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pan y cine y el santo

Murió Jill Clayburgh


Actriz. Fue dos veces nominada a un Oscar.
Murió el viernes la actriz Jill Clayburgh, cuya carrera en Hollywood brilló con sus roles en las películas ‘Una mujer descasada’ [An Unmarried Woman] y ‘Comenzar de nuevo’ [Starting Over], en los años setenta. Tenía 66 años.
Su marido, el galardonado dramaturgo David Rabe, dijo que murió después de una guerra de veintiún años con una leucemia linfocítica crónica. Falleció rodeada por sus familiares en su casa en Lakeville, Connecticut.
Se enfrentó con coraje a su enfermedad, discreta y silenciosamente, dijo Rabe, y se condujo con una enorme gracia y "la convirtió en una oportunidad para que sus hijos crecieran y fueran humanos".
En ‘Una mujer descasada’ (1978), dirigida por Paul Mazursky, Clayburgh apareció junto a Alan Bates y Michael Murphy como una divorciada que explora su sexualidad. Fue nominada a un Oscar a la mejor actriz, pero lo perdió ante Jane Fonda, en ‘El regreso’ [Coming Home]. Su segunda nominación a un Oscar llegó con ‘Comenzar de nuevo’ (1979), la comedia de Alan J. Pakula sobre un divorciado (Burt Reynolds) que se enamora, pero no puede separarse de su ex esposa (Candice Bergen). (Lo ganó Sally Field, por su rol en ‘Norma Rae’.)
También trabajó en ‘Dos más uno igual a dos’ [Semi-Tough], ‘Deletreo lo más rápido que puedo’ [I’m Dancing As Fast As I Can; La encrucijada de Lisa], ‘El expreso de Chicago’ [Silver Streak], ‘Mi querida señor juez’ [First Monday in October] y ‘Recortes de mi vida’ [Running With Scissors]. En Broadway apareció en ‘Design for Living’, de Noel Coward, en la producción original de ‘Jumpers’, de Tom Stoppard y en los musicales (ambos galardonados con un Tony) ‘Pippin’ y ‘The Rothschilds".
Trabajó en series de televisión como ‘Sexy Money’ [Dirty Sexy Money] y fue dos veces nominada a un Emmy: a la mejor actriz por su trabajo en ‘Hustling’, en 1975, y a la mejor actriz invitada en ‘Nip/Tuck’, en FX, en 2005.

Nacida el 30 de abril de 1944 en Nueva York, Clayburgh provenía de una familia privilegiada. Su padre era vicepresidente de dos importantes compañías y su madre era secretaria de David Merrick, productor de Broadway. Su abuela, Alma Clayburgh, era cantante de ópera y bohemia. Vivían en Nueva York.
La extasió ver a Jean Arthur en ‘Peter Pan’, en Broadway, y ella y una amiga de la escuela representaban sus propias piezas en casa. En el Sarah Lawrence College estudió religión, filosofía y literatura.
Clayburgh también estudió teatro en el Sarah Lawrence. Ella y su amigo Robert De Niro actuaron en la película ‘Boda sangrienda’ [The Wedding Party], dirigida por un egresado del Sarah Lawrence, Brian DePalma. Tras estudiar bellas artes, empezó a actuar en una compañía de teatro de repertorio y en musicales de Broadway como ‘The Rothschilds’ y ‘Pippin’.
Con Richard Thomas, encabezó el elenco de ‘A Naked Girl on the Appian Way’ (Broadway, 2005), la comedia de Richard Greenberg sobre las inusuales tribulaciones domésticas de una familia.
El director Doug Hughes, que la dirigió en una producción de ‘Todos eran mis hijos’ [All My Sons], de Arthur Miller, en el Westport Country Playhouse hace dos años, la llamó para ‘A Naked Girl’.
"Que tenga el tiempo de hacer una temporada de una obra es de gran ayuda, porque tuve el placer de verla actuar preciosamente en el rol de un personaje genuinamente trágico y tuve el placer de dirigirla en una comedia muy, muy ligera e inteligente, y actuó brillantemente", dijo en 2005.
Durante una entrevista ese año, Clayburgh explicó el lado poco elegante de la actuación.
"Una de las cosas divertidas que tienen los actores es que la gente mira sus carreras en retrospectiva, como si tuvieran un plan", dijo.
"La mayor parte de las veces te llaman por teléfono. Has estado esperando que te llamen, pensando: ‘Oh, Dios mío, nunca volveré a trabajar. Dios mío, estoy demasiado vieja. Quizás debería trabajar para Howard Dean’. Y todo eso cambia de repente".
Además de su marido, le sobreviven su hija, la actriz Lily Rabe; su hijo Michael Rabe; y su hijastro, Jason Rabe.
17 de noviembre de 2010
6 de noviembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Luis García Berlanga


