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pan y cine y el santo

Murió William Norton


Escritor y guionista.
[Bruce Weber] Falleció el 1 de octubre, en Santa Bárbara, California, el guionista de Hollywood William Norton, cuya propia historia de vida pondría en aprietos la credibilidad de la mayoría de sus guiones. Tenía 85 años.
Según informó su hija Joan, la causa de su muerte fue un ataque al corazón.
En una fase más tardía de su vida, Norton fue encarcelado por porte ilegal de armas de fuego, mató a un delincuente que entró a su casa y fue llevado ilegalmente a Estados Unidos por su hija y su ex esposa.
Sin embargo, hasta entonces había sido un exitoso guionista de Hollywood, con más de veinte largometrajes a su haber, la mayoría de ellos aventuras intensas, frenéticas y ligeramente paródicas que servían como vehículos de hombres y mujeres carismáticos, como John Wayne, Burt Lancaster y Angie Dickinson.
Sea que estuviesen ambientadas en Europa en tiempos de guerra, en el viejo Oeste, en corruptos condados sureños, o, en un caso, en Inglaterra (en la película de policías ‘La ley de Brannigan’ [Brannigan], de 1975, en la que Wayne es un detective de Chicago que causa estragos en Londres), las películas de Norton incluían escenas de persecución, balaceras, peleas a puñetazos y de contenido erótico, si no directamente sexual. Escribió varias películas para Burt Reynolds, incluyendo ‘Sam Whiskey’, ‘Gator, el confidente’ [Gator] y ‘Los traficantes’ [White Lightning]. Entre sus películas para Dickinson destaca ‘Big Bad Mama’, producida por Roger Corman, sobre un pistolero y asaltante de bancos con sus hijas cómplices durante la Depresión.
Norton no se tomaba su obra muy en serio. El día antes de su muerte, contó su hijo Bill, una enfermera preguntó si habría visto alguna película escrita por él. "No creo que tu IQ sea tan bajo", replicó Norton.
Sin embargo, una de sus primeras películas, ‘Camino de la venganza’ [The Scalphunters] (1968), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Burt Lancaster, Ossie Davis y Shelley Winters, tenía un lado serio. Ambientada en el Oeste en los días previos a la Guerra Civil, cuenta la historia de un trampero blanco (Lancaster) y un erudito esclavo fugitivo (Davis), que empiezan como encarnizados rivales pero terminan uniéndose para hacer frente a enemigos mutuos, indios y forajidos. La película ilustra conscientemente la búsqueda de la justicia social, un concepto que, bien o mal fundamentado, fue también un factor determinante en las aventuras de Norton fuera de la pantalla.
En 1985, Norton, cuyos antepasados eran irlandeses, se mudó a Irlanda y se indignó con los ataques contra casas de católicos en Irlanda del Norte. Con su esposa, Eleanor, volvieron a California, compraron un pequeño cargamento de armas y las embarcaron hacia Francia, con la intención de enviarlas a Irlanda para que los católicos pudiesen defenderse a sí mismos. La pareja fue arrestada en Francia y Norton, entonces de sesenta años, pasó dos años en la cárcel. (Su esposa fue dejada en libertad antes).
Tras su liberación fue acusado en Estados Unidos de exportar ilegalmente armas de fuego, de modo que él y su esposa se marcharon a Nicaragua. Una noche, cuenta su hijo, unos ladrones entraron en su casa en las afueras de Managua y los maniataron, pero Norton se soltó y disparó y mató a uno de ellos.
"No se presentaron cargos", escribió Bill Norton en un e-mail. "Se resolvió que fue defensa propia".
A principio de los años noventa Norton, que había sido miembro del Partido Comunista y activista por los derechos civiles cuando era joven -fue citado por el Comité de Actividades Antiestadounidenses del Congreso en 1958-, se mudó a Cuba. Pero después de presenciar las penurias de los cubanos pobres se desilusionó del socialismo y se marchó del país un año después para mudarse a México, donde decidió correr el riesgo y volver a Estados Unidos. Le pidió ayuda a su primera mujer, Betty, y a su hija Sally, que condujo de Los Angeles a Tijuana para recogerlo.
"Lo pasamos al otro lado de la frontera", dijo Sally Norton en una entrevista por teléfono. "Estaba terriblemente confundido en ese momento".
Bill Norton contó que "durante un periodo bastante largo" su padre se aisló y tuvo ideas paranoicas, sin saber si todavía lo buscaba el FBI; finalmente un abogado de la familia determinó que no era el caso, contó Sally Norton.

William Wallace Norton Jr., nació el 24 de septiembre de 1925 en Ogden, Utah, donde sus padres granjeros habían perdido su tierra durante la Depresión. Se mudaron a California. Su padre encontró trabajo como vendedor de artículos de mercería. En 1943, Norton se casó con Betty Conklin y se enroló en el ejército, sirviendo en Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Profundamente influido por la pobreza de su infancia y por su experiencia de guerra, escribió cuentos y varias piezas de teatro sobre la clase trabajadora que fueron representadas en pequeños teatros, hasta que se empezó a interesar en el cine.
El primer matrimonio de Norton terminó en divorcio. Además de su hijo -un guionista y director que vive en Venica, California, y sus hijas Sally y Joan, ambas de Los Angeles, le sobreviven su esposa Eleanor; su hija adoptiva Teresa Norton Wolverson, of Boston; ocho nietos y tres biznietos.
Norton pasó sus últimos años en Santa Barbara, donde se dedicó a la pintura y continuó ejerciendo su derecho a la indignación, escribiendo cartas a los políticos. "Realmente fue un padre fuera de lo común", dijo Joan Norton.
26 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
©new york times
cc traducción mQh








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1 comentario

Isabella Miranda -

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Isabella Miranda
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