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pan y cine y el santo

Murió George Grizzard


[Jocelyn Y. Stewart] Versátil actor de teatro, cine y televisión que hizo de Nick en ‘Virginia Woolf'. A los 79.
Murió George Grizzard, veterano actor que empezó con el papel de Nick en la pieza de teatro ‘¿Quién le tiene miedo a Virginia Woolf?' [Who's Afraid of Virginia Woolf?] y cosechó elogios por su habilidad para dar profundidad -y, a menudo, misterio- a la amplia gama de personajes que representó. Tenía 79 años.
Grizzard, que también actuó en cine y televisión, murió el lunes en un hospital de Nueva York por complicaciones de un cáncer al pulmón, confirmó su agente Clifford Stevens.
"Lo extraordinario sobre su estilo era que no parecía que estuviese actuando de ninguna manera", dijo Andre Bishop, director artístico del Teatro del Centro Lincoln de Nueva York, donde Grizzard actuaba de vez en vez. "No parecía que hiciera ningún esfuerzo... Se abrían las cortinas y ahí estaba George, siendo simplemente el personaje".
En una carrera que se extendió por más de cincuenta años, Grizzard fue Hamlet, Enrique V y el presidente John Adams. Fue Big Daddy en la obra de Tennessee Williams ‘La gata sobre el tejado de zinc' [Cat on a Hot Tin Roof], un profesor universitario de estrictos principios en la pieza de A.R. Gurney, ‘Another Antigone', y conversó con lagartos de tamaño humano en ‘Marina' [Seascape], de Edward Albee.
En 1996, Grizzard ganó un Premio Tony por su papel como Tobias en un reestreno de ‘Un equilibrio delicado' [A Delicate Balance], de Albee. La pieza gira en torno a Tobias, un hombre de clase media alta cuya inadaptada familia considera la perspectiva de permitir que dos amigos asustados vivan en su casa.
Su interpretación de esos personajes hizo destacables sus actuaciones.
"Tenía algún tipo de conexión con el dolor íntimo que hacía que los personajes aparentemente buenos que ha menudo representaba, se convirtieran en hombres que llevaban en su intimidad algún tipo de misterio", dijo Bishop."Eso era parte de George. Eso agregaba él a esos personajes".

Nacido en Roanoke Rapids, Carolina del Norte, el 1 de abril de 1928, Grizzard fue hijo único y a menudo inventaba a sus amigos -una práctica que era casi "como estar haciendo teatro", dijo una vez. Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Washington, D.C., donde pasó la mayor parte de su infancia.
Tras graduarse en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 1949, Grizzard trabajó en publicidad pero descubrió que se divertía más actuando en un teatro local. Finalmente se dedicó enteramente a la actuación.
Grizzard combinó desde el principio su trabajo en el teatro con el cine y la televisión. En cine, hizo de senador norteamericano en ‘Tempestad sobre Washington' [Advise & Consent] (1962) y de petrolero en ‘Llega un jinete' [Comes a Horseman] (1978). En 1980 ganó un Premio Emmy al mejor actor secundario por ‘The Oldest Living Graduate', con Henry Fonda y Cloris Leachman. Grizzard representa a un hombre que riñe por unas propiedades con su padre, el graduado más antiguo de una academia militar de Texas.
Actuaciones regulares en la televisión y el cine le daban un respiro de las largas y difíciles actuaciones nocturnas en vivo. Incluso cuando una obra era un éxito, como lo fueron muchas, el teatro podía ser limitador.
"Es como estar en una cárcel de terciopelo", dijo Grizzard a News & Record, de Greensboro, Carolina del Norte, en 1996. "Es bonito tener la obra y el éxito, pero no puedes hacer nada más ni ir a ninguna parte. No me gusta actuar demasiado tiempo en una obra".
Sin embargo, el teatro siguió siendo su principal pasión. En 1955, Grizzard debutó como el hermano menor de Paul Newman en ‘Horas desesperadas' [The Desperate Hours], de Joseph Hayes.
"Cuando estábamos juntos en el escenario, él era lo mejor que podías tener cerca", dijo Newman en una declaración al Times.
Ese éxito fue seguido por actuaciones en ‘El más feliz millonario' [The Happiest Millionaire], de Kyle Crichton, y ‘The Disenchanted', de Budd Schulberg y Harvey Breit, por la que Grizzard fue nominado al Tony. En 1962 fue Nick en ‘Virginia Woolf', la historia emocionalmente desgarradora de una pareja mayor que canaliza su rabia y amargura hacia el joven Nick y su mujer. La pieza tuvo 664 presentaciones.
Pero después de tres meses, Grizzard la abandonó y se marchó a Minneapolis, donde el Teatro Tyrone Guthrie estaba preparando su actuación inaugural con una producción de ‘Hamlet'. Grizzard obtuvo el papel principal.
"Me tomó todo el coraje que pude reunir", dijo al Star Tribune de Minneapolis, en 1995. "Después de ‘Hamlet', nada te asusta".
Con los años, Grizzard rechazaba los roles si no estaba de acuerdo con el dramaturgo y trabajaba con diligencia para ilustrar su punto de vista cuando sí estaba de acuerdo.
"Actuaba como actor", dijo Stevens.