A los 89 años, falleció Luis García Berlanga, uno de los grandes nombres del cine hispanoparlante. Autor de una obra cáustica y popular, enraizada en los esperpentos de Valle Inclán y en las pinturas negras de Goya, García Berlanga creó varias de las mejores películas de toda la historia del cine español.
[Luciano Monteagudo] "Los yanquis han venido/ olé salero, con mil regalos/ y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos/ con aeroplanos de chorro libre/ que corta el aire/ y también rascacielos, bien conservaos/ en frigidaire." Corren tiempos duros de posguerra y con esta canción, improvisada a las apuradas, las fuerzas vivas de un minúsculo pueblito castellano –alcalde, cura, boticario, comerciantes, maestra, todos disfrazados a la manera andaluza– piensan congraciarse con una delegación estadounidense que promete pasar por el lugar. Es la fiebre del Plan Marshall y sueñan con un puñado de dólares y una modernidad made in Hollywood. Lo que no saben es que después de tanto ajetreo y preparativo, la comitiva extranjera pasará a toda velocidad, dejando a su paso apenas una estela de polvo.
La película se titula ‘Bienvenido Mr. Marshall’, se rodó en 1953, en plena dictadura franquista, y en su humor familiar pero corrosivo –capaz de cargarse tanto a la falsa caridad imperialista como al folklore for export español– ya se manifiesta la cáustica personalidad de su director, Luis García Berlanga (1921-2010), quien no tardaría en convertirse en uno de los grandes directores del cine español. "No ha habido nadie igual, creo que solamente Buñuel puede mirarle a los ojos", señaló ayer el presidente de la Academia Española de Cine, Alex de la Iglesia, en el sepelio de Berlanga, fallecido a los 89 en su casa de Pozuelo, Castilla-La Mancha. Autor de un cine tan cáustico como popular, enraizado en los esperpentos de Valle Inclán y en las pinturas negras de Goya, fue el creador de varias de las mejores películas de la historia del cine español, entre ellas ‘Plácido’ (1961), ‘El verdugo’ (1963) y la serie iniciada por ‘La escopeta nacional’ (1978), todas en tándem con su guionista y amigo Rafael Azcona, otro maestro de la comedia satírica.
"Con Berlanga desaparece un testimonio fundamental de la España del siglo XX", expresó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Y agregó: "Su genio inconfundible, su estilo provocador, irónico y lúcido forman ya parte de nuestro vocabulario cotidiano, de nuestra mirada al mundo. Berlanga elevó la comedia al más alto rango de la creación y, como en la sabia tradición clásica, supo hacernos reír señalando el espíritu de una época con una profundidad extraordinaria".
Nacido en Valencia el 12 de junio de 1921, en una familia acomodada (su padre fue gobernador de Valencia durante la República), García Berlanga cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras, aunque los abandonó para ingresar, en 1947, en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde más tarde sería profesor. Allí hizo amistad con Juan Antonio Bardem, con quien realizaría en conjunto su primer largo, ‘Esa extraña pareja’, en 1951. Dos años después, con ‘Bienvenido Mr.Marshall’ no sólo compitió en Cannes (donde provocó la queja de Edward G. Robinson por un plano en el que la bandera estadounidense se arrastraba por el fango), sino también se impuso como renovador del cine español, en un momento en el cual la sombra de la censura franquista parecía ahogar toda experiencia por afuera del academicismo y la zarzuela filmada.
Con el aval de ese éxito, Berlanga se lanzó a realizar una serie de comedias tan divertidas como mordaces, que a través del humor lograron escapar de las tijeras del régimen: ‘Novio a la vista’ (1954), ‘Calabuch’ (1956) y ‘Los jueves, milagro’ (1957). La moral recalcitrante e hipócrita de la sociedad española bajo el falangismo, tutelada por la Iglesia, el otro gran enemigo histórico de Berlanga, empezaba a ser expuesta en todas sus debilidades. "Lo que hay en mis películas es pesimismo, aunque he tenido la suerte de recubrirlo con un sainete cómico, de modo que diga lo que diga la gente se ríe, o se sonríe", señaló alguna vez el director.
En 1961, con ‘Plácido’, Berlanga se asoció con Azcona y ambos se potenciaron mutuamente. La comedia –que llegó a competir por el Oscar– surgió a partir de una campaña ideada por el régimen franquista que, bajo el lema "siente un pobre a su mesa", pretendía hacer crecer en el pueblo un sentimiento de caridad cristiana hacia los desheredados, pero que en realidad escondía una manera mojigata de limpiar conciencias burguesas. Dos años después, la dupla subiría la apuesta con ‘El verdugo’, una tragicomedia como ninguna, cumbre del humor negro y la crítica social. Un empleado de pompas fúnebres (Nino Manfredi), que no encuentra novia, pues todas las chicas huyen de él cuando se enteran de su trabajo, se casa con la hija (Emma Penella) del verdugo oficial (impagable José Isbert), que tiene el mismo problema, ya que todos sus pretendientes escapan al saber quién es su padre. Y aunque el joven abjure de la profesión de su suegro terminará reemplazándolo; y en la memorable escena final será llevado a rastras al garrote vil como si fuese el condenado y no el verdugo. Para escándalo de Franco, ese final estaba inspirado en el caso real de un verdugo del régimen quien, tras saber que se iba a ejecutar a una mujer, se negó a hacerlo y hubo que emborracharlo para llevarlo al patíbulo.
Escapando de la censura, que se la hizo difícil, en 1967 Berlanga llegó a Buenos Aires, donde junto a Rodolfo Bebán, Marilina Ross y Ana María Campoy rodó ‘Las pirañas’, un film que nunca tuvo buena prensa pero que debería ser revisado para una justa valoración. Y en 1974 filmó en ‘París Tamaño natural’, donde Michel Piccoli se enamoraba de un maniquí, que cumplía los requisitos que el hombre esperaba de una buena mujer: atractiva, muda y sumisa. Erotómano célebre (fue creador de la colección de literatura erótica ‘La sonrisa vertical’, que editaba Tusquets), Berlanga sin embargo declaró: "No creo que el cine sea un vehículo del erotismo. Ni siquiera el porno. El único vehículo del erotismo es el libro. El libro te excita la imaginación".
Tras la muerte de Franco y con la democracia, Berlanga volvió a rodar en España y se abocó a la delirante serie iniciada por ‘La escopeta nacional’ (1977) y que continuó ‘Patrimonio nacional’ (1981) y ‘Nacional III’ (1982), sarcásticos frescos sociales dominados por la aristocrática figura en decadencia del marqués de Leguineche. El estilo coral –y el virtuosismo de sus planos secuencia– alcanzaría su culminación en ‘La vaquilla’ (1985), última colaboración con Azcona, en la que retrató la Guerra Civil como un oscuro retablo de agridulces miserias. "Al tercer día de nacer –confesó en 2005 a El País– ya me estaba cagando en la sociedad española. Es lo que he hecho toda mi vida. Siempre he tenido la sensación de que no iba a tener nada positivo. Y he intentado crearme válvulas de escape. La principal es el erotismo. Es lo más importante de mi vida, una de las pocas cosas que me ascienden desde el nivel del barro y la mierda de esta sociedad que me ha tocado..."
16 de noviembre de 2010
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Murió Michelle Nicastro


