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pan y cine y el santo

Murió John Mortimer


Abogado y escritor. Creó que Rumpole. A los 85.
[Helen T. Verongos] El viernes murió en su casa en Oxfordshire, Inglaterra, John Mortimer, abogado, escritor, dramaturgo y creador de Horace Rumpole, el astuto defensor de las clases criminales británicas. Tenía 85 años.
Su muerte fue confirmada por su representante, Katherine Vile, que dijo que llevaba un tiempo enfermo.
Mortimer es mejor conocido en su país por la creación del personaje Rumpole, un entrañable y perdurable reliquia del poder judicial británico que se convirtió en un héroe de televisión en comedias de tribunales.
Pero como abogado en Gran Bretaña, Mortimer se hizo conocido en los años sesenta como defensor de la libertad de expresión y de los derechos humanos por defender casos que dijo que "exploraban las fronteras de la tolerancia". Fue nombrado Abogado de la Reina justo a tiempo para abordar algunos de los casos de derechos civiles que surgieron en Gran Bretaña en esa década, mientras continuaba escribiendo novelas, libros documentales, teatro y comedias.
Pero leer a Rumpole, o mirar los episodios de la popular serie de televisión ‘Rumpole of the Bailey’, es entrar no solamente en el cargado departamento de Rumpole o en las atiborradas salas de tribunal, sino también sentir la comezón de su amarillenta peluca de tribunal y los coletazos de su desaliñada toga cubierta de cenizas de cigarro.
Rumpole pasa sus días citando a Keats, y sus noches, bebiendo clarete en el bar Pommeroy, posponiendo el momento en que debe volver a casa y a su esposa, Hilda, conocida más comúnmente Aquella Que Debe Ser Obedecida.
Utilizando su ingenio y distracciones de sainete, Rumpole procura que se haga justicia, más a menudo que no superando en astucia a las ‘viejas novias’ y ‘viejas queridas’ del tribunal y revelando la intrínseca bondad de los acusados -o al menos su integridad e inconsistencia-, incluyendo a clanes como los Timsons, cuyos crímenes ocuparon durante generaciones a los agentes de policía.
Rumpole empezó en 1975 como un teleteatro de la BBC. La serie de televisión fue producida en Gran Bretaña por la ITV, a partir de 1978. Una vez que uno ha visto a Leo McKern desempeñar el papel, es difícil leer las historias de Rumpole sin oír sus entretenidos relatos.
Hay una cierta previsibilidad en las historias de Rumpole. Mortimer mismo reconoció en una entrevista en 2006 con el diario The Guardian que Rumpole no había "evolucionado" en más de treinta años de historias, guiones de televisión y novelas. "Lo que lo mantiene vivo es que puede comentar sobre cualquier cosa que esté ocurriendo en el momento", dijo.
Mortimer siguió escribiendo durante muchos años las aventuras de Rumpole. En ‘Rumpole and the Reign of Terror’ (2006), Rumpole defiende a un detenido por las leyes antiterroristas británicas, dándole a Mortimer la oportunidad de atacar las leyes que creía que ponían en peligro los derechos humanos.
También adaptó para la televisión ‘Retorno a Brideshead’ [Brideshead Revisited], de Evelyn Waugh, años después de quedar cautivado por el libro cuando era joven. De algún modo, pese a las exigencias de su carrera -un "asunto esquizoide, esto de ser escritor y ganarse la vida como abogado"-, Mortimer encontró tiempo para dedicarse a las cosas que le interesaron toda la vida, como las mujeres, escribir para los diarios y ocuparse del jardín que cultivaba su padre, Clifford Mortimer, cuya desproporcionada sombra lo acompañaría toda la vida.
El viejo Mortimer, que era conocido por su irascibilidad y severidad, fue un abogado especializado en peticiones de divorcio y testamentos. Perdió la vista cuando John era un niño, pero la ceguera no fue nunca ni discutida ni reconocida, y el padre siguió viviendo en gran parte como antes. Su esposa lo acompañaba en tren a tribunales, leyéndole en el trayecto, en voz alta, los documentos legales para que se mantuviera al día en sus casos, reproduciendo a menudo de las detalladas acusaciones sobre infidelidades maritales de otros viajeros.
Mortimer llevó a su padre y la relación que tenía con él al escenario en ‘Viaje alrededor de mi padre’ [A Voyage Round My Father], que fue finalmente producida como película para la televisión en 1981, rodada en la casa familiar, el Turville Heath Cottage, cerca de Henley on Thames, donde creció el joven Mortimer. Laurence Olivier hizo de Clifford Mortimer, reactualizando su muerte en la misma cama donde había muerto el padre.
Finalmente Sir John heredó el bufete de su padre. Después de incursionar en la novela, escribiendo en las mañanas antes de partir a tribunales, empezó a escribir radionovelas y consiguió su primer éxito en 1957 con ‘The Dock Brief’, transmitida por la radio de la BBC. Fue llevada al escenario años después.
Sus memorias, incluyendo ‘Clinging to the Wreckage’ (1982) y ‘Murderers and Other Friends: Another Part of Life’ (1994), mencionan decenas de nombres de gente del teatro y cine con las que tuvo alguna relación. Hay bandejas y bandejas de cóctel en sus historias y en los últimos años los entrevistadores a menudo observaron la presencia de lo que uno de ellos describió como una "Guinness cómodamente grande que bebe por su salud, aunque todavía falta mucho para el almuerzo".

