a Miller. Casado y padre de dos hijos, se quedó deslumbrado con el erótico escenario. Las mujeres se le ofrecían. Más tarde escribiría que no había "visto nunca el sexo tratado de modo tan casual como una recompensa al éxito".
Cuando llegó Monroe, se veía "casi ridículamente provocadora", metida en un vestido que era "descaradamente apretado, declarando antes que insinuando que había traído su cuerpo a la fiesta y que era el mejor que había en el salón". El director Elia Kazan captó "la deliciosa mirada de lascivia" en los ojos de Miller.
Miller y Monroe no se conocerían propiamente sino poco después, en el terreno de 20th Century Fox. Se atraían mutuamente. Para Monroe, conocerlo "fue como chocar contra un árbol", dijo. "Sabes, fue como un refresco cuando tienes fiebre". Pero Miller -alto, lincolnesco, faro de una probidad moral ahora en problemas- volvió a su vida y a su familia en Nueva York. Monroe se casaría pronto con Joe DiMaggio. No volvería a ver a Miller en varios años, y no se casarían sino en 1956.
La larga, extraña y elegíaca balada de Arthur Miller y Marilyn Monroe -que terminaría, en el caso de ella, en abortos, frascos de pastillas y una conducta cada vez más errática, y en el de él en una larga laguna en su carrera teatral- ocupa sólo algunos capítulos de ‘Arthur Miller, 1915-1962’, la nueva, sobria y gigantesca biografía de Christopher Bigsby. Pero son capítulos cruciales. El libro  avanza inexorablemente hacia la aparición de Monroe; su magnetismo succiona todo a su alrededor hacia ella, y rápidamente. La larga vida de Miller (1915-2005) puede ser dividida perfectamente entre A.M. y D.M. -antes y después de Marilyn.
La historia de Miller ya ha sido contada en su propia y amena autobiografía, ‘Timebends’, y más recientemente en la vigorosa y pendenciera biografía de Martin Gottfried, de 2003. Bigsby, un académico británico -la solapa se refiere a él como un "profesor de Estudios Americanos y director del Centro Arthur Miller de la Universidad de East Anglia"-, llega con materiales nuevos, especialmente cajas de documentos, incluyendo manuscritos inconclusos, puestos a su disposición antes de la muerte de Miller. Es un testigo más comprensivo que Gottfried de la vida de Miller, aunque algo más inclinado a los análisis culturales y literarios pedantes. Pero el esquema básico de la historia de Miller sigue siendo el mismo, y siempre tan fascinante.