Actriz y cantante. Trabajó en ‘Les Miserables’ en Los Angeles.
Murió el jueves en su casa en Toluca, después de una larga batalla contra el cáncer, la actriz y cantante Michelle Nicastro, que formó parte del reparto original de la producción de ‘Les miserables’ en Los Ángeles, informó un portavoz de su marido, el productor de televisión Steve Stark. Tenía 50 años.
Nicastro debutó con el papel de Eponine en ‘Les miserables’, que se estrenó en 1988 en el Shubert Theatre en Los Ángeles. Entre otras de sus actuaciones se encuentra ‘A Little Night Music’ y ‘Merlin’.
También grabó varios álbumes, entre ellos ‘Toonful’, en 1993, y ‘On My Own’ en 1997.
En 1989, Nicastro trabajó en ‘Cuando Harry encontró a Sally’ [When Harry Met Sally’], y en ‘Body Rock’ en 1984. También prestó su voz para la película de dibujos animados ‘La princesa Cisne’ [The Swan Princess] en 1994 y en sus dos secuelas. También apareció en series de televisión como ‘Lobo del aire’ [Airwolf] en 1984, ‘Coach’ en 1996 y en el culebrón de horario diurno ‘Santa Barbara’.

Nicastro nació en Washington, D.C., el 31 de marzo de 1960.
12 de noviembre de 2010
10 de noviembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Joseph Stein


Autor de ‘El violinista en el tejado’.
[Anita Gates] Murió el domingo, en Manhattan, Joseph Stein, autor de ‘El violinista en el tejado’ [Fiddler on the Roof] y de más de una docena de musicales en Broadway. Tenía 98 años.
Según su hijo Harry, Stein falleció después de fracturarse el cráneo en una caída, agregando que su padre, un inveterado bromista, había sufrido numerosos achaques en los últimos años, incluyendo un cáncer a la próstata, y que los usó todos como material humorístico.
"Dijo que algunos de sus mejores chistes se los llevaba a la tumba", contó Harry Stein.
‘El violinista en el tejado’, basado en los cuentos de Sholem Aleichem sobre un repartidor de leche judío y su familia que hacen frente a horrorosos cambios en un pequeño pueblo ruso en 1905, se estrenó en Broadway en 1964. El libreto de Sheldon Harnick y la partitura de Jerry Bock cosecharon elogios, pero el libro de Stein pasó prácticamente desapercibido.
"Va más allá del color local y describe, en conmovedores trazos, el pesar de un pueblo", escribió Howard Taubman en su reseña en el New York Times, que también describió el libro como "maravillosamente correcto".
Entre memorables canciones como ‘Sunrise, Sunset’ y ‘If I Were a Rich Man’, los diálogos de Stein poseían su propia poesía. Cuando Hodel, la hija de Tevye, se prepara para unirse a su futuro marido en Siberia, le dice a su padre: "Sólo Dios sabe cuándo nos volveremos a ver". Él responde: "Entonces lo dejaremos en sus manos". Y justo antes del primer gran número del espectáculo, Tevye habla con Dios: "Por supuesto me doy cuenta de que ser pobre no es una vergüenza, pero tampoco es un gran honor".
En 1965, el musical ganó nueve premios Tony, incluyendo el premio al mejor musical y al mejor autor de un musical, Stein. Para 1971, cuando la producción se convirtió en el musical que más tiempo estuvo en tablas en la historia de Broadway (desde entonces, ese récord ha sido superado varias veces), ya se había representado en 32 países, en dieciséis idiomas. El espectáculo dejó de ser representado al año siguiente, pero desde entonces ha vuelto cuatro veces más a Broadway, más recientemente en 2004.
Stein era un veterano de Broadway cuando apareció ‘El violinista en el tejado’. Justo el año antes había recibido elogiosas reseñas por su guión ‘Enter Laughing’, una comedia basada en un libro de Carl Reiner, sobre un niño judío que sueña con llegar a ser actor.
También co-escribió de dos exitosos espectáculos. ‘Take Me Along’ (1959), escrito con Robert Russell, fue un musical basado en ‘Ah, Wilderness!’, de Eugene O’Neill, con Jackie Gleason, Robert Morse y otros. El musical ‘Plain and Fancy’, de 1955, que escribió con Will Glickman, era una ligera historia de romance y choques culturales entre neoyorquinos y menonitas.