John Clifford Mortimer nació el 21 de abril de 1923 en Londres, hijo de Clifford y Kathleen May Smith Mortimer. Estudió en el Brasenose College, de Oxford. En 1949 se casó con Penelope Fletcher, escritora, que llegó al matrimonio con tres hijos. Tuvieron dos hijos -Sally y Jeremy-, y se divorciaron. Más tarde se casó con Penelope Gollop, o ‘la segunda Penny’, como la llamaba. Sus hijos son Rosamond y Emily.
Un hijo hasta ahora desconocido, Ross Bentley, nacido de una relación con Wendy Craig, una actriz, salió a superficie cuando Mortimer estaba en sus setenta, y el autor proclamó sentirse encantado de acoger en su familia a su hijo y los nuevos nietos.
La existencia de Ross Bentley fue tratada en ‘The Devil’s Advocate’, una biografía no autorizada de Graham Lord (2005), que afirmaba que Mortimer siempre supo que tenía ese hijo. El autor lo negó.
En 2007 se publicó la biografía autorizada, ‘A Voyage Round John Mortimer’ (Viking), de Valerie Grove.
Como defensor de la libertad de expresión, Sir John defendió a la banda punk rock ‘The Sex Pistols’, que publicó un álbum que fue inicialmente prohibido por su título obsceno, así como la novela ‘Última salida, Brooklyn’ [Last Exit to Brooklyn], de Hubert Selby Jr., considerada inaceptable bajo la Ley de Publicaciones Obscenas de 1959.
También defendió la edición londinense de la revista Oz, que había sacado al mercado una edición para ‘escolares’, escrita e ilustrada por estudiantes. Entre las cosas que ofendieron a los censores, la revista mostraba la cabeza del personaje infantil del Oso Rupert encima de un cuerpo dibujado por Robert Crumb, dejando ver a Rupert en un estado de excitación sexual.
"Ocupándome de esos casos", escribió, "empecé a involucrarme como abogado en situaciones peligrosas. Llegué a creer en la verdad de lo que decía. Ya no hacía lo que se exigía de mí profesionalmente, el viejo taxi en la parada esperando al cliente para abrir la puerta y esperar las instrucciones, preparado para partir en cualquier dirección, con la duda suspendida".
Además, viajó a Nigeria para defender al dramaturgo y poeta Wole Soyinka de una acusación criminal.
En los últimos años, pese a su mala salud, Mortimer era un invitado habitual de fiestas y reuniones sociales. También mantenía un activo horario de escritura, contribuyendo frecuentemente con artículos de opinión en diarios londinenses.
En ‘Murderers and Other Friends’, uno de sus libros de memorias, Mortimer recordó una entrevista para un programa de radio en la que el entrevistador le pasó el obituario de su propia muerte, sugiriendo que sería "muy divertido" si lo leía en voz alta para sus radioyentes. Se negó a hacerlo. Pero dedicaba un buen montón de tiempo a reflexionar sobre la muerte.
Escribió sobre las indignidades de la vejez: la desalentadora escalera del comedor del restaurante, las ventajas de la silla de ruedas en los aeropuertos y sus desventajas en recepciones, dándole al usuario, en las fiestas, el punto de vista de la mirada de los niños y una visión a nivel de las entrepiernas de los invitados.
"Morir es un asunto de bufonadas y ridículos", escribió en ‘The Summer of a Dormouse: A Year of Growing Old Disgracefully’ (2000). "La vejez no es un proceso gradual o amable. Es rápido, te pasa por encima y se aleja riendo. No debería envejecer nadie que no esté preparado para hacer el ridículo".

27 de enero de 2009
17 de enero de 2009
©new york times 
[viene de mQh]

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