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pan y cine y el santo

Murió Peter Falk


Actor famoso por su personaje ‘Columbo.’ En una carrera de más de cincuenta años, que incluyó películas, teatro y televisión, el desaliñado teniente Columbo se convirtió en uno de los personajes más memorables de la televisión.
[Dennis McLellan] Murió el jueves Peter Falk, el actor de voz cascajosa que se convirtió en un símbolo permanente de la televisión como el teniente Columbo, el detective de gabardina arrugada del departamento de homicidios de la policía de Los Angeles que tenía siempre "una pregunta más" para los sospechosos. Tenía 83 años.
Falk, del que se dice que sufría de demencia, falleció en su casa en Beverly Hills, informó en una declaración Larry Larson, amigo y abogado de la esposa de Falk, Shera.
En una carrera que se extendió durante más de cincuenta años, que incluyó Broadway, películas y la televisión, Falk apareció en más de cincuenta largometrajes, entre otros en ‘Una mujer bajo la influencia’ [A Woman Under the Influence; Neurosis de mujer], ‘Maridos’ [Husbands], ‘Luv... quiere decir amor’ [Luv], ‘Mikey y Nicky’ [Mikey and Nicky], ‘Los suegros’ [The In-Laws; No disparen, soy dentista], ‘Las alas del deseo’ [Wings of Desire], ‘La carrera del siglo’ [The Great Race], ‘El detective barato’ [The Cheap Detective], ‘Mi rebelde Cookie’ [Cookie] y ‘La princesa prometida’ [The Princess Bride; El pirata y la princesa.]
‘Maridos’ (1970) y ‘Neurosis de mujer’ (1974), escritas y dirigidas ambas por un íntimo amigo de Falk, John Cassavetes, le dieron a Falk dos de sus papeles dramáticos mejor conocidos.
Pero fue en su papel como el obrero y hombre de familia que trata de hacer frente a su mujer mentalmente inestable (Gena Rowlands) en ‘Neurosis de mujer’ que creó lo que el ex crítico de cine del Times, Charles Champlin, definió como "uno de los retratos más complejos y contradictorios de su carrera."
A través de un portavoz, Rowlands dijo el viernes al Times: "Hoy hemos perdido a alguien que era muy especial y ocupaba un lugar en mi corazón. Fue no solamente un gran actor, sino también un gran amigo."
Al principio de su carrera, Falk ganó dos nominaciones al Oscar al mejor actor secundario -por su papel como un vicioso asesino a sueldo de la mafia en ‘El sindicato del crimen’ [Murder, Inc.] (1960) y por su retrato del hombre de confianza de un gángster en el drama y comedia ‘Un gángster para un milagro’ [Pocketful of Miracles; Milagro por un día] (1961) de Frank Capra.
En la pantalla, la combinación que hacía Falk de dureza y amabilidad llevó a la columnista de Hollywood, Hedda Hopper, a etiquetar al actor nacido en Nueva York como "otro James Cagney o John Garfield: un hombre que reemplaza a los irremplazables."
En 1962, Falk ganó el primero de los cinco Emmys que recibió, por su papel como el camionero que se hace amigo de una chica solitaria y embarazada en ‘El precio de los tomates’ [The Price of Tomatoes], un episodio de ‘The Dick Powell Show.’
Diez años después, recibió elogios en Broadway como el desgastado ejecutivo publicitario de Nueva York en la exitosa comedia de Neil Simon, ‘El prisionero de la Segunda Avenida’ [The Prisoner of Second Avenue.]
Pero nada que haya hecho Falk lo acercó nunca a la fama y popularidad que cosechó con el retrato en ‘Columbo’, el drama policial por el que recibió cuatro Emmys.
Lanzada con dos películas de televisión con Falk -‘Prescripción: asesinato’ [Prescription: Murder] en 1968 y ‘Rescate por un muerto’ [Ransom for a Dead Man] en 1971-, ‘Columbo’ empezó en el otoño de 1971 como uno de los tres programas de noventa minutos de ‘NBC Sunday Mystery Movie’, alternando con ‘McMillan y esposa’ [McMillan and Wife], con Rock Hudson y Susan Saint James, y ‘McCloud’, con Dennis Weaver.
‘Columbo’, sin embargo, se convirtió en la parte más sobresaliente de la serie. "No existe ningún detective en la televisión que pueda tocarlo, sea en estilo o en audiencia", escribió un crítico sobre Falk.