jocelyn.stewart@latimes.com

8 de octubre de 2007
4 de octubre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Murió Charles B. Griffith


[Dennis McLellan] Escribió ‘La pequeña tienda de los horrores' y otras películas de Corman. A los 77.
Murió Charles B. Griffith, guionista y director mejor conocido por escribir películas de bajo presupuesto para Roger Corman, como ‘La pequeña tienda de los horrores' [The Little Shop of Horrors] y ‘Los ángeles salvajes' [The Wild Angels]. Tenía 77.
Griffith murió el viernes en su casa en San Diego, informó su primo Ron Fellows. Aún no se determina la causa de su muerte.
En su carrera de guionista en Hollywood, que empezó a mediados de los años cincuenta, Griffith escribió más de dos docenas de películas. Muchas fueron dirigidas por Corman, incluyendo ‘El ataque de los cangrejos gigantes' [Attack of the Crab Monsters], ‘De otro mundo' [Not of This Earth], ‘Un cubo de sangre' [A Bucket of Blood], ‘Teenage Doll', ‘El monstruo del mar encantado' [Creature from the Haunted Sea] y ‘Noche de rock' [Rock All Night].
"Los guiones de Griffith era muy imaginativos y a menudo estrafalarios y algo subversivos, y cuando examinas cualquier listado de las primeras películas de Roger Corman, ese tipo de películas son las que pusieron a Corman en el mapa", dijo Tom Weaver, experto en cine de fantasía y ciencia ficción.
El guión más memorable de Griffith puede ser ‘La pequeña tienda de los horrores', la estrambótica comedia de humor negro sobre un dependiente de pocas luces llamado Seymour que cría una planta gigante que se alimenta de gente.
La película de 1960 también es recordada por el pequeño rol de Jack Nicholson como masoquista paciente dental.
En la película también participó Griffith, representando a varios personajes no acreditados, incluyendo a un estridente paciente de dentista y a un ladrón. También fue la voz de la planta carnívora, Audrey Jr., cuya frase característica a lo largo de la película es: "¡Alimentádme!"
Aunque tuvo en la época apenas un éxito moderado, ‘La pequeña tienda de los horrores' se convirtió en una película de culto. Corman dijo que había reforzado su reputación en Europa.
Una versión musical, de Howard Ashman y Alan Menken, se convirtió en uno de los más grandes éxitos dramáticos en los años ochenta, que fue seguido en 1986 por un largometraje de la versión musical dirigido por Frank Oz. El musical ‘La pequeña tienda de los horrores' se representó en Broadway en 2003 y 2004.
Corman, comentando su carrera en los años cincuenta en su autobiografía de 1990, ‘How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime', se refiere a Griffith como su "principal escritor".
Jonathan Haze, que actuó en numerosas películas de Corman e hizo de Seymour en ‘La pequeña tienda de los horrores', presentó Griffith a Corman en 1954.
"Era muy creativo. Escribía diálogos realmente divertidos, y era muy rápido, realmente rápido", dijo Haze sobre las capacidades literarias de Griffith.
"Escribía un guión en un par de semanas", dijo Haze. "Chuck era muy bueno y muy bueno para esa época de la historia del cine. Era un innovador. Tenía ideas realmente divertidas, realmente raras, como la planta que come gente".
Haze recordó que para el rodaje de ‘La pequeña tienda de los horrores' sólo hubo días de filmación y tres noches más de trabajo bajo la dirección de Griffith y el actor Mel Welles. Esas tomas exteriores se rodaron en un barrio de mala muerte en el centro de Los Angeles, dijo, "y esos eran patos malos de verdad. Les pagábamos diez centavos para que pasaran por una escena".
La primera gran producción de Griffith fue ‘La sheriff de Oracle' [Gunslinger], producida y dirigida por Corman, un western de 1956 escrito en colaboración con Mark Hanna sobre una mujer sheriff (Beverly Garland).
En una entrevista con la revista Fangoria de 1981, Griffith dijo que en la época escribía guiones de ciencia ficción y de películas de vaqueros porque eran el tipo de películas que hacía todo el mundo.
"Y yo era holgazán", dijo. "En lugar de tratar de escribir una película A y ofrecerla en el mercado, simplemente aceptaba encargos de Roger".
Sus créditos como guionista incluyen la película de acción del director Paul Bartel, ‘La carrera de la muerte del año 2000' [Death Race 2000]. Dirigió media docena de películas, incluyendo la comedia producida por Corman en 1976, con Ron Howard, ‘Eat My Dust'. El guión también fue escrito por Griffith.