El segundo de tres hermanos, Arthur Miller nació en el seno de una familia acomodada. Su padre, un emigrado judío de Polonia, era un poderoso y analfabeto hombre de negocios cuya compañía de ropa femenina empleaba a cerca de cuatrocientas personas y enviaba a vendedores a todo el país. La familia Miller vivía en East 110th Street en Manhattan; poseían una casa de verano en Far Rockaway, Queens; tenían chofer.
Todo se derrumbó. El padre de Miller había invertido fuertemente en la bolsa de valores y durante la Depresión perdió casi todo. La familia se marchó a Brooklyn, en lo que más tarde Miller llamó el territorio de Willy Loman. El adolescente Miller repartía pan todos los días a las cuatro de la mañana, antes de ir a la escuela, para ayudar a la familia.
Más interesado en los deportes que en el estudio, Miller ingresó a la Universidad de Michigan, donde empezó a escribir piezas de teatro y profundizó su interés en causas políticas radicales -un interés que lo llevaría a declarar ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas de la Cámara en 1956. (Miller había participado en reuniones del Partido Comunista, aunque dijo que nunca fue miembro; fue condenado por desacato al Congreso, un cargo desechado posteriormente, por negarse a mencionar a los otros asistentes).
Egresó de Michigan en 1938 y volvió a Nueva York, donde escribió radioteatro hasta que logró que sus trabajos más ambiciosos fueran puestos en escena. En 1940 se casó con su novia de la universidad, Mary Slattery. Su primera pieza representada en Broadway, ‘Un hombre con suerte’ [The Man Who Had All the Luck], fue destrozada por los críticos y cerró después de cuatro presentaciones. Tres años después, ‘Todos eran mis hijos’ [All My Sons] llegó a Broadway, derrotando a ‘El repartidor de hielo’ [Iceman Cometh], de Eugene O’Neill, al ganar el Premio del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. Fue su despegue.
El libro de Bigsby está abarrotado de detalles picantes. Miller vivió brevemente en el mismo Brooklyn pardo rojizo que el joven Norman Mailer. (Mailer diría más tarde: "Sé que pensaba de mí que yo nunca iba a llegar a significar algo"). Miller escribió partes de ‘Muerte de un vendedor’ [Death of a Salesman] y ‘Las brujas de Salem’ [The Crucible] en verso. Escribió la primera parte de ‘Muerte de un vendedor’ una sola agotadora jornada. Estuvo a punto de titular como ‘Spirits’ a ‘Las brujas de Salem’. Veía a Dustin Hoffman, la estrella de un revival de 1984, como un Willy Loman "ligeramente dictatorial".
Bigsby, el comprensivo biógrafo, nos entrega una muestra de los severos críticos de Miller. Muchos veían su trabajo como programático. Mary McCarthy, por ejemplo, escribió que ‘Muerte de un vendedor’ "sufría" por la "insistencia en la universalidad" de Miller. (Bigsby se ha divertido con McCarthy, escribiendo sobre su rechazo de Eugene O’Neill: "Le fascinaba tanto que rodeó su trabajo como un murciélago lanzando chillidos agudos con la esperanza de que rebotara en alguna parte y se produjera un eco"). Hace zozobrar este libro del mismo modo que hizo zozobrar, durante un tiempo, la vida de Miller. Nos arrastra a todos, como a él. Es buen teatro.
Monroe venía saliendo de su infeliz matrimonio de nueve meses con DiMaggio. Miller se estaba preparando para declarar ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas de la Cámara, y su propio matrimonio se encontraba desde hacía bastante tiempo en problemas. Como el diabólicamente oportuno Kazan lo había dicho antes: "Se moría de ganas de alguna aventura sexual".
El público no aplaudió exactamente esta unión. Columnistas de chismes se obsesionaron, como lo dice Bigsby, con "el rojo encamado con la reina de las nieves de Estados Unidos". Mailer ironizó que "el Gran Cerebro Americano" había conocido al "Gran Cuerpo Americano".
Miller abandonaría su carrera para ayudarla con la suya, y pasó años trabajando en ‘Vidas rebeldes’ [The Misfits], dirigida por John Huston, para el que escribió el guión y que la tendría a ella como protagonista. Tuvo que ser hospitalizada y fue en esa época que tuvo su aventura con Yves Montand. La pareja se divorció en México en 1961; Miller se casaría con el fotógrafo de Magnum, Inge Morath, al que había conocido durante el rodaje.
Tras la muerte de Monroe en 1962, Bigsby en realidad levantó su enorme y ajetreada tienda. Miller siguió escribiendo importantes obras, como ‘Después de la caída’ [After the Fall] (1964), pero sus mejores trabajos estaban en el espejo retrovisor.

Libro reseñado
Arthur Miller, 1915-1962
Christopher Bigsby
Ilustrado
739 páginas
Harvard University Press
$35

10 de junio de 2009
2 de junio de 2009
©new york times
[viene de mQh]

Pato Donald Cumple Años


El pato Donald se dispone a soplar 75 velitas. Hizo su presentación el 9 de junio de 1934 en la película Sinfonías tontas, como personaje secundario del ratón Mickey. Luego su fama comenzó a crecer y hoy llega a todo el mundo.
El cortometraje ‘La gallinita sabia’ de la serie Silly Symphonies, donde hace su debut el pato Donald (1934). El Pato Donald creció como personaje secundario de Mickey Mouse. Hoy es un verdadero héroe.
Apareció por primera vez el 9 de junio de 1934 en un cortometraje de la serie Silly Symphonies, ‘La gallinita sabia’, adaptada de un cuento ruso en el cual una pequeña gallina busca ayuda para plantar un campo de maíz. Donald, su vecino, hará de todo para no tener que poner manos a la obra.
Después de 75 años, hoy el pato Donald es, sin dudas, uno de los personajes más famosos del clan de Walt Disney.
En ‘La gallinita sabia’, Donald tenía un papel secundario, pero como tantos otros personajes luego supo ganarse el corazón de grandes y chicos. Hoy su fama mundial es incuestionable. En 1936 Donald protagonizó su propia serie de cómics, y en 1937 por primera vez un cortometraje. Del éxito son responsables su inventor, Walt Disney; Clarence Nash, que durante años le prestó su voz, y sobre todo el legendario dibujante Carl Barks, cuenta El Diario de Sevilla en su edición de hoy.
Es a partir de 1937 que Donald se convierte en un verdadero héroe. Ese año se suman sus sobrinos Hugo, Paco y Luis y la siempre fiel pata Daisy, la novia eterna de este simpático anti-héroe. En 1947 aparece el Tío Rico (o Rico McPato) y su obsesión por la riqueza.
Walt Disney quería crear un personaje que fuera un contrapunto del siempre irreprochable Mickey Mouse. En 75 años, Donald ha ejercido cientos de oficios, sin convencer realmente en ninguno, y por lo general no tiene dinero.
Un detalle para fanáticos, revelado en una historieta de los años 40: el segundo nombre de Donald es Fauntleroy.

