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pan y cine y el santo

Murió Robert Easton


Actor. Era conocido como el Henry Higgins de Hollywood. Le enseñó a Forest Whitaker a hablar como Idí Amín y trabajó con Charlton Heston, Anne Hathaway y Robert Duvall.


[Elaine Woo] Murió Robert Easton, actor de carácter cuyo vasto dominio de toda una gama de acentos extranjeros y regionales estadounidenses le brindó una segunda carrera como instructor lingüístico para estrellas de Hollywood como Charlton Heston y Anne Hathaway. Tenía 81 años.
Llamado a menudo el Henry Higgins de Hollywood, falleció por causas naturales el viernes en su casa en Toluca Lake, informó su hija, Heather Woodruff Perry.
Consumado foniatra, como Higgins, el exigente instructor lingüístico en el musical ‘Mi bella dama’ [My Fair Lady], Easton enseñó a Forest Whitaker las inflexiones africanas del dictador ugandés Idí Amín y a Ben Kingsley los ásperos tonos de un mafioso neoyorquino. Ayudó a Arnold Schwarzenegger a convertir su acento austriaco en inglés ruso y el quebrado irlandés de Liam Neeson en el acento de Kentucky. También supervisó a Heston en una bañera en Munich, ayudando al actor a hablar como escocés.
Cuando el actor Robert Duvall firmó para representar al comandante confederado Robert E. Lee en la película ‘Dioses y generales’ [Gods and Generals] hace algunos años, solicitó la ayuda de Easton para sonar auténticamente virginiano. El amable instructor se hizo pronto popular con el resto del reparto.
“Me dijeron: ‘Queremos acentos virginianos’”, recordó Duvall en una entrevista el miércoles. “Bob dijo: ‘¿Cuál de ellos? Hay veintiún acentos diferentes, desde la precordillera hasta el océano’. Los conocía todos”.
“Era un hombre maravilloso, una personalidad única, y un maestro en su oficio”.
Pese a recientes problemas de salud, Easton siguió trabajando como instructor utilizando el teléfono y la grabadora. “Hace un mes, grabó todo un guión para John Travolta”, contó su hija.

Nacido como Robert Easton Burke en Milwaukee el 23 de noviembre de 1930, Easton adquirió su conciencia lingüística cuando, de niño, luchaba por superar su tartamudez. Sus padres se divorciaron cuando tenía siete y se mudó a vivir con su madre en San Antonio. Observando que los tejanos tendían a alargar sus palabras, se obligó a hablar más lentamente, lo que le permitió dominar su tartamudeo.
A los catorce se presentó a una audición para un anuncio en el popular programa radial ‘Quiz Kids’ y recorrió el país con un elenco de niños prodigio. A los dieciocho, el adolescente de un metro noventa de estatura estaba consiguiendo roles en Hollywood, principalmente representando a paletos debido a su pesado acento tejano. Trabajó en ‘The Burns and Allen Show’, ‘Father Knows Best’, ‘The Jack Benny Show’, ‘The Red Skelton Show’, ‘Caravana’ [Wagon Train], ‘Látigo’ [Rawhide] y ‘La ley del revólver’ [Gunsmoke].
Preocupado de que fuera encasillado como el alguacil estúpido o el primo paleto, decidió aprender diferentes acentos para ampliar sus oportunidades. Descubrió que tenía talento para imitar los dialectos regionales.
En 1961, después de casarse con June Grimstead, se mudó a vivir con ella en Inglaterra y empezó a estudiar fonética en la University College  en Londres. Para cuando volvió a Hollywood tres años más tarde, había aprendido varios acentos europeos. Sus colegas actores, impresionados por su nueva habilidad, le pidieron que les enseñara. Al poco rato estaba trabajando como instructor lingüístico, oficio que se convirtió rápidamente en su principal actividad.
Con los años, aprendió a adaptarse a los diferentes estilos de aprendizaje de sus clientes. Encontró que algunos actores, como Robin Williams, tenían una fuerte capacidad auditiva y podían aprender acentos escuchando y repitiendo.
Otros eran más visuales y necesitaban trabajar con guiones fonéticos. “Encontró un modo de explicar las cosas”, dijo Whitaker, que definió a Easton como un artista que entendía la vibración del poder de las palabras. “Creamos nuestro propio lenguaje”.
Otros tenían estilos más físicos, como Patrick Swayze, que tenía formación de bailarín. Para esos estudiantes, contó Easton al Chicago Tribune en 1992, “les hablo sobre la diferencia en la posición de la boca, lo que ocurre con las cuerdas vocales y cómo hace que la voz suene menos o más nasal”.
Amplió su repertorio durante sus viajes al extranjero, absorbiendo los ritmos de los taxistas y tenderos locales y de otros huéspedes de hotel. A menudo incluyó a su esposa en sus estudios, indicándole que continuara hablando con una persona desprevenida mientras él tomaba apuntes.
Su esposa murió en 2005 después de 44 años de matrimonio. Le sobreviven su hija y una nieta.
Donde quiera que fuese, Easton recorría las librerías, convirtiendo su casa en un paraíso para lingüistas con cerca de quinientos mil libros sobre idiomas y culturas del mundo. Bolsas y cajas con libros ocupaban todos los rincones de su casa, y otros lugares menos habituales.
“Tenía dos coches ‘jubilados’ en la entrada”, contó su hija. “Adivinen qué tenía dentro. Era algo excéntrico con sus libros”. La hija espera fundar una biblioteca para que actores y académicos tengan acceso a ellos.
Entre sus encargos como instructor, Easton enseñaba en la Universidad de California en Los Angeles y en la Universidad de Carolina del Sur. También siguió trabajando como actor en películas como ‘La leyenda de la ciudad sin nombre’ [Paint Your Wagon], ‘Pedro y el dragón’ [Pete’s Dragon], ‘Cementerio viviente 2’ [Pet Sematary II] y ‘Colores primarios’ [Primary Colors]. Fue un juez Klingon en ‘Star Trek VI: aquel país desconocido’ [Star Trek VI: The Undiscovered Country] (1991).
Como instructor lingüístico, también trabajó con personas que no eran famosas, como un abogado de Nueva York que perdía sus casos en California debido a que los jurados, al oír su modo de hablar rápido y nasal, lo juzgaban mañoso e impaciente. Después de aprender a hablar más lentamente y mejorar su calidad tonal, empezó a ganar casos, de acuerdo a Easton.
En uno de sus trabajos más difíciles, el instructor de idiomas ayudó a la actriz japonesa Yoko Shimada en la miniserie ‘Shogun’. Ella no hablaba inglés y convertía palabras como “orden” en “olor”, pero después de trabajar tres semanas con Easton desaprendió su pronunciación enrevesada y llegó a ganar un Globo de Oro en 1981.<br>“Soy un gran convencido de la filosofía de que nada se pierde en el universo”, dijo Easton al Times en 1992. “Así que cuando trabajo con alguien que es extranjero y está tratando de perder su acento, siempre pienso que puedo regalarle el suyo a otros”.<br>28 de diciembre de 2011 <br>©los angeles times

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