Nació en Chicago el 23 de septiembre de 1930. Su abuela fue Myrtle Vail, una comediante de vaudeville que creó más tarde la popular serie radial de los años treinta y cuarenta, ‘The Story of Myrt and Marge', en la que hizo de Myrt. La madre de Griffith, Donna Damerel, hizo de Marge.
Griffith, que empezó a escribir a los diez años, llegó a Hollywood a principio de los años cincuenta para ayudar a su abuela a escribir guiones en un intento fallido de ayudarla a pasar de la radio a la televisión.
Le sobreviven su mujer Marmory James; su hija Jessica Heeps; y cuatro nietos.

dennis.mclellan@latimes.com

6 de octubre de 2007
3 de octubre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Murió Lois Maxwell, Miss Moneypenny


Era Miss Moneypenny en las películas de James Bond. A los 90.
Murió Lois Maxwell, la actriz nacida en Canadá que fue para muchos cinéfilos la definitiva Miss Moneypenny en las películas de James Bond, informó el domingo la Corporación Británica de Difusión [BBC]. Tenía 80.
Lois Maxwell, el recatado contraste del meloso calavera en catorce películas, desde ‘007 contra el Dr. No' [Dr. No] de 1962 hasta ‘En la mira de los asesinos' [A View to a Kill] de 1985, murió el sábado noche en el Hospital Fremantle, cerca de su casa en Perth, Australia. Tenía cáncer.
En las películas de Bond, Moneypenny, como secretaria de M, el jefe de Bond en el servicio de inteligencia británico, tiene una relación carga de coquetería con el espía, hacia el cual se siente evidentemente atraída, pero sin sucumbir nunca a sus avances. Era un papel al que Maxwell le dio un toque divertido que no aparece en las novelas originales de Ian Fleming.
Aunque oficialmente el nombre de pila de su personaje es Jane, Moneypenny es conocida sólo por su apellido, o un diminutivo de este: Penny.
"Moneypenny tenía los pies en la tierra y era encantadora", dijo Maxwell a un periodista de un diario canadiense en 2001. "Todo el mundo esperaba que James Bond terminaría liándose con ella, porque todas las otras mujeres eran tan bidimensionales. Ella era real".
Maxwell trabó amistad con Roger Moore, que sucedió a Sean Connery como Bond en 1973.
"Era una gran actriz y tenía un gran sentido del humor", dijo Moore a la BBC el domingo.

Nacida como Lois Hooker en Kitchener, Canadá, en febrero de 1927, de una madre enfermera y un padre maestro, se crió en Toronto. Empezó a actuar en la radio antes de mudarse a Gran Bretaña con la unidad artística del ejército canadiense cuando era adolescente.
Se alistó en la Academia Real de Arte Dramático en Londres, donde conoció a Moore, un estudiante. A fines de los cuarenta, después de cambiar su apellido a Maxwell, se mudó a Hollywood y ganó un Globo de Oro como la nueva actriz más prometedora por su papel en la comedia de Shirley Temple, ‘Calumniaron a Mary Hagen' [That Hagen Girl].
Después de trabajar en Italia, volvió a Gran Bretaña a mediados de los años cincuenta, y conoció entonces a su marido, el ejecutivo del mundo del espectáculo, Peter Marriott.
Trabajó en ‘Lolita', de Stanley Kubrick, en 1962, y en programas de televisión, incluyendo ‘El Santo' [The Saint], ‘El barón' [The Baron], 'El detective fantasma' [Randall and Hopkirk (Deceased)] y ‘ Los persuasores' [The Persuaders].
Tenía 58 cuando trabajó en su última película de Bond, ‘En la mira de los asesinos'. Fue remplazada por Caroline Bliss, 26, en ‘Su nombre es peligro' [Alta tensión; The Living Daylights] en 1987.
Interrogada sobre su James Bond favorito, respondía usualmente Connery, porque, decía, "no estaba remplazando a nadie, sólo era sí mismo". Pero también decía que se divertía más con Moore.
Como Miss Moneypenny, Maxwell trabajó en más películas de James Bond que cualquiera de las actrices protagonistas. Desmond Llewelyn, que hizo de Q, el hombre de los artilugios, trabajó en la mayoría de las películas de Bond, con diecisiete.
"Miss Moneypenny fue el rol más chico que tuve", dijo Maxwell en una entrevista en 2003. "Y lo hice cuando mis niños eran muy pequeños, y mi marido estaba enfermo y era muy pobre".
Como dijo Moore el domingo a la BBC: "Creo que ella fue encajonada como Miss Moneypenny. Eso es lo que hacen los productores, desgraciadamente; colocan a la gente en categorías".
Entre sus papeles como actriz y llegar a fin de mes después de la muerte de su marido de un ataque al corazón en 1971 a los 51 años, Maxwell escribió una popular columna para el diario Toronto Sun, de 1979 a 1994.
Su última película fue el thriller de 2001 ‘El cuarto ángel' [The Fourth Angel], con Jeremy Irons.
Se mudó a Australia en 2002, después de que le diagnosticaran cáncer, para estar más cerca de su hijo Christian. Le sobreviven él y su hija, Melinda.