8 de junio de 2009
©clarín

Murió Lucy Gordon


Acrtiz británica se suicidó en mayo pasado.
La actriz británica Lucy Gordon, de 28 años, se suicidó este miércoles en su apartamento de París por causas que aún no han sido reveladas, según un comunicado difundido por su representante. "El miércoles, 20 de mayo, la actriz Lucy Gordon puso fin a sus días", confirmó la representante sin dar más detalles, informa hoy la emisora de radio ‘France Info’.
El cuerpo de la joven, que mañana hubiese cumplido 29 años, fue hallado en su apartamento de la capital francesa.
Las autoridades judiciales han ordenado que se realice la autopsia para aclarar las circunstancias de su muerte. Lucy Gordon se dio a conocer por sus actuaciones en ‘Spiderman 3’ y ‘Cinéman’, así como en el film francés ‘Las muñecas rusas’ [Les poupées russes].
Recientemente interpretó el papel de la cantante Jane Birkin en ‘Serge Gainsbourg’, un film de Joann Sfar sobre la vida del autor de ‘Je t’aime, moi non plus’, que todavía no se ha estrenado.

9 de junio de 2009
21 de mayo de 2009
©abc

Murió Jane Randolph


Actriz de cine, mejor conocida por su actuación en ‘La mujer pantera’. Trabajó en veinte películas entre 1941 y 1948. Se casó con Jaime del Amo, que fundaría el Del Amo Shopping Center. Murió el Suiza el 4 de mayo.
[Valerie J. Nelson] Murió el 4 de mayo en Gstaad, Suiza, después de una operación a la cadera, la actriz de cine del circuito B Jane Randolph. Tenía 93 años.
Con contrato con RKO Pictures en 1942, Randolph fue Alice Moore, la joven aterrorizada durante de bañarse en la noche en ‘La mujer pantera’ [Cat People], la primera película de horror del productor Val Lewton.
La escena en que es "atrapada en una piscina interior por una siniestra criatura felina cuya fantasmagórica presencia estaba más bien sugerida que revelada en la pantalla" es "una de las escenas de suspenso más indelebles del cine", dijo al Times el escritor e historiador del cine Alan K. Rode.
Randolph repitió el personaje dos años más tarde en la secuela ‘La maldición de la mujer pantera’, de 1944.
Representaba a "víctimas vulnerables e intrigantes mujeres fatales con igual garbo en películas B de fantasía y policiales", dijo Rode.
Entre 1941 y 1948 hizo veinte películas. Fue una mujer acusada de matar a su marido alcohólico en ‘Celos’ (1945) y una corredora de apuestas que hace pagar a un inocente por un asesinato en ‘El último disparo’ (1947).

Nació como Jane Roemer el 30 de octubre de 1915 en Youngstown, Ohio, hija de George Roemer, un diseñador de fundiciones, y su esposa Cora.
Después de pasar su infancia en Indiana, Randolph se mudó a Hollywood en 1939 para estudiar en la academia de actuación del director Max Reinhardt. Tuvo un breve contrato con Warner Bros., y estudió en la escuela de talentos del estudio.
Cuando empezó a aparecer ‘Yank’, un semanario del ejército, en junio de 1942, Randolph fue la primera pin-up de la revista.
Fue uno de los dos modelos humanos utilizados en la película animada ‘Bambi’, de Disney, de 1942, para la secuencia de patinaje sobre hielo con Bambi y Tambor.
Tres semanas después de terminar con su papel como detective de seguros en la película ‘Abbott y Costello contra los fantasmas’, se casó con Jaime del Amo, que fundaría el Del Amo Shopping Center en terrenos de su familia en Torrance.
La pareja pasó la mayor parte del tiempo en España. Randolph vivía desde hace poco en un chalet en Suiza y mantenía una casa en Los Angeles.
Le sobrevive su hija Cristina del Amo.

