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pan y cine y el santo

Murió Jean Simmons


La radiante belleza era conocida por su asombrosa versatilidad. En una carrera que se extendió por más de sesenta años, actuó en cerca de 55 largometrajes y casi igual número de producciones para televisión.
[Valerie J. Nelson] Murió Jean Simmons, la radiante actriz inglesa que, de adolescente, trabajó con Laurence Olivier en ‘Hamlet’ y emergió como una estrella cuya carrera floreció en los años cincuenta y sesenta en películas como ‘Ellos y ellas’ [Guys and Dolls], ‘El fuego y la palabra’ [Elmer Gentry] y ‘Espartaco’ [Spartacus]. Tenía 80 años.
Simmons, que ganó un Premio Emmy por su papel en la miniserie de los años ochenta, ‘El pájaro espino’ [The Thorn Birds], falleció el viernes tarde en su casa en Santa Mónica, informó Judy Page, su agente. Sufría de cáncer al pulmón.
"La impresionante belleza de Jean Simmons oscurecía a veces su extraordinario talento como actriz", dijo al Times en un email el escritor e historiador del cine, Alan K. Rode.
Descubierta a los catorce en una clase de baile por un cazatalentos, hizo varias películas antes de atraer la atención por su retrato de la joven Estela en la adaptación cinematográfica de David Lean de la novela de Charles Dickens, ‘Grandes esperanzas’ [Great Expectations].
Considerada como una de las películas británicas más importantes de la historia, tuvo un impacto permanente en la actriz, que tenía diecisiete cuando fue estrenada. Hasta entonces, el cine había sido "diversión y juegos", dijo ella más tarde, pero se dio cuenta de que podría hacer una carrera.
"Eso fue cuando pensé: ‘Oh, sí, creo que esto es lo mío’", contó Simmons al San Diego Union-Tribune en 1990.
Después de que Olivier la aproximara para el papel de Ofelia de su película ‘Hamlet’ en 1948, recibió la primera de dos nominaciones a un Oscar. Más de viente años después, fue nominada por su abrasador retrato de una esposa alcohólica en ‘Un final feliz’ [The Happy Ending].
Olivier instó a la joven actriz a perfeccionar su talento actuando en teatro, pero ella escogió un camino más romántico -y siguió a su futuro marido, el elegante ídolo de la pantalla, Stewart Grander, a Hollywood.
Howard Hughes compró su contrato a una compañía británica, pero casi hizo fracasar su naciente carrera americana. Después de enredarse en un litigio contractual con Hughes, entonces jefe de los Studios RKO, este impidió que apareciera en papeles importantes hasta que solucionó el conflicto.
"Una extraordinaria excepción de su tiempo en RKO fue ‘Cara de ángel’ [Angel Face] (1952), un maravilloso film noir que tuvo a Simmons como una vampiresa con intenciones homicidas con Robert Mitchum", escribió Rode.
En una carrera que se extendió por más de sesenta años, actuó en cerca de 55 largometrajes y casi en un mismo número de producciones para la televisión. En los años cincuenta y sesenta hizo más de treinta películas y exhibió su versatilidad trabajando en películas históricas, románticas, musicales y dramas.
Fue co-protagonista con actores notables, como Richard Burton en ‘La túnica sagrada’ [The Robe]; Gregory Peck en la película de vaqueros, ‘Horizontes de grandeza’ [The Big Country]; Marlon Brando en ‘Desiree, la amante de Napoleón’ [Desiree]; y Brando y Frank Sinatra en ‘Ellos y ellas’.
Mientras hacía el personaje del título de ‘Desiree’, se sentía tan intimidada por el actor que "me olvidaba de lo que tenía que hacer", dijo a la Union Tribune en 1990.
Cuando Brando y Simmons volvieron a actuar en ‘Ellos y ellas’ en 1955, debieron inicialmente sincronizar sus labios con las canciones.
Durante un ensayo, "llegó un día Samuel Goldwyn al estudio y nos oyó y dijo: ‘Creo que es mejor que tú cantes por tu propia cuenta... Quizás no suenas tan bien, pero al menos eres tú’", recordó en la entrevista con el Union-Tribune.
Entre sus películas su preferida era ‘La actriz’ [The Actress], de 1953, sobre la que dijo que "simplemente la adoraba" por el "inmenso placer" de trabajar con Spencer Tracy, que se convirtió en un buen amigo, dijo en la entrevista de 1990.
También disfrutó de ‘Página en blanco’ [The Grass Is Greener], en la que fue protagonista con Cary Grant, "porque era una comedia y yo normalmente trabajo de pudín duro", dijo al Toronto Star en 1988.
En 1960, ella y Granger se divorciaron después de una década de matrimonio. Ese mismo año se casó con Richard Brooks, que la acababa de dirigir como la piadosa evangelista de ‘El fuego y la palabra’.
En 1987, Brooks dijo a la revista People: "Todos los hombres que conocía me decían: ‘Siempre me gustó tu esposa’", que era considerada una de las grandes bellezas de la pantalla de su generación.
"Para hombres de cierta edad, el recuerdo de ver a Simmons desnuda de espalda en la película ‘Espartaco’ (1960) se sitúa entre sus gestos sensuales más impactantes de su carrera", dice el artículo en People. Retrató a la enamorada de Kirk Douglas en la épica romana.
Brooks la dirigió en la película de 1969, ‘Un final feliz’, que también escribió. Dijo más tarde que había creado el personaje de una esposa alcohólica como un modo de decirle a su esposa en la vida real que ella también tenía un problema con la bebida.
Sobre su rompimiento después de casi dieciocho años de matrimonio, Simmons dijo: "Simplemente la mezcla entre el alcoholismo y la adicción al trabajo no estaba funcionando".
En 1986 se sometió a un tratamiento por su alcoholismo en el Betty Ford Center en Rancho Mirage. "Todo lo que puedo hacer es agradecer a Dios por la señora Ford", dijo Simmons en la entrevista con People.
Después de casarse en segundas nupcias, se retiró durante algunos años. Tuvo dos hijas, una con Granger, llamada Tracy, por su co-estrella en ‘La actriz’, y otro con Brooks, llamada Kate, por Katharine Hepburn.
Simmons volvió a la gran pantalla en 1963 con ‘Todos los caminos llegan a casa’ [All the Way Home], realizando una "actuación de gran calibre" como una madre recién viuda, de acuerdo a la ‘Leonard Maltin’s Movie Guide’.
Pero le costaba encontrar buenos papeles.
"Toda actriz tiene que enfrentarse al hecho de que hay chicas más jóvenes y más guapas que tú", dijo Simmons al Toronto Star en 1988. "Una vez que vas más allá de la vanidad del negocio, te empiezan a dar papeles más difíciles".
Empezó a trabajar cada vez más en películas para la televisión y miniseries.
En los años ochenta apareció en el drama histórico de ABC, ‘Norte y sur’ [North and South] y en su secuela; en una versión bien recibida de ‘Grandes esperanzas’ en Disney Channel como la miserable reclusa, la señorita Havisham; y como la madre, Fiona ‘Fee’ Cleary en la serie de ABC, ‘El pájaro espino’.
"No tengo una personalidad dominante. Me ayudó a deslizarme muy fácilmente en mis roles", dijo al Toronto Star en 1988. "Simplemente tenía que ser la madre en ‘El pájaro espino’. Pero entendía su dolor. Molesté al productor hasta que cedió. Me dijo que no era un papel para una estrella. Pero era por eso que lo quería".