2 de octubre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]


Murió Soldado de Oranje


Héroe de la resistencia holandesa en la Segunda Guerra Mundial. A los 90.
Murió Erik Hazelhoff Roelfzema, héroe de la resistencia holandesa durante la Segunda Guerra Mundial, el miércoles en su casa en Big Island, Hawai, informó su familia. Tenía 90.
Roelfzema estudiaba en la Universidad de Leiden cuando los nazis ocuparon Holanda, y más tarde se unió a la resistencia, entró en la clandestinidad y huyó a Inglaterra, donde realizó numerosas misiones al servicio de la casa real holandesa en el exilio.
Las actividades de Roelfzema en tiempos de guerra incluyeron entregar equipos de radio en la costa holandesa y reunir a combatientes de la resistencia para volver a Inglaterra. Más tarde se convirtió en piloto, realizando 72 misiones de combate en ataques aéreos contra Alemania, como miembro de la Fuerza Aérea Real de Gran Bretaña.
Se convirtió en amigo íntimo de la Casa de Oranje, sirviendo como ayudante de la Reina Guillermina durante la guerra, y siguió siendo un estrecho amigo del Príncipe Bernardo, el marido de la Reina Juliana, hasta la muerte de Bernardo en 2004.
Roelfzema nació en Indonesia, entonces una colonia holandesa, en 1917. Después de la guerra, emigró a Estados Unidos, donde trabajó para varios medios, incluyendo la NBC, y en 1955 regresó a Europa para trabajar como productor de Radio Free Europe.
Su fama en los Países Bajos dio un salto con la publicación de su libro ‘Soldado de Oranje' [Soldaat van Oranje] en 1971. Se hizo conocido fuera del país después de que el libro fuera llevado a la pantalla en una película con el mismo título del director Paul Verhoeven en 1977, con Rutger Hauer en el papel principal.
Roelfzema encontró trabajo en una compañía de energía -Barnwell Industries Inc.- en los años setenta y más tarde convenció a la compañía de mudarse a Hawai, donde se transformó en un importante productor de gas y petróleo.
Recibió la Cruz de Vuelo Distinguido de Gran Bretaña y la Orden Militar de Guillermo en Holanda, el más alto galardón del país, que concede el título de caballero por valor demostrado en el campo de batalla.
"Me convertí en un héroe de la guerra porque descollé, porque escribí sobre mis experiencias. Pero detrás de cada soldados galardonado con honores militares hay cientos de héroes anónimos", dijo. "Yo tuve la fortuna de ser reconocido y de llegar a viejo".
Le sobreviven su esposa Karin; su hijo Erik Hazelhoff Roelfzema Jr.; su hija Karna Hazelhoff-Castellón; una nieta, y una biznieta.

1 de octubre de 2007
30 de septiembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Villa Venezolana del Cine