31 de mayo de 2009
27 de mayo de 2009
©los angeles times 
[viene de mQh]


Murió Marc Rocco


Dirigió ‘Donde te lleve el día’. Hijo del actor de carácter Alex Rocco, también dirigió ‘Homicidio en primer grado’ y ‘Una buena chica’, un drama sobre el mundo del rock en Los Angeles. A los 46.
[Dennis McLellan] Murió Marc Rocco, guionista, director y productor cuyas obras incluyen ‘Homicidio en primer grado’ [Murder in the First] y ‘Donde te lleve el día’ [Where the Day Takes You]. Tenía 46 años.
El cuerpo de Rocco fue encontrado por un amigo el 1 de mayo en North Hills donde Rocco había estado cuidando una casa, informó Ed Winter, juez de instrucción del condado de Los Angeles.
No había signos de trauma ni ninguna razón para creer en la intervención de terceros, dijo Winter. La causa de la muerte no fue mencionada, a la espera de los análisis.
Hijo del actor de carácter Alex Rocco -que fue Moe Greene en ‘El padrino’ [The Godfather]-, Rocco debutó como director de largmetrajes con ‘Una buena chica’ [Scenes From a Goldmine], un drama de 1987 sobre el mundo del rock en Los Angeles que co-escribió y co-dirigió.
Su siguiente película fue ‘Sueña un pequeño sueño’ [Dream a Little Dream], una comedia sobre intercambio de cuerpos con Jason Robards, Piper Laurie, Corey Feldman y Meredith Salenger.
La película de Rocco ‘Donde te lleve el día’, de 1992, llevó a la crítico de cine del New York Times, Janet Maslin, a escribir que "se puede agregar el nombre de Rocco a la lista de los estupendos nuevos talentos".
Una fogosa historia sobre unos adolescentes fugitivos que viven en las calles de Hollywood, el reparto de la película incluye a Kyle MacLachlan, Dermot Mulroney, Sean Astin, Lara Flynn Boyle, Will Smith y Ricki Lake.
‘Homicidio en primer grado’ (1995), con Kevin Bacon, Christian Slater y Gary Oldman, se inspiró en una historia verdadera de un preso de Alcatraz que fue llevado al borde de la locura tras tres años de aislamiento por haber intentado fugarse y luego juzgado por haber asesinado a otro reo poco después de su salida de la celda de castigo.
Rocco también fue el productor ejecutivo de ‘Take’ (2007) y produjo y escribió la historia de ‘Regresiones de un hombre muerto’ [The Jacket] (2005).

Nacido el 19 de junio de 1962, Rocco se crió en el Valle de San Fernando. Fue asistente de producción de ‘El especialista’ [The Stunt Man; El doble], una película de 1980 dirigida por Richard Rush, que fue su mentor. Más tarde Rocco estudió dirección en Warner Bros. Television.

31 de mayo de 2009
28 de mayo de 2009
©los angeles times 
viene demQh]