Joseph Stein nació el 30 de mayo de 1912 en el Bronx, hijo de Charles Stein, fabricante de carteras, y Emma Rosenblum. Egresó del City College de Nueva York en 1934 y se licenció en trabajo social en la Universidad de Columbia en 1937.
Stein trabajó durante varios años como asistente social antes de que conociera al comediante Zero Mostel a través de un amigo mutuo. Mostel dijo al pasar que andaba buscando materiales para una comedia para la radio y Stein le sugirió una idea, por la que Mostel le pagó quince dólares. Así empezó su carrera en la literatura. (Mostel fue Tevye en la producción original de ‘El violinista en el tejado’ en Broadway).
En 1948, Stein debutó en Broadway, creando con Glickman un sketch para ‘Lend an Ear’, una revista musical con Carol Channing, coreografiada por Gower Champion. Y se convirtió en miembro del grupo de guionistas de la clásica serie de comedias de Sid Caesar en los años cincuenta, ‘Your Show of Shows’.
También escribió el guión de tres de sus musicales -‘El violinista en el tejado’, ‘Enter Laughing’ y ‘Mrs. Gibbons’ Boys’, de 1949, que fue un fracaso en Broadway- cuando fueron llevados al cine y escribió otros proyectos para la televisión, pero su principal carrera estuvo en el teatro.
Cuando ‘El violinista en el tejado’ todavía se representaba en el Broadway Theater, Stein escribió el guión ‘Zorba’ para el musical de Kander y Ebb, de 1968, basado en el libro ‘Zorba el griego’ [Zorba the Greek], que fue protagonizado por Herschel Bernardi como el apasionado, ansioso y meditabundo personaje del título, un hombre al que el crítico del New York Times, Clive Barnes, describió en su reseña como que "vivía como si se fuera a morir en cualquier momento". Un revival de ‘Zorba el griego’, con Antonio Banderas como protagonista, se espera en Broadway para 2012, dijo el productor del espectáculo, Barry Weissler, en una entrevista el lunes pasado.
En el curso de los años, varios de sus musicales fueron repuestos en Broadway, aunque también escribió los guiones de cuatro espectáculos más, tres de ellos musicales.
Su último, ‘Rags’, un musical de 1986 sobre una joven inmigrante (Teresa Stratas) en la era de las maquilas en el Lower East Side, se derrumbó después del peso de las reseñas negativas y cerró después de cuatro funciones. Sin embargo, le significó a Stein, entonces de 74 años, su última nominación a un Tony. El único trabajo reconocido que hizo en Broadway después de eso, fue escribir algunos textos adicionales para ‘Jerome Robbins’ Broadway’ (1989).
Sin embargo, siguió trabajando hasta después de cumplir los noventa. En 2007 la Westport Country Playhouse en Connecticut produjo ‘All About Us’, un musical de Kander y Ebb basado en ‘Skin of Our Teeth’, de Thornton Wilder, con guión de Stein.
El Times de Londres llamó a Stein "el último gran guionista de Broadway". Se siguieron representando incluso sus trabajos menos conocidos. En 2008 la serie  Encores! representó un revival del espectáculo de Stein, ‘Juno’, de 1959, basado en ‘Juno and the Paycock’, de Sean O’Casey, en el City Center, con Victoria Clark.
La primera esposa de Stein, Sadie Singer, murió en 1974. Se casó luego con la actriz Elisa Loti, en 1975, que le sobrevive, así como sus tres hijos de su primer matrimonio: Daniel, Harry y Joshua Stein; un hijastro, John Bader; una hijastra, Jenny Lyn Bader, una dramaturga con la que estaba trabajando en un nuevo musical, ‘Heaven Can Wait’, en la época de su muerte; y seis nietos.
Aunque ciertamente era conocido por ‘El violinista en el tejado’, contendía que era otro musical el que lo había afectado más profundamente.
"Yo creo en la filosofía de ‘Zorba’", dijo Stein al Hartford Courant en 2007, "de que la vida es lo que haces hasta el día de tu muerte, así que mejor usarla toda y enorgullecerte de lo que estás haciendo".
Después de su experiencia con el musical, decidió que nunca volvería a hacer nada simplemente porque fuera comercial.
"De cierto modo", dijo sobre ‘Zorba el griego’, "me cambió la vida".
[Bruce Weber contribuyó al reportaje].
7 de noviembre de 2010
25 de octubre de 2010
©new york times
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Murió Johnny Sheffield