[Juan Forero] Estudio estatal venezolano se encargará del ‘imperialismo' de Hollywood.
Guarenas, Venezuela. Resuelto a impulsar una revolución cultural, el gobierno furiosamente nacionalista de Venezuela ha pedido a las emisoras de radio que toquen más música venezolana, ha fomentado el arte imbuido de celo revolucionario y ha publicado libros exaltando la transformación del país con el presidente Hugo Chávez.
Ahora, para contrarrestar lo que Chávez llama el "imperialismo cultural" norteamericano y las películas de Hollywood que se proyectan aquí en todas partes, el gobierno populista se está zambullendo de cabeza en el negocio del cine. El gobierno bolivariano, llamado así en homenaje a su homónimo del siglo diecinueve, está fundando aquí un estudio cinematográfico moderno, escribiendo guiones que veneren la historia del país y financiando películas destinadas a arrancar en segunda a la moribunda industria cinematográfica venezolana.
"Durante muchos años no tuvimos o tuvimos una muy baja producción, de una o dos películas al año, cuando mucho", dijo Lorena Almarza, director de los estudios oficiales, Villa del Cine. "Entonces vino el gobierno bolivariano y la cultura se convirtió en un derecho constitucional, que no existía antes".
Chávez disfruta con una película bien contada, especialmente si el tema es político o si lleva un mensaje social más amplio. Ha expresado su admiración, por ejemplo, por ‘Río místico' [Mystic River] de Clint Eastwood, y se ha convertido en un buen amigo de la estrella de ‘Arma letal' [Lethal Weapon], Danny Glover. En realidad, la Asamblea Nacional venezolana aprobó 17.8 millones de dólares para financiar la película de Glover sobre la vida del revolucionario haitiano Toussaint L'Ouverture.
Los ganadores de Oscar, Sean Penn, que protagonizó ‘Río místico', y Kevin Spacey, también se han reunido con Chávez en Caracas. En una visita antes este mes, Spacey dijo que los estudios financiados por el gobierno ofrecían a los cineastas venezolanos la oportunidad de "hacer películas sobre su propio país y su propia cultura".
"Creo que lo deberían hacer todos los países", dijo Spacey en televisión nacional.
Muchos de los proyectos en Villa del Cine son decididamente políticos, y a tono con la imagen chavista de Venezuela como una democracia de punta luchando contra el imperialismo norteamericano. Eso ha conducido a documentales sobre la explotación extranjera de la industria petrolera y la represión estatal de los años setenta, cuando sucesivos gobiernos venezolanos tenían buenas relaciones con Washington.
Pero Villa del Cine, que abrió sus puertas el año pasado en esta ciudad al este de la capital, está determinada a ser mejor conocida por sus largometrajes, muchos de ellos mezclando la política con el arte.
Uno de ellos gira sobre un frío y calculador exiliado cubano que asesina a izquierdistas venezolanos y coloca una bomba en un avión de pasajeros -una película basada en la vida de un operativo de la CIA, Luis Posada Carriles, que es buscado aquí por cargos de terrorismo.
Posada Carriles, que vive en Miami, se ha declarado inocente y un tribunal estadounidense ha rechazado su extradición.
Gran parte de las nuevas producciones siguen la huella de la primera película de Villa del Cine, ‘Miranda regresa' [Miranda Returns], que se estrena el 12 de octubre. Quizás el proyecto más ambicioso de los estudios, gira sobre el general Francisco de Miranda, que luchó en las revoluciones independentistas de Estados Unidos, Francia y Venezuela y soñaba con fundar una república latinoamericana.
El director, Luis Alberto Lamata, utilizó 120 actores y 1200 extras y llevó sus cámaras hasta Rusia.
Almarza dijo que la idea es "rescatar" la rica historia venezolana, pasada y presente. "El presidente de la república insiste", dijo, "y es parte de la política de desarrollo, la deuda histórica que tenemos con este país".
Algunos observadores dicen que ese es exactamente el problema con Villa del Cine -la fuerte influencia del presidente y sus asesores, especialmente el ministro de Cultura Francisco Sesto, que ha dado la luz verde a los proyectos de los estudios.
Jonathan Jakubowicz, director venezolano, dijo que Villa del Cine permitirá que jóvenes actores hagan películas sólo dentro de ciertos parámetros.
Hace dos años, la cruda y horrorosa película de Jakubowicz sobre secuestros en las calles de Venezuela, ‘Secuestro Express', rompió récords de taquilla de producciones nacionales. Pero también provocó una virulenta reacción del gobierno.
Jakubowicz, que reunió el dinero para su película sin ayuda del gobierno, dijo que una película así no se haría nunca en Villa del Cine.
"Quieren películas que muestren a la revolución como la solución de todos los problemas del país y quieren películas sobre historias con los líderes de la independencia, siempre desde el punto de vista de la versión que defienden valores que pueden ser usados para celebrar la revolución bolivariana", dijo. "No creo que haya ninguna posibilidad de hacer películas que no estén sintonizadas con la revolución".
Aureliano Alfonso, director de arte de Villa del Cine, concedió que sería difícil hacer películas que arrojen una luz negativa sobre la sociedad venezolana. Probablemente no habrá una versión venezolana de la obra maestra brasileña ‘Ciudad de Dios', una violenta película sobre las pandillas de traficantes en Río de Janeiro.
Alfonso, que sin embargo ve un gran potencial en Villa del Cine, dijo que le preocupa que los estudios puedan concentrarse demasiado en películas políticas, como ha sido el caso en el pasado en América Latina.
"Creo que el Villa del Cine necesita abrirse mucho más, mostrar sus criterios y sus temas sobre la manera de hacer películas", dijo. "No me puedo quedar inmóvil en el pasado, como en los años setenta, cuando tuvimos un gran auge de películas nacionales y todos los temas eran políticos".
Efterpi Charalambidis es uno de los jóvenes directores que ha utilizado a Villa del Cine.
Su película, que se rueda ahora en barrios de Caracas, ciertamente tiene un tinte político. Su protagonista, Libertador Morales, es recto como una flecha, conduce una mototaxi y adora al verdadero Libertador, Simón Bolívar, el héroe de la independencia idealizado por el gobierno de Venezuela.
Pero la película de un millón de dólares, una mezcla de comedia y drama, explora las calamidades urbanas de Caracas, desde su horrendo tráfico hasta su desenfrenada delincuencia. Libertador Morales se convierte en una suerte de vigilante en la película, aunque Charalambidis dijo que él no es Charles Bronson.
"Me dije a mí mismo: ‘Qué tal si la hacemos sobre un tipo que tiene un agudo sentido de lo correcto y de la justicia", dijo, explicando el desarrollo de su idea.
Escribió la película en tres años durante una estadía en la Universidad de Columbia. De regreso en Venezuela, presentó la idea a Villa del Cine. "Les encantó el guión y entonces me propusieron producirlo en Villa del Cine", dijo.
Una noche hace poco rodaron en una autopista que bordea la montaña en el borde norte de Caracas.
Estaba por filmarse la primera escena romántica y Charalambidis corrió para asegurarse de que las luces estuvieran bien, que la tonta canción de Pedro Infante sonara a suficiente volumen y que el camarógrafo captara el mejor ángulo de su estrella.
Esa estrella, Rafael Gil, 39, tenía un pulcro y fino, el pelo negro y grueso lo llevaba hacia atrás y mantenido fijo con un exceso de laca. Gil es un poco chiflado y tampoco es un casanova clásico, nada parecido a esas caras bonitas que se ven en los culebrones venezolanos.
Por supuesto, se eso se trata exactamente.
Gil no ha tenido nunca ningún papel en un largometraje, y parte de lo que Villa del Cine espera hacer es ofrecer más oportunidades. Hasta ahora su trabajo se ha limitado al teatro.
"Están llamando a muchos actores de teatro para películas hechas en Villa del Cine", dijo, tomando una pausa. "Es bueno para el cine venezolano porque empiezas a ver caras nuevas".

