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pan y cine y el santo

Murió Patrick Swayze


Estrella de ‘Dirty Dancing’ y ‘Ghost’. El año pasado le habían diagnosticado cáncer al páncreas. Estaba escribiendo sus memorias.
[Valerie J. Nelson] Falleció Patrick Swayze, actor y bailarín de ballet clásico cuyo papel en la perdurablemente popular ‘Dirty Dancing’ lo convirtió en una estrella de cine y debió luchar contra la alienación de la fama y contra su caracterización como actor protagonista. Tenía 57 años.
Swayze, que también fue protagonista de la exitosa película ‘Ghost, la sombra del amor’ [Ghost], murió en Los Angeles rodeado por sus familiares, informó su publicista Annett Wolf.
Le diagnosticaron cáncer al páncreas a principios del año pasado, dos semanas después de que la producción aceptara el piloto de ‘La bestia’ [The Beast], una serie de A&E en la que representaba a un poco convencional agente del FBI.
Aunque el cáncer estaba avanzado, sus médicos le informaron que tenía una forma más controlada de la enfermedad y convenció al canal para que continuara con la serie.
La serie se rodó en cinco meses en Chicago, mientras Swayze era sometido a quimioterapia e ingería un fármaco experimental que combatía los tumores.
"Estoy orgulloso de lo que estoy haciendo", dijo Swayze al New York Times, en octubre. "¿Cómo mantener una actitud positiva cuando todas las estadísticas dicen que te estás muriendo? Seguir trabajando".
Días antes de que la serie debutara en enero, Swayze fue internado con neumonía en un hospital, un desarrollo que empañó el lanzamiento de la serie. Le dieron de alta después de una semana y volvió a casa para recuperarse.
Su fama se convirtió en un obstáculo cuando, en sus últimos meses, luchaba contra lo que llamó un "implacable periodismo" que anunciaba regularmente que estaba a punto de morir. Esa cobertura periodística era equivalente a "crueldad emocional", dijo, "en momentos en que la esperanza es tan valiosa".
Cuando se estrenó ‘Dirty Dancing’ en 1987, fue un éxito inesperado debido en gran parte debido al considerable carisma y talento artístico de Swayze. Los críticos elogiaron la rufianesca hidalguía que dio al personaje de Johnny Castle, un sensual y sensible profesor de baile en el lado equivocado del mundo.
También observaron la ardiente relación entre Swayze y su pupila adolescente, apodada Baby (Jennifer Grey). Sus exuberantes actuaciones fueron consideradas fundamentales para sus carreras.
Para Swayze, la musical historia de amor ambientada en el balneario de Catskills funcionó porque la gente volvía a vivir "esos momentos maravillosamente dolorosos... cuando necesitas amar a alguien con todo tu corazón, y que te correspondan... Además, era una película muy erótica", dijo al Times en 1997.
En la escena culminante de ‘Dirty Dancing’, Swayze dice una frase con arrogante perfección. "Nadie pone a Baby en un rincón", dice, mientras desafía a su padre (de ella) y la saca a bailar por una inspirada y final secuencia de baile. Los fans dijeron que esa escena consolidó el lugar de la película en el panteón de las mejores películas de citas amorosas de la historia.
Rechazó una oferta de siete millones de dólares para hacer la secuela de ‘Dirty Dancing’ y rechazó igualmente papeles que lo caracterizaban como un hombretón con corazón de oro.
"Me gustan los retos", dijo Swayze al Chicago Tribune en 1989.