Fue Boy en las películas de Tarzán.
[Dennis McLellan] Murió Johnny Sheffield, ex niño actor que fue Boy en la serie de películas de Tarzán de fines de los años treinta y cuarenta, con Johnny Weissmuller, y más tarde fue protagonista de la serie de películas ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy]. Tenía 79 años.
Sheffield falleció el viernes de un ataque al corazón en su casa en Chula Vista, cuatro horas después de que cayera de una escalera cuando estaba podando una palmera, informó su esposa Patty.
"Fue un niño de la selva hasta el final", dijo, observando que el que fue su marido durante 51 años no estaba muy arriba en el árbol cuando cayó, aunque "a veces trepaba hasta la copa".
Hijo del actor británico Reginald Sheffield, tenía siete años cuando su padre vio un anuncio en el Hollywood Reporter que preguntaba: "¿Tiene usted un Tarzán Jr. en su patio trasero?"
El crespo Johnny Sheffield derrotó a más de trescientos jóvenes para el papel de Boy en la película de 1939, ‘Tarzán y su hijo’ [Tarzan Finds a Son!], en la que Tarzán y Jane (Maureen O’Sullivan) adoptan a un niño cuyos padres murieron en un accidente de avión en la selva.
Sheffield, que trabajó en ‘Con tiempo prestado’ [On Borrowed Time] en Broadway en 1938, recordó en una entrevista con el Times en 1997 que hubo dos partes en las pruebas para el rol de Boy.
"La primera consistía simplemente en hablar con Weissmuller, y eso no fue ningún problema’, dijo. La segunda parte era una prueba de natación, que representaba para Sheffield un gran problema, pues no sabía nadar.
La prueba de natación con Weismuller, ganador de cinco medallas de oro olímpicas en natación, se realizó en el Hollywood Athletic Club.
"Se zambulló en la parte más profunda de la piscina", contó Sheffield al Times en 1997. "Él sabía que yo no sabía nadar. Me dijo: ‘Tírate’. Y me tiré, me tomó de un brazo y me sentó en sus rodillas. Me dijo: ‘Lo estás haciendo bien. Mantén la respiración, nos vamos a zambullir".
"Después hicimos un montón de escenas de ese tipo en las películas, en las que yo me aferraba a él debajo del agua. Salimos de la piscina, nos secamos y dijo: ‘Este chico nada muy bien’".
De 1939 a 1947, Johnny Sheffield fue Boy, el chico con taparrabo de cuero en ocho películas de Tarzán, incluyendo ‘El tesoro de Tarzán’ [Tarzan’s Secret Treasure] y ‘Tarzán y las amazonas’ [Tarzan and the Amazons].
Weissmuller fue siempre "amable y cariñoso conmigo", contó Sheffield a la Associated Press en 1984, poco después de que el actor al que llamaba Big John muriera a los 79 años.
"Era como un padre para mí", dijo Sheffield. "Me cuidaba siempre. Trabajábamos mucho con animales vivos, y muchas veces, cuando se cansaban, los animales se ponían taimados.
"Había un chimpancé grande que, un día, se enfadó muchísimo y estuvo a punto de morderme. Pero Big John puso su pierna entre el chimpancé y yo, y fue él el mordido".
Sheffield estudió en los estudios de MGM mientras hacía las películas de Tarzán, y asistía a la escuela pública cuando no estaba en el estudio.
"Imagínate lo que era en la escuela: ‘¡Aquí viene el hijo de Tarzán!’", contó en una entrevista de 1997 con el San Jose Mercury News.
"Tuve que aprender a cuidarme a mí mismo. Eso es mucha presión para un niño cuando está tratando de saber quién es y qué hará en la vida".
Después de aparecer en su última película de Tarzán, ‘Tarzán y la cazadora’ [Tarzan and the Huntress], en 1947, Sheffield consiguió el rol estelar en la película ‘Bomba, el niño de la selva’ [Bomba, the Jungle Boy], la primera de una docena de películas de bajo presupuesto de la serie Bomba, de Monogram Pictures.
"Me encantaba porque yo era la estrella", dijo al San Jose Mercury News en 1997. "Las hicimos todas en el plató, pero me sorprendió la calidad que logramos".
Pero como dijo Sheffield en una entrevista con la AP en 1984, "no me interesaba la fama ni la adulación. Tienes que querer el oficio para seguir en él".
Después de ‘Señor de la selva’ [Lord of the Jungle] en 1955, abandonó el cine.