30 de septiembre de 2007
©washington post
[viene de mQh ]

Murió Michael Evans


[Valerie J. Nelson] El actor trabajó en ‘Gigi', ‘Mi bella dama' y en la serie ‘The Young and the Restless'. El actor inglés actuaba en Broadway y en giras. Para las audiencias culebronas, fue el Coronel Douglas Austin de 1980 a 1995.
Murió Michael Evans, actor de teatro y cine mejor conocido por el público de novelas como el Coronel Douglas Austin en el culebrón ‘The Young and the Restless' de la CBS. Tenía 87.
Evans, que actuó en Broadway con la joven Audrey Hepburn en ‘Gigi', murió el 4 de septiembre en una residencia de Woodland Hills debido a complicaciones relacionadas con su edad, informó su hijo Nick Evans.
De 1980 a 1995 Evans apareció en ‘The Young and the Restless' como el amigo íntimo y compinche del arrogante multimillonario Victor Newman (Eric Braeden).
Cuando Evans volvió a la serie en 1987 después de un receso, el diario Toronto Star dijo que volvió con "gran agudeza y comicidad".
"Michael Evans era absolutamente profesional, de la vieja escuela inglesa, un caballero hecho y derecho", dijo Braeden al Times el martes, en una declaración.
Nativo de Inglaterra, Evans llegó a Broadway en 1950 para ser el misterioso secretario en la comedia ‘Ring Round the Moon'. Un año después, volvió a trabajar como el amable Gaston en la producción original de Broadway de ‘Gigi', que ayudó a impulsar la carrera de Hepburn.
A fines de los años cincuenta, Evans representó al profesor Henry Higgins en la producción de teatro ‘Mi bella dama' [My Fair Lady], un rol que hizo durante años. Los críticos observaron su enorme parecido con Rex Harrison, el Higgins original en Broadway. En 1961, el Times llamó el papel de Evans como Higgins "pofesional y vital".
El papel siguió siendo uno de los puntos altos de su carrera, en parte debido a la gira de la compañía en Rusia en 1960, que llevó la cultura occidental al país en el clímax de la Guerra Fría, dijo su hijo.