Después de aparecer como un rudo agente de policía en ‘Con su propia ley’ [Next of Kin] y un duro gorila en ‘De profesión duro’ [Road House] -dos películas de 1989 que fueron un fracaso-, luchó por conseguir el papel principal de la romántica y sensiblera ‘Ghost’. Swayze dijo a un entrevistador que pensaba que ese papel le ayudaría a ser visto como actor, antes que como ‘bailarín’ o ‘actor de acción’.
En la película, Swayze es un inversionista bancario que es asesinado y retorna como fantasma para resolver su asesinato y expresar más cabalmente su amor por su novia, Demi Moore. Whoopi Goldberg, en un papel que le mereció un Oscar, es la reluctante médium que transmite sus mensajes. La película tocó la vena seductora del público y fue un éxito instantáneo.
‘Ghost’ confirmó la condición de ídolo de Swayze -la antigua crítica de cine del Times, Sheila Benson, se preguntaba en su reseña de 1990 si algunas escenas habían sido diseñadas especialmente para que Swayze apareciera sin camisa, porque en muchas escenas se lo ve sin ninguna. Pero la película confirmó la legitimidad de Swayze como actor.
La película parecía que aseguraría su carrera como actor protagonista, pero se encaminó en otra dirección.
Protagonizó, con Keanu Reeves, ‘Le llaman Bodhi’ [Point Break] (1991), una película de acción en la que fue un paracaidista de caída libre profesional y surfista. En la noble ‘La ciudad de la alegría’ [City of Joy] (1992), Swayze fue un médico estadounidense idealista en Calcuta; los críticos dijeron que fue una mala opción, pero que la sobrevivió bastante bien.
En ‘A Wong Foo, gracias por todo Julie Newmar’ [To Wong Foo, Thanks for Everything, Julie Newmar] (1995), representó a una reinona. Fue una mala decisión. Defendiendo sus opciones, Swayze dijo que estaba "hastiado de la mentalidad taquillera de Hollywood".
Las películas de culto "me han dado una carrera de treinta años. No habría valido la pena que me hubiese estancado como actor protagonista o bailarín", dijo, de acuerdo a un reportaje publicado en el London Daily Express el año pasado.
"La soledad de la fama" fue un tema que trató a menudo, advirtiendo en Playboy en 1992: La fama te puede hacer "sentir que te has mandado una terrible estafa y que toda tu vida es una mentira. Toda la conmoción terminó convirtiéndome en un cínico, y me transformó en un borracho no muy simpático".
Atribuyó a su esposa, Lisa Niemi, una bailarina a la que conoció en Texas para casarse con ella en 1976, haberle ayudado con su alcoholismo que dijo que había empezado después de la muerte de su padre en 1982 y parecía mantener el ritmo con su creciente fama.
Rodeado por una multitud en el estreno de una película en 1989, Swayze destruyó la habitación del hotel donde se hospedaba y se dio cuenta de que tenía que dejar de beber, contó a la revista People en 1990. Dijo que dejó de beber al día siguiente.
Pero su problema con el alcohol volvió a emerger y tuvo que superar una depresión que adquirió después de que su hermana mayor Vicki se suicidara en 1994 y tras la muerte de varios amigos. Un ultimátum de su mujer lo envió a rehabilitación, dijo al Sunday Times de Londres en 2006.
"Tengo un lado salvaje", dijo Swayze una vez. "Si mi vida se ve bien, empiezo a sabotearla".
Escapó de la fama en un rancho de 2.5 hectáreas que la pareja bautizó como Rancho Bizarro en las laderas de las Montañas de San Gabriel. Se dedicaron a la crianza de caballos árabes y pavos reales.