Las Cartas a Donna Reed


Querida Donna: Una chica de calendario tan chévere que guardaba las cartas de los soldados. Llegó a poseer cientos de cartas de soldados encandilados por las estrellas. Sus hijos las encontraron en una caja de zapatos.
[Larry Rohter] "Ha pasado un buen tiempo desde que vimos a una mujer por última vez, así que le estamos escribiendo con la esperanza de que nos pueda ayudar a salir de nuestra situación", se lamentaba el cabo Frank J. Gizych en una carta enviada desde las neblinosas Islas Aleutas.
"Como sabemos que es imposible ver a una mujer en persona, le agradeceríamos mucho si pudiera enviarnos una foto de usted".
Era julio de 1944 y Estados Unidos estaba en guerra. Desde cuarteles y campos de batalla en Europa y en las islas del Pacífico, soldados, marinos y aviadores estaban enviando avalanchas de cartas a sus actrices favoritas en Hollywood, pidiendo fotos de chicas de calendario y comentando sobre la vida en el frente.
Casi toda esa correspondencia, que los estudios respondían normalmente enviando brillantes fotos de la estrella en alguna postura sensual, se ha perdido. Pero la actriz Donna Reed, más tarde famosa por sus papeles en ‘Qué bello es vivir’ [It’s a Wonderful Life], de Mary Bailey, y la ama de casa de clase media Donna Stone en ‘The Donna Reed Show’, y que ganó un Oscar por ‘De aquí a la eternidad’ [From Here to Eternity], guardó parte de la correspondencia. Después de casi 65 años de permanecer guardadas en una caja de zapatos en un viejo baúl en el garaje de su casa en Beverly Hills, California, las cartas fueron finalmente leídas y hechas públicas por los hijos de la actriz. Reed murió en 1986 a los 64 años.
"Mamá nunca las mencionó", dijo Mary Owen, 52, la más joven de los cuatro. Agregó: "No tenía ni tenía de lo importante que era como símbolo para esos tipos".
Las fuerzas armadas estadounidenses fomentaban el fenómeno de las chicas de calendario como un modo de mantener la moral de los soldados lejos de casa. La mayor parte de las chicas eran estrellas establecidas y conocidas por su sensualidad, como en particular Betty Grable, con sus cabellos rubios recogidos arriba, en traje de baño y fotografiada por detrás, mirando la cámara con una sonrisa. Había otras: imágenes de Rita Hayworth, Ann Sheridan, Hedy Lamarr y Dorothy Lamour también adornaban armarios, paredes de las barracas y los morros de aviones militares.
Pero "Donna Reed probablemente es la que más se acercó a la novia, esposa y madre arquetípicas", dijo Jay Fultz, autor de la biografía ‘In Search of Donna Reed’, de 1998. Debido a que también era algo más joven, recién graduada de sus papeles de ingenua y por ello más cercana en edad al soldado promedio, le escribían a menudo como si fuera una hermana o la vecina, confiándole momentos de nostalgia, soledad, privaciones y ansiedad.

Reed conservó 341 cartas, algunas mecanografiadas, aunque muchas escritas con la elegante caligrafía cursiva del método Palmer, que hoy se ve rara vez. Tomadas en conjunto, las cartas ofrecen una franca mirada de una época pasada, una época en que seis endurecidos sargentos de la infantería de marina podían escribir "pensamos que estás crecidita" y no lo decían en un tono irónico.
"Los chicos de nuestro equipo", escribió el sargento William F. Love el 18 de agosto de 1944, desde las selvas de Nueva Guinea, "pensamos que eres la típica chica americana, alguien por la que queremos volver a casa". El 28 de marzo de 1944, el sargento John C. Dale, de Tennessee, artillero de un B-17, le dijo a Reed, entonces de veintitrés, que quería que fuera la chica por la que estaba peleando".
El cabo Bob Bowie escribió que ver a Reed en ‘La comedia humana’ [The Human Comedy] le hizo anhelar volver a casa en Los Angeles y "ver a mi mamá". Agregó: "No sé cómo habría afectado a los otros; aquí no discutimos nunca nuestros sentimientos".
Las cartas han sido catalogadas por Owen. Vive en Nueva York ciudad y trabajó en Bear Stearns hasta su colapso el año pasado. En los meses siguientes abrió la caja de zapatos y empezó a hojear las cartas a su madre, algunas de las cuales venían acompañadas de garabatos, caricaturas y fotos de los escritores.
Leer las cartas "me hicieron sentir realmente orgullosa", dijo Owen, que puso las cartas a disposición del New York Times. "En casa trató de ser una mamá, no una celebridad, así que nunca hablaba demasiado sobre su carrera como actriz ni de su papel en la guerra".
Reed, que nació como Donnabelle Mullenger, se crió en una granja cerca de Denison, Iowa. Un número desproporcionado de las cartas que conservó fueron escritas por militares de su estado natal, incluyendo uno que la conocía de niña.
"A veces me gustaría estar allá con la vieja pandilla", escribió Gordon Clausen desde el U.S.S. Simpson el 18 de abril de 1945. "De vez en vez me siento en la cubierta y miro la luna, preguntándome qué estarán haciendo nuestros viejos amigos".
A posteriori algunas cartas son excepcionalmente emotivas. Escribiendo desde África del Norte el 12 de abril de 1943, el teniente Norman P. Klinker, un hombre de veinticuatro años que servía en el 91 Batallón de Artillería del ejército, trató de transmitir parte de las peculiares emociones y ambiente de combate.
"Le digo una cosa: la vida en el campo de batalla es ligeramente diferente de la versión en el cine", escribió. Es "dura y sangrienta y sucia", explicó, "una vida bastante interesante y despiadada al mismo tiempo", pero sin "ese sentimiento sombrío y preocupado que es tan común en las películas de guerra".
El 6 de enero de 1944 el teniente Klinker murió en combate en Italia, según muestran documentos oficiales de Estados Unidos, durante el asalto al Monte Porchia, entre Nápoles y Roma. Una historia oficial de la batalla indica que su unidad formaba parte de un destacamento "organizado a fines de año con el objetivo de tomar el objetivo ‘suicida’". Encontró una "fanática resistencia" y "fuego de artillería y morteros de una precisión tan devastadora que las tropas se vieron obligadas a retroceder".