John Michael Evans nació el 27 de julio en Sittingbourne, Inglaterra, hijo de Marie Galbraith, concertista de violín, y A.J. Evans, un prisionero de la Primera Guerra Mundial que escapó y escribió en 1926 la novela ‘The Escaping Club'.
A los 12, Evans vio a John Gielgud en la pieza de Shakespeare ‘Ricardo II' y decidió que "desde entonces quiso ser actor", contó al Toronto Star en 1992.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Evans sirvió como navegante para la Fuerza Aérea Real y voló durante el bombardeo de Londres.
Tras graduarse en 1943 el Winchester College en Inglaterra, estudió en la Old Vic School en Londres y debutó en una escenario londinense en 1948. Ese mismo año se casó por Pat Wedgewood; tuvieron dos hijos y se divorciaron después de 25 años juntos.
Durante el rodaje de ‘Un beso para Birdie' [Bye Bye Birdie], Evans decidió mudarse al oeste y finalmente trabajó en más de cuarenta películas y programas de televisión. Vivió en Hollywood Norte durante muchos años.
Su segunda esposa, Pat Sigris Evans, murió en 1986.
Además de su hijo Nick, le sobreviven su otro hijo, Christopher, de Westport, California; y dos hermanas, Rosemarie y Bridget.

valerie.nelson @latimes.com

27 de septiembre de 2007
©los angeles times
[viene de mQh ]

Edelstam, el Clavel Negro


Estrenan en México filme sobre embajador sueco en golpe de Pinochet.
Ciudad de México, México. La gesta del embajador sueco en Santiago durante el golpe de estado en Chile de Augusto Pinochet, en 1973, Harald Edelstam, quien se arriesgó para salvar a miles de chilenos que buscaban asilo, recibe un reconocimiento con el filme ‘El clavel negro', afirmaron en México los responsables de la película.
La productora de la cinta, la mexicana Raquel Guajardo, destacó el apoyo y las facilidades del gobierno chileno, que les prestó durante unos días el Palacio de La Moneda, sede presidencial, y el Estadio Nacional, a donde fueron llevadas cientos de personas detenidas durante la dictadura del general Pinochet.
"Espero que sea un parteaguas para cerrar las heridas, porque se ve el conflicto desde otro punto de vista", explicó Guajardo en una rueda de prensa este lunes al referirse al hecho de que los responsables del filme no sean chilenos.
La película es una coproducción sueco-mexicana-danesa, está rodado en inglés y llegará el próximo viernes a los cines mexicanos, tras su estreno el pasado día 11 en Suecia. Guajardo dijo que está en conversaciones con distribuidoras de Chile y del resto de Latinoamérica para difundir también la película en otros países de la región.
El ex embajador mexicano en Chile Gonzalo Martínez Corbala, amigo íntimo del ya fallecido Edelstam, señaló que a éste "le quitaron de la diplomacia, no le dieron ninguna condecoración, andaba vendiendo medicamentos al por mayor con su maletita".
‘El clavel negro' [The Black Pimpernel] está protagonizado por el sueco Michael Nyqvist (‘As in Heaven') [Tierra de ángeles] como Edelstam, y los mexicanos Daniel Giménez Cacho (‘La mala educación'), en el papel de un dirigente militar, y Kate Del Castillo (‘American Visa'), como su hija rebelde.
La película narra las dificultades del diplomático sueco para sacar de Chile a aquellos amenazados por el ascenso al poder del fallecido Pinochet, algo similar a lo que Steven Spielberg recogía en ‘La lista de Schlinder' con el nazismo como telón de fondo.
Según Martínez Corbala, Edelstam no estaba amparado como él por el Tratado de Asilo de Caracas de 1954, que posibilitaba a los países latinoamericanos ofrecer cobijo a quienes quisieran. Sin embargo, el diplomático sueco logró sacar del país suramericano a miles de personas, ya que, a diferencia de la mayoría de embajadores europeos, tomó una postura activa, dijo Martínez Corbala.
Entre otros logros, Edelstam logró burlar la vigilancia militar para pasar, con un pasaporte sueco, al activista Hugo Blanco y a su esposa, ambos con rasgos indígenas. "Harald era muy atrevido... había estado en la Segunda Guerra Mundial, había sido soldado", dijo Martínez Corbala.
El filme está dirigido por la pareja sueca Ulf Hultberg y Asa Faringer, y el papel del diplomático sueco lo interpreta Michael Nyqvist. Por su parte, Kate del Castillo interpreta a Consuelo Fuentes, la hija de un militar fiel al derrocado ex presidente socialista chileno Salvador Allende, a quien Giménez Cacho da vida.
Los nombres de las personas que interpretan los actores no son los reales, para poder deslizarse mejor en el campo de la ficción, explicaron los responsables de la cinta.

