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pan y cine y el santo

Murió Betty Hutton


[Richard Severo] Estrella de cine de los años cuarenta y cincuenta. A los 86.
Betty Hutton, cantante y actriz celebrada como una bomba rubia de musicales y comedias de Hollywood de los años cuarenta y cincuenta, murió el domingo noche en su casa de Palm Springs, California, anunció hoy su albacea. Tenía 86 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones de un cáncer al colon, dijo a la Associated Press su albacea Carl Bruno. Dijo que su muerte había sido mantenida en reserva hasta después de su funeral hoy, en el Forest Lawn Cemetery en Cathedral City, California.
Hutton, una desenfadada y vital artista con una voz que podía sonar como una alarman de incendio, tuvo el papel principal en la versión cinematográfica de 1950 de ‘La reina del Oeste' [Annie Get Your Gun], de Irving Berlin, y fue protagonista del espectacular ‘El mayor espectáculo del mundo' [The Greatest Show on Earth] de Cecil B. DeMille, de 1952.
Era conocida por sus interpretaciones de canciones como ‘Murder, He Says', un número de Jimmy McHugh y Frank Loesser de la película de 1943, ‘Happy Go Lucky' y ‘His Rocking Horse Ran Away', de ‘And the Angels Sing', de 1944.
La electrizante presencia de Hutton en películas como ‘Todo por un beso' [The Fleet's In], y en ‘El milagro de Morgan's Creek' [Miracle of Morgan's Creek], de Preston Sturges, enmascararon problemas emocionales que se remontaban a una infancia sumida en la pobreza. De niña, cantaba por limosna en las calles y en tabernas clandestinas para ayudar a su madre alcohólica, que había sido abandonada por el padre de Hutton.
Años después del término de su carrera cinematográfica, esos problemas emocionales todavía la acosaban. "Traté de matarme", dijo Hutton en 1983, recordando su ocaso después de que desapareciera de la atención pública.
Volvió a emerger en los años setenta, cuando los periodistas se enteraron de que estaba trabajando como cocinera y ama de llave en la casa del párroco de una iglesia católica en Portsmouth, Rhode Island. Antes de ser rescatada y rehabilitada por un sacerdote, contó, se había convertido en adicta a los barbitúricos y al alcohol y había perdido lo que estimaba que había sido una fortuna de diez millones de dólares.

