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pan y cine y el santo

Murió Harold Pinter


Dramaturgo que recibió Premio Nobel. A los 78.
Londres, Gran Bretaña. Murió Harold Pinter, elogiado como uno de los dramaturgos británicos más influyentes de su generación y durante largo tiempo portavoz de las protestas políticas, después de una larga batalla contra el cáncer. Tenía 78 años.
Pinter, cuya distintiva contribución a las tablas fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura de 2005, murió el miércoles, según informó su segunda esposa, Lady Antonia Fraser.
"Pinter recuperó para el teatro sus elementos básicos: un espacio circunscrito y diálogos imprevisibles, donde la gente está a merced de los otros y las pretensiones se derrumban", declaró la Academia Nobel cuando anunció el premio para Pinter. "Con un mínimo de trama, el drama emerge de la lucha por el poder y del juego de diálogos".
El Premio Nobel le dio a Pinter una plataforma global que utilizó con entusiasmo para denunciar al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al entonces primer ministro británico, Tony Blair.
"La invasión de Iraq fue un acto de bandolerismo, un acto de flagrante terrorismo de estado, una demostración del más absoluto desprecio por el derecho internacional", dijo Pinter en su discurso de aceptación del Nobel, que prefirió grabar antes que viajar a Estocolmo.
"¿A cuántos tienes que matar para que se te pueda describir como un asesino en masa y criminal de guerra? ¿Cien mil?", preguntó, ronco.
Debilitado por el cáncer y vendado tras su caída sobre un pavimento resbaladizo, cuando salió de su casa en Londres para responder preguntas sobre el Premio Nobel, Pinter parecía un hombre vulnerable.
Aunque anticipaba la idea de leer su charla del Nobel -"el discurso más largo que habré hecho en mi vida"-, suspendió su plan de asistir a la ceremonia, y luego anunció que faltaría a la conferencia por recomendación de su médico.
Pinter escribió treinta y dos piezas de teatro; una novela, ‘Los enanos’ [The Dwarfs] en 1990; y escribió veintidós guiones de cine, entre ellos ‘Conspiración en Berlín’ [The Quiller Memorandum] (1965) y ‘La mujer del teniente francés’ [The French Lieutenant’s Woman] (1980). Admitió, y dijo que lo lamentaba profundamente, haber votado por Margaret Thatcher en 1979 y por Tony Blair en 1997.
Pinter despotricaba contra lo que veía como la presuntuosa arrogancia del poderío norteamericano y menospreciaba a Blair como un "idiota engañado" que apoyó la guerra de Bush contra Iraq.
En su discurso de aceptación, Pinter acusó a Estados Unidos de apoyar "a todas y cada una de las dictaduras militares de derecha en el mundo" después de la Segunda Guerra Mundial.
"Los crímenes de Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, viciosos, despiadados, pero muy poca gente ha hablado sobre ellos", dijo.
Agregó que Estados Unidos "tiene su propio corderito berreante al que jala con una cuerda: la patética y supina Gran Bretaña".
Más prolífico entre 1957 y 1965, Pinter se deleitaba con la yuxtaposición de brutalidad y lo banal y convirtió la pausa en la conversación en un campo minado emocional.
Los temores y anhelos íntimos de sus personajes, sus culpas e impulsos sexuales difíciles, contrastan con las pulcras vidas que han construido para sobrevivir.
Normalmente encerrados en un cuarto, organizan sus vidas como una especie de tenebroso juego y sus acciones son a menudo contradichas por sus palabras. Poco a poco pela varias capas para revelar la desnudez de sus personajes.
La protección prometida por el cuarto normalmente desaparece y el lenguaje empieza a desintegrarse.
Pinter dijo una vez sobre el lenguaje: "El lenguaje es un indicio de lo que no oímos. Es una evitación violenta, taimada y angustiada o una cortina de humo que mantiene al otro en su verdadero lugar. Cuando se instala el verdadero silencio, todavía oímos su eco pero estamos cerca de la desnudez. Un modo de ver el discurso o la palabra es verlo como una estrategia permanente para cubrir la desnudez".
La influencia de Pinter se hizo sentir en las obras de Sam Shepard y David Mamet en Estados Unidos, y en toda la literatura británica.
"Durante sus primeras obras, estuvo solo en el teatro británico contra el desconcierto y la incomprensión de críticos, el público y los escritores", dijo el dramaturgo británico Tom Stoppard cuando se anunció el Premio Nobel.
"Harold Pinter no solamente escribió algunas de las mejores obras de su época, sino también llevó aire fresco al rancio ático de la literatura inglesa tradicional, insistiendo en que todo tiene una dimensión pública y política", agregó el dramaturgo británico David Hare, que también escribe sobre temas políticamente cargados.
El ambiente de clase trabajadora de obras como ‘La fiesta de cumpleaños’ [The Birthday Party] y ‘El regreso a casa’ [The Homecoming], reflejaban las primeras etapas de la vida de Pinter como hijo de un sastre judío en el East End de Londres. Empezó su carrera como actor en provincias.
En su primera pieza importante, ‘La fiesta de cumpleaños’ (1958), unos intrusos invaden el refugio de Stanley, un joven que se oculta de sentimientos de culpa adquiridos en la infancia. Se pone violento, y les grita: "Huelen a pecado, vosotros contamináis a las mujeres".
Y en ‘El guardián nocturno’ [The Caretaker], un viejo manipulador amenaza la frágil relación de dos hermanos mientras que ‘El regreso a casa’ explora la ira reprimida y la sexualidad confundida de toda una familia de hombres, introduciendo a una mujer en su medio.
En ‘Silence’ y ‘Landscape’ [Paisaje], Pinter pasó de explorar el tenebroso punto débil de la vida humana para mostrar los niveles simultáneos de fantasía y realidad que conviven en el individuo.
En los años ochenta, las únicas piezas de Pinter fueron obras de un solo acto: ‘Un tipo en Alaska’ [A Kind of Alaska] (1982), ‘Un trago para el camino’ [One for the Road] (1984) y la pieza de veinte minutos, ‘El lenguaje de la montaña’ [Mountain Language] (1988).
A fines de los ochenta, su trabajo se hizo más abiertamente político; dijo que tenía la responsabilidad de continuar con su papel como "ciudadano del mundo en que vivo e insisto en asumir la responsabilidad".
En marzo de 2005, Pinter anunció su retiro como dramaturgo para concentrarse en la política. Pero creó un radioteatro, ‘Voices’, que fue transmitido por la radio de la BBC para conmemorar su cumpleaños 75.
"He escrito veintinueve obras y creo que eso realmente es suficiente", dijo Pinter. "Creo que el mundo ha tenido más que suficiente con mis obras".

Pinter tuvo un hijo, Daniel, de su matrimonio con la actriz Vivien Merchant, que terminó en divorció en 1980. Ese año se casó con la escritora Fraser.
"Fue un privilegio vivir con él durante más de 33 años. No lo olvidaremos nunca", dijo Fraser.

11 de enero de 2009
25 de diciembre de 2009
©variety
[viene demQh]

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