Sheffield, que nació en Pasadena el 11 de abril en 1931, se licenció en administración de empresas en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y se mudó a Yuma, Arizona, donde trabajó para una importante compañía que se dedicaba a la agricultura.
Más tarde trabajó como agente inmobiliario en Malibu y Carmel, y luego pasó muchos años trabajando para una empresa que importaba langostas de Baja y se convirtió en un contratista cuyos proyectos incluyeron la restauración de un par de edificios en el Gaslamp Quarter de San Diego.
Pese a que había abandonado el cine hacía décadas, Sheffield siguió recibiendo cartas de sus admiradores.
"Las cartas dicen siempre: ‘Hola, queremos agradecerte todos los buenos momentos que nos hiciste pasar en el cine’", dijo en una entrevista con Times en 1997. "Miraban las películas, volvían a casa, se colgaban de una cuerda y empezaban a balancearse".
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Patrick y Stewart; su hija Regina; su hermano William; y un nieto.
5 de noviembre de 2010
19 de octubre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh

Murió Marshall Flaum


Documentalista.
[Douglas Martin] Murió, el 1 de octubre en Los Angeles el documentalista Marshall Flaum, cuyas películas, en una carrera de 55 años, giraban en torno al mundo del espectáculo, la naturaleza y temas históricos. Tenía 85 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones de una operación a la cadera, informó su amigo Mike Kaplan.
Dos documentales de Flaum fueron nominados para un Oscar. Uno de ellos, ‘Let My People Go: The Story of Israel’ (1965), narraba las penurias del pueblo judío desde 1917 hasta la fundación del estado de Israel en 1948. Usó escenas emocionalmente fascinantes sacadas de noticiarios de la época del Holocausto, como la de una joven madre en el gueto de Varsovia acunando en sus brazos un bebé inerte.
Su otra nominación a un Oscar fue ‘The Yanks Are Coming’ (1963), que profundizaba sobre la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Integraba la música popular de la época con metraje histórico contemporáneo.
Flaum ganó, en total, cinco Emmys. Dos fueron por la producción de episodios ‘El mundo submarino’ [The Undersea World of Jacques Cousteau’ -uno sobre nutrias marinas y el otro sobre delfines, ambos de 1972. Ganó otro Emmy por la producción de ‘Jane Goodall and the World of Animal Behavior: The Wild Dogs of Africa’ en 1973.
Fue nominado para otros Emmys, y fue galardonado en varios festivales de cine.
Flaum escribió y dirigió una de las primeras películas sobre la industria cinematográfica, ‘Hollywood: The Great Stars’, que fue producido por Jack Haley Jr. En otros documentales sobre Hollywood, su interés se centró en David O. Selznik, Humphrey Bogart y Bing Crosby.

Marshall Allen Flaum nació en el barrio Bensonhurst, en Brooklyn, el 13 de septiembre de 1925, y creció en Union City, Nueva Jersey. Sirvió en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y estudió actuación en la Universidad de Iowa, donde egresó en 1948. Tuvo pequeños roles en Broadway, en ‘Julius Caesar’ en 1950 y ‘Romeo and Juliet’ en 1951.
En 1957, empezó a trabajar como guionista, editor literario y productor asociado de la serie de documentales de la CBS, ‘The Twentieth Century’, con Walter Cronkite como anfitrión. Ganó dos Emmys por episodios que escribió para la serie. En 1962 se mudó a Los Angeles para trabajar con David L. Wolper, el productor de cine y televisión que murió en agosto pasado.
Le sobrevive la que fue su esposa durante 62 años, Gita Miller; su hija Erica, y su hijo Seth, ambos montajistas; su hermana, June Flaum Singer; y dos nietos.
28 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
©new york times
cc traducción mQh