Betty Hutton nació como Elizabeth June Thornburg en Battle Creek, Michigan, el 26 de febrero de 1921, hija de Percy Thornburg, empleado de ferrocarriles encargado de los cambios, y Mabel Lum Thornburg. A principio de los años veinte, Thornburg se marchó de la ciudad con otra mujer, y la señora Thornburg llevó a sus hijos a Lansing y finalmente a Detroit, donde obtuvo empleo en la industria del automóvil por 22 centavos la hora. Para llegar a fin de mes, vendía cerveza hecha en casa durante la época de la Prohibición. Betty y su hermana, Marion, cantaban para los clientes.
Hutton abandonó la escuela en el noveno y empezó a ganar dinero planchando camisas y trabajando en casas. También siguió cantando. A los quince y cuando cantaba en un club nocturno de Detroit, el líder de la banda Vincent López la contrató y la bautizó como Hutton. La banda también era popular en la radio. (Más tarde Marion Thornburg también adoptó el nombre de Hutton, y se convirtió en vocalista de la orquesta de Glenn Miller; murió en 1987).
Hutton dejó la banda de López después de un par de años y en 1940 apareció en la revista de Broadway, ‘Two for the Show'. La revista Vogue la llamó el miembro "más emocional" del reparto. Al año siguiente marchó a Hollywood por invitación de B.G. DeSylva, productor ejecutivo de Paramount. Le dio, a los 21, un papel en ‘Todo por un beso'. La revista Magazine dijo que eso la convirtió en una estrella de la noche a la mañana.
Sus logros cinematográficos en los quince años siguientes incluyeron ‘El caradura' [Let's Face It] (1943) y ‘Here Come the Waves' (1944). Sturges le dio más oportunidades de actuar en ‘El milagro de la Morgan's Creek' (1944), una comedia de enredos sobre la moralidad de tiempos de guerra que alborotó a los censores con su historia sobre una joven mujer que queda embarazada después de un matrimonio en caliente y luego no puede recordar quién es el padre.
Al año siguiente estaba de vuelta en un papel más familiar, como chica guardarropa en ‘The Stork Club', en la que canta memorablemente la canción ‘Doctor, Lawyer, Indian Chief', de Hoagy Carmichael.
Varias de sus películas fueron biografías: ‘La rubia incendiaria' [Incendiary Blonde], sobre la actriz y reina de cabaret Texas Guilnan; ‘Los peligros de Paulina' [The Perils of Pauline], sobre la heroína del cine mudo Pearl White; y ‘Somebody Loves Me', sobre la cantante Blossom Seeley.
En 1950, cuando Judy Garland enfermó y no pudo cumplir con su contrato para aparecer en la versión fílmica de ‘La reina del Oeste', Hutton obtuvo su papel, cosechando elogios por un papel que había sido creado en Broadway por Ethel Merman.
También hubo películas de Hutton que recibieran mala crítica, especialmente ‘Una chica de ensueño' [Dream Girl] (1948). Hutton empezó a sentir que su carrera iba cuesta abajo. Para ayudarse a conseguir el papel de heroína romántica en ‘El mayor espectáculo del mundo', haciendo de trapecista, le envió a DeMille un arreglo floral de cinco metros y medio de diámetro.
Pero su carrera estaba apagándose y después de ‘Somebody Loves Me' (1952), había terminado. Ese año se casó con Charles O'Curran, un director de baile, que quería dirigirla en una película. Paramount rechazó la idea y Hutton, en un ataque de ira, canceló su contrato. Su última película, ‘Spring Reunion' (1957) recibió pocos comentarios.
Hutton se volvió pronto hacia el nuevo medio de la televisión y tuvo su propio programa, ‘The Betty Hutton Show', pero sólo duró la temporada de 1959-1960. En 1965 apareció en Broadway, en el musical ‘Fade Out, Fade In', en remplazo de Carol Burnett, pero las píldoras y el alcohol se estaban apoderando de su vida.
En su punto más bajo, en 1974, Eral Wilson, columnista de The New York Post, organizó una fiesta de beneficio para ella en Nueva York. "No tengo un centavo', dijo Hutton, que en sus años de gloria llegó a ganar 150 mil dólares a la semana.
Encontró un medio de enfrentarse a sus problemas en la religión. Renovó su interés en el luteranismo, su credo original, y luego se convirtió al catolicismo. Consideraba al Padre Peter Maguire, de la Iglesia de San Antonio en Portsmouth como quien le había salvado la vida. Durante una de sus muchas estadías en el hospital, él la convenció de que trabajara para la iglesia. "Hasta entonces nadie me había hablado", dijo.
Más tarde volvió a trabajar como actriz, apareciendo en clubes nocturnos y, por un breve lapso en 1980, en el musical de Broadway, ‘Annie'. "Es genial volver a ser una estrella", dijo. "Pero también sé lo rápido que puede terminar".
A principio de los años ochenta, Hutton, que nunca estudió más allá del noveno, se matriculó en Salve Regina, una universidad católica para mujeres en Newport, Rhode Island. Obtuvo su diploma en psicología; la universidad había decidido que su experiencia de vida le valía un bachillerato. A fines de los ochenta, estaba enseñando comedia e interpretación oral en el Emerson College de Boston.
En sus últimos años hizo apariciones radiales ocasionales, especialmente en una entrevista de una hora, mostrada primero en 200, con Robert Osborne, de Turner Classic Movies.
Se casó cuatro veces, con O'Curran; Ted Briskin, un fabricante; Alan Livingston, un ejecutivo de una discográfica; y Pete Candoli, trompetista de jazz. Tuvo dos hijas, Candy y Lindsay, con Briskin, y otra hija, Caroline, con Candoli. Todos sus matrimonios terminaron en divorcio.
"Mis maridos se enamoraron de Betty Hutton", dijo Hutton una vez. "Ninguno se enamoró de mí".

14 de marzo de 2007
©new york times
©viene de mQh
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