En su mayor parte, los escritores de cartas que sobrevivieron la guerra han muerto. Pero un pequeño número de sus corresponsales vive todavía y recuerdan vívidamente sus contactos con ella.
A los 84, Edward Skvarna está jubilado en Covina, California. Pero en 1943 había terminado recién la secundaria en un pueblo maderero cerca de Pittsburgh, se había enrolado en la Fuerza Aérea del Ejército y estaba siguiendo adiestramiento en Kansas para ser un artillero de B-29 cuando conoció a Reed en una cantina de U.S.O. y le pidió un baile.
"Nunca había bailado con una celebridad, así que me sentía extasiado, inclusive privilegiado de conocerla", recordó Skvarna en una conferencia telefónica este mes. "Pero sentía que ella era como una chica de mi pueblo. Ella era de una comunidad más pequeña, y éramos más o menos de la misma edad, así que sentía que era una persona con la que podía hablar".
Enviado a Asia, Skvarna mantuvo una esporádica correspondencia con ella mientras hacía vuelos de reconocimiento. El 7 de mayo de 1945, desde Marianas, escribió que había recibido una carta suya que lo hizo "dar tumbos de alegría" y que había visitado el palacio de un rajá en India; también le envió fotos de sí mismo y le pidió una instantánea suya a cambio.
"Me sorprende que haya conservado tantas de esas cartas", dijo Skvarna. "Te dice algo sobre el tipo de persona que era".
Es difícil imaginar cómo impactaron esas cartas a Reed. "Sabía que tenía sus ideas sobre el país y participaba como una ciudadana preocupada", dijo Owen. Pero, agregó, su madre no hablaba sobre esas cartas. En 1942 Reed se quejó con una corresponsal de que "mi contribución para ganar la guerra no ha sido muy importante" y "me gustaría hacer algo más".
Sin embargo, más tarde en su vida Reed se convirtió en una ardiente activista antibélica. Durante la Guerra de Vietnam fue copresidente de la organización de 285 miembros llamada Another Mother for Peace y trabajó para el senador Eugene McCarthy en la candidatura presidencial de 1968. En su biografía, Fultz la cita diciendo que "esperaba con ansiedad la época en que ya no se podría enviar a chicos de diecinueve años a luchar las guerras de los viejos".

28 de mayo de 2009
24 de mayo de 2009
©new york times
[viene de mQh]

Murió Oleg Yankovsky


Renombrado actor de cine ruso.
Murió en un hospital de Moscú el miércoles el carismático y versátil actor de teatro y cine ruso, Oleg Yankovsky, de cáncer, informó una portavoz de Lenkom, el teatro moscovita donde el actor trabajó durante décadas. Tenía 65 años.
La carrera cinematográfica de Yankovsky se extendió durante cinco décadas e incluyó importantes papeles en numerosas películas valoradas por millones de espectadores en la Unión Soviética.
Era poco conocido en Occidente, pero uno de sus últimos roles cinematográficos fue como líder religioso y enemigo de Iván el Terrible en la película ‘Tsar’, del director ruso Pavel Lungin, proyectada este mes en el Festival de Cine de Cannes.
También tuvo roles protagónicos en películas del director ruso Andrei Tarkovsky, entre ellas ‘El espejo’ [Mirror] y ‘Nostalgia’.

Yankovsky nació en 1944 en el seno de una familia aristocrática exiliada a Kazajstán durante la dictadura de José Stalin en los años treinta.
Fue distinguido como el Artista del Pueblo de la Unión Soviética y fue condecorado con tres medallas al Orden de Servicio a la Patria desde el colapso soviético en 1991.

27 de mayo de 2009
©los angeles times
[viene demQh]