25 de septiembre de 2007
©la nación
[viene de mQh ]

Échale la Culpa a Fidel


[Wesley Morris] En ‘Échale la culpa a Fidel' [Blame It on Fidel], Nina Kervel es eternamente curiosa.
Hay preguntas que ningún abuelo burgués quiere oír: "¿Quiénes son los comunistas, abuela?"o Anna, la despiadadamente inquisitiva niña de nueve que es Nina Kervel en ‘Échale la culpa a Fidel', de Julie Gavras, tiene que saberlo. Estamos en 1970 y ella es hija de unos intelectuales de clase media que apoyaban la revolución tanto en España como en América Latina, hasta que un viaje a Chile los empuja a implicarse más activamente. Pronto su apartamento parisino se convierte en un lugar de reunión de revolucionarios que trabajan para que Salvador Allende sea elegido en Santiago. Y, de manera brillante, la película se convierte en una historia de madurez doble. El despertar político de los padres corre paralelo al de su hija.
‘Échale la culpa a Fidel' está narrada enteramente desde el punto de vista de Anna (la cámara a menudo deja las cabezas fuera del marco). Lo ve todo y quiere que le expliquen lo que no entiende, como el comunismo. Cuando pregunta qué quieren los comunistas, la madre de su madre (Martine Chevallier), una mujer altiva, pero no demasiado elegante, no se contiene: "Todo".
Otra explicación, más enojada, proviene de una de las nanas de Anna (Marie-Noelle Bordeaux). Una cubana exiliada que tuvo que huir cuando Castro tomó el poder, dice que los comunistas son nómadas barbudos que no creen en Dios. Cuando Anna se lo pregunta a un comunista de verdad, le responden con una de las metáforas en la película que ponen en cuestión su educación católica: una naranja cuyos gajos, dice, los comunistas quieren compartir con todo el mundo.
Se puede ver a Anna considerando todo esto y pensando en ello del mismo modo que parece saberlo todo sobre pájaros y abejas. Kervel tiene una asombrosa capacidad para expresar estos sentimientos. El silencio que sigue no es impasibilidad, sino reflexión. Ella y Gavras (hija del director de izquierdas, Costa-Gavras) crean un alma emocionalmente translúcida. Es una chica que se guarda sus sentimientos, pero no es de ningún modo retraída. Es evidente el peso de las ideas de sus padres, pero la película no la pide que dramatice la infelicidad. Si algo la molesta, te lo hará saber, seas su padre o la rígida monja que la educó en la escuela de niñas.
La madre de Anna, Marie (Julie Depardieu), es periodista, y su hija controla las entrevistas que está haciendo para el reportaje principal de una revista sobre el aborto. Se entera de la tensa relación de su padre Fernando (Stefano Accorsi) con su familia española. Logró sacar del país a su hermana (Mar Sodupe) y su hija joven (Raphaëlle Molinier) después de que ella perdiera a su marido en la lucha contra el régimen de Franco. Fernando se siente culpable por no haber luchado él mismo. Anna puede oler la contradicción en que vive. Sus preguntas sobre sus imperfecciones políticas sólo suenan inocentes. Está buscando el significado de sus actos. En eso, podría ser incluso mejor que su madre. La película no nos deja saber si Fernando y Marie sopesan el efecto que tienen sus políticas en Anna y su hermano menor. Pero podemos asumir que hubo alguna conversación sobre los posibles efectos secundarios de, digamos, una manifestación anti Franco a la que llevaron a los niños y terminó en caos universal y gases lacrimógenos.
Gavras, que adaptó la película con Arnaud Cathrine, de la novela italiana de Domitilla Calamai, presenta la película como una liviana pero fundamental lucha de Anna por aceptar la desilusión con un módicum de gracia. Para Gavras, la pérdida de la inocencia política es un triunfante enriquecimiento. No priva a Anna de su infancia. La hace más profunda. Ella no se rebela, y, sin embargo, su rechazo a permanecer deliciosamente confundida, como su hermano François (Benjamin Feuillet), la mantiene en un estado de interrogativa recalcitrancia. Aunque es François quien tiene que recordarle, cuando él sugiere que "toquen a Allende y Franco", que Franco no es el bueno de la película. Pero Anna lo discute a fondo con su prima.
Esta chiquilla tiene impresionantes primos cinemáticos, cada uno de ellos afectado de alguna manera por el régimen de Franco. Está la curiosa Ofelia de ‘El laberinto del fauno' [Pan's Labyrinth], de Guillermo del Toro, y las bucólicas hermanas españolas de ‘El espíritu de la colmena', de Victor Erice. ¿Qué pasa con el tema niñitas y Franco que saca lo mejor de los directores?

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24de septiembre de 2007
17 de agosto de 2007
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