Murió William Norton


Escritor y guionista.
[Bruce Weber] Falleció el 1 de octubre, en Santa Bárbara, California, el guionista de Hollywood William Norton, cuya propia historia de vida pondría en aprietos la credibilidad de la mayoría de sus guiones. Tenía 85 años.
Según informó su hija Joan, la causa de su muerte fue un ataque al corazón.
En una fase más tardía de su vida, Norton fue encarcelado por porte ilegal de armas de fuego, mató a un delincuente que entró a su casa y fue llevado ilegalmente a Estados Unidos por su hija y su ex esposa.
Sin embargo, hasta entonces había sido un exitoso guionista de Hollywood, con más de veinte largometrajes a su haber, la mayoría de ellos aventuras intensas, frenéticas y ligeramente paródicas que servían como vehículos de hombres y mujeres carismáticos, como John Wayne, Burt Lancaster y Angie Dickinson.
Sea que estuviesen ambientadas en Europa en tiempos de guerra, en el viejo Oeste, en corruptos condados sureños, o, en un caso, en Inglaterra (en la película de policías ‘La ley de Brannigan’ [Brannigan], de 1975, en la que Wayne es un detective de Chicago que causa estragos en Londres), las películas de Norton incluían escenas de persecución, balaceras, peleas a puñetazos y de contenido erótico, si no directamente sexual. Escribió varias películas para Burt Reynolds, incluyendo ‘Sam Whiskey’, ‘Gator, el confidente’ [Gator] y ‘Los traficantes’ [White Lightning]. Entre sus películas para Dickinson destaca ‘Big Bad Mama’, producida por Roger Corman, sobre un pistolero y asaltante de bancos con sus hijas cómplices durante la Depresión.
Norton no se tomaba su obra muy en serio. El día antes de su muerte, contó su hijo Bill, una enfermera preguntó si habría visto alguna película escrita por él. "No creo que tu IQ sea tan bajo", replicó Norton.
Sin embargo, una de sus primeras películas, ‘Camino de la venganza’ [The Scalphunters] (1968), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Burt Lancaster, Ossie Davis y Shelley Winters, tenía un lado serio. Ambientada en el Oeste en los días previos a la Guerra Civil, cuenta la historia de un trampero blanco (Lancaster) y un erudito esclavo fugitivo (Davis), que empiezan como encarnizados rivales pero terminan uniéndose para hacer frente a enemigos mutuos, indios y forajidos. La película ilustra conscientemente la búsqueda de la justicia social, un concepto que, bien o mal fundamentado, fue también un factor determinante en las aventuras de Norton fuera de la pantalla.
En 1985, Norton, cuyos antepasados eran irlandeses, se mudó a Irlanda y se indignó con los ataques contra casas de católicos en Irlanda del Norte. Con su esposa, Eleanor, volvieron a California, compraron un pequeño cargamento de armas y las embarcaron hacia Francia, con la intención de enviarlas a Irlanda para que los católicos pudiesen defenderse a sí mismos. La pareja fue arrestada en Francia y Norton, entonces de sesenta años, pasó dos años en la cárcel. (Su esposa fue dejada en libertad antes).
Tras su liberación fue acusado en Estados Unidos de exportar ilegalmente armas de fuego, de modo que él y su esposa se marcharon a Nicaragua. Una noche, cuenta su hijo, unos ladrones entraron en su casa en las afueras de Managua y los maniataron, pero Norton se soltó y disparó y mató a uno de ellos.
"No se presentaron cargos", escribió Bill Norton en un e-mail. "Se resolvió que fue defensa propia".
A principio de los años noventa Norton, que había sido miembro del Partido Comunista y activista por los derechos civiles cuando era joven -fue citado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses del Congreso en 1958-, se mudó a Cuba. Pero después de presenciar las penurias de los cubanos pobres se desilusionó del socialismo y se marchó del país un año después para mudarse a México, donde decidió correr el riesgo y volver a Estados Unidos. Le pidió ayuda a su primera mujer, Betty, y a su hija Sally, que condujo de Los Angeles a Tijuana para recogerlo.
"Lo pasamos al otro lado de la frontera", dijo Sally Norton en una entrevista por teléfono. "Estaba terriblemente confundido en ese momento".
Bill Norton contó que "durante un periodo bastante largo" su padre se aisló y tuvo ideas paranoicas, sin saber si todavía lo buscaba el FBI; finalmente un abogado de la familia determinó que no era el caso, contó Sally Norton.

William Wallace Norton Jr., nació el 24 de septiembre de 1925 en Ogden, Utah, donde sus padres granjeros habían perdido su tierra durante la Depresión. Se mudaron a California. Su padre encontró trabajo como vendedor de artículos de mercería. En 1943, Norton se casó con Betty Conklin y se enroló en el ejército, sirviendo en Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Profundamente influido por la pobreza de su infancia y por su experiencia de guerra, escribió cuentos y varias piezas de teatro sobre la clase trabajadora que fueron representadas en pequeños teatros, hasta que se empezó a interesar en el cine.
El primer matrimonio de Norton terminó en divorcio. Además de su hijo -un guionista y director que vive en Venica, California, y sus hijas Sally y Joan, ambas de Los Angeles, le sobreviven su esposa Eleanor; su hija adoptiva Teresa Norton Wolverson, of Boston; ocho nietos y tres biznietos.
Norton pasó sus últimos años en Santa Barbara, donde se dedicó a la pintura y continuó ejerciendo su derecho a la indignación, escribiendo cartas a los políticos. "Realmente fue un padre fuera de lo común", dijo Joan Norton.
26 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
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Cincuenta Años con los Picapiedra