El formato de la serie, creada por Richard Levinson y William Link, invertía la fórmula del detective clásico: el público de televisión ya sabía quién lo había hecho cuando Columbo llegaba al sitio del suceso. El disfrute de los espectadores era ver cómo Columbo unía obstinadamente las piezas del enigma. Como dijo en un episodio: "Tengo un mosquito que me obliga a atar los cabos sueltos."
Columbo, que nunca tuvo nombre de pila, se convirtió en uno de los personajes más memorables de la televisión: fue el número 7 de la lista de los ‘TV’s Fifty Greatest Characters Ever’ [Los 50 personajes más grandes de la historia de la televisión], de la TV Guide de 1999.
Con sus cabellos castaño oscuro despeinados, un cigarro barato incrustado entre sus dedos y su desgastada gabardina color canela, el simpático teniente era tan poco atractivo como su viejo y desteñido Peugeot.
En realidad, cuando Columbo tocó el tema de la ropa de hombre y la vanidad masculina en uno de los primeros episodios, la estrella invitada, Suzanne Pleshette, como en el título del episodio ‘Witness to a Murder’ [Testigo de un asesinato], miró al desaliñado detective y observó: "A algunos hombres, teniente, no les gusta verse como una cama todavía por hacer."
La serie a menudo recalcaba la falta de sentido de la moda de Columbo. Tomando nota de la desgastada ropa del detective, un sospechoso le preguntó una vez: "¿Eres un agente encubierto?" Columbo replicó: "No, pero sí mal pagado." [Juego de palabras entre ‘undercover’ (encubierto) y ‘underpaid’ (mal pagado).
En otro episodio, una monja de un comedor parroquial donde Columbo estaba entrevistando a un testigo echó una mirada a su raída gabardina, lo confundió con un indigente e insistió en buscarle un impermeable en buen estado en la colección de ropa usada del refugio.
Columbo: "Sabe usted, realmente aprecio lo que hace por mí, en serio, pero esta gabardina la estoy usando hace siete años."
Hermana: "¡Oh, pobrecito!"
Reprendido por la hermana de que no debía sentirse avergonzado por su raído impermeable, Columdo le dice: "No, me siento muy orgulloso con él."
Pero más allá de su arrugada apariencia, su franca e infantil curiosidad y aparente despiste generalizado -pierde frecuentemente su lápiz y tiene que pedir prestado uno para hacer sus apuntes-, nunca hubo ninguna duda de que Columbo era el hombre indicado para el trabajo que hacía.
Con la cabeza ladeada, ligeramente encorvado y rascándose de vez en vez su arrugada frente, daba la impresión de no estar entendiendo nada, pero no se perdía ningún detalle.
Para un sospechoso, eso no quedaba nunca tan claro como cuando Columbo se dirigía hacia la puerta, paraba y con su grave voz, decía: "Oh, quiero preguntarle una sola cosa más..."
Falk consideraba a Columbo su mejor personaje, al que nunca se cansó de representar.
"Lo adoro", dijo a TV Guide en 2000. "Es un excéntrico, totalmente indiferente a la impresión que causa en la gente. Su obsesión la oculta su simpatía. Tiene un pícaro sentido del humor, es amable por naturaleza y totalmente desprovisto de pretensiones. Pero que Dios ayude al que cometa un crimen en Los Angeles."
En 1989, Falk volvió en la nueva serie de ‘Columbo’ como parte de ‘The ABC Mystery Movie’, una nueva serie de tres dramas de dos horas. Después del fin de la serie en 1990, continuó apareciendo periódicamente en las películas de ‘Columbo’ para la televisión, hasta 2003.
En 2000, después de representar a su famoso personaje de televisión durante más de tres décadas, Falk reconoció que se habían hecho solo cambios ligeros.
"Es más difícil encender una cerilla; hay algunas manchas de ketchup más en la gabardina", dijo a TV Guide. "Aparte eso, todavía nos morimos por saber qué está pensando."

Falk nació en Nueva York el 16 de septiembre de 1927 y creció en Ossining, Nueva York, donde sus padres eran dueños de una boutique. (Décadas más tarde, Ossining dio su nombre a una calle -Peter Falk Place-, cuya placa fue descubierta jalando una gabardina estilo Columbo.)
A los tres, Falk fue operado para removerle un tumor maligno que le costó su ojo derecho. Más tarde recordó que tenía miedo de que le preguntaran qué le había pasado a su ojo. Pero para cuando alcanzó la adolescencia, su timidez desapareció cuando se dio cuenta de que podía reírse con ello.
Una vez, cuando le cobraron injustamente en un partido de béisbol, Falk se sacó su ojo de cristal y se lo pasó al árbitro, diciéndole: "Usted lo necesita mucho más que yo."