Nació el 18 de agosto de 1952 en Houston, el segundo de los cinco hijos de Jesse y Patsy Swayze.
Su madre era profesora de baile y coreógrafa de ballet profesional. Se encargó de la coreografía de la película de 1980, ‘Cowboy de ciudad’ [Urban Cowboy]. Su padre era dibujante técnico. Swayze lo definía como un "vaquero cortés".
Su madre le enseñó a bailar a temprana edad y fue implacablemente hostigado debido a ello. "Tuve que pelear desde que era pequeño", dijo Swayze en el reportaje del Sunday Times.
Después de dos años en el San Jacinto College de Houston, Swayze abandonó los estudios para hacer de Príncipe Azul en el espectáculo sobre hielo ‘Disney on Parade’ que salía de gira.
En 1972 se mudó a Nueva York con la intención de labrarse una carrera en el ballet.
Su futura esposa, Niemi, a la que conoció en la academia de baile de su madre, era cinco años menor que él. Ella lo siguió después de egresar de la secundaria en 1975.
Los dos consiguieron trabajo en la segunda compañía de Joffrey Ballet.
En 1976 Swayze se incorporó a la Eliot Feld Ballet Company, pero después de un año como bailarín principal, una lesión en la rodilla de los días en que jugaba fútbol americano en la secundaria volvió a inflamarse, poniendo fin a su carrera como bailarín.
Se dedicó exclusivamente a la actuación y fue contratado para el papel protagónico de ‘Brillantina’ [Grease] en Broadway, un papel que previamente había ayudado a convertir en estrellas a John Travolta y Barry Bostwick.
El año en que se mudó a Los Angeles, Swayze apareció en su primera película, ‘La fiebre del patín’ [Skatetown, U.S.A.], de 1979, como el cabecilla de una pandilla de patinadores y bailarines.
La película ha sido llamada "afablemente mala", pero su actuación fue comentada positivamente por Kevin Thomas, del Times: "Desde que Valentino hiciera su tango en ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’ [The Four Horsemen of the Apocalypse] que no se producía semejante exhibición de sexualidad masculina como cuando un ágil recién llegado al cine llamado Patrick Swayze se lanza a la pista".
En 1983 apareció con Matt Dillon y otras estrellas emergentes en ‘Rebeldes’ [The Outsiders], de Francis Ford Coppola, que dio un empujón a la carrera de Swayze.
En 1984, fue protagonista de la primera película distribuida ampliamente con una calificación de Guía Parental para mayores de trece años, ‘Amanecer rojo’ [Red Dawn]. La violenta película ambientada en la Guerra Fría fue en gran parte desechada por los críticos como inverosímil, pero la actuación de Swayze como un joven que se convierte rápidamente en líder de un grupo de rebeldes fue elogiada por comunicar convincentemente su tormento emocional. Grey, con el que aparecería en ‘Dirty Dancing’, también estuvo en el reparto.
Consideraba que su primer gran papel en el cine fue su actuación como el soldado confederado Orry Main, en la miniserie del ABC sobre la Guerra Civil en Estados Unidos, ‘North and South’, en 1985.
Con su esposa fue protagonista de la futurística ‘El guerrero del amanecer’ [Steel Dawn], que fue estrenada en 1987 después de ‘Dirty Dancing’, pero no tuvo gran acogida.
Ocasionalmente componía para películas, incluyendo el guión y las canciones de ‘She’s Like the Wind’ en ‘Dirty Dancing’ y ejecutando música de fondo en ‘De profesión duro’.
Durante los años noventa apareció esporádicamente en películas, aunque prefirió permanecer fuera del alcance de los focos. Se cayó de un caballo en 1997, quebrándose las piernas y el hombro izquierdo. Su reconstrucción le tomó doce operaciones.
Swayze creía en varias formas de espiritualismo y siempre se apresuraba a decir que era dichoso en su matrimonio. La pareja no tuvo hijos.
En 2003 cumplió su sueño de hacer una película de baile con su esposa, titulada ‘El último baile’ [One Last Dance], basada en su obra semi-autobiográfica sobre dos bailarinas que envejecen.
Swayze la llamó su "canto del cine... la última vez que pude bailar de esa manera".
Cuando en 2004 le preguntaron qué hacía en su tiempo libre, dijo al Times que no lo tenía -ser ranchero, ecologista y director-actor lo mantenía siempre ocupado.
"Siento que perdí tiempo cuando fui esa estrella de los años ochenta", dijo Swayze. "Ahora lo quiero todo. Quiero hacer todo lo que pueda".
Le sobreviven su esposa Lisa, y su madre, Patsy.

John Horn contribuyó a este artículo.

1 de octubre de 2009
15 de septiembre de 2009
©los angeles times 
[viene demQh]

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