Jean Merilyn Simmons nació el 31 de enero de 1929 en Londres, como hija de Charles y Winifred Ada Simmons.
Su padre compitió como atleta británico en las Olimpíadas de 1912 y más tarde instructor. Murió cuando ella tenía dieciséis.
Su madre describió una vez Cricklewood, la zona del norte de Londres donde creció Simmons, como "un lugar donde hacen bonitos repuestos para coches".
A los 15, Simmons apareció en cinco películas británicas, incluyendo un papel como precoz adolescente en ‘Give Us the Moon’. También apareció en importantes producciones británicas como ‘Narciso negro’ [Black Narcissus] (1947) y ‘La laguna azul’ [The Blue Lagoon] (1949).
En 1956 adquirió la ciudadanía estadounidense. Mientras estuvo casada con Granger, vivió en un rancho en Arizona.
Durante años vivió en su casa en Santa Mónica, que decoró en un estilo que describió una vez como "revoltijo mañanero".
"Fue extraordinario que una chica de Cockney de Cricklewood lograra todo esto", dijo en una entrevista con Times en 1989, expresando asombro por la vida que había llevado. "Si no hubiese sido por esa academia de baile, me habría casado y habría tenido hijos como mi mamá y habría tenido una vida normal.
"Mi carrera tuvo un montón de reveses", dijo. "Pero en lo esencial ha sido maravillosa".
Le sobreviven sus dos hijas, Tracy Granger y Kate Brooks.

1 de febrero de 2010
23 de enero de 2009
©los angeles times
[viene de mQh]

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