En la secundaria, fue un atleta de tres letras (béisbol, baloncesto y carreras) , miembro del equipo de debates y presidente del último curso.
Falk, que actuó primero en teatro en un musical de campamento de verano, también tuvo roles secundarios en producciones dramáticas en la secundaria.
"Pero", dijo a la revista People en 1991, "no podía contarle a ninguno de los tipos que eran mis amigos que quería ser actor. Habría sido demasiado raro."
Tras terminar la secundaria en 1945, Falk consiguió un trabajo de un año como cocinero en la marina mercante. Estudió en el Hamilton College, de Clinton, Nueva York, de 1946 a 1948, y después en la New School for Social Research, de Nueva York, donde terminó ciencias políticas en 1951.
Dos años después se licenció en administración pública en la Universidad de Siracusa y empezó a trabajar como experto en eficiencia en el Connecticut State Budget Bureau en Hartford.
En su tiempo libre, se unió a un grupo de teatro comunitario en Hartford, el Mark Twain Maskers, y estudió con la famosa actriz Eva Le Gallienne en el White Barn Theatre en Westport.
Apoyado por Le Gallienne para que se convirtiera en actor profesional, Falk dejó su trabajo y se mudó a Nueva York.
Falk, que siguió estudiando actuación en Nueva York, llamó primero la atención por su papel como tabernero en un revival en off-Broadway de ‘El repartidor de hielo’ [The Iceman Cometh], de Eugene O’Neill, en 1956, con Jason Robards.
Hizo su debut en Broadway representando al soldado inglés en ‘Saint Joan’ en 1956 y apareció en programas de televisión como ‘Studio One’ y ‘La ciudad desnuda’ [Naked City.]
Aunque Falk hizo una prueba de cámara para Columbia Pictures a fines de los años cincuenta, el jefe del estudio, Harry Cohn, lo rechazó diciendo: "Por el mismo dinero me consigo un actor con dos ojos."
Pero su ojo de cristal nunca fue un obstáculo.
Después de dos actuaciones nominadas a un Oscar y a un Emmy a principio de los años sesenta, a Falk le ofrecieron -y rechazó- varios roles en series de televisión.
Pero aceptó ‘The Trials of O’Brien’, una serie jurídica en la que fue un talentoso abogado de Nueva York con una vida personal mucho menos exitosa. Aunque fue un éxito entre los críticos, la serie tuvo mala audiencia y fue terminada en 1966 después de la primera temporada.
Para Falk, que había representado a personajes pesados en el curso de los años, ‘Columbo’ fue un cambio bienvenido.
"He hecho demasiadas series en las que entro a un cuarto de hospital donde hay un hombre en la cama y me acerco y apago el oxígeno", dijo a TV Guide en 1972, "Le he disparado a gente, he apuñalado y golpeado a personas en muchas escenas sangrientas. No es nada divertido. Me gusta hacer cosas optimistas, en las que la gente trata de vivir, no de morir."
Durante su largo papel como Columbo, Falk recibió un montón de correspondencia de agentes de policía.
"Hay polis que te dicen: ‘Uso la técnica de Columbo’", dijo al Times en 1990. "O puedes estar en un lugar y se acerca un poli a decirte: ‘Tenemos un Columbo en el cuerpo, y lo llamamos Columbo. Para su cumpleaños le compramos una gabardina.’ Me mandan fotos de polis vestidos como Columbo. Así que es algo que les gusta."
Aunque es difícil imaginar a otro actor en el papel del personaje, los creadores de ‘Columbo’, Levinson y Link, le ofrecieron el rol a Bing Crosby, entonces de 67 años, que lo rechazó.
Como decía Falk a menudo: "Gracias a Dios que tenía un campeonato de golf."
Falk se casó con su primera esposa, Alyce, en 1960, y adoptó dos hijas -Catherine y Jackie. Al año después la pareja se divorció en 1976 y el actor se casó con la actriz Shera Danese.
A fines de 2008, Catherine Falk solicitó la tutoría de su padre, argumentando que no le habían permitido verlo desde que lo operaron de la cadera antes ese mismo año. Más tarde retiró una petición para hacerse con el control de sus finanzas.
En 2009, la corte permitió que su esposa se ocupara de su cuidado personal y asuntos, pero ordenó también que su hija pudiera ver a su padre durante treinta minutos mes de por medio, un mandato que se respetó hasta el momento de su muerte.
Le sobreviven entre otros su esposa y sus dos hijas.
[Valerie J. Nelson contribuyó a este artículo.]
4 de julio de 2011
24 de junio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

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