[Stephen Cox] [Bodas de oro de familia moderna de la Edad de Piedra. ‘Los picapiedra’ fue la primera serie animada en horario estelar. Ahora es un referente cultural].
Este mes hace cincuenta años, la noche del 30 de septiembre de 1960, Estados Unidos conoció a los Picapiedra [The Flintstone], la moderna familia de la Edad de Piedra de la televisión. Ese viernes noche, los niños no podían más de curiosidad. Los padres tampoco. Y los ejecutivos del canal ABC cavilaban pacientemente sobre su jugada. La primera comedia en serie animada para la televisión hizo historia.
"Recuerdo que nos sentamos a mirar el primer episodio", dice el actor Paul Reubens, que más tarde fue el actor principal de su propio programa para niños, ‘Pee-wee’s Playhouse’. "Creo que en esa época yo estaba en cuarto o quinto. La mera idea de ver una película de dibujos animados en horario estelar era excitante y había un montón de conmoción por ello. Me gustó como moldearon algunos personas utilizando a estrellas de verdad, como Ann Margrock y Stoney Curtis".
Ambientada en los animados suburbios de Bedrock, Fred y Wilma Flintstone (con las voces de los veteranos de la radio, Alan Reed y Jean Vander Pyl), junto con sus geniales vecinos Betty y Barney Rubble (Bea Benaderet y Mel Blanc), debían convertirse en una amalgama de diversión infantil y sátira adulta.
‘Los Picapiedra’ debía combinar la comedia realista con la prehistoria. La serie terminó con varios hitos históricos: Muy posiblemente, Fred y Wilma Flintstone fueron la primera pareja en ser mostrada durmiendo debajo de la misma, eh, losa de matrimonio. Y definitivamente se hizo un hueco en el mundo del cómic. Y hasta 1997, cuando ‘Los Simpson’ [The Simpsons] superaron a su predecesor prehistórico, ‘Los Picapiedra’ mantuvieron el récord como la serie de dibujos animados de horario estelar más larga de la historia.
John Stephenson, 87, que comparte un innegable tono familiar con Hanna Barbera en su modo de hablar, es uno de los últimos sobrevivientes de la histórica serie. Stephenson retrató al rimbombante patrón de Fred en la cantera de roca, el Sr. Slate, entre una multitud de ciudadanos de Bedrock durante los seis años de duración de la serie.
"Creo que la serie tuvo éxito porque era un cómic adulto y los espectadores la asociaron con ‘The Honeymooners’", dice. "Y con el entorno de la Edad de Piedra y buenos guiones, el público la adoró. Todavía la adoran".
Creada por leyendas de la animación como William Hanna y Joseph Barbera, ‘Los Picapiedra’ (titulada ‘The Flagstones’ en una primera versión) se convirtieron en propiedad emblemática de la fábrica de dibujos animados creada por el dúo para producciones de televisión. Después de producir un montón de series de Tom y Jerry para MGM, Hanna y Barbera fundaron su propia compañía y crearon personajes animados como el ganador de un Emmy, ‘Huckleberry Hound’, ‘Quick Draw McGraw’ y ‘Ruff and Reddy’. Sin embargo, esta vez decidieron audazmente reorientar sus esfuerzos y cambiar su formato habitual: Su nueva serie de televisión extendería el programa de animados a media hora y trataría de atraer al público de horario estelar. En 1960, eso no había ocurrido nunca.
En el proceso, Hanna-Barbera reinventaron el oficio de la animación, introduciendo un procedimiento de ‘animación limitada’ más económico y económicamente viable, que fue popular tanto en la red como con el público. Mientras muchos estudios de animación cerraban sus locales en Hollywood, Hanna y Barbera estaban justamente abriendo los suyos y tentando a los veteranos del oficio a unirse a ellos en su aventura. Algunos de los más grandes talentos de la animación ayudaron a pulir estas preciosas ‘piedras’. Con personajes cavernarios diseñados por el artista Ed Benedict y un talentoso equipo de dibujantes de animación, el extraordinario cómic despegó rápido. ‘Los Picapiedra’ se hicieron con admiradores leales, entre jóvenes y viejos, provocando una imparable cascada que finalmente allanó el camino para más favoritos del horario estelar, como ‘Los supersónicos’ [The Jetsons], ‘Don Gato’ [Top Cat] y éxitos rotundos, como ‘Los Simpson’ y ‘Padre de familia’ [Family Guy].
Stephenson atribuye al talento de Barbera haber dirigido el reparto como una clave para el encanto de la serie, al menos verbalmente. Durante esas sesiones de grabación en los estudios llenos de humo (durante un tiempo la serie fue patrocinada por cigarrillos Winston), no era raro oír a Barbera ladrar por los altavoces: "Les pago un montón de dinero por el guión, ¡así que quiero oír algunos diálogos!"
La gimnasia verbal era siempre franca y animada. "Era muy raro que quisiera que alguien hablara con tono moderado o en ánimo de conversación", explica Stephenson. "Quería que te lo dijeran en la cara, claramente deletreado, explicado".
Con el tiempo, ‘Los Picapiedra’ sufrieron muchas reencarnaciones, incluyendo varias series nuevas (incluso una serie titulada ‘The Blackstones’) y en los años noventa Fred y Wilma se convirtieron en notorias estrellas de cine con un par de largometrajes en vivo para Universal Studios.
Una spinoff [secuela de una serie anterior] fue un breve fragmento de ‘The New Fred and Barney Show’ de NBC titulado ‘Los Frankenpiedra’ [The Frankenstones], de 1979, que combinaba el talento de ‘Los Picapiedra’ con una pizca de ‘La familia Monsters’ [The Munsters]. Paul Reubens, que recién empezaba su carrera en televisión, prestó su voz a la serie.
"Soy un gran admirador de ‘Los Picapiedra’, así que cuando trabajé en ‘Los Frankenpiedra’, fue realmente excitante", recuerda. "La mera idea de ir a un estudio de grabación con Fred y Wilma Flintstone era increíble y un poco intimidante. Yo trabajé con Mel Blanc y eso fue inolvidable. La primera vez que fui, me asombró oír esas voces famosas salir de bocas de personas de carne y hueso; y esa gente adulta se tomaban muy en serio su trabajo. Me sorprendió y me moría de ganas de empezar a trabajar".
De momento, la clásica serie está en casa en el canal Boomerang de Cartoon Network, y sigue siendo una franquicia viable en todo el mundo de Warner Bros. Animation, el actual dueño de los personajes. Sólo basta mirar en las estanterías de cualquier tienda de abarrotes y verá cereales Fruity Pebbles y otros sabores azucarados más las coloridas vitaminas Flintstones al alcance de todos los niños.
Podría decirse que ‘Los Picapiedra’ es lo mejor que crearon los gigantes del dibujo animado, Hanna y Barbera. La serie puede tener medio siglo, pero para los admiradores de la televisión clásica sigue siendo una joya.
15 de octubre de